Entrevista
Muscari: «Frente a la falta de ficción, el teatro sigue siendo un gran lugar de encuentro”
El divorcio del año se corre de la comedia tradicional para poner en escena los vínculos familiares, la salud mental y la exposición mediática como marcas de época. En diálogo con El Argentino, Muscari y Rocío Igarzábal explican por qué esta obra interpela al público desde cuestiones profundas y reflexionan sobre los límites entre la intimidad y el espectáculo.
Por Andrea Reyes
El divorcio del año se estrenó el 2 de enero en el Multiteatro, sobre la calle Corrientes. “Es un proyecto que no se parece a ninguno de los que hice y se mete con un tema súper vigente”, asegura José María Muscari en diálogo exclusivo con El Argentino.
Junto a Rocío Igarzábal, el director y la actriz se sumergen en una comedia que toma al divorcio como puntapié para explorar emociones extremas, la salud mental y vínculos familiares atravesados por la exposición pública.
“Si te cuento la historia te resuena con el hoy, pero también a 30 años atrás”, grafica Muscari. En ese cruce entre intimidad y espectáculo, ambos reflexionan sobre los límites de la exposición mediática, especialmente cuando hay hijos involucrados.
-¿Cómo se armó el elenco de El divorcio del año?
-M: Con Tomás Rottemberg y Juan Manuel Caballé, fuimos bastante rigurosos en tratar de armar un elenco de cinco personas muy queridas, muy conocidas y muy profesionales, pero que no hayan terminado una obra de teatro ayer y hoy se suban de nuevo a otra. A veces, en la calle Corrientes parece que van cambiando los títulos, pero los elencos son siempre los mismos. Teníamos ganas de generar ese interés.
-Rocío, en tu caso, ¿qué fue lo que te llevó a decir “sí” apenas leíste el proyecto?
-I: Cuando terminé de leer el guión, me pasó algo en el cuerpo: se me erizó la piel y me reí durante toda la lectura y, a la vez, me emocioné mucho. Siento que es una obra que tiene este condimento tan Muscari de la comedia desde un lugar súper impactante, dinámico y rítmico, pero a la vez tiene esta profundidad que nos ancla en un lugar que nos toca a todos: los vínculos familiares y la exposición en las redes sociales; el tema de la salud, que se habla desde un lugar cómico, pero con total respeto.
-Los vínculos familiares ocupan un lugar central en esta obra. ¿Qué importancia tienen en sus vidas personales y cómo dialogan con el material que llevan al escenario?
-I: En mi caso, la construcción del personaje me conectó con frases que escuché en familiares cercanos, en momentos de crisis o angustia. Desde ese lugar, también me llevó a conectar con emociones que me hicieron empatizar con esos familiares y a darle otra perspectiva a la cuestión. Me siento más abierta a comprender estas problemáticas desde otro lado y, a la vez, a quitarles un poco de solemnidad: ponerlas sobre la mesa, hablarlas y compartirlas.
-M: Yo hablo desde la parte creadora, que es diferente, me parece, al tránsito como actor. Creo que cuando uno escribe o dirige una obra está dialogando con cosas propias todo el tiempo. Para mí, las obras son pretextos para drenar determinadas cosas que están adentro mío. Si bien no tuve separaciones conflictivas ni escandalosas, y tampoco, por suerte, en mi familia hubo problemáticas de salud mental, siento que algo de todo eso que la obra plantea me rodea y me toca.
-¿Creés que esa identificación es una de las claves de la potencia de la obra?
-M: Me parece que está bueno cómo la obra funciona como una especie de umbral o de espejo para que todo el mundo pueda identificarse. En algún momento odiaste a la persona a la que amabas, te manejaste con un hijo de una manera de la que te arrepentiste, hiciste de más cuando tendrías que haber hecho de menos. Todos estos colores atraviesan los personajes y el público también los recorre porque, indefectiblemente, se va a ver ahí reflejado.
-En la obra el hecho límite que hace estallar todo es un divorcio que se vuelve casi un espectáculo público, ¿sentís que eso también refleja algo de nuestra época?
-M: La obra recoge el guante en relación a muchas cosas mediáticas, pero si bien yo te cuento la historia y te resuena con el hoy, también la podés llevar a 30 años atrás, cuando Susana Jiménez le tiró el cenicero a Roviralta y todo el país estuvo pendiente de eso; o 20 años después, con la China, la palta y el motorhome, no sé.
Ahora, no hay inspiración directa, pero sí una resonancia inmediata. El personaje de Guillermina es una especie de empresaria del bardo, muy acostumbrada a construir su figura a través de los medios de comunicación. Él es un conductor número uno de noticieros que tiene dos caras: la que muestra cuando presenta la noticia y la que es en la vida cotidiana. Hay dos abogados y una hija que hoy tiene casi 30 años, pero que toda su vida estuvo expuesta a las redes sociales y cuya imagen es pública desde que nació. Esto ha pasado con muchos famosos y mediáticos en la Argentina.
-La exposición mediática y las redes sociales, especialmente cuando hay hijos involucrados. ¿Hasta dónde mostrar y hasta dónde proteger?
-I: Creo que hay una cuota de las redes sociales y de la exposición permanente que los pone a todos en un lugar de carnada para el espectador. En la vida cotidiana la gente se separa, tiene relaciones, pero este condimento de la red social y la exposición hace que todo tome una dimensión que ellos no pueden controlar. Esa ansiedad del celular, de ver qué le pasa al otro, atraviesa todo y también está presente en la obra.
