Conectate con El Argentino

Cultura

Daro Gia: «Soy un activista que hace canciones, no un músico que milita»

Daro Gia, periodista y militante pampeano, presenta su primer álbum tras décadas de composición: «No me vengas con canciones (que sólo así no vas a cambiar el mundo)».

Publicado hace

#

Daro Gia tiene poco más de cuarenta años, viene de La Pampa, recorrió el continente como periodista y lleva décadas componiendo. Pero su primer disco recién sale ahora. No porque le haya faltado material, sino porque quería algo que «quedara y que nos gustara, sin importar el género».

El resultado es «No me vengas con canciones (que sólo así no vas a cambiar el mundo)«, un álbum que mezcla milonga pampeana, cumbia andina, funk, blues y trova caribeña con una naturalidad que desmiente cualquier pretensión de muestrario. Lo que une todo no es el estilo sino la convicción: la música es del pueblo, y el pueblo no tiene un solo ritmo.

Lo que sigue es una conversación sobre ese disco, sobre los muertos que lo habitan y los vivos que lo sostienen, sobre la política que se cuela en cada canción sin pedir permiso. Fue realizada por el periodista Alejo Brignole.

«La milonga me emociona porque soy de La Pampa y es algo que tengo muy presente»

El disco tiene canciones de muchos géneros. ¿Fue una decisión consciente no quedarse en uno solo?

La idea era grabar algo después de tantos años de componer. Un conjunto de canciones que quede y que nos guste. Buscamos no repetir géneros porque todas son canciones de música popular y pueden convivir sin ninguna etiqueta o definición sectaria dentro del mundo musical, que es infinito e inabarcable. Más que una demostración de versatilidad, es una pasión por todas las músicas que nos habitan: sea una milonga pampeana, una cumbia andina, una guajira caribeña o un blues del Mississippi, que también puede venir de la sabana africana. Todos son ritmos del pueblo.

En ese mapa aparece la «Milonga Tosca para Agustín», que es quizás la canción con más carga política e histórica. ¿Cómo surgió?

La milonga como estilo me emociona mucho. Soy de La Pampa así que es algo que tengo muy presente. Además creo que está bastante dejada de lado por ser un ritmo de tierra adentro y poco bailable. Igualmente es un género de nuestro pueblo y por lo tanto necesario para nuestra salud identitaria. Buscaba algo de qué hablar en ella que realmente valiera el esfuerzo, y se me ocurrió que Agustín Tosco era uno de tantos que es necesario recordar y profundizar su huella en la memoria colectiva. La armonía y modulación salieron solas, de tanto mirar el horizonte en el monte, o de imaginarlo encerrado en un departamento.

¿Y cómo llegaste al momento concreto en que decidiste que Tosco era el personaje?

Aunque al Gringo Tosco lo tengo presente siempre, no se me había ocurrido. Pero había parado a comer en un pueblito del sur de Córdoba, y en una conversación en la mesa de al lado, el mozo, un laburante raso, respondió: «Sí, Tosco, como esos ya no quedan.» Eso bastó.

«Metí a Guarany porque cuando encerraron a Tosco en La Pampa, Guarany le escribió una canción»

La canción incorpora voces grabadas del propio Tosco y un fragmento de Horacio Guarany. ¿Por qué Guarany específicamente?

Me interesaba meterlo a Guarany además del contenido, porque cuando a Tosco lo meten preso una de las primeras veces y lo encarcelan en La Pampa, Guarany le escribe una canción que se llama «Qué Tristeza Tendrán». Esa deuda entre ellos existía, y yo quería que se sintiera en la canción. Fede, el productor, pudo editarlo para que fluyera en el texto y la armonía de la milonga. La construcción de una cultura nacional necesita de ladrillos históricos con un lazo firme anclado en el arte y las expresiones populares.

La letra también menciona a Gorriarán Merlo y a la masacre de Trelew. ¿Hasta dónde querías llevar ese recorrido histórico?

Es una canción que recorre una época, no solo un hombre. Tosco no existió en el vacío: existió en un tiempo donde se mataba, se desaparecía, se luchaba con todo. Nombrar a Trelew o a Gorriarán no es un ejercicio académico; es recordar que hubo gente que pagó con la vida lo que otros pagaron con la cárcel. La canción es un paseo histórico porque la historia no se puede contar en fragmentos.

