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Petro acusa a EEUU de arruinar la economía mundial, mientras el precio del dólar crece en Colombia
Las declaraciones de Petro se producen mientras el precio del dólar en Colombia alcanzó hoy su máximo histórico y llegó a 4.815 pesos, según información de la plataforma de la Bolsa de Valores local.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, acusó hoy a Estados Unidos de arruinar casi todas las economías del mundo en pos de protegerse a sí mismo sin importar lo que ocurra con otros países.
Las declaraciones de Petro se producen mientras el precio del dólar en Colombia alcanzó hoy su máximo histórico y llegó a 4.815 pesos, según información de la plataforma de la Bolsa de Valores local.
«Los Estados Unidos prácticamente están arruinando todas las economías del mundo», dijo el mandatario durante un discurso en el municipio de Urabá Antioqueño (noroeste), en el marco del diálogo regional vinculante, una iniciativa para acercarse a las comunidades del Gobierno de Petro, que asumió en agosto.
Petro afirmó además que países como Estados Unidos y Francia, toman medidas sin tener en consideración las consecuencias que generan, al tiempo que destacó el daño que estas políticas causan en América Latina.
«Se toman decisiones para protegerse ellos solos, a veces sin pensar en lo que va a ocurrir a través de sus medidas, se está vaciando la economía de las naciones latinoamericanas», dijo el presidente colombiano, citado pro la agencia Sputnik.
El mandatario señaló, además, que el conflicto que se vive en el viejo continente está generando la ruina económica de Europa.
«Y tras esa guerra se derrumba la economía europea. La Alemania poderosa entra en recesión y, quién lo diría, la Inglaterra, que un día fue el poder colonial, el imperio británico, hoy se deshace en una crisis económica profunda», sentenció.
Petro comentó que los conflictos y los vientos de recesión mundial hacen que el precio de la divisa esté en alza y se mantenga en esa tendencia, explicando que no es algo que pase únicamente en el país, sino en varias naciones de Latinoamérica.
«Nuestras monedas caen todas, no solo el peso colombiano», afirmó el mandatario
Por último, Petro invitó a los países latinoamericanos a construir una agenda común para tener una respuesta frente a la crisis económica.
«En Colombia nos amenaza el estancamiento económico, nos amenazan las altas tasas de interés, que el Banco Central de los Estados Unidos, la Reserva (Federal), ha decretado para su propia economía y se lleva los capitales de los países suramericanos dejándonos vacíos. Claro que son amenazas reales, pero nosotros tenemos una fortaleza sobre las cuales construir nuestra respuesta; es hora de que todos los países latinoamericanos se reúnan ante la crisis mundial y construyan una agenda propia», concluyó
Petro habló de estos temas durante el inicio de los diálogos regionales vinculantes, espacios creados por el Gobierno para escuchar las propuestas de los colombianos en la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026.
Economía 💲
“Anticristo, momias y miserables”: el relato de Caputo que no resiste los datos
El ministro de Economía insultó a Kicillof y, por otro lado, a los empresarios que piden devaluar, y les pidió a los jubilados que valoren sus ingresos. La mínima con bono apenas supera los $505.000, el bono lleva 32 meses congelado y las canastas de pobreza suben más rápido que la inflación.
Con una inflación interanual que todavía orilla el 33,5% y canastas de pobreza que suben más rápido que el índice general, el ministro de Economía eligió defender el plan con un vocabulario más cercano al púlpito que a la economía. «El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo, así está visto realmente, y yo entiendo que la gente lo ve así, porque efectivamente lo es», disparó. Cuando los números no alcanzan para convencer, el Gobierno recurre al demonio.
El autor de la frase fue Luis Caputo, ministro de Economía de Javier Milei, durante una exposición de casi una hora ante empresarios y financistas en el CFO Summit 2026, organizado por el diario El Cronista. El blanco principal fue el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, pero la lista de destinatarios fue más larga: tildó de «momias» y «miserables» a los empresarios que reclaman una devaluación y les pidió a los jubilados que valoren sus ingresos, que según él subieron un «14%» desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.
Una confesión disfrazada de insulto
«Hay sectores que retraen la inversión. (Axel) Kicillof es el anticristo. En ese caso, el escenario es tan malo que tiene impacto», afirmó Caputo. Agregó que el mandatario bonaerense «quiere a la gente pobre» y que «le molesta que la gente viaje al exterior». También sostuvo que «hay que desmitificar el temor político que tienen algunos que hoy está generando en mucha gente, en muchos tomadores de decisión, una especie de retracción a la inversión».
Detrás de la agresión hay una admisión que el ministro prefirió no subrayar. El propio responsable de la economía reconoció que la inversión se frena y le atribuyó la culpa a un gobernador que no maneja ni el Banco Central ni el Palacio de Hacienda. Después de casi tres años de gestión, de un Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) presentado como la llave del crecimiento y de un acuerdo récord con el FMI, la explicación oficial para la cautela empresaria es el miedo a una elección que todavía no ocurrió.
«Momias» y «miserables»: la guerra con la industria
«Los que piden una devaluación son momias o miserables que solo piensan solo en sí mismos y quieren una Argentina pobre donde puedan pagar salarios, pobres con una economía cerrada así la gente les subsidia los precios de venta y juegan a ser megaempresarios», sostuvo el ministro, que además planteó que «la productividad no se genera pagándole sueldos de US$300 a los obreros».
