Géneros 🟣
Se realizó el 1° Encuentro Nacional de Mujeres Sindicalistas de la CGT
Las mujeres de CGT destacaron la importancia de “pensar juntas, compartir experiencias, reflexionar y proponer líneas de acción desde el corazón de nuestra CGT hacia todos los ámbitos”.
Lo que tenés que saber:
- Más de 1.000 mujeres sindicalistas de todo el país participaron del 1° Encuentro Nacional de Mujeres Sindicalistas de la CGT.
- El encuentro buscó “fortalecer la voz de las mujeres en la CGT y en el ámbito laboral”.
- La reunión se llevó a cabo en Ezeiza y estuvo marcada por debates sobre la actualidad social, económica y laboral.
- Referentes como Marina Jaureguiberry (SADOP), Maia Volcovinsky (UEJN) y Vanesa Nuñez (UTEDYC) participaron activamente del plenario.
- El encuentro destacó la importancia de incorporar la perspectiva de género en todos los debates y propuestas de acción sindical.
Un encuentro histórico para las mujeres sindicalistas
Este miércoles, más de 1.000 mujeres sindicalistas de todo el país se dieron cita en el primer Encuentro Nacional de Mujeres Sindicalistas organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT). La reunión reunió a referentes de más de 60 organizaciones gremiales, con el propósito de fortalecer la participación femenina tanto dentro de la CGT como en el ámbito laboral en general.
El evento, que se celebró en el predio recreativo de la Unión Personal del Civil de la Nación (UPCN) en Ezeiza, contó con la presencia de miembros del consejo directivo de la CGT y fue acompañado de intensos debates y una jornada de reflexión sobre el rol de las mujeres en la actualidad social, económica y laboral.
“Es importante nuestro protagonismo en todos los ámbitos”
Durante el evento, un documento elaborado por las mujeres de CGT destacó la relevancia de continuar ampliando la presencia femenina en el ámbito sindical. “Sentimos que nuestra Patria está en peligro y debemos comprometernos en la defensa. Es importante nuestro protagonismo en todos los ámbitos; necesitamos desnaturalizar los sentidos hegemónicos y al mismo tiempo seguir ampliando nuestra presencia en el escenario de la lucha y la conducción sindical”, señala el texto que se leyó durante el encuentro.
La #CGT convocó a su Primer Encuentro de Mujeres Sindicalistas de la central gremial. “No vinimos por la foto, no servimos el café, queremos las compañeras conduciendo CGT”, se escuchó.
— Radio Gráfica (@radiografica893) November 7, 2024
Cobertura @ursuasta pic.twitter.com/iLf0JIaJYd
El mensaje subraya la necesidad de visibilizar la voz de las mujeres en el ámbito laboral y sindical, y de garantizar una mayor participación en la toma de decisiones, así como en los debates más relevantes para el futuro del país.
Protagonistas del evento
El plenario de cierre del encuentro estuvo encabezado por algunas de las mujeres más destacadas dentro de la CGT, como Marina Jaureguiberry (SADOP), Maia Volcovinsky (UEJN) y Vanesa Nuñez (UTEDYC). Además, participaron integrantes de la cúpula sindical como Héctor Daer, Andrés Rodríguez, Julio Piumato y Cristian Jerónimo, quienes acompañaron la jornada y respaldaron el mensaje de fortalecimiento de la militancia femenina.
Reflexión y acción desde una mirada de género
Además de los actos centrales, se realizaron varios intercambios en comisiones que abordaron temas clave para el contexto actual, como la situación social, económica y laboral del país. Un aspecto central de los debates fue el llamado a incorporar la mirada de género en todos los aspectos de la vida laboral, enmarcada dentro de la militancia por un país más justo e inclusivo.
En su documento final, las mujeres de CGT destacaron la importancia de “pensar juntas, compartir experiencias, reflexionar y proponer líneas de acción desde el corazón de nuestra CGT hacia todos los ámbitos”. Este encuentro se presentó como una oportunidad única para proyectar nuevas estrategias y consolidar la lucha sindical desde una perspectiva de género.
Espectáculos 🎭
El comunicado de La Joaqui respondiendo a Luck Ra: una lección sobre soberanía de la intimidad femenina
La cantante de RKT respondió con un extenso descargo en redes tras el posteo de su ex, que reveló públicamente su nueva relación. Un texto que trasciende el chimento y pone en el centro una discusión de género urgente.
El escenario era predecible pero no por eso menos revelador. Luck Ra, el cantante cordobés de cuarteto, publicó en sus redes sociales un mensaje que pretendía desmentir versiones de infidelidad y que, de paso, reveló que su expareja La Joaqui tiene una nueva relación con alguien a quien describió como «un ex gran amigo» suyo.
La respuesta de la artista llegó horas después, con un comunicado tan preciso como contundente que recorrió todas las plataformas y que merece ser leído no solo como un episodio de la farándula argentina, sino como un documento sobre los mecanismos de control que los hombres ejercen sobre la vida pública de las mujeres incluso después de terminada una relación.