«La última canción está dedicada a Cuba. Es un canto épico en clave de amor»

La última pista, «Ella», parece hablar de una mujer pero está dedicada a Cuba. ¿Por qué ese juego?

Esa era la intención. Grabada en vivo, a guitarra y voz pelada, bien trova. Y también para agradecerle todas las amistades, compañeros y compañeras, y revoluciones que hizo posible esa isla. Gracias como siempre, Cuba, por darme hermanas. El título engaña porque la revolución también engaña a quienes la subestiman: parece una cosa y es otra mucho más profunda.

¿Cómo convive esa canción con las más lúdicas del disco, como la cumbia o el funk?

Muy bien, en realidad. No creo que estén tan aisladas del resto. Todas son canciones del pueblo, y el pueblo tiene momentos de fiesta y momentos de duelo, momentos de erotismo y momentos de épica. El disco intenta ser honesto con esa diversidad. Si solo hicieras canciones solemnes, estarías mintiendo sobre cómo vive la gente.

«Soy un activista. Lo que diga la Justicia capitalista no puede determinar nuestra vida»

¿Cómo te definís política y musicalmente?

Soy un activista: de la música, de la comunicación popular, del campo popular, de los derechos humanos, de los pueblos originarios y lo que creo justo. Vengo de una familia comunista y abuelos peronistas. A mi abuelo lo metió preso la dictadura del ’55, a mamá la persiguió la de Onganía en el ’66, y a papá lo echaron en la dictadura de 1976. Ahora me tocó a mí caer en la Era Neo-fascista de Javier Milei. Hoy toca continuar esa senda de la rebeldía contra el fascismo porque creemos en eso. Lo que diga la Justicia capitalista y los medios de comunicación capitalistas nos imponen condicionamientos, pero no pueden determinar nuestra vida y nuestra lucha si nos consideramos anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas.

El título del disco tiene una advertencia implícita para los propios artistas comprometidos. ¿Cuál es?

Que no hay que acomodarse en la premisa de que «soy músico, soy artista, y voy a cambiar el mundo con canciones porque milito desde el arte». No funciona así en la realidad. Como decía Spinetta, los músicos son solo un aporte al cambio social, no podemos creernos algo más importante que eso. El pan no se hace con canciones. La sopa de nuestros hijos no se hace solo con arte, sino con laburo y con trabajo colectivo. Acá no se trata de ayudar a nadie: se trata de acompañarnos entre todos.

¿Y entonces para qué sirve la música?

Hago canciones y canto para saber cómo me siento. Y si soy sincero con lo que digo, descubro cómo estoy. Eso es muchísimo. Es la gran salvación escondida del arte: darte el billete para el gran viaje interior. No más que eso, pero tampoco menos.

Celebridades

Minujín recibió un galardón y lo puso en perspectiva: “Jesucristo y Van Gogh fueron fracasados y después un éxito”

La artista plástica de 83 años recibió el galardón en el Palacio Libertad, compartió su visión sobre el arte por encima de la política y adelantó un proyecto monumental: una réplica horizontal de la Estatua de la Libertad.

Publicado hace

#

"El arte está sobre la política": Minujín recibió un galardón nacional y disparó una reflexión sobre corrupción y creación.

Marta Minujín fue distinguida como Personalidad Emérita de la Cultura Nacional en una ceremonia celebrada en la cúpula del Palacio Libertad, en Buenos Aires. La placa honorífica fue entregada por el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, quien la describió como una de las artistas «más originales e influyentes que dio Argentina» y subrayó que «nunca aceptó que el arte tuviera límites en sus materiales a través de una idea que pueda cambiar el mundo».

La sala estuvo colmada de público y figuras del mundo artístico, entre ellas la actriz Nacha Guevara. La velada incluyó un video-homenaje que repasó la trayectoria de la creadora, en el que ella misma enfatizó los tres conceptos que definieron su carrera: las ideas, la intuición y la emoción. «A los 5 años supe que era artista. El arte no es para mirarlo, sino para vivirlo. La vanguardia es pensar que nada es imposible; cuando me di cuenta de que el arte era muy egoísta, lo ajusté», declaró.

