Cultura
Emoción en el megaconcierto en homenaje a Charly García en el CCK
Con los acordes de «Confesiones de invierno» arrancó esta tarde y se extenderá a lo largo de ocho horas, dividido en cuatro bloques y con más de cien músicos en escena.
Con los acordes de «Confesiones de invierno» arrancó esta tarde el megaconcierto de homenaje a Charly García el día de su cumpleaños, que se extenderá a lo largo de ocho horas, dividido en cuatro bloques y con más de cien músicos en escena.
Desde poco después de las 14, una orquesta de cámara integrada por violines, violas, cello, contrabajo, órgano, flauta, clarinete, corno y percusión bajo la dirección musical del pianista Carlos Britez lleva adelante esta primera parte del concierto, recorriendo obras de su repertorio desde Sui Generis a Serú Girán y la etapa solista del genial creador de “Los dinosaurios”.
A sala llena y repleta de barbijos, los aplausos impacientes y expectantes del público se escucharon con fuerza minutos antes del ingreso de los músicos -vestidos de negro y cada uno luciendo un brazalete impreso con el mítico logo de «Say No More»- al escenario iluminado de un rojo tenue, dispuestos a interpretar con nuevas sonoridades el extenso y rico repertorio de García, con arreglos a cargo de Julián Caeiro y Pablo Salzman.
Con la conmovedora y clásica canción antes mencionada, perteneciente al segundo disco editado en 1973 por la primera agrupación que García conformó junto a Nito Mestre, se dio inicio así al primer bloque del show, titulado «Variaciones de Invierno», que también contó con versiones de «Cuando ya me empiece a quedar solo», «Alto en la Torre» e «Instituciones».
Un medley de fragmentos de «Cinema Verité», «Desarma y sangra», «20 trajes verdes» y la desgarradora «Alicia en el país», de los álbumes «Bicicleta» (1980) y «Peperina» (1981), integraron el segundo bloque -«Sonata Verité»- dedicado a Serú Girán, la icónica banda de rock que el homenajeado sostuvo junto a David Lebón, Pedro Aznar y el baterista Oscar Moro entre 1978 y 1982.
Luego llegó el turno de abordar su primera etapa solista, iniciada en 1982 con el lanzamiento de «Yendo de la cama al living», poco antes del regreso de la democracia en Argentina tras la última dictadura cívico-militar: «Superhéroes», «Ojos de videotape» y el corte «Yendo de la cama al living» -acompañado por las palmas de la entusiasmada audiencia- fueron las insignias del tercer tiempo de la orquesta, «Fantasía Angelical», que sumó un inesperado fragmento de «De mí», uno de los temas más representativos de «Filosofía barata y zapatos de goma», el sexto álbum en solitario de García editado en 1990.
Por último, el cuarto bloque presentó una cruza de «Adela en el carrousel» (de «Parte de la religión» -1987-), «Tema de amor», «Intermedio», «Chipi-Chipi» (todos de «La hija de la lágrima» -1994-) y «Cuchillos» (de «Say No More» -1996-).
El imponente concierto con entrada gratuita y transmisión por streaming está desarrollando su primer bloque, que se extenderá hasta las 15.30 para, a partir de las 16, arrancar con una segunda etapa, con cambio de músicos, público y sonoridades para escuchar las variaciones sobre canciones de Charly realizadas desde el tango, el folclore y el jazz.

Hernán Jacinto, Andrés Beeuwsaert, Santiago Vázquez, Diego Schissi, Nico Sorín, Mariano Otero, Ernesto Jodos y Sergio Verdinelli, serán en este caso algunos de intérpretes que ahondarán distintas facetas posibles del creador de Sui Generis.
