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Cultura

«Hay que hacer humor sin dañar a nadie»

Entrevista a la comediante y actriz, Gladys Florimonte.

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Por Andrea Reyes

Gladys Florimonte es actriz y humorista, y despliega toda su gracia a través de sus personajes. Hizo televisión, teatro de revista, obras infantiles y ahora se agrega el circo a su lista de trabajos. Este año fue convocada para incorporarse a la temporada 2023 del Circo Roda junto a tropecistas, payasos, motociclistas y el grupo Malevo en un espectáculo para toda la familia.

En diálogo con El Argentino la artista cuenta que “el mundo del circo es muy lindo y familiar. Yo nunca había trabajado en uno y tiene una cultura diferente a la que estamos acostumbrados. Yo estaré hasta fin de julio y, posiblemente, continúe algunos fines de semana de agosto, porque tengo otros compromisos. Los viernes no voy porque hago ‘Periodismo para todos’». 

Tinelli vuelve con el “Bailando” por América. ¿Hay chances de que regrese el personaje de Zulma?

Por supuesto, me encantaría. Marcelo es mi San Cayetano. Me dio todo, me pude comprar una casita, un auto, viajar. Hace catorce años que estuve con Tinelli y todavía sigue dando leche Zulma.

¿En qué te inspiras a la hora de crear un personaje?

Yo observo y tomo el alma. A partir de la observación le voy tomando el alma al personaje. Si estoy en el colectivo y veo una persona que me puede llegar a interesar, no lo imito, lo miro, lo observo y me imagino todo su mundo. Luego le pongo una voz y creo toda una historia a partir de la personalidad que observé.  

Y Zulma, por ejemplo, ¿cómo nació? 

Nació a partir de un mono que se llama Yoni y que hoy tiene 55 años; yo amo los monos y siempre estoy atenta a él. Lo vi y caminaba como Zulma; después le fui poniendo mi impronta. Yo estaba haciendo «Patinando por un sueño» y le dije al Chato Prada «¿podemos hacer algún personaje? Yo me saco el batón y sigo patinando», y así nació Zulma. 

 ¿Se puede hacer humor hoy en la tele?

Sí. Hay que tener un poco de cuidado. Hay que hacer humor sin dañar a nadie.  A mí me encanta hacer humor, así que Dios quiera que cambie un poco la televisión. 

 ¿Te pareció bien que Gran Hermano ganara el Martín Fierro de Oro?

Por supuesto que no. ¿En qué cabeza cabe que haya mejor ficción, mejor director, mejor actor y actriz y no le des el Martín Fierro de Oro? No digo que no gane el reality uno de oro, porque han hecho el mejor rating televisivo, pero tendría que haberse dado el oro del reality y el oro de los artistas, de los periodistas, de las ficciones…

 También generó mucha polémica la presencia de Jey Mammón en el Martín Fierro. ¿Para vos hizo bien en ir?

Eso va en cada uno. Yo no hubiese ido, porque para que no me vean, no me miren; eso me haría mucho daño. ¿Ir para que me ninguneen? Me quedo en mi casa y ya está. Ahora, si lo invitaron y él quiso ir, me parece bien y lo aplaudo. No habrá sido nada lindo estar ahí. Yo no me hubiese animado, me hubiese pesado mucho la mirada del otro, por más que sea inocente.     

 Para finalizar, vos sos muy amiga de Silvina Luna, ¿te cruzaste con Lotocki cuando fue al Circo Roda?

Sí, le pido a todo el universo por ella. Menos mal que yo no estaba ese día, porque soy tana y muy impulsiva. ¿A qué fue? Si tus hijos quieren ir, mandalos con otra persona. Venís a que te digan cosas. No lo puedo entender.  

Cultura

Premios Pinti: el legado de Enrique Pinti volvió al escenario entre homenajes y reclamos por la cultura

La primera edición de los Premios Pinti no solo recordó la trayectoria del actor y dramaturgo. Sus palabras y su mirada sobre el país reaparecieron en los discursos de Lorena Vega y Verónica Llinás, que aprovecharon la gala para defender la cultura y el trabajo artístico.