Él decidió cuándo terminar, ella decidió callar; él decidió hablar, ella tuvo que responder
La cronología del vínculo entre Joaquina Lerena, conocida artísticamente como La Joaqui, y Facundo Tarifa, conocido como Luck Ra, es relevante para entender el peso del descargo. La relación, que comenzó en 2024 con alta exposición pública, se confirmó como terminada el 29 de julio de 2026 mediante un comunicado conjunto en redes. Ambos habían acordado un cierre sin polémicas: «nuestra relación llegó a su fin por deseos de futuro y etapas distintas», rezaba el texto. Sin embargo, según reveló la propia La Joaqui en su descargo, la separación no fue tan armoniosa como ese comunicado sugería. «Nuestra relación terminó hace dos meses, por decisión tuya y de una manera que fue mucho más fría e irrespetuosa de lo que alguna vez elegí contar», escribió la artista.
Esa asimetría es el nudo del problema. Ella guardó silencio sobre aspectos del final que, según sus propias palabras, «podrían haber dejado muy mal parado» a su ex. Él, en cambio, eligió el momento en que le resultó conveniente hablar, y al hacerlo expuso información que ella había decidido mantener en el ámbito privado: su nuevo vínculo amoroso. La decisión sobre qué contar y cuándo contarlo recayó unilateralmente en él, mientras que ella cargó con el costo de ese silencio.
El doble estándar que el texto desnuda
En su comunicado, La Joaqui identificó con precisión el mecanismo: «Hay algo que me resulta profundamente contradictorio: decir que respetás mi presente mientras exponés públicamente una parte de mi intimidad que yo elegí no hacer pública.» No es una detalle menor.
Es la descripción de una práctica que tiene nombre en cuestiones de género: violencia simbólica, en su variante de control de la narrativa. El hombre que afirma «respetar» a su expareja mientras simultáneamente decide qué información de ella circula en el espacio público no está respetando nada; está ejerciendo, de manera más sutil pero igualmente efectiva, una forma de dominio sobre su vida.
La artista también cuestionó que Luck Ra redujera al hombre con quien ella está vinculada a la categoría de «un ex gran amigo» suyo, como si la nueva relación de ella fuera, ante todo, una historia que lo involucra a él.
«También me parece profundamente injusto que, para acomodar esta historia a tu favor, reduzcas a una persona a un ex gran amigo tuyo«, escribió. La operación que describe es clásica: centrar la narración en el varón, convertir a la mujer en personaje secundario de su propia historia sentimental, y al nuevo compañero en una extensión del universo masculino del ex.
El duelo femenino bajo sospecha permanente
Uno de los pasajes más potentes del texto de La Joaqui apunta directamente a otro prejuicio de género arraigado: la idea de que una mujer que «sana rápido» después de una ruptura es sospechosa, indigna o deshonesta. «Entiendo que te resulte chocante que haya podido procesar este duelo rápido. Pero los duelos no tienen un tiempo reglamentario y, mucho menos, existe un plazo que una mujer deba cumplir para que su próxima decisión sea considerada digna o respetable», escribió. La demanda implícita de que ella permanezca en un estado de duelo visible y prolongado para ser considerada «una mujer que amó de verdad» reproduce una lógica patriarcal que regula los tiempos emocionales de las mujeres según la comodidad de los hombres que las observan.
La Joaqui también rechazó con claridad la trampa que se tiende cuando una mujer rehace su vida: que el ex se erija en víctima de ese presente. «Lo que sí rechazo es esa lógica tan vieja en la que, cuando una mujer rehace su vida, alguien se siente habilitado a contar su intimidad y después presentarse como la persona lastimada por aquello mismo que decidió exponer«, señaló.
El contexto: una separación que nunca fue solo de dos
El episodio se produce en el marco de una ruptura que, desde el principio, tuvo más espectadores que protagonistas. La separación se confirmó a fines de julio de 2026. Yanina Latorre sostuvo en su momento que fue Luck Ra quien tomó la decisión de terminar.
Semanas después circularon versiones, que vinculaban los frecuentes viajes del cantante a Madrid con una relación paralela. El propio Luck Ra salió a desmentir las versiones de infidelidad. La Joaqui, por su parte, había dicho en una visita a un programa de streaming que nunca tuvo una pareja que no la haya engañado, sin nombrar a nadie en particular. Fue ese señalamiento el que desencadenó la cadena de posteos que derivó en el comunicado que hoy circula.
El vínculo de La Joaqui con Tiago PZK, artista de RKT con quien la uniría el nuevo romance según las versiones que circulan, tiene una historia previa e independiente. Ella fue enfática al respecto: se conocen desde chicos, comparten un vínculo construido durante años y ese lazo no necesitó de Luck Ra para existir. La operación de reducirlo a «un ex gran amigo» fue, en sus palabras, elegir cuidadosamente qué parte de la verdad contar para sugerir una traición donde no la hay.
Silencio como respeto, no como falta de memoria
El cierre del comunicado de La Joaqui es quizás el más potente en términos políticos. «Yo sigo eligiendo no contar muchas cosas por respeto. Ojalá no confundas nunca más mi silencio con falta de memoria», escribió. Y luego remató: «Respetar mi presente también significa entender que ya no te pertenece contarlo.» En una sola frase, la artista invirtió la lógica habitual: el silencio no es una concesión ni una debilidad, es una elección soberana. Y la intimidad de una mujer no es patrimonio de nadie que haya formado parte de su pasado.
El texto de La Joaqui no es solo un descargo personal. Es un mapa de los mecanismos con los que las mujeres somos despojadas del control sobre su propia narrativa, incluso cuando la relación ya terminó. Y es, también, una declaración sobre los límites que ella decide poner: no por miedo, no por debilidad, sino porque elige con quién comparte su presente.
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