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Con la premisa de «plantar memoria», se conmemora otro 24 de Marzo entre las restricciones por la pandemia

Los cuidados frente al coronavirus generaron nuevas aristas creativas para reemplazar la histórica movilización a la Plaza de Mayo. Taty Almeida, Ricardo Forster y Alejandro Kauffman opinaron del presente y analizaron el impacto de esta fecha en la sociedad argentina.

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Los cuidados frente al coronavirus generaron nuevas aristas creativas para reemplazar la histórica movilización a la Plaza de Mayo. Taty Almeida, Ricardo Forster y Alejandro Kauffman opinaron del presente y analizaron el impacto de esta fecha en la sociedad argentina.

Por Silvina Caputo

La recordación del 45º aniversario del golpe militar que se cumple este 24 de marzo volverá a estar atravesada por las restricciones que impone la pandemia, lo que impide la realización de la tradicional movilización en las calles, pero con actividades creativas que tendrán la premisa de «seguir cuidando la vida».

Una referente de Madres de Plata de Mayo (Línea Fundadora), un ensayista y un filósofo analizaron en diálogo con Télam cómo se reconfigura el hecho político de la marcha en estas circunstancias y de qué forma se puede mantener viva la memoria a pesar de no poder movilizarse en las calles, una experiencia colectiva que a través de los años funcionó como catalizador del movimiento de derechos humanos.

«Lo que expresa ese cuerpo gigantesco que son los organismos de derechos humanos es que lo prioritario es cuidar la vida. ‘Aparición con vida’ fue la gran consigna y hoy esa consigna se conjuga y se traslada con el cuidado de la vida por parte de aquellos que defienden una sociedad más justa e igualitaria», analizó el filósofo Ricardo Forster, quien además es asesor del presidente Alberto Fernández.

Para Forster, «los 24 de marzo tienen algo festivo: son las generaciones que se regocijan en la memoria y Argentina es el único país en el mundo donde esto sucede», pero «en pandemia hay algo que falta: la ausencia de los cuerpos y las multitudes haciendo memoria».

«Por más que estén las redes y haya mil alternativas, queda claro que no es lo mismo», reconoció, al tiempo que valoró que la mayoría de los movimientos de derechos humanos haya resuelto no convocar a marchar presencialmente dado que «es un momento de sumo peligro frente a lo que va a ser la segunda ola» del virus.

Así, este Día Nacional de la Memoria por segundo año en pandemia, a 45 años del inicio de la dictadura cívico-militar de 1976, se vivirá bajo la recomendación de evitar las aglomeraciones y quedarse en los hogares pero con una invitación simbólica que, lejos de diluir los actos recordatorios, convoca a ‘Plantar memoria’.

La campaña promovida por los organismos de derechos humanos con el fin de recordar a los 30 mil desaparecidos y asociar el homenaje con el futuro.

«Lamentablemente, es un segundo 24 de marzo que no podemos salir a la calle, y como los 13 organismos que integramos la Mesa de Derechos Humanos priorizamos la vida, no estamos invitando a marchar», afirmó Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, consultada por Télam.

No obstante, destacó que el 24 se realizarán muchas actividades como «‘empañuelar’ los barrios, las ventanas, los árboles y las plazas, porque los pañuelos son los 30 mil; y también vamos a sembrar árboles porque sembramos memoria».

La propuesta ‘Plantamos Memoria’ consiste en plantar árboles o arbustos en macetas, balcones, ventanas o jardines, y registrar el acto en videos y fotos, para publicarlos el miércoles 24 de marzo bajo los hashtags #PlantamosMemoria, #45añosDelGolpeGenocida y #Son30mil.

Asimismo, los organismos preparan un video en el que, de modo remoto, se pronunciarán varias integrantes de Madres Línea Fundadora. Además, con la misma modalidad, a distancia, por cuestiones epidemiológicas, se leerá un documento, adelantaron desde el CELS y Abuelas de Plaza de Mayo.

Sin embargo, otro sector del movimiento de Derechos Humanos, nucleado en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, convocó a movilizar presencialmente hacia la Plaza de Mayo el miércoles 24 a partir las 15.

En cualquier caso será una jornada particular, con algún vacío indisimulable en el centro de la ciudad de Buenos Aires aunque proliferen símbolos en otros espacios, y esas particularidades fueron también analizadas por el ensayista y crítico cultural Alejandro Kaufman.

«Hay 54.000 muertos en el medio, entre el 24 de marzo pasado y este, como consecuencia del coronavirus. Esto nos vincula con el 24 de marzo en relación al problema del duelo», reflexionó el docente de la UBA y la Universidad de Quilmes.