Los calificativos llegaron menos de un mes después del áspero cruce que mantuvo con el sector fabril. En el acto por el Día de la Industria, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Guillermo Moretti, lo cuestionó sin nombrarlo: «Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno». En aquella ocasión, Moretti también señaló que las finanzas personales del ministro crecieron un 37% en dólares en un año mientras el país se endeudaba. El presidente de la UIA, Martín Rappallini, se despegó de esos dichos y los calificó como «una posición personal o provincial». Caputo respondió entonces que su tarea era «defender los intereses de 48 millones de argentinos, no de determinados empresarios».
El ministro que habla de salarios de 300 dólares es el mismo que firmó la devaluación de diciembre de 2023, la que pulverizó los ingresos en los primeros meses de esta gestión. Aquel salto cambiario disparó una inflación del 25,5% en diciembre de 2023 y del 20,6% en enero de 2024, según el INDEC.
Jubilados: el 14% que no llega a la mesa
Caputo les pidió a los jubilados que valoren su nivel de ingresos porque, según su cuenta, subió un «14%» desde diciembre de 2023, frente a una caída del 40% durante el gobierno anterior. Los números oficiales de octubre dibujan otra escena. Según la Resolución 284/2026 de ANSES, la jubilación mínima quedó en $435.748,51. El Decreto 1108/2026, publicado en el Boletín Oficial, volvió a fijar el bono extraordinario en $70.000, el mismo monto desde marzo de 2024. El ingreso total de quien cobra la mínima llega así a $505.748,51.
Cuando el refuerzo nació, con el Decreto 177/2024, la jubilación mínima era de $134.445,30 y el bono representaba cerca de la mitad del haber. Hoy equivale a apenas un 16%. Si se hubiera actualizado al mismo ritmo que la mínima, superaría los $226.000. El congelamiento del bono durante 32 meses es un ajuste silencioso que el ministro omitió en su celebración.
La comparación también choca contra la canasta: según el INDEC, en agosto una familia tipo necesitó más de $1.600.000 para no caer en la pobreza. Frente a esa cifra, los $505.748,51 de la mínima con bono ilustran con crudeza qué significa «valorar» los ingresos en la Argentina libertaria.
Una inflación «alta» que el ministro minimiza
El ministro reconoció que la inflación sigue alta «para los índices internacionales», pero pidió paciencia: «En todo proceso de estabilización la convergencia a los niveles internacionales lleva su tiempo». Los datos del INDEC muestran que en agosto el IPC subió 1,7%, acumuló 21,3% en ocho meses y marcó 33,5% interanual.
El detalle más incómodo está en las canastas. La Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total, que definen las líneas de indigencia y pobreza, registraron subas interanuales del 39,6% y del 38,3%, respectivamente. Los bienes que determinan quién es pobre en la Argentina suben más rápido que el índice que el Gobierno exhibe como trofeo.
El blindaje de 2027: swaps, FMI y promesas
Caputo aseguró que no hay motivos para temer problemas con el dólar en el año electoral y enumeró cuatro razones: la base monetaria en mínimos históricos, el estiramiento de los vencimientos de la deuda en pesos, la compra de reservas y el ingreso de divisas por inversiones del RIGI y por la balanza comercial. Estimó que el Banco Central podría comprar hasta US$30.000 millones si se cumplen las proyecciones más optimistas de Economía. «Teníamos una meta implícita de compra de US$10.000 millones con el FMI y a la situación actual vamos a estar cerca de los US$20.000 millones», afirmó.
El cierre del argumento fue revelador: «Además, tenemos el swap con China y Estados Unidos y eso son los US$75.000 millones que dice el presidente». Un programa que presume de solidez necesita anunciar un colchón de 75.000 millones de dólares, en buena parte prestados, para atravesar un año electoral. La meta de reservas pactada con el FMI, citada por el propio ministro, confirma que la política cambiaria sigue atada a los compromisos con el organismo.
Sobre los próximos pasos, Caputo descartó un «plan platita» porque, dijo, está probado que «no funciona», y prometió más de lo mismo: «Nos vamos a concentrar en seguir bajando el costo argentino y lo haremos con las mismas herramientas que lo estamos haciendo».
La «tomada de pelo»
El ministro cerró con un mensaje electoral: «A mí me parece que la mayoría de la gente no va a votar volver al pasado, creer eso es una tomada de pelo, una subestimación muy alta para todos los argentinos. Los argentinos no son tontos». La frase encierra su propia paradoja. Quien afirma que los argentinos no son tontos les pide a los jubilados de la mínima que celebren medio millón de pesos y responde a las críticas con demonios y momias.
Lo que tenés que saber:
- Luis Caputo calificó a Axel Kicillof como el «anticristo» y al kirchnerismo como «el infierno» durante el CFO Summit 2026.
- Llamó «momias» y «miserables» a los empresarios que piden una devaluación, menos de un mes después de su cruce con la UIA.
- Pidió a los jubilados valorar sus ingresos, pero la mínima con bono de octubre es de $505.748,51 y el bono de $70.000 sigue congelado desde marzo de 2024.
- La inflación de agosto fue de 1,7% mensual y 33,5% interanual; las canastas de indigencia y pobreza subieron 39,6% y 38,3%.
- Para 2027, el ministro apoyó su blindaje cambiario en compras de reservas, metas del FMI y swaps con China y Estados Unidos.
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