Femicidio
Femicidio en Tandil: revelan la autopsia de la mujer asesinada en un albergue transitorio
El informe de autopsia determinó que la causa de muerte fue «asfixia mecánica por ahorcamiento». Mariano Wanderkauven, pareja de la víctima, fue detenido y será indagado.
Una mujer oriunda de Mar del Plata fue asesinada en la madrugada del viernes en un albergue transitorio de Tandil. El hecho desencadenó la detención de un hombre, identificado como Mariano Wanderkauven, quien fue señalado como el principal sospechoso del femicidio. El caso conmocionó a la comunidad y puso en foco nuevamente la violencia de género.
El contexto del crimen
La víctima, Marcela Mónica Vedda, de 48 años, había ingresado al albergue transitorio «Los Alerces», ubicado en la calle Urquiza al 1500, junto a Wanderkauven. Según fuentes policiales, ambos habrían mantenido una discusión en una de las habitaciones del lugar. Más tarde, empleados del establecimiento encontraron el cuerpo sin vida de Vedda en la cochera.
La autopsia
El informe preliminar de la autopsia, realizado en la tarde del viernes, reveló que Vedda murió por «asfixia mecánica por ahorcamiento». Este dato resulta crucial para la investigación, ya que indica un nivel de violencia que encuadra el caso como un femicidio. El fiscal Guillermo Vaticano, titular de la Fiscalía de Violencia de Género de Tandil, recibió los resultados del informe y continúa recolectando pruebas.
El detenido
Mariano Wanderkauven, quien pasó la noche detenido en una comisaría de Tandil, será indagado este sábado por el fiscal Vaticano. Según adelantaron fuentes cercanas a la investigación, el fiscal pedirá la imputación del sospechoso por «homicidio agravado por el vínculo en contexto de violencia de género».
Fuentes informaron al diario La Capital de Mar del Plata que, tras la declaración, se espera que la Fiscalía solicite la prisión preventiva de Wanderkauven, argumentando el riesgo de fuga y la gravedad del delito. Este proceso marcará el próximo paso en una causa que ya acumula pruebas contundentes.
El asesinato de Marcela Mónica Vedda suma una nueva víctima a la larga lista de femicidios en Argentina, un flagelo que sigue sin encontrar una solución estructural. Organizaciones feministas de la región planean movilizaciones para exigir justicia y reclamar políticas más efectivas en la prevención de la violencia de género. La ciudad de Tandil, conocida por su tranquilidad, vive con angustia este crimen que refleja un problema mucho más amplio.
Femicidio
Cuatro femicidios, cero garantías: paran las trabajadoras sexuales
La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) convocó a un paro federal para este martes 3 de noviembre. Denuncia que la criminalización, la falta de derechos y hasta los reclamos impositivos de ARCA empujan a la clandestinidad, el terreno donde ocurrieron cuatro femicidios.
Cuatro trabajadoras sexuales fueron asesinadas entre agosto y octubre y ninguna superaba los 30 años. Por ellas, las trabajadoras sexuales de todo el país paran este martes bajo la consigna «Ni una trabajadora sexual menos».
La medida fue convocada por la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), cuya secretaria general, Georgina Orellano, precisó que las víctimas eran jefas de familias monoparentales y con experiencias recientes en el trabajo sexual. Se trata de Débora Bordón, asesinada en agosto en su departamento del barrio Agote de Rosario; Bárbara Aragón, también en Rosario; Daniela Villalba, de 29 años, en Córdoba; y Tatiana Fernández, de 27, en el barrio porteño de Retiro. Según el recuento difundido en torno al paro, en diez meses de 2026 se cometieron 240 femicidios en la Argentina.
Una vida precarizada, una vida que importa
Orellano explicó que muchas de las víctimas venían de trabajos informales, con deudas y precariedad, y que trabajaban en departamentos y publicaban sus servicios en páginas web. El paro, de alcance nacional, busca en primer lugar denunciar la precarización laboral de quienes ejercen el trabajo sexual en todos los ámbitos. Pero también pretende instalar que la vida de las trabajadoras sexuales vale, y que su oficio no habilita a nadie a culpabilizarlas ni a revictimizarlas.
La dirigente apuntó además contra un Estado que, según planteó, criminaliza y persigue al mismo tiempo. Detalló que las mujeres que trabajan en plataformas digitales reciben notificaciones de ARCA con reclamos de deuda y exigencias de pago de impuestos. «Por un lado el Estado te pide que pagues impuestos pero no te ofrece ninguna garantía, ningún derecho», afirmó. Cuando ocurre un femicidio de una trabajadora sexual, sostuvo, el Estado se desentiende.
