Cultura
Daro Gia: «Soy un activista que hace canciones, no un músico que milita»
Daro Gia, periodista y militante pampeano, presenta su primer álbum tras décadas de composición: «No me vengas con canciones (que sólo así no vas a cambiar el mundo)».
Daro Gia tiene poco más de cuarenta años, viene de La Pampa, recorrió el continente como periodista y lleva décadas componiendo. Pero su primer disco recién sale ahora. No porque le haya faltado material, sino porque quería algo que «quedara y que nos gustara, sin importar el género».
El resultado es «No me vengas con canciones (que sólo así no vas a cambiar el mundo)«, un álbum que mezcla milonga pampeana, cumbia andina, funk, blues y trova caribeña con una naturalidad que desmiente cualquier pretensión de muestrario. Lo que une todo no es el estilo sino la convicción: la música es del pueblo, y el pueblo no tiene un solo ritmo.
Lo que sigue es una conversación sobre ese disco, sobre los muertos que lo habitan y los vivos que lo sostienen, sobre la política que se cuela en cada canción sin pedir permiso. Fue realizada por el periodista Alejo Brignole.
«La milonga me emociona porque soy de La Pampa y es algo que tengo muy presente»
El disco tiene canciones de muchos géneros. ¿Fue una decisión consciente no quedarse en uno solo?
La idea era grabar algo después de tantos años de componer. Un conjunto de canciones que quede y que nos guste. Buscamos no repetir géneros porque todas son canciones de música popular y pueden convivir sin ninguna etiqueta o definición sectaria dentro del mundo musical, que es infinito e inabarcable. Más que una demostración de versatilidad, es una pasión por todas las músicas que nos habitan: sea una milonga pampeana, una cumbia andina, una guajira caribeña o un blues del Mississippi, que también puede venir de la sabana africana. Todos son ritmos del pueblo.
En ese mapa aparece la «Milonga Tosca para Agustín», que es quizás la canción con más carga política e histórica. ¿Cómo surgió?
La milonga como estilo me emociona mucho. Soy de La Pampa así que es algo que tengo muy presente. Además creo que está bastante dejada de lado por ser un ritmo de tierra adentro y poco bailable. Igualmente es un género de nuestro pueblo y por lo tanto necesario para nuestra salud identitaria. Buscaba algo de qué hablar en ella que realmente valiera el esfuerzo, y se me ocurrió que Agustín Tosco era uno de tantos que es necesario recordar y profundizar su huella en la memoria colectiva. La armonía y modulación salieron solas, de tanto mirar el horizonte en el monte, o de imaginarlo encerrado en un departamento.
¿Y cómo llegaste al momento concreto en que decidiste que Tosco era el personaje?
Aunque al Gringo Tosco lo tengo presente siempre, no se me había ocurrido. Pero había parado a comer en un pueblito del sur de Córdoba, y en una conversación en la mesa de al lado, el mozo, un laburante raso, respondió: «Sí, Tosco, como esos ya no quedan.» Eso bastó.
«Metí a Guarany porque cuando encerraron a Tosco en La Pampa, Guarany le escribió una canción»
La canción incorpora voces grabadas del propio Tosco y un fragmento de Horacio Guarany. ¿Por qué Guarany específicamente?
Me interesaba meterlo a Guarany además del contenido, porque cuando a Tosco lo meten preso una de las primeras veces y lo encarcelan en La Pampa, Guarany le escribe una canción que se llama «Qué Tristeza Tendrán». Esa deuda entre ellos existía, y yo quería que se sintiera en la canción. Fede, el productor, pudo editarlo para que fluyera en el texto y la armonía de la milonga. La construcción de una cultura nacional necesita de ladrillos históricos con un lazo firme anclado en el arte y las expresiones populares.
La letra también menciona a Gorriarán Merlo y a la masacre de Trelew. ¿Hasta dónde querías llevar ese recorrido histórico?
Es una canción que recorre una época, no solo un hombre. Tosco no existió en el vacío: existió en un tiempo donde se mataba, se desaparecía, se luchaba con todo. Nombrar a Trelew o a Gorriarán no es un ejercicio académico; es recordar que hubo gente que pagó con la vida lo que otros pagaron con la cárcel. La canción es un paseo histórico porque la historia no se puede contar en fragmentos.
