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Susana Giménez vuelve al teatro lejos de Argentina

Empieza con los ensayos a fines de abril con ganas de debutar a mitad de año, en Punta Del Este.

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El-Argentino-Noelia-Santone

Por Noelia Santone

Susana Giménez está con muchas ganas de volver a trabajar. Y mientras se define cómo será su nuevo desembarco en Telefé, la diva de los teléfonos cerró su vuelta a los escenarios.

A su regreso del viaje a Miami que está disfrutando, se reinstalará en Uruguay -el país hermano en el que vive desde el comienzo de la pandemia- y comenzará con los ensayos de Piel de Judás, la obra que supo protagonizar y ser un éxito de espectadores, en el pasado. Susana planea debutar a mitad de año en el Enjoy Casino Resort, de Punta Del Este.

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A 212 años de la Revolución de Mayo

Veinticinco centavos, el módico precio de la gran ilusión.

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El-Argentino-Cabildo-25 de Mayo

Por Carlos Del Frade

No resulta casual que la imagen del Cabildo, emblema de la revolución de Mayo, valga 25 centavos. El módico precio de la gran ilusión, de la esperanza original. Pocos centavos vale la fecha patria. De allí que no está mal preguntar si tiene sentido celebrar algo el 25 de mayo. Si la historia solamente fuera una cuestión de fechas y sucesos que se produjeron ese día, no habría, efectivamente, muchos motivos para la celebración. Ciento sesenta y cinco personas, ni una más, ni una menos, decidieron inventar un país.

Tenían una edad promedio de 35 años. El problema era que la población del entonces Virreynato del Río de la Plata era de casi 600 mil personas y esas jornadas que van desde el 22 de mayo en adelante solamente le importaban a algunas familias de la ciudad puerto de Buenos Aires. Un hecho municipal saludado por los cañones de buques ingleses que esperaban esa señal para comercializar con los porteños. Poco para festejar. Sin embargo hubo un proyecto político que dio inicio a un proceso histórico de liberación, nacional y, simultáneamente, social.

Las ideas fuerzas de la plataforma política de mayo de 1810 se escriben en agosto de ese año: el plan de operaciones, redactado por Mariano Moreno sobre los principios de Manuel Belgrano. Está en los versos finales del himno mutilado: se vivirá con gloria cuando en el trono de la vida cotidiana esté la noble igualdad.

Pero celebrar el 25 de mayo es darse cuenta que el cabildo tiene continuidad en el cruce de los Andes y en el reparto de tierras de Artigas y Güemes; y cuestiona el presente porque sigue válido el sueño colectivo inconcluso de la igualdad. La noble igualdad pierde por goleada en el presente.

De allí la necesidad de descubrir la huella por la que caminan las mayorías. O somos continuadores del proyecto original o somos cómplices testigos de la perpetuación de la pesadilla que imponen las minorías. Esa es la cuestión. En la respuesta existencial de cada uno de nosotros está la resolución del misterio, de celebrar o no el 25 de mayo.

Nosotros festejamos. Porque sabemos que somos insistidores en la pelea por la igualdad, el viejo sueño amanecido en 1810.

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