El «asesino serial» y el problema que se esconde
Por los dos últimos casos, el de Villalba en Córdoba y el de Fernández en Retiro, hay un solo detenido, y la Justicia investiga si la autoría corresponde a una misma persona. Orellano rechazó el modo en que los medios hegemónicos instalaron la figura del «asesino serial». «Hablar de asesino serial para nosotras es individualizar un problema que es social y estructural», sostuvo, y lo vinculó con el machismo, el patriarcado, la criminalización del trabajo sexual y la falta de derechos.
En esa línea, la secretaria general de Ammar relacionó estos crímenes con el femicidio de Nanci, la docente asesinada en Corrientes, un caso que también dejó a la vista las malas condiciones laborales y la ausencia del Estado frente a una trabajadora que denunciaba y reclamaba mejoras.
Clandestinidad: el costo de prohibir
Orellano recordó que el trabajo sexual no es un delito en la Argentina, pero que existen espacios criminalizados, como bares y whiskerías, y que tampoco se permite publicar avisos en los diarios. Para la dirigente, la prohibición no hizo desaparecer el trabajo sexual sino que lo individualizó y lo empujó a la clandestinidad. Proliferaron así las plataformas digitales y los departamentos temporarios, donde por ser trabajadoras sexuales deben pagar el doble o el triple.
«No nos mata el trabajo sexual, nos mata la clandestinidad, nos mata la falta de derechos, nos mata la criminalización a la que nos empujaron», resumió. En esa clandestinidad, advirtió, quedaron expuestas a situaciones de inseguridad y de riesgo.
Cómo se para en un trabajo sin patronal
La decisión salió de una asamblea federal que se realizó de manera virtual. El primer debate fue cómo hacer una huelga en un trabajo criminalizado, sin derechos, sin patronal y sin registro. «Teníamos que apelar a la creatividad», contó Orellano, y planteó que esa pregunta le cabe también a buena parte del movimiento obrero, que debe replantearse estrategias, alcance y representatividad.
La organización se tramitó en grupos de WhatsApp. Quienes trabajan en las rutas harán una asamblea y una olla popular, y las trabajadoras visibles publicarán durante toda la jornada una imagen en sus redes sociales. Algunas pararán apenas dos horas y colocarán un cartel en su esquina contra los femicidios y la violencia. En distintas provincias hay actividades que van desde radios abiertas hasta manifestaciones. En la Ciudad de Buenos Aires, mujeres sindicalistas y actrices se sumarán a una acción a las 11 frente al Congreso de la Nación. Ammar convocó además a compartir su imagen oficial en WhatsApp, Instagram, X o Telegram.
Una violencia que escala, también en las redes
Orellano describió una situación de violencia permanente: llegan videos, mensajes y audios con denuncias de agresiones de la policía y de vecinos. Mencionó el caso de Palermo, donde jóvenes van a la zona de trabajo sexual a hostigar a las compañeras, filman con sus celulares y suben el material a TikTok y otras redes. Según planteó la organización, la violencia se acentuó desde la llegada del gobierno de Javier Milei y, en la Ciudad, con la gestión de Jorge Macri.
«Todo vale cuando la vida de la otra no tiene un valor», dijo la dirigente, y afirmó que esos discursos tienen una bajada desde el gobierno nacional y calaron en la sociedad. «Estamos viviendo en una sociedad rota», sentenció. Esperan que la jornada genere conciencia social y reclaman justicia por las víctimas. «No podemos seguir contando muertas», concluyó Orellano.
Lo que tenés que saber:
- Cuatro trabajadoras sexuales fueron asesinadas entre agosto y octubre: Débora Bordón, Bárbara Aragón, Daniela Villalba y Tatiana Fernández.
- Ammar convocó a un paro federal para este martes 3 de noviembre bajo la consigna «Ni una trabajadora sexual menos».
- Por los dos últimos casos hay un solo detenido y la Justicia investiga si la autoría corresponde a una misma persona.
- Orellano denunció que ARCA reclama impuestos a trabajadoras de plataformas digitales sin ofrecer garantías ni derechos.
- En la Ciudad de Buenos Aires habrá una acción a las 11 frente al Congreso de la Nación.
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