Desde las 18, en tanto, una banda estable conformada por Zorrito Von Quintiero en teclados, Fernando Samalea en batería, María Eva Albistur en bajo y Fernando Kabusacki en guitarras, recorrerán canciones de todas las épocas con las participaciones de David Lebón, Erica Di Salvo, Ulises Di Salvo, Rosario Ortega, Juan Ingaramo, Alina Gandini, María Rosa Yorio, Guido Spina, Raúl Porchetto, Andy Chango, Alejandro Medina y Lola Medina entre más.
La misma banda estable volverá el escenario del Auditorio Nacional a las 19.30 para compartir con Julieta Venegas, Richard Coleman, Christian Basso, Benito Cerati, Cucuza Castiello, Emmanuel Horvilleur, Pablo Guyot y Alfredo Toth, Julia Zenko, El Zar, Brenda Asnicar, Mavi Díaz, Lito Epumer, Leo García, Celeste Carballo, Sara Hebe, Rosario Ortega, Joaquín Levinton, Leandro Lopatín, Hilda Lizarazu, El príncipe idiota y Fernando Ruíz Díaz.
El concierto del CCK se puede seguir en vivo por YouTube, Facebook, Contar y Latir! y por Nacional Rock.

El público en el CCK
Con orden y tranquilidad, el Auditorio Nacional del Centro Cultural Kirchner (CCK) se fue colmando este sábado con cientos de personas para el megaconcierto tributo a Charly García en el día de su cumpleaños número 70, que se desarrolla desde las 14 y se extenderá hasta las 22 con más de cien músicos en escena.
Decenas de los ya clásicos brazaletes con la leyenda «Say No More» pueden verse en medio de una organización cuidada y atenta, con asistentes de todas las edades, algunos en grupos familiares.
«¿Por qué amo a Charly? Por lo mismo que todos los que estamos acá», dijo a Télam Aimé, de 29 años, en medio de la multitud que se aprestaba para ver el primero de los cuatro bloques de conciertos, que reunirán a razón de 1.750 espectadores por turno a más de 7.000 personas a lo largo de la jornada.
«Vine porque es parte de nuestra vida, viví distintas etapas reflejándome en cada momento de mi vida en sus canciones, esto es un festejo», confesó Hugo, un baterista de 44 años que llegó desde Córdoba con su esposa y tres hijos.
«Charly marcó mi adolescencia, es lo prohibido y también el nacimiento de todo el rock nacional», propuso por su parte Patricia, de 66 años; mientras que Matías, de 32, sentenció: «Vine para escuchar la música del mejor artista e intérprete del planeta».
Cristela, de 35 años, afirmó que quería celebrar a Charly «como muestra de agradecimiento porque con sus metáforas reflejó y refleja lo que vivimos todo el tiempo».
«No se puede pasar de esto. Es un artista que traspasa generaciones y países», señaló Ana, de 55 años, chilena y residente en Argentina hace 7, quien llegó con su hija Belén, de 24, quien por su parte aseguró que quiso acompañar a su madre porque le «encanta» la música de García.
«Tenemos una relación un poco intelectual con Charly, nos gusta, lo descubrimos cantando ‘Los dinosaurios’ en un acto del secundario sobre la dictadura», dijeron casi a coro Mauricio y Franco, de 24 y 22.
Una que demostró verdadero fervor, y que logró hacerse tras largas colas esta semana con tickets para tres de los cuatro bloques de conciertos de la jornada, es Natalia, de 35 años, quien afirmó: «Hay que festejar el cumple de Charly, que nos acompañó toda la vida, y además vine a escuchar a otros artistas a hacer su música».
Deja un comentario
Cultura
Por qué los millennials compran experiencias y la Generación Z invierte en identidad digital
Análisis sobre por qué los millennials priorizan la compra de experiencias mientras la Generación Z invierte en identidad digital, presencia en línea y pertenencia comunitaria.