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«Pasan los años, pasan los gobiernos, los radicales y los peronistas… quedan los artistas». Más de cuarenta años después de escribir esos versos para el final de Salsa Criolla, Enrique Pinti volvió a estar en el centro de la escena. Anoche aquellas palabras terminaron convirtiéndose en una declaración sobre el lugar que ocupa la cultura frente a los cambios políticos y las crisis económicas.

Esta vez no volvió por uno de sus monólogos, sino porque la primera edición de los premios que desde ahora llevan su nombre terminó recuperando muchas de las discusiones que atravesaron toda su obra.

¿Por qué los Premios Pinti llevan el nombre de Enrique Pinti?

La decisión de bautizar el reconocimiento al teatro comercial argentino con el nombre de Enrique Pinti, no fue casual. Actor, dramaturgo, director y uno de los grandes referentes del café concert argentino, Pinticonstruyó durante más de cincuenta años una obra que combinó humor, historia y una mirada crítica sobre la realidad política y social del país. 

Desde espectáculos como Salsa Criolla hasta sus recordados monólogos, Pinti hizo del teatro un espacio para reflexionar sobre la Argentina sin renunciar al entretenimiento.

Durante el homenaje que le rindió la ceremonia también volvió a escucharse otra de sus reflexiones más recordadas: «El mal ejemplo para la juventud es que un jubilado no pueda comer». La frase resume otra de las constantes de su obra: utilizar el humor para hablar de las desigualdades sociales, la política y las contradicciones de la Argentina. Más que provocar una risa inmediata, Pinti buscaba que el público saliera del teatro con una pregunta incómoda.

Ese recorrido ayuda a entender por qué la Asociación Argentina de Empresarios/as Teatrales y Musicales (AADET) eligió que la ceremonia llevara su nombre. Más allá de reconocer su trayectoria artística, los Premios Pinti buscan rendir homenaje a una forma de entender la cultura como un lugar de encuentro, pensamiento y debate. 

Cuando el homenaje dio paso a la realidad

En el marco de una noche de celebración y emoción, dos de las ganadoras de la ceremonia aprovecharon el escenario para hablar de temas que excedieron el reconocimiento personal y pusieron el foco en la realidad que atraviesa el sector cultural.

La actriz, dramaturga y directora Lorena Vega, distinguida por Imprenteros y La vida extraordinaria, cuestionó el proyecto del Gobierno nacional para derogar la Ley de Defensa de la Actividad Librera y otras normas vinculadas al libro y la lectura. «Hay un proyecto para derogar dos leyes que defienden al libro y la lectura», advirtió. Luego explicó por qué considera que una de esas normas resulta clave: «Es una ley federal que hace que todos los libros a lo largo del país tengan el mismo precio». Y concluyó con una definición que vinculó directamente ese debate con el trabajo artístico: «Es importante para todo y para nuestro trabajo por la escritura».

El planteo encontró eco entre buena parte del auditorio porque puso sobre la mesa un debate que excede al mundo editorial y alcanza de lleno a escritores, dramaturgos y trabajadores de la cultura.

Verónica Llinás, ganadora del Premio Pinti a la Mejor Actriz de Comedia por Una Navidad de mierda, también utilizó su discurso para visibilizar la situación laboral de muchos artistas. «Se lo quiero dedicar a todos los actores. Muchos laburan gratis, muchos laburan por menos de lo que deberían», afirmó. Antes de abandonar el escenario dejó otra frase que despertó una de las ovaciones más fuertes de la noche: «Últimamente en este país hay muy pocas cosas de las que enorgullecerse y una de ellas es el teatro».

Su intervención fue una de las más aplaudidas de la noche y trasladó el foco desde el reconocimiento individual hacia las condiciones laborales de quienes sostienen la actividad teatral.

Quizá esa haya sido una de las formas más elocuentes de homenajear a Enrique Pinti: demostrar que el teatro sigue siendo un espacio desde el que se puede mirar, discutir e interpelar la realidad.

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