Judiciales ⚖️
Se suspendió la indagatoria a Leonidas Iza en Ecuador y pasó a la Corte Constitucional
El proceso contra Iza es impulsado por la Procuraduría y la Fiscalía General del Estado y la audiencia de hoy no llegó siquiera a instalarse por cuestiones de procedimiento.
La audiencia en la que iba a iniciarse hoy un proceso penal contra el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Leonidas Iza, por paralizar un servicio público durante las recientes protestas contra el gobierno, fue declarada “fallida” y se envió el caso a la Corte Constitucional para que decida el mecanismo con el que seguir.
El proceso contra Iza es impulsado por la Procuraduría y la Fiscalía General del Estado y la audiencia de hoy no llegó siquiera a instalarse por cuestiones de procedimiento.
La jueza del caso remitió una consulta a la Corte Constitucional para que evalúe las pruebas y defina si la misma magistrada puede seguir al frente del proceso.
El juicio se entabló en un tribunal de la localidad central de Latacunga, en cuya jurisdicción Iza -presente en la audiencia frustrada- fue detenido por 24 horas el 14 de junio, cuando al parecer participaba de un corte de ruta en medio de las manifestaciones nacionales por el alto costo de vida.
La Defensoría del Pueblo indicó a través de su cuenta de la red social Twitter que su delegación en Latacunga se encontraba en la audiencia de juzgamiento «para vigilar el debido proceso que sigue Fiscalía en contra de Leonidas Iza».
Raúl Ilaquiche, uno de los abogados del máximo dirigente campesino, señaló a la agencia de noticias AFP que la audiencia de juicio, que se desarrollaba a puerta cerrada, hubiera tomado «varios días» debido a la cantidad de testigos y pruebas de parte y parte.
Iza está acusado por un presunto delito de paralización de un servicio público, por lo que, según el Código Orgánico Integral Penal (Coip) de Ecuador, en caso de que sea declarado culpable, podría ser condenado de uno a tres años de prisión.
Carlos Poveda, otro de los abogados de Iza, manifestó a la prensa que una vez instalada la audiencia, la defensa impugnó la competencia de la jueza Paola Bedón porque fue quien ya instruyó la causa a raíz de la detención.
El letrado sostuvo que si bien el dirigente es acusado de cometer un delito flagrante, tienen constancia de que lo habían investigado antes de que fuera detenido -y posteriormente liberado-, mientras lideraba el paro nacional contra el Gobierno.
«Hemos pedido que se haga la consulta a la Corte Constitucional sobre un tema que es importante: creemos que la jueza que ya instruyó la causa por flagrancia no puede ser la jueza que resuelva. Hay contaminación probatoria», expresó Poveda.
De pasar esa solicitud, la Corte Constitucional tendrá hasta 45 días para pronunciarse, por lo que el juicio se suspenderá hasta entonces, dijo la jueza Bedón.
La magistrada había dispuesto el 15 de junio la inmediata liberación del líder indígena a cambio de medidas alternativas como presentarse de manera periódica ante las autoridades y prohibición de salir del país.
La Conaie había convocado a un «plantón de apoyo y solidaridad» al dirigente, a quien la organización identifica como un «acusado injustamente por el Gobierno para criminalizar la protesta social», informó el diario ecuatoriano El Comercio.
Unos 2.000 campesinos, según el área de Seguridad Ciudadana del municipio local, se concentraron en cercanías del tribunal, que estaba acordonado por vallas metálicas y policías, para expresar de manera pacífica su apoyo al jefe de la Conaie, que impulsó 18 días de fuertes protestas que dejaron seis muertos y al menos 600 heridos, entre uniformados y civiles.
Poveda demandó además que se haga «un juicio justo» y dijo que han requerido asistencia penal internacional, de tal manera que las pericias se hagan con especialistas independientes, ya que se trata de un proceso impulsado desde el Estado, a través de Procuraduría y la Fiscalía.
Lawfare
Banderazo en Parque Lezama: miles reclamaron la libertad de Cristina
El banderazo convocado para reclamar la liberación de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que cumple prisión domiciliaria en su vivienda de la calle San José 1111 desde hace un año, desbordó las expectativas de los organizadores y se replicó de manera simultánea en más de 135 municipios de todo el país.
El 20 de junio tuvo este año una doble carga simbólica. Mientras el presidente Javier Milei encabezaba el acto oficial del Día de la Bandera en Rosario, miles de personas se congregaron en el Parque Lezama de la Ciudad de Buenos Aires bajo una consigna diferente: «Cristina libre».

El banderazo convocado para reclamar la liberación de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que cumple prisión domiciliaria en su vivienda de la calle San José 1111 desde hace un año, desbordó las expectativas de los organizadores y se replicó de manera simultánea en más de 135 municipios de todo el país.
El único orador del acto central fue su hijo, el diputado nacional Máximo Kirchner, quien tomó la palabra ante la militancia y agradeció el apoyo sostenido a la expresidenta. «Ustedes no saben la alegría que le da cuando la van a ver», dijo, y subrayó que Cristina «nos marcó el camino». En el momento más personal de su discurso, admitió que su madre «no era la típica madre que te preparaba la torta de cumpleaños o te esperaba en la puerta de la escuela», pero aseguró que fue quien «le abrió la cabeza». Luego vino la frase política de mayor impacto: «Es la mujer que muchos queremos votar y tener de nuevo en la Casa Rosada».
Un acto condicionado por la amenaza judicial
El traslado a Parque Lezama no fue casual. La movilización debió cambiar de escenario luego de que el juez de ejecución penal Rodrigo Giménez Uriburu intimara formalmente a la exmandataria a principios de esta semana. El magistrado advirtió que dejaría sin efecto el beneficio de la prisión domiciliaria si continuaban las concentraciones de militantes frente a San José 1111, con el argumento de que esas manifestaciones «alteran el orden público».

El espacio político de la actual titular del PJ calificó la medida como un «apriete judicial», motivado por las vigilias y muestras de afecto que los simpatizantes organizaron al cumplirse el primer aniversario de su detención. Ante el riesgo concreto de que la Justicia revocara la modalidad del arresto, la militancia optó por trasladar el reclamo a un espacio público abierto para no poner en riesgo la situación de la dirigente. El resultado fue una plaza colmada y una imagen que el oficialismo difícilmente pueda ignorar.
Las voces de la gente
Desde bien antes de las 14, hora prevista para el inicio del acto, llegaron al Parque Lezama jubilados, familias, jóvenes y militantes con banderas y carteles. Los testimonios recogidos en el lugar reflejaron una mezcla de gratitud personal y rechazo político a la condena.
Andrea, que viajó desde Hurlingham con su familia, vinculó la figura de Cristina con su propia historia laboral: «Los jubilados la estamos pasando mal. Siento admiración, amor, es nuestra jefa. Gracias a ella me pude jubilar». Fabiola, llegada desde Malvinas Argentina, sintetizó el estado de ánimo de buena parte de los presentes: «Siento dolor por tenerla presa; no tenemos quién nos ampare con este Gobierno que tenemos hoy». Milagros, de 25 años, agregó que la expresidenta «fue la única mujer en lograr ser presidenta, y eso no es para nada menos».
Máximo Kirchner y el programa político
Más allá del homenaje a su madre, Máximo Kirchner trazó en su discurso algunas coordenadas programáticas. Sostuvo que la justicia fiscal no implica que alguien deje de ganar, sino que muchos argentinos dejen de perder, y resumió la ecuación en una fórmula que el peronismo repite desde sus orígenes: «Los que más tienen, más ponen». Planteó la necesidad de un Estado presente como «vehículo» para que las mayorías puedan ascender, y aclaró que esa presencia no debe limitarse a los sectores más vulnerables sino alcanzar también a la clase media y a las pymes.
«La Argentina necesita recuperar el orden y, dentro de ese orden, las prioridades», afirmó, y dejó en claro que para el espacio que representa, esa prioridad tiene nombre y apellido. «No aflojen, que no les gane la tristeza», cerró el diputado, en un discurso que combinó la reivindicación personal con la apuesta política de cara al futuro.
El banderazo del 20 de junio en Parque Lezama fue también, en el fondo, una declaración de vigencia: la de una fuerza política que sigue moviéndose en torno a su figura más convocante, a un año de su detención.
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