El consumo dejó de organizarse solo alrededor de objetos físicos. Durante décadas, comprar significaba adquirir algo que podía guardarse, usarse o mostrar en espacios materiales. Hoy, el valor también se construye en viajes, conciertos, cursos, eventos, perfiles, avatares, skins, suscripciones, comunidades y archivos digitales. En ese cambio, millennials y Generación Z muestran prioridades distintas: unos tienden a valorar la experiencia vivida; otros, la identidad proyectada en entornos digitales.
La diferencia no significa que los millennials ignoren lo digital ni que la Generación Z rechace las experiencias físicas. Se trata de énfasis culturales. En un entorno donde conviven redes, videojuegos, plataformas de ocio, compras integradas, apuestas y sitios como https://casino-jugabet.cl/, el consumo ya no se limita a poseer: también sirve para narrarse, participar y ocupar un lugar dentro de comunidades conectadas.
La experiencia como respuesta millennial
Los millennials crecieron en un periodo marcado por cambios económicos, digitalización progresiva y cuestionamiento de la propiedad tradicional. Para muchos, comprar una casa, formar patrimonio o acceder a ciertos bienes materiales resultó más difícil que para generaciones anteriores. En ese contexto, las experiencias ganaron valor: viajar, comer fuera, asistir a eventos, aprender algo o compartir una actividad se convirtió en una forma de construir memoria.
Comprar una experiencia ofrece algo que un objeto no siempre entrega: una historia. Un viaje puede contarse, una cena puede recordarse, un concierto puede compartirse y una actividad puede integrarse en la identidad personal. Para los millennials, la experiencia funciona como capital biográfico. No solo se vive; se convierte en parte del relato de vida.
También hay una dimensión de tiempo. Muchos millennials entraron en la adultez con jornadas extensas, presión laboral y saturación digital. Por eso, pagar por una experiencia puede sentirse como una forma de recuperar control sobre el propio tiempo. No se compra solo entretenimiento; se compra una pausa, una salida o una sensación de avance personal.
La Generación Z y la identidad como presencia
La Generación Z se formó en un entorno donde la identidad digital no es secundaria. Perfiles, nombres de usuario, fotos, avatares, listas, clips, objetos virtuales y comunidades en línea forman parte de la vida social. Para esta generación, invertir en identidad digital no parece raro, porque gran parte de la interacción ocurre en espacios mediados por pantallas.
Una compra digital puede cumplir funciones similares a una prenda, un accesorio o una entrada a un evento. Una skin, una suscripción, una herramienta de edición, una insignia o un objeto virtual permite decir algo: qué se valora, a qué comunidad se pertenece, qué humor se comparte o qué estética se adopta.
La identidad digital también es más flexible que la física. Puede cambiar rápido, adaptarse a plataformas distintas y responder a tendencias. La Generación Z entiende esa flexibilidad como parte del juego social. No siempre busca una identidad fija, sino una identidad editable.
De tener cosas a mostrar señales
Tanto millennials como Generación Z participan en una economía de señales. La diferencia está en el soporte. El millennial puede usar una experiencia para comunicar apertura, gusto, cultura o estilo de vida. La Generación Z puede usar elementos digitales para comunicar pertenencia, habilidad, sensibilidad estética o conocimiento de una comunidad.
En ambos casos, el consumo se vuelve lenguaje. Una persona no compra solo por utilidad, sino por lo que esa compra permite expresar. La experiencia millennial se muestra en fotos, relatos y recuerdos. La identidad digital zoomer se muestra en perfiles, avatares, clips y presencia constante.
Esto no debe leerse como superficialidad. Las señales sociales siempre han existido. Lo nuevo es que ahora circulan con más velocidad y en más espacios. La validación no ocurre solo en reuniones físicas, sino también en chats, plataformas, juegos y redes.
Economía, acceso y prioridades
Las condiciones económicas también influyen. Muchos millennials aprendieron a valorar experiencias porque ciertos bienes duraderos parecían menos accesibles o menos prioritarios. Al mismo tiempo, las plataformas de viaje, eventos y servicios bajo demanda hicieron que la experiencia fuera más fácil de comprar y compartir.
