Lawfare
Comodoro Py custodiado: quiénes revisan la condena a Cristina
Sentencia en vivo. Dudas sobre la imparcialidad de
Los jueces de la Cámara Federal de Casación Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña se preparan para decidir este miércoles si confirman o revocan la condena de seis años de prisión y la inhabilitación perpetua para cargos públicos de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en un fallo que marcará el rumbo del caso Vialidad.
La audiencia, prevista para las 11 de la mañana, está en el centro de la atención nacional en medio de una fuerte custodia policial en los tribunales de Comodoro Py y una clase abierta en rechazo al “lawfare”, organizada por dirigentes y grupos afines a Fernández de Kirchner.
Vínculos y denuncias: los jueces y su relación con Mauricio Macri
El fallo de Casación está envuelto en controversia debido a las conexiones de sus jueces con el ex presidente Mauricio Macri, quien impulsó el caso Vialidad a través de sus funcionarios en 2016.
Según las fuentes Hornos y Borinsky visitaron a Macri en múltiples ocasiones en la Quinta de Olivos y la Casa Rosada, sin informar a sus colegas en la magistratura.
Hornos explicó que mantenía una “relación social” con el ex mandatario, aunque este vínculo generó pedidos de renuncia entre sus pares.
Las reuniones de Borinsky con Macri se habrían repetido en al menos 16 oportunidades. Aunque el juez defendió su relación con el ex presidente bajo el argumento de que se trataban de encuentros de “tenis y reuniones sociales”, medios afines al kirchnerismo lo acusan de falta de transparencia en sus decisiones judiciales, que frecuentemente habrían favorecido los intereses del macrismo. Recientemente, su nombre sonó como posible candidato de Javier Milei para la Procuración General de la Nación, un cargo que requiere del apoyo del Senado.
Cristina y su acusación de “lawfare”
Fernández de Kirchner cuestionó abiertamente a los camaristas y señaló que la sentencia en su contra forma parte de un proceso de persecución política.
En su cuenta de Twitter, la ex presidenta se refirió a Hornos, Borinsky y Barroetaveña como “Los copitos de Comodoro Py”, en alusión al grupo de personas acusadas de intentar asesinarla. “Si no me mataron, tengo que estar presa”, expresó, refiriéndose a un artículo publicado por el diario Clarín con el titular “La bala que no salió y el fallo que sí saldrá”.
Denuncias y recusaciones previas contra los jueces de Casación
La imparcialidad de los jueces de Casación en este caso ha sido cuestionada en numerosas ocasiones.
El juez Hornos, además de su vinculación con Macri, enfrenta una denuncia de violencia de género por parte de su ex pareja, quien lo acusó de abuso y amenazas.
Este antecedente llevó a los abogados de Fernández de Kirchner a pedir su recusación en la causa Vialidad, aduciendo que Hornos carecía de la formación y las garantías de imparcialidad necesarias para evaluar el caso. A pesar de estos planteos, sus colegas decidieron mantenerlo en el tribunal.
Por su parte, Barroetaveña, designado en Casación por Macri en 2018, fue cuestionado recientemente tras una controvertida decisión en la causa Cuadernos, en la que votó a favor de excluir del proceso judicial a Ángelo Calcaterra, primo del ex presidente.
La Cámara de Casación argumentó que Calcaterra solo hizo “aportes de campaña irregulares” y no pagó sobornos. Este fallo generó críticas de legisladores de la oposición y de organismos de la sociedad civil que denunciaron un “blindaje” a Calcaterra y su conexión con el macrismo.
Los orígenes de la causa Vialidad
El caso Vialidad nació en 2016, cuando el entonces director de Vialidad Nacional, Javier Iguacel, ordenó una auditoría sobre las obras adjudicadas a la empresa de Báez en Santa Cruz. La investigación, centrada en supuestas irregularidades y sobreprecios en 51 obras públicas, fue impulsada desde el inicio con un sesgo político, según denuncian dirigentes del kirchnerismo. Durante el juicio, el ingeniero Justo Pastor Romero, uno de los auditores de Vialidad, aseguró: “De nuestro informe no se desprende que haya rutas paradas y no construidas. Tampoco que haya defectos constructivos de importancia”. Aun así, la causa avanzó y derivó en la condena a Fernández de Kirchner.
El fallo de este miércoles en Casación no pondrá fin al caso, ya que cualquiera sea el resultado, la sentencia deberá ser revisada por la Corte Suprema de Justicia.
Sin embargo, el proceso ya cumplió su objetivo: servir como una herramienta de proscripción política para Fernández de Kirchner, quien deberá esperar la decisión de la Corte para determinar si podrá participar en futuras elecciones.
Denuncia
Kicillof exigió investigar a los autores intelectuales del atentado contra Cristina: “La causa no arrojó ningún resultado”
El gobernador bonaerense cuestionó desde sus redes sociales la falta de avances judiciales en la causa por el atentado a Cristina Fernández de Kirchner y reclamó que se investigue a los responsables ideológicos. Mientras los autores materiales cumplen condena, la pregunta sobre quién ordenó el ataque permanece sin respuesta judicial a cuatro años del hecho.
Al cumplirse cuatro años del intento de asesinato contra Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, calificó de «realmente grave» que la investigación judicial no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque. A través de una publicación en la red social X, el mandatario bonaerense vinculó la impunidad del atentado con la actual situación de la expresidenta, que cumple prisión domiciliaria en el barrio porteño de Constitución por su condena en la causa Vialidad.
«Es realmente grave que a cuatro años del intento de asesinato a Cristina Kirchner la investigación no haya arrojado ningún resultado sobre los autores intelectuales. Hoy Cristina continúa injustamente detenida y el intento de asesinato que sufrió sigue impune. Son dos caras de una misma moneda: un plan para disciplinar al campo popular y amedrentar a todos los que quieran representar a nuestro pueblo«, sostuvo Kicillof en su publicación.
Un atentado con condenas parciales y una causa trunca
El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner, entonces vicepresidenta de la Nación, y accionó el gatillo frente a su domicilio en el barrio de Recoleta. El disparo no se produjo por una falla en la munición; el arma estaba apta para el disparo, según confirmó la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP). Sabag Montiel fue reducido por civiles presentes en la concentración.
En octubre de 2025, el Tribunal Oral Federal N° 6, integrado por los jueces Adrián Grünberg, Ignacio Fornari y Sabrina Namer, condenó a Sabag Montiel a 10 años de prisión como autor material del intento de homicidio; pena que, unificada con condenas previas, ascendió a 14 años. Su entonces pareja, Brenda Uliarte, recibió 8 años como partícipe necesaria, elevados a 8 años y 2 meses por unificación. Un tercer acusado, Gabriel Nicolás Carrizo, fue absuelto. Las fiscales Gabriela Baigún y Mariela Labozzetta recurrieron la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal, reclamando penas de 15 y 14 años respectivamente, y solicitando la aplicación de la agravante de femicidio, que ese tribunal deberá definir.
Lo que el juicio oral no resolvió, sin embargo, es lo que la política sigue reclamando: quiénes pudieron haber instigado el ataque, si existió financiamiento externo y cuál fue el entramado que hizo posible que un arma cargada llegara a 20 centímetros del rostro de la entonces vicepresidenta. Una de las líneas que mayor repercusión alcanzó durante la investigación fue la denominada «pista Milman», vinculada al exdiputado Gerardo Milman; pero esa hipótesis quedó fuera del debate oral y no fue acreditada judicialmente en las condenas dictadas.
«Dos caras de una misma moneda»
La lectura política de Kicillof anuda dos situaciones que considera parte de un mismo proceso: el atentado y la condena judicial de Fernández de Kirchner. La expresidenta cumple prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111, en el barrio de Constitución, por la sentencia a seis años e inhabilitación perpetua dictada en la causa Vialidad, una condena que el kirchnerismo y amplios sectores del campo popular califican como resultado del lawfare, es decir, la utilización del sistema judicial como herramienta de persecución política.
Kicillof no participó del acto de conmemoración organizado frente al domicilio de la expresidenta, donde el principal orador fue Máximo Kirchner, en el marco de una jornada en la que más de veinte fuerzas políticas firmaron un documento conjunto titulado «La democracia no admite la eliminación del adversario». Su adhesión al aniversario se circunscribió al mensaje publicado en sus redes sociales, en el que concluyó: «Seguimos exigiendo que se haga justicia».
La pregunta que la Justicia no responde
El planteo de Kicillof apunta al corazón de una causa que, cuatro años después, sigue abierta en su tramo más sensible. Los responsables materiales fueron juzgados y condenados; la existencia de una estructura política o económica detrás del ataque no quedó acreditada judicialmente, aunque tampoco fue descartada de manera concluyente por la instrucción. La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece sin avances concretos y sin imputados en ese tramo de la causa.
En ese contexto, el reclamo que confluye desde el campo popular en este cuarto aniversario no es solo por el esclarecimiento de un hecho del pasado: es también una advertencia sobre la impunidad como señal política, sobre qué mensaje envía una democracia que condena al ejecutor pero no investiga con la misma energía a quienes pudieron haberlo enviado.
Puntos clave
- El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó y accionó el gatillo de una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner; el disparo no se produjo por una falla en la munición.
- El Tribunal Oral Federal N° 6 condenó en octubre de 2025 a Sabag Montiel a 14 años de prisión (unificados) y a Brenda Uliarte a 8 años y 2 meses; Carrizo fue absuelto.
- Kicillof calificó de «realmente grave» que cuatro años después la causa no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque.
- La Cámara Federal de Casación Penal debe resolver el recurso de la fiscalía, que pide elevar las penas y aplicar la agravante de femicidio.
- La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece abierta y sin imputados concretos en ese tramo.
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