Una trayectoria que desafió límites

Minujín fue reconocida por una obra marcada por la experimentación, los happenings, las instalaciones, el arte efímero y las performances de participación masiva. Sus trabajos integran colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el MALBA, el Guggenheim de Nueva York, el Centre Pompidou de París y la Tate de Liverpool. La artista también recibió en dos oportunidades el Premio Konex de Platino: en 1982 en la categoría Experiencias y en 2002 por Instalaciones y Performances.

Al recibir el galardón, Minujín marcó una diferencia filosófica con la lógica del éxito inmediato. «Deseo ser como Van Gogh porque, tanto el pintor como Jesucristo, fueron fracasados y después un éxito», sostuvo ante el público reunido en la cúpula del Palacio Libertad. La artista recomendó a quienes inician en el arte que no trabajen para vender ni para alcanzar el éxito, sino por el simple hecho de hacer: «Morir como Picasso, con el pincel en la mano».

El arte, por encima de la política

En la conferencia de prensa previa al acto, Minujín retomó su principio de que «el arte está por encima de todo» y fue directa al ser consultada sobre la confrontación entre políticos y artistas. «Creo que el arte está sobre la política», afirmó. Y amplió: «Los políticos están más abajo porque es un arte que busca acomodar la realidad, pero no está en lo alto del pensador político. Cuando está en la práctica ocurren cuestiones como robos y utilizar el país para enriquecerse. Todo eso existe en la política, pero en el arte no creo, salvo por los artistas comerciales, los que viven para vender».

La reflexión llega en un contexto en que el gobierno libertario de Javier Milei ha recortado presupuesto en cultura y educación, y en que varios artistas e intelectuales han denunciado el deterioro de las políticas públicas culturales. Minujín, sin embargo, eligió hablar desde la independencia del arte como categoría superior antes que desde la confrontación directa.

La Estatua de la Libertad acostada y las hamburguesas

Entre los proyectos a futuro, la artista reveló que planea materializar una idea que lleva en mente desde 1979: una réplica de la Estatua de la Libertad, pero en posición horizontal, de unos 50 metros de largo, pensada originalmente para instalarse en Battery Park, en Nueva York, frente al monumento original. «La van a tener que ver», respondió con enigmático gesto al ser consultada sobre el material con el que estará construida, esquivando confirmar si seguirá el plan original de cubrirla con hamburguesas para desmitificar el símbolo estadounidense.

Al ser consultada sobre cómo lograr que el público se acerque al arte en la era tecnológica, la respuesta fue categórica: «Se logra solo con la obra. Si hago comer o tomar a la gente, van instintivamente para compartir».

Arte, becas y memoria de los ’70

Minujín también recordó que antes de poder vender sus obras trabajó como moza en un restaurante en Washington y obtuvo 17 becas a lo largo de su carrera. Consultada sobre si los artistas jóvenes tienen hoy los mismos recursos, respondió con optimismo: «Hay muchísimas becas y residencias. Es cuestión de tomarse el trabajo y aplicar a ellas».

Al repasar su trayectoria ante el público, Minujín recordó los años más oscuros: «En la época de los ’70, era peligroso ser artista. Estábamos censurados, los militares habían roto muchas obras». Una memoria que contrasta con la distinción recibida y que ubica su obra en la larga historia de la resistencia cultural argentina.

Puntos clave

  • Marta Minujín, de 83 años, fue distinguida como Personalidad Emérita de la Cultura Nacional en el Palacio Libertad.
  • La placa fue entregada por el secretario de Cultura Leonardo Cifelli, quien destacó su originalidad e influencia.
  • La artista sostuvo que «el arte está sobre la política» y criticó indirectamente la corrupción como fenómeno político.
  • Adelantó un proyecto monumental: una réplica horizontal de la Estatua de la Libertad de unos 50 metros de largo.
  • Sus obras integran colecciones del Guggenheim, el Centre Pompidou, la Tate de Liverpool y el MALBA, entre otras instituciones.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo