Cultura
“La lógica del escorpión” o la naturaleza ineludible del artista
El nuevo álbum de Charly García.
Por Eugenia Rossi Gallo
“Dios te ha dejado solo como internet.Hoy que querías de todo.Nada tenés”.
En el día del maestro, causalidad mediante, sale a la luz el esperado disco de Charly García, quizás el artista vivo más trascendente de la cultura argentina.
Charly es una pieza fundamental de nuestra identidad, fundacional para varias generaciones que lo llevamos impregnado en nuestra biografía musical, inevitable como nuestro apellido.
Mientras el disco de Charly se asoma, en simultáneo, casi en un tiempo paralelo de realidades que a priori parecerían no cruzarse, en el Congreso las fuerzas federales reprimen jubilados y gasean a una niña que llora con su cara ardida; entonces con sincronicidad jungiana Charly canta que “Juan Represión viste un saco azul triste… Juan Represión sabe, no hay nadie que lo ame”. Juan Represión es un tema que escribió un adolescente Charly García en 1974, que grabó con Sui Generis y que dialoga con la historia argentina, sin importar cuando se diga esto.
Me subo al auto, cierro todas las ventanas y manejo por Buenos Aires escuchando “La lógica del escorpión” como subida a una cápsula interestelar.
Instantáneamente la ciudad se me hace más bella, menos hostil, de pronto no tengo apuro, y solo quiero que me pegue el sol y dejarme abrazar por la experiencia, la experiencia García en todas sus dimensiones.
Enseguida entiendo que soy solo subjetividad, dejo la escucha quirúrgica para los críticos. Pienso que a mí no me importa el peso de su historia que se entrelaza con la mía, con la nuestra, el tamaño de su genialidad, o si y justamente por eso me dejo abrazar, agradecida por toda la música, por cada instante en el que me dio, nada más ni nada menos que felicidad.
Este disco que comenzó a gestarse hace años, de la mano del ingeniero de sonido Matías Sznaider, lleva el sello de Charly al 100%. El maestro ofició de productor musical, grabó varios de los instrumentos, compuso, arregló y versionó temas propios y ajenos.
A lo largo de las jornadas de grabación de “La lógica del escorpión”, que se empezó a cocinar en el año 2021, desfilaron por el estudio Happy together, en el barrio de Caballito, varios de sus infaltables compañeros de ruta. Lebón, Aznar y Fito dejaron su huella en este material tan esperado.
La banda que grabó con Charly se completa con Fernando Kabusacki en guitarras, Fernando Samalea en batería y los coros a cargo de Hilda Lizarazu y Rosario Ortega. La fotografía es de la genial Nora Lezano y el arte es de Renata Schussheim, artista que también supo ser clave en la carrera de Charly con puestas en escena inolvidables, como la de “No bombardeen Buenos Aires” en el estadio de Ferro Carril Oeste.

El disco completo
Son trece canciones que conforman el lado A y B de este disco que apareció primero como un vinilo de edición limitada.
1) “Rompela” es puro rock en el estricto sentido de la palabra. Versión en español de “Break it up” que aparece en Kill Gill (2010) ya nos adelanta que Charly dialogará con su propia historia a lo largo de todo el disco. Se versiona, se referencia, se “roba” frases melódicas y se resignifica a si mismo desde la madurez.
2) “Yo ya sé”, el tema que no pude dejar de cantar desde que lo escuché, dice que Dios nos ha dejado solos, como internet. Habla de la neurosis de un mundo tecnológico y atomizado, donde a veces somos entes un poco autómatas que hemos perdido todo. Cuenta con los coros de Hilda Lizarazu y con un estribillo infalible.
3) “El club de los 27” es un blues que refleja la lógica del escorpión, astrológicamente hablando. El arquetipo de escorpio es para la astrología el de alguien que tiene la capacidad de morir, renacer, reinventarse y trascender, algo que Charly ha hecho miles de veces a lo largo de su trayectoria. La muerte y la resurrección vuelven como tema en esta lírica, con la guitarra de David Lebón, su ex compañero de Serú Girán.
4) “La medicina N°9” es un funk que dialoga desde la melodía con su “Rap de las hormigas” y con el emblemático number 9 de Lennon. En tiempos de auto tune y voces ultra procesadas, Charly deja su voz al desnudo, cruda, así como es, así como está, bien al frente y sin artificio, como a lo largo de todo el disco. Acá también le cuidan la espalda las bases de Lebón.
5) “Te recuerdo invierno” me lleva directamente a mi cuarto de adolescente de los 90, más precisamente al año 1995, sacándole el celofán al cd de Casandra Lange, Estaba en llamas cuando me acosté y me produce la misma emoción que entonces y me confirma que el tiempo lineal no existe. Charly puede tener 18, como cuando escribió esta canción, puede tener 44 como cuando lo grabó, como yo ahora que escribo esto, puede ser este señor de más de 70 años y devolverme a mi 15 sin escalas. Suena un bandoneón y todos nos dejamos acunar por el espíritu tanguero que atraviesa el tema.
6) “Autofemicidio” es un rock sin vueltas, con ruido de espejos rotos y Charly cantando con su voz nasal que “Hay gente que se suicida, un acto muy egoísta, para salir en la tele, en diarios y en las revistas”.
7) “América” con Pedro Aznar en el bajo eléctrico, guitarra, batería y voces, hace que sea imposible no acordarse de Tango 4.“Tengo miedo de América, tengo miedo de Dios, de noticias histéricas y de mí y de vos” reza este tema que contiene toda la pulcritud de Aznar para cerrar el lado A del disco.
8) “Juan Represión” abre la segunda cara del álbum y se lo oye a Charly anunciar “Lado B”. Este tema fue parte del disco Pequeñas anécdotas sobre las instituciones. Charly canta acompañado por los coros de Rosario Ortega y nos recuerda que “Juan Represión quiso ser sobrehumano y la realidad se le escapó de las manos”.
9) “Estrellas al caer” retoma el leitmotiv melódico de “Chipi chipi” (La hija de la lágrima, 1994) para reconvertirlo con espíritu alegre y esperanzador: “si puedes recoger estrellas al caer, verás que es imposible perder”.
10) “La pelícana y el androide” te hace saltar el corazón con la voz de Luis Alberto Spinetta, joven, atemporal, en palabras del mismísimo Charly, como cantando desde el más allá. El Flaco inunda de emotividad esta canción, que él mismo compuso en 1984 para aquel proyecto que no fue: el disco conjunto de Charly y Spinetta que por diferencias personales jamás llegó a grabarse. Charly rescató la voz del Flaco de un viejo demo y la trajo al frente, como voz líder en esta versión que cierra cualquier herida del pasado.
11) “Watching the wheels”, versión en español del tema de John Lennon. “Dicen que estoy loco (…) nunca me subí a tu calesita…” sirve de obertura al relato de la fábula de Esopo del escorpión y la rana, que Charly interpreta junto a Rosario Ortega.
12) “La lógica del escorpión”. “Ahora voy a hablarles de un escorpión” dice Charly, o sea de sí mismo, de su naturaleza, de su instinto y de su carácter aparentemente carente de lógica para el resto de los mortales. “¡Bebamos por el carácter!”.
13) “Rock and roll star” con Fito Páez versiona el tema “So you want to be a rock´n roll star” de los Byrds (1967). “Si querés ser una estrella de rock, escúchame bien lo que te digo yo”. Y si, a quién vas a escuchar si no a Charly y a Fito.
Gran finale festivo para este disco que nos trae de vuelta a Charly y nos hace sentir el privilegio de ser contemporáneos de su historia. Quien quiera oír que oiga.
Cultura
DJ Zulan: la argentina que llevó la camiseta de Boca a Coachella y desató la euforia
“Qué orgullo”, escribió en sus redes tras la presentación, donde también se definió como “argentina y bostera”.
La DJ argentina Amanda Szulansky, conocida artísticamente como Zulan, protagonizó uno de los momentos más comentados del Coachella 2026 al presentarse con la camiseta de Boca Juniors y cerrar su set con un remix del himno nacional y “Muchachos”.
La artista transformó el escenario Sahara en una suerte de tribuna: sumó estética azul y amarilla y llevó su fanatismo futbolero al centro del show. El cierre, con la fusión electrónica del himno argentino y la canción que acompañó a la Selección en el Mundial de Qatar 2022, desató la reacción del público.
“Qué orgullo”, escribió en sus redes tras la presentación, donde también se definió como “argentina y bostera”.
Una carrera en ascenso internacional
Detrás del nombre Zulan está Amanda Szulansky, DJ y productora que creció entre Estados Unidos y Argentina. Esa doble pertenencia se refleja en su propuesta musical, donde mezcla house, latin dance y sonidos electrónicos con impronta global.
En los últimos años, ganó visibilidad en la escena internacional con lanzamientos como Forever, Campeón y Match My Speed, que la llevaron a tocar en distintos escenarios del mundo.
Su participación en Coachella 2026 marcó un punto de inflexión: se consolidó como una de las DJs argentinas con mayor proyección internacional y amplió su llegada a nuevas audiencias.
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