Para Kaufman, en Estados Unidos «la vinculación con el número de muertes (por Covid-19) fue hecha respecto de las guerras, pero en nuestro caso no puede asociarse a algo similar debido a que, primero, no se trató de una guerra y, por otra parte, nosotros tuvimos 30 mil desaparecidos».

En esa línea, aseguró que la asociación de las muertes por coronavirus con las guerras, en el caso de EEUU, «tiene un elemento afirmativo, porque permite situar en algún lado la pena, el dolor y el duelo» pero «en Argentina no nos hemos dado esa posibilidad: nuestra memoria está habitada por esa cuestión».

«La pregunta que se impone, entonces, es cómo transcurrimos estos días tan dramáticos del 24 de marzo en momentos en los que se produce un desplazamiento del duelo (por la cantidad de muertes producidas por la pandemia) a la moral (por los presuntos privilegios en la vacunación), cuando lo inmoral es hacerle sentir a la gente que no se tiene que cuidar», advirtió Kaufman.

Según el ensayista, el mensaje que llama a desentenderse de los cuidados y la prevención de los contagios de coronavirus proviene de «los mismos sectores que fueron cómplices de los genocidas». «Esto, lejos de ser una acusación, termina demostrando ese diferimiento colectivo del duelo: tenemos una sociedad en la que hay negacionismo y punitivismo», subrayó.

Por su parte, Forster definió al 24 de marzo como «una fecha de ruptura» ya que «la dictadura transformó la vida de todos bajo la lógica de lo infernal pero a su vez generó uno de los movimientos de derechos humanos más formidables a nivel global».

«Cada 24 de marzo es una fecha extraordinaria en la que confluyen hombres y mujeres de distintas clases para recordar un acontecimiento brutal que pasó hace 45 años, pese a que salen jóvenes también, y lo maravilloso es que se hace pero bajo una suerte de lógica del optimismo y de la esperanza», valoró.

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Primero la ley, después el plan: el Gobierno recién ahora creó el programa para aplicar la baja de imputabilidad

Veinte días después de que entrara en vigencia la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años, el Ministerio de Justicia creó por resolución el programa para implementarla. Su conducción, igual que la del nuevo plan contra la ciberdelincuencia, quedó en manos de asesores designados ad honorem.

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El Argentino Diario-Ministro de Justicia-Juan Bautista Mahiques.
Régimen Penal Juvenil: rige desde el 5 de septiembre pero recién ahora tiene programa de implementación.

La ley que permite juzgar penalmente a chicos y chicas de 14 años rige desde el 5 de septiembre, pero recién este viernes el Gobierno nacional creó el programa encargado de ponerla en marcha. El Estado habilitó primero el castigo y recién ahora empieza a construir la estructura que debía acompañarlo. Y lo hizo con una coordinación que no cobra por su tarea.

El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, firmó las Resoluciones 483/2026 y 484/2026, publicadas en el Boletín Oficial. La segunda creó el Programa de implementación del Régimen Penal Juvenil en el ámbito de la Dirección de Política Criminal en materia de Justicia y Legislación Penal, que depende de la Subsecretaría de Política Criminal de la Secretaría de Justicia. La primera creó el Programa Nacional de Política Criminal en Materia de Ciberdelincuencia y Evidencia Digital (PRONACIB). En ambos casos, la conducción quedó a cargo de asesores designados «ad honorem».

Un programa que llega cuando la ley ya se aplica

Según la Resolución 484/2026, el programa «estará a cargo de un Coordinador, a quien le corresponderá la conducción y supervisión de las acciones y líneas de trabajo ejecutadas en su marco». Esas funciones fueron asignadas, sin remuneración, a la asesora Débora Eliana Di Girolamo.

Entre sus objetivos, la norma enumera «concertar la implementación integral del Régimen Penal Juvenil en el ámbito de la competencia nacional ordinaria y federal», impulsar la «centralidad y tutela efectiva de las víctimas en el proceso», contribuir a la formación especializada de los operadores judiciales y fortalecer la articulación entre ministerios, instituciones y jurisdicciones.

El texto también fija como meta «promover el diseño y gestión de un sistema de producción, compilación y sistematización de información estadística e institucional, para la evaluación de resultados de política criminal juvenil». Dicho de otro modo, las herramientas para medir si la reforma sirve para algo todavía están por diseñarse, cuando la ley ya lleva tres semanas en vigencia.

Las líneas de acción previstas son tres: la gestión del Cuerpo de Supervisores, con la «coordinación, supervisión técnica y estandarización de los protocolos de intervención» del personal que seguirá las medidas dispuestas; la atención y protección integral de las víctimas; y la formación y capacitación especializada de quienes intervienen en el sistema penal juvenil.

Otro de los objetivos declarados es promover intervenciones «basadas en evidencia orientadas a la reducción de la reincidencia delictiva». La paradoja salta a la vista: durante el debate legislativo, especialistas y organismos internacionales advirtieron que bajar la edad de imputabilidad no reduce el delito y que puede profundizar la exclusión y la propia reincidencia. El Gobierno invoca ahora la evidencia para gestionar una ley que se sancionó a contramano de ella.

De la sanción en el Senado a los tribunales

La Ley 27.801 fue aprobada de manera definitiva por el Senado el 27 de febrero, con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, y se publicó en el Boletín Oficial el 9 de marzo. Reemplazó al decreto ley 22.278, el Régimen Penal de la Minoridad dictado en 1980, durante la última dictadura, y bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, con penas de hasta 15 años de privación de la libertad. La propia norma fijó su entrada en vigencia a los 180 días de su publicación, plazo que se cumplió el 5 de septiembre.

Luego, el Poder Ejecutivo la reglamentó mediante el Decreto 875/2026, que designó al Ministerio de Justicia como autoridad de aplicación en el ámbito nacional y federal y lo facultó a dictar las normas complementarias para instrumentar el régimen. Las resoluciones de este viernes son la traducción administrativa de esa delegación.

El día que la ley empezó a regir, la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, celebró en sus redes: «Desde hoy no importa la edad: si delinquís, las pagás». El eslogan llegó a tiempo; el programa para aplicar la ley, tres semanas tarde.

La implementación ya generó choques en la Justicia. En Lomas de Zamora, la jueza de Responsabilidad Juvenil Marta Pascual había hecho lugar a un habeas corpus que suspendía la aplicación del nuevo régimen en la provincia de Buenos Aires, al considerar que no estaban dadas las condiciones para ponerlo en marcha. El 15 de septiembre, la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de ese departamento judicial revocó ese fallo tras una apelación fiscal. En la Ciudad de Buenos Aires, la jueza Laura De Marinis declaró inconstitucional el artículo 1° de la Ley 27.801 y sobreseyó a un chico de 14 años acusado de un intento de robo; la decisión fue apelada por el Ministerio Público Fiscal porteño.

Ciberdelito y evidencia digital, con puertas abiertas a privados

La Resolución 483/2026 creó el PRONACIB en la órbita de la Subsecretaría de Política Criminal. Según el texto oficial, el programa «estará a cargo de un Coordinador, quien tendrá a su cargo la coordinación y el seguimiento de las acciones desarrolladas» en su marco. Para ese rol fue designado, también «ad honorem», el asesor de la Subsecretaría Mariano Tomás Rivas.

La norma habilita al PRONACIB a «constituir mesas interinstitucionales de articulación, de carácter general o especializado, con organismos, autoridades y actores públicos o privados». En un terreno tan sensible como la evidencia digital, la participación de actores privados abre preguntas sobre límites y controles que las resoluciones no responden.

Gestión ad honorem, castigo a tiempo completo

Las dos resoluciones comparten un rasgo: programas de alcance nacional, con objetivos ambiciosos, cuya coordinación descansa en asesores que no perciben remuneración por esa función. En el caso del Régimen Penal Juvenil, esa estructura deberá supervisar al cuerpo de profesionales que seguirá a los adolescentes sometidos a proceso, capacitar a los operadores y asistir a las víctimas.

La baja de la edad de imputabilidad se vendió como una respuesta inmediata a la inseguridad, pero su puesta en marcha revela improvisación. Mientras el oficialismo celebró la vigencia de la ley con consignas, la arquitectura institucional para aplicarla se arma por resolución, con la norma ya en funcionamiento y jueces que advirtieron que las condiciones no estaban dadas. Los que quedan en el medio son chicos y chicas de 14 y 15 años.

Lo que tenés que saber:

  • El Ministerio de Justicia creó el Programa de implementación del Régimen Penal Juvenil mediante la Resolución 484/2026, veinte días después de que la Ley 27.801 entrara en vigencia.
  • La coordinación del programa quedó a cargo de la asesora Débora Eliana Di Girolamo, designada ad honorem.
  • La Resolución 483/2026 creó el PRONACIB, dedicado a ciberdelincuencia y evidencia digital, coordinado ad honorem por Mariano Tomás Rivas y habilitado a articular con actores privados.
  • La Ley 27.801 baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años y prevé penas de hasta 15 años de privación de la libertad.
  • La aplicación del régimen ya fue cuestionada por las juezas Marta Pascual, en Lomas de Zamora, y Laura De Marinis, en la Ciudad de Buenos Aires.
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