«La última canción está dedicada a Cuba. Es un canto épico en clave de amor»
La última pista, «Ella», parece hablar de una mujer pero está dedicada a Cuba. ¿Por qué ese juego?
Esa era la intención. Grabada en vivo, a guitarra y voz pelada, bien trova. Y también para agradecerle todas las amistades, compañeros y compañeras, y revoluciones que hizo posible esa isla. Gracias como siempre, Cuba, por darme hermanas. El título engaña porque la revolución también engaña a quienes la subestiman: parece una cosa y es otra mucho más profunda.
¿Cómo convive esa canción con las más lúdicas del disco, como la cumbia o el funk?
Muy bien, en realidad. No creo que estén tan aisladas del resto. Todas son canciones del pueblo, y el pueblo tiene momentos de fiesta y momentos de duelo, momentos de erotismo y momentos de épica. El disco intenta ser honesto con esa diversidad. Si solo hicieras canciones solemnes, estarías mintiendo sobre cómo vive la gente.
«Soy un activista. Lo que diga la Justicia capitalista no puede determinar nuestra vida»
¿Cómo te definís política y musicalmente?
Soy un activista: de la música, de la comunicación popular, del campo popular, de los derechos humanos, de los pueblos originarios y lo que creo justo. Vengo de una familia comunista y abuelos peronistas. A mi abuelo lo metió preso la dictadura del ’55, a mamá la persiguió la de Onganía en el ’66, y a papá lo echaron en la dictadura de 1976. Ahora me tocó a mí caer en la Era Neo-fascista de Javier Milei. Hoy toca continuar esa senda de la rebeldía contra el fascismo porque creemos en eso. Lo que diga la Justicia capitalista y los medios de comunicación capitalistas nos imponen condicionamientos, pero no pueden determinar nuestra vida y nuestra lucha si nos consideramos anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas.
El título del disco tiene una advertencia implícita para los propios artistas comprometidos. ¿Cuál es?
Que no hay que acomodarse en la premisa de que «soy músico, soy artista, y voy a cambiar el mundo con canciones porque milito desde el arte». No funciona así en la realidad. Como decía Spinetta, los músicos son solo un aporte al cambio social, no podemos creernos algo más importante que eso. El pan no se hace con canciones. La sopa de nuestros hijos no se hace solo con arte, sino con laburo y con trabajo colectivo. Acá no se trata de ayudar a nadie: se trata de acompañarnos entre todos.
¿Y entonces para qué sirve la música?
Hago canciones y canto para saber cómo me siento. Y si soy sincero con lo que digo, descubro cómo estoy. Eso es muchísimo. Es la gran salvación escondida del arte: darte el billete para el gran viaje interior. No más que eso, pero tampoco menos.
Cultura
Ordenaron restituir a heredera un cuadro expoliado por nazis
Una pareja marplatense aceptó donar 4,8 millones de pesos y cumplir reglas de conducta durante dos años. La entrega de la pintura dependerá del mecanismo que establezca la Corte Suprema.
El juez de Garantías de Mar del Plata, Santiago Inchausti, suspendió el proceso a prueba de una pareja imputada por ocultar una obra de arte robada durante el nazismo en los Países Bajos. Al homologar el acuerdo entre el fiscal federal Carlos Martínez y la defensa, dispuso que Retrato de una dama sea restituido a Marei von Saher, única heredera de Jacques Goudstikker, su último propietario legítimo.
La restitución todavía debe atravesar un paso institucional. La resolución será elevada a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde la pintura permanece bajo resguardo, para que se defina el mecanismo de entrega a la heredera y querellante.
Un acuerdo judicial con reparación económica
Como parte de la suspensión del proceso a prueba, prevista en el artículo 35 del Código Procesal Penal Federal, cada imputado donará 2,4 millones de pesos a la cooperadora del Hospital Materno Infantil. El aporte alcanzará los 4,8 millones de pesos.
Además, ambos deberán cumplir durante dos años las reglas de conducta acordadas, entre ellas fijar domicilio y someterse al control de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal. También renunciaron a cualquier reclamo civil o penal relacionado con la obra y expresaron su conformidad con la restitución.
El Ministerio Público Fiscal consideró adecuada la salida alternativa por la calificación legal del hecho, la escala penal aplicable, la ausencia de antecedentes de los imputados y la posibilidad de que una eventual condena fuera de ejecución condicional. El expediente estuvo a cargo de la Unidad Fiscal Mar del Plata, con cooperación de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos.
La pista apareció en una fotografía inmobiliaria
La investigación comenzó después de una pesquisa periodística de los Países Bajos sobre obras robadas por los nazis durante la ocupación de Ámsterdam. En abril de 2025, el periodista Peter Schouten viajó a Mar del Plata para seguir una pista vinculada con la familia de una de las personas imputadas.
La vivienda estaba ofrecida para la venta en el sitio de una inmobiliaria. Una de las fotografías del living mostró una pintura que coincidía con una de las obras buscadas de la colección Goudstikker. El diario neerlandés Algemeen Dagblad publicó la noticia el 25 de agosto de 2025. Ese mismo día, la Unidad Fiscal Mar del Plata recibió una denuncia de Interpol Argentina y al día siguiente otra de la Dirección General de Aduanas.
El saqueo de una colección durante el nazismo
Jacques Goudstikker fue un galerista y comerciante de arte neerlandés de gran influencia en el período comprendido entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Su galería de Ámsterdam se especializó en maestros antiguos neerlandeses, aunque también trabajó con obras de otras tradiciones europeas.
Goudstikker huyó de los Países Bajos en mayo de 1940, poco después de la invasión nazi. Murió durante la fuga por mar y dejó una colección de aproximadamente 1.400 obras. El grueso fue saqueado y trasladado a Alemania por Hermann Göring, uno de los principales jerarcas del régimen nazi, mientras Alois Miedl administró la galería durante la guerra y obtuvo beneficios con parte de las piezas.
La reconstrucción histórica surge de la documentación de The Jewish Museum, que describió el saqueo y el recorrido de la colección. La institución señaló que más de 200 pinturas fueron recuperadas por los Aliados en Alemania y regresaron a los Países Bajos después de la guerra, aunque durante décadas permanecieron en colecciones estatales en lugar de volver a la familia.
Décadas de espera para recuperar las obras
Marei von Saher, viuda de Eduard von Saher, hijo único de Jacques Goudstikker, inició el reclamo de restitución en 1997. Un pequeño cuaderno de inventario del galerista, que registraba buena parte de las piezas de su negocio, se convirtió en una prueba central para identificar los bienes.
En 2006, después de un proceso que se extendió durante casi una década, el Gobierno neerlandés acordó restituir 200 pinturas saqueadas por los nazis. La Comisión de Restituciones de los Países Bajos documentó que la pérdida de posesión ocurrió entre 1940 y 1945 y sostuvo que una venta realizada bajo administradores impuestos por los nazis podía considerarse involuntaria cuando los dueños o sus herederos no recibían el producido.
El antecedente neerlandés mostró que la restitución no se redujo a localizar objetos. También exigió revisar decisiones estatales tomadas después de la guerra, cuando muchas piezas fueron tratadas como patrimonio público pese a provenir de persecuciones, confiscaciones y ventas forzadas. La demora de décadas dejó una pregunta incómoda para museos, gobiernos y tribunales: cuánto tiempo puede pasar antes de que la legalidad deje de proteger el resultado material del expolio.
Un desenlace abierto en la Argentina
El acuerdo marplatense cerró la discusión penal para los imputados bajo las condiciones fijadas por la Justicia, pero no completó todavía la restitución. La Corte Suprema deberá establecer cómo se entregará una pieza que llegó a la Argentina después de atravesar una historia de persecución, saqueo, ocultamiento y reclamos sucesorios.
La decisión reconoció que el destino de Retrato de una dama no se agota en la propiedad de quien la exhibió en una casa. La obra quedó ligada a una colección desmembrada por el poder nazi y a una heredera que esperó décadas para recuperar aquello que la guerra y la burocracia le habían quitado. La restitución será plena cuando la pintura vuelva a manos de Marei von Saher.
Puntos clave
- El juez Santiago Inchausti suspendió el proceso a prueba para una pareja imputada por ocultar la obra.
- Retrato de una dama será restituido a Marei von Saher, heredera de Jacques Goudstikker.
- Los imputados donarán 4,8 millones de pesos al Hospital Materno Infantil y cumplirán reglas de conducta durante dos años.
- La Corte Suprema definirá el mecanismo de entrega porque el cuadro permanece bajo su resguardo.
- La colección Goudstikker fue saqueada durante el nazismo y sus herederos reclamaron restituciones durante décadas.
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