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Atroz: seis detenidos por una violación grupal en Palermo

La señal de alerta la dio un vecino, que notó algo sospechoso dentro de un vehículo y dio aviso al 911. La chica de 20 años fue rescatada y derivada al Hospital Rivadavia.

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El-Argentino-Violación en manada en Palermo

En plena luz del día, seis jóvenes fueron apresados acusados de ultrajar sexualmente de una chica de 20 años. La señal de alerta la dio un vecino, que notó algo sospechoso dentro de un vehículo y dio aviso al 911.

Seis jóvenes de entre 20 y 24 años fueron detenidos acusados de abusar sexualmente en grupo de una joven en el interior de un auto en el barrio porteño de Palermo, donde además secuestraron marihuana y pastillas de LSD, informaron este lunes fuentes policiales.

El caso de abuso grupal fue descubierto por un vecino que, al notar la actitud sospechosa de los imputados, alertó a los policías que llegaron a los pocos minutos y rescataron a la víctima, quien se hallaba en estado de somnoliencia y fue trasladada a un centro asistencial de la zona.

Tuit de Periodistas Argentinas.

Según las fuentes, todo comenzó por la tarde, en la calle Serrano al 1300, pleno Palermo Soho, cuando seis jóvenes se hallaban en un auto Volskwagen Gol estacionado junto a la vereda.

Un vecino que notó algo sospechoso, alertó al 911 y de inmediato se le dio intervención a efectivos de la comisaría Vecinal 14A de la Policía de la Ciudad, quienes se trasladaron al lugar.

En ese momento, según las fuentes, fuera del auto se hallaban dos jóvenes actuando como «campana» y dentro del vehículo otros cuatro que estaban sometiendo a una chica de 20 años.

Ante la llegada de los policías, la víctima logró contarles que estaba siendo abusada sexualmente, por lo que se activó de inmediato el protocolo de asistencia y la trasladaron al Hospital Rivadavia, donde fue atendida por médicos.

Los voceros explicaron que la joven estuvo acompañada por psicólogos y bajo asistencia de expertos de la Oficina de Violencia Sexual. «Se encuentra en buen estado de salud y está junto a sus familiares», señaló una fuente de la investigación.

Según informaron las fuentes, los policías detuvieron de inmediato a los seis sospechosos, de entre 20 y 24 años, quienes no tienen antecedentes penales y fueron llevados a la comisaría 14A de la Policía de la Ciudad.

Los detenidos quedaron acusados del delito de «abuso sexual», a disposición del Juzgado Criminal y Correccional 21, a cargo de Marcos Fernández, quien probablemente los indague mañana a partir de la mañana.

Los policías hallaron dentro del vehículo cuatro envoltorios con picadura de marihuana (11,8 gramos), dosis de LSD y siete teléfonos celulares, que serán peritados.

El juez ordenó una serie de peritajes en busca de cámaras de seguridad que pudieran haber captado la llegada de los sospechosos al lugar.

Según trascendió, los seis abusadores, identificados como Ángel Pascual Ramos, Fabián Tomás Rastas Domínguez, Steven Alexis Cuzzoni, Lautaro Ciongo Pasotti, Ignacio Retondo y Franco Jesús Lykan, forman parte de la Corriente Militante Lealtad, de Vicente López.

Al respecto, uno de los referentes de la Corriente Lealtad de Vicente López, Lucas Boyanovsky, que también es titular del PAMI de esa localidad, publicó en su cuenta personal de Instagram un comunicado oficial en el que hizo un descargo sobre el tema y crítico duramente estos actos de violencia y se puso a disposición de la víctima.

Además, aunque evitó hacer referencia directa respecto a los seis jóvenes violadores que forman parte de la organización política, Boyanovsky en uno de los párrafos del comunicado señaló que no continuarán «participando en actividades» del grupo.

«Somos implacables en nuestro posicionamiento, no permitiremos que alguien que haya ejercido una de las formas más extremas de la violencia de género como lo es la violencia sexual, continúe participando en actividades de nuestra organización», señala puntualmente el párrafo mencionado.

Instagram con el comunicado completo

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Jueces de Niñez de todo el país salen en defensa de De Marinis frente al pedido de jury

La Red Argentina de la Magistratura de Niñez y Familias calificó como una intromisión en el Poder Judicial el jury que impulsa el gobierno de Jorge Macri, con apoyo de La Libertad Avanza, contra la jueza que declaró inconstitucional la baja de la edad de imputabilidad para un adolescente de 14 años.

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Jueces y juezas especializados en infancia de todo el país salieron a responder una ofensiva que ya no discute un fallo, sino la posibilidad misma de que una magistrada controle la constitucionalidad de una ley. Para la Red Argentina de la Magistratura de Niñez y Familias, cuestionar a una jueza por el contenido de sus decisiones es una abierta intromisión en el Poder Judicial y una seria amenaza a la división de poderes.

La destinataria del respaldo es Laura Beatriz De Marinis, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires, que edeclaró la inconstitucionalidad del artículo 1 de la Ley 27.801 del nuevo Régimen Penal Juvenil para el caso puntual de un adolescente de 14 años acusado de tentativa de robo, a quien sobreseyó. La norma, que bajó a 14 años la edad de punibilidad y reemplazó el esquema de la Ley 22.278, rige desde el 5 de septiembre.