La Generación Z, por su parte, entra al consumo en un entorno donde los bienes digitales son normales. Comprar dentro de una aplicación, pagar por una función, mejorar un perfil o adquirir un objeto virtual forma parte de la rutina. Además, muchas compras digitales tienen precios menores que grandes experiencias físicas, aunque su acumulación pueda ser significativa.
Esto produce una lógica de microinversión identitaria. Pequeñas compras permiten ajustar cómo se aparece ante otros. El gasto no siempre busca duración; busca relevancia en un contexto concreto.
Comunidad y pertenencia
La comunidad es central en ambos modelos. Los millennials suelen comprar experiencias que pueden compartirse con amigos, pareja o familia. El valor aumenta cuando la experiencia se vive con otros o cuando se convierte en memoria común.
La Generación Z invierte en identidad digital porque muchas comunidades funcionan en línea. Un objeto virtual, una estética de perfil o una suscripción puede abrir acceso, reconocimiento o conversación. La pertenencia no depende solo de estar presente, sino de dominar códigos internos.
En este sentido, la identidad digital no es una fantasía separada de la vida real. Es una extensión de relaciones, gustos y posiciones sociales. Para quienes pasan parte importante de su sociabilidad en entornos digitales, invertir allí tiene sentido.
Riesgos de ambos modelos
Comprar experiencias puede convertirse en presión por vivir siempre algo memorable. Viajes, eventos y salidas pueden transformarse en obligación de producir contenido o demostrar una vida activa. La experiencia pierde valor si se vive más para mostrarla que para disfrutarla.
Invertir en identidad digital también tiene riesgos. Los objetos virtuales dependen de plataformas, reglas y cuentas. Además, la búsqueda constante de actualización puede generar gasto impulsivo y ansiedad por quedar fuera de una tendencia.
Ambos modelos muestran que el consumo contemporáneo está ligado a reconocimiento. La pregunta no es solo qué se compra, sino qué necesidad social o emocional intenta cubrir esa compra.
Una diferencia de entorno, no de esencia
Millennials y Generación Z no consumen de formas opuestas. Ambos buscan identidad, pertenencia y sentido. Los millennials tienden a encontrarlo en experiencias que producen memoria. La Generación Z lo encuentra con frecuencia en herramientas digitales que producen presencia.
La diferencia central está en el escenario donde cada generación aprendió a relacionarse. Para unos, la experiencia física fue una respuesta al exceso de objetos y a la incertidumbre económica. Para otros, la identidad digital es una respuesta a una vida social distribuida entre plataformas. En ambos casos, el consumo dejó de ser posesión simple y se volvió construcción de relato.
-
Fútbol & Goles!4 díasEl arquero de Nigeria que no fue al Mundial y se robó las redes
-
Redes sociales6 díasTras el escándalo por Jorge Messi, echaron a Flor Peña de Luzu
-
Espectáculos 🎭6 díasEl padre de Gaspi habló tras la tragedia: «Para mí fue un atentado, no un accidente»
-
Política 📢5 díasCaos en el transporte: el Gobierno salió a aclarar que el CUD físico sigue vigente tras filas masivas
-
Goles! ⚽5 díasLa mamá de Messi perdonó a Florencia Peña: “Espero que tomemos un café juntas”
-
Espectáculos 🎭5 díasTras la fake sobre Jorge Messi, Antonella dejó de seguir a Luzu, Flor Peña y a Occhiato
-
CABA4 díasEl último adiós a Gaspi: así será el homenaje que realizarán en el Obelisco
-
Medios6 días¿Cómo está Chiche Gelblung? Volvió a internarse a días de haber sido dado de alta

Pingback: Más de 100 músicos festejan en el CCK el cumple de Charly, que será transmitido en vivo en todos los medios públicos – El Argentino ®