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Sorberé cerebros: la magia del lenguaje y el espejo

Tiempo de Palabras.

Publicado hace

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Por Cecilia Sigler

Palíndromo: 1. m. Palabra o frase cuyas letras están dispuestas de tal manera que resulta la misma leída de izquierda a derecha que de derecha a izquierda; p. ej.: anilina; dábale arroz a la zorra el abad.

“Adivina ya te opina, ya ni miles origina, ya ni cetro me domina, ya ni monarcas, a repaso ni mulato carreta, acaso nicotina, ya ni cita vecino, ánima cocina, pedazo gallina, cedazo terso nos retoza de canilla goza, de pánico camina, ónice vaticina, ya ni tocino saca, a terracota luminosa pera, sacra nómina y ánimo de mortecina, ya ni giros elimina, ya ni poeta, ya ni vida.”

El Argentino

Las palabras poseen la mágica posibilidad de combinarse para formar atrapantes relatos, novelas, cuentos, poesías, obras de teatro, guiones de cine, discursos presidenciales, avisos publicitarios, listas de supermercado, odas y también palíndromos… Son muchos los escritores que se deslumbraron y se perdieron en este desafío. Los palíndromos se caracterizan por tener un número impar de letras, con una letra en el medio a la que se le llama ‘espejo palindrómico’. La palindromía es esencialmente un juego literario, figura retórica que significó un pasatiempo de los griegos cultos. El satírico Sotades fue el primer palindromista de la historia. Incluye diálogos, relatos y poemas, entre otras formas literarias. Este entretenimiento lexicográfico fue practicado por escritores como Dante, Poe, Joyce, Borges, Cortázar, Nabokov, Calvino, Monterroso, Filloy y Ochoa, entre otros.

Mi apellido es un palíndromo y la historia es curiosa: Eugen Relgis –seudónimo de Eugen Sigler y mi bisabuelo– nació en 1895 y fue un filósofo y activista rumano reconocido como apóstol del humanitarismo, pacifista del período de entreguerras (1950/1960) y candidato al Premio Nobel de la Paz en 1955. Se relacionó con personalidades centrales para la ciencia y el pensamiento de la época como Einstein, Ghandi, Romain Roland, Stefan Swig y muchos más. En enero de 1923 lanzó un «Llamamiento a los intelectuales y a los trabajadores iluminados», progresivamente traducido al español, francés, alemán, búlgaro, italiano, sueco, húngaro, inglés y esperanto.Sus padres no soportaban la idea de tener un hijo escritor (profesión mal vista para las clases altas europeas) pero sin embargo su vocación pudo con ese rechazo y en contra de su familia decidió firmar sus libros con su apellido invertido. Cierta trascendencia en el mundo intelectual de los años ’50 hizo que al nacer su hijo en 1923 decida anotarlo conformando un apellido compuesto y capicúa (un palíndromo): Sigler Relgis.

“La ruta nos aportó otro paso natural”. “¿Acaso hubo búhos acá?”. “Se van sus naves”. “Atar a las ratas”. “Nada, yo soy Adán”. “A la torre, derrótala”. “Amo la pacífica paloma”. Los ejemplos son diversos y llamativos porque no podemos más que ponernos a jugar a leerlos para un lado y para el otro para comprobar su veracidad, la versatilidad de esas palabras que juntas hacen al palíndromo. Lo hermoso de jugar con letras es que por un rato, por un momento de lectura, se acallan las tormentas cotidianas y se frena el tráfico de la vorágine que implica la actualidad nacional. “Sorbí libros”… para conocer también palabras palíndromas: ala, Neuquén, oro, somos, sometemos, solos. La lista sigue y la puerta se abre para jugar con letras, palabras y frases que espejándose se multiplican para confirmar la maravillosa magia del lenguaje.

Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

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Sociedad

Indignación por el fallo que absuelve al ex entrenador de hockey acusado de abuso sexual

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La justicia ha vuelto a fallar de manera vergonzosa en el caso del ex entrenador de hockey, Pablo Fernández Garaygorta, quien estaba acusado de abuso sexual de menores. En un acto que debería estremecer a todos los ciudadanos preocupados por la seguridad de nuestros niños y niñas, el Tribunal Oral y Criminal III de La Plata ha decidido absolver a este individuo, alegando que la causa ha prescrito. ¡Indignante!

La víctima valientemente denunció los abusos sufridos en 2016, pero los horrendos hechos habrían ocurrido entre 2004 y 2006. ¿Es realmente aceptable que la justicia deje impune a un presunto abusador solo porque se ha superado un plazo legal? Esta decisión envía un mensaje escalofriante a las víctimas de abuso sexual.

Las abogadas de la víctima, Victoria Zangara, habían presentado pruebas sólidas contra este ex entrenador, pruebas que deberían haber sido suficientes para condenarlo. Sin embargo, los jueces Andrés Vitali, Ernesto Domenech y Santiago Paolini optaron por la absolución unánime, ignorando la gravedad de los testimonios y las pruebas presentadas.

Este fallo lamentable significa que Garaygorta, quien había estado bajo prisión domiciliaria, será puesto en libertad. ¿Qué mensaje envía esto a la sociedad? ¿Que los presuntos abusadores pueden caminar libremente mientras sus víctimas luchan por encontrar justicia?

El Argentino

El ex entrenador enfrentaba acusaciones de “abuso sexual gravemente ultrajante”, y sus acciones eran respaldadas por el testimonio de otras víctimas. El relato de Sofía Caravelos, una de las abogadas de la denunciante, revela un patrón escalofriante de comportamiento por parte de Garaygorta, quien llevaba a las jóvenes en su auto después de los entrenamientos.

Incluso durante el juicio, otra víctima que no había presentado denuncia afirmó haber sido atacada por Garaygorta. ¿Cuántos más deben sufrir antes de que la justicia actúe de manera adecuada?

Resulta especialmente impactante que el fiscal que imputó a Garaygorta, Marcelo Romero, haya señalado que el acusado realizó tocamientos lascivos por debajo de la ropa de la víctima mientras ambos estaban en el club. ¿Cómo es posible que los jueces hayan ignorado esta evidencia contundente?

Este fallo es un ejemplo más de la necesidad urgente de una reforma profunda en nuestro sistema judicial. Las víctimas merecen justicia, y no pueden ser revictimizadas por una burocracia legal que parece más interesada en proteger a los presuntos abusadores que en asegurar la seguridad de nuestros niños y niñas. Es hora de que exijamos un cambio real en nuestro sistema de justicia.

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