Control de constitucionalidad

En su declaración pública, la Red sostuvo que la resolución representa un acto legítimo de control de constitucionalidad y convencionalidad, amparado por los incisos 22 y 23 del artículo 75 de la Constitución Nacional y por la Convención sobre los Derechos del Niño, normas que otorgan a la infancia la categoría de sujetos de tutela constitucional preferente.

El fallo se apoyó en el principio de progresividad: la jueza consideró que, en este caso concreto, la baja de la edad resultaba regresiva frente al estándar de protección del régimen anterior. «Como adultos, no podemos castigar a los niños, niñas y adolescentes por lo que no hicimos, por haberlos dejado en desamparo en su primera infancia», escribió De Marinis en la resolución, donde también advirtió que «la incorporación al sistema penal tiene que ser el último recurso y, en algunas trayectorias vitales, lamentablemente es el primero».

El propio juzgado aclaró luego que la declaración de inconstitucionalidad se circunscribe exclusivamente a ese adolescente y a las circunstancias acreditadas en el expediente, y que no implica la invalidez general de la ley. Aun así, el oficialismo porteño y sus aliados libertarios eligieron presentar el fallo como un desafío institucional que merece la destitución.

La ofensiva ignorante de Jorge Macri y La Libertad Avanza

La reacción del Gobierno de la Ciudad fue inmediata. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, anticipó que impulsaría un jury contra la magistrada, y su ministro de Justicia, Gabino Tapia, que primero anunció que lo haría a título personal, terminó formalizando el pedido ante el Consejo de la Magistratura porteño. «Los jueces no están para interpretar la ley, porque para eso están los legisladores», afirmó Tapia en declaraciones radiales. La frase desconoce un principio elemental del sistema republicano: el control de constitucionalidad es una atribución propia del Poder Judicial.

La Libertad Avanza se sumó a la cruzada. Pilar Ramírez, jefa del bloque libertario en la Legislatura porteña y mano derecha de Karina Milei, convocó a los demás espacios: «Instamos a todos los bloques a pedir el juicio político y a avanzar de una vez por todas con el Régimen Penal Juvenil en la Ciudad». El reclamo tiene un problema de origen: la Legislatura no tiene facultades para destituir magistrados, un proceso que se sustancia en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad.

En paralelo, la asociación civil Usina de Justicia denunció a De Marinis por presunto prevaricato y mal desempeño. En el escrito, firmado por el abogado Fernando Soto, la entidad sostuvo que «la juez denunciada omitió deliberadamente cumplir la Ley» y calificó la decisión como «basada en pura ideología».

El disenso tiene su vía: la apelación

La Red instó a encauzar cualquier desacuerdo con el fallo mediante los recursos de apelación ante los tribunales de alzada y exigió desterrar de manera definitiva los mecanismos de coacción o intimidación. Ese camino, de hecho, ya está en marcha: la Unidad Fiscal Especializada en Materia Penal Juvenil, a través del fiscal coordinador Mauro Andrés Tereszko, apeló la resolución, pidió que se revoque, que se mantenga la aplicación de la norma y que la jueza sea apartada de la causa.

Si el propio sistema ya activó sus mecanismos de revisión, el pedido de jury queda expuesto como lo que es: una herramienta de presión política sobre el contenido de una sentencia. La entidad advirtió que estos intentos buscan disciplinar a los magistrados que aplican garantías fundamentales y que, además de vulnerar el libre ejercicio de la magistratura, exponen a niños, niñas y adolescentes a respuestas punitivas desproporcionadas, ineficaces e incompatibles con los estándares internacionales de derechos humanos.

La organización también remarcó que la independencia judicial no debe entenderse como un fuero ni como un privilegio corporativo de los jueces. Es, según la Red, la garantía ciudadana indispensable para frenar los excesos del Estado y proteger a las personas en situación de vulnerabilidad.

Un respaldo que crece dentro y fuera de la Justicia

El pronunciamiento nacional se suma al de 91 magistrados y magistradas del Poder Judicial porteño, que firmaron un comunicado en respaldo de De Marinis y en rechazo del pedido de juicio político, en una adhesión de una magnitud y velocidad poco frecuentes en la Justicia de la Ciudad. Los firmantes remarcaron la diferencia entre revisar una sentencia por las vías procesales y sancionar a una jueza por lo que resolvió.

En la Legislatura porteña, el legislador Andrés La Blunda, del bloque Fuerza por Buenos Aires, presentó un proyecto de declaración de repudio a los dichos de Macri, en el que advierte que el juicio político «no debe utilizarse como instrumento de disciplinamiento frente al contenido de una sentencia». La legisladora Viviana Biasi (FIT) fue más allá y acusó a Macri y a Ramírez de «tomar de rehén a un adolescente vulnerable de 14 años para armar sus campañas políticas reaccionarias».

El caso De Marinis se convirtió así en una prueba de fuego para la independencia judicial en tiempos de punitivismo: lo que está en juego no es solo el destino de un chico de 14 años, sino el margen que tendrán los jueces para aplicar la Constitución cuando el poder político exige obediencia.

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