-En tu caso personal como mamá, ¿cómo manejás esa tensión entre exposición e intimidad?
-I: Como mamá, yo no lo elijo para mi hija. Ella es muy chiquita todavía, entonces todo el tiempo está el diálogo, pero a medida que va creciendo también pregunta y tiene curiosidad. Creo que hay un respeto por su intimidad y por su infancia que es clave cuidar, porque su cerebrito no está preparado para lidiar con un montón de cosas del mundo virtual.
-José María, vos tenés un hijo adolescente. ¿Cómo lo acompañás y lo preparás frente a la exposición y al uso de redes sociales?
-M: En ese sentido, el proceso con mi hijo estuvo buenísimo porque, si bien estamos juntos hace relativamente poco como familia -apenas dos años y pico-, hasta que no tuve la adopción definitiva Lucio no pudo aparecer en ninguna red social y eso lo salvaguardó. Después, él mismo tuvo la necesidad de aparecer con naturalidad.
Ahora, con 17 años, aparece cuando él quiere. Si bien Lucio quiere ser piloto de avión, está probando el mundo del modelaje y eso lo liberó un poco en relación con las redes sociales.
-Para cerrar, el estreno llega en un contexto complejo para la cultura y el teatro. ¿Subirse a un escenario es hoy un privilegio?
-I: Me siento muy privilegiada de poder trabajar de lo que me gusta y me sorprende el camino que voy construyendo.
-M: Sí, me siento privilegiado por poder imaginar ideas y concretarlas. Una obra de teatro es una idea que uno soñó y que de pronto ve la luz, y el público la vuelve parte de su cotidiano.
Estamos en un momento económico difícil, en el que para el público no es fácil sacar un mango para una entrada, pero frente a la falta de ficción en otros espacios, el teatro sigue siendo un gran lugar de encuentro con las historias y los actores.
Cultura
Pensar al Che para entender un siglo XXI en crisis
Con motivo del lanzamiento de un seminario a distancia, dialogamos con el profesor, ensayista y editor chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, sobre «Pensar a Ernesto Che Guevara: claves para el siglo XXI». Un seminario que dictará en el mes de octubre y que pondrá el acento en la figura de Ernesto Che Guevara y su legado, a la luz de las nuevas formas políticas que se vislumbran para este siglo XXI, que se preanuncia peligroso para el mundo y las sociedades
Por Alejo Brignole
A finales de la década de los años 90 el ecologista y escritor alemán Carl Amery publicó Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?: Hitler como precursor; un breve ensayo sobre su tesis de que Hitler no fue un accidente ni un error, sino un aviso de la Historia. Es decir, una figura y una doctrina que no concluyó con su desaparición. Si Amery dio en la tecla con su tesis, de la misma manera creo, tampoco pueden ser canceladas sus contrapartes, entre ellos el Che y el ideal de lucha de los pueblos. ¿Su próximo seminario qué mirada y tesis tendrá como ejes?
Consultando el programa de este curso, organizado por la Fundación Pinves y CID COMP de Bolivia, nos proponemos: “conocer, reconocer y analizar el pensamiento integral de Ernesto Che Guevara para apropiarnos de las herramientas teóricas que nos permitan interpretar la realidad social, política y económica actual del mundo, América Latina y el Caribe, y evaluar los límites, alcances y potencialidades de los procesos revolucionarios y progresistas de nuestra mayúscula América, siempre con la mirada puesta en la construcción de una revolución socialista continental y mundial”.
A partir de ahí, a través de seis sesiones, profundizaremos en su formación inicial, en la Revolución cubana, en los aportes teóricos de Che así como su pensamiento económico, internacionalista y elementos vigentes.
¿El Che fue una figura romántica aupada a un proceso revolucionario como el cubano y desde allí encarnó una leyenda latinoamericanista, o habría que verlo cómo un teórico social y político que nos señala con sus escritos y sus desempeños lo que puede venir y cómo enfrentarlo?
Lo de “figura romántica” me trajo a la memoria la carta de despedida a sus padres antes de partir rumbo al África, en 1965, donde les dice: “Muchos me dirán aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.”
Más allá de lo anecdótico, pienso que, efectivamente, estamos en presencia de uno de los pensadores comunistas más profundos de Nuestra América, a la par de Fidel Castro, José Carlos Mariátegui y precursores con Luis Emilio Recabarren y Julio Antonio Mella.
Por sus inclinaciones intelectuales y sus cualidades de escritor, la obra guevariana es abundante y da muchas luces respecto a temas vitales para los pueblos hoy, como son: acceso al poder, transformación del poder, tránsito socialista.

El profesor e historiador chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, que acaba de publicar con enorme suceso en varios países, su libro Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez.
Los escenarios sociales y las subjetividades cambiaron radicalmente desde 1965 en que murió el Che. ¿Cómo cree que enfrentaría la lucha hoy Ernesto Guevara?
A principios de este siglo, cuando emergió el Foro de Porto Alegre, recuerdo un eslogan que decía: “Otro mundo es posible”.
En las últimas dos décadas, lamentablemente, aquel mundo ha visto profundizarse la concentración de la riqueza, las desigualdades sociales, las migraciones Sur-Norte, la crisis climáticas, la ofensiva del capital contra el trabajo y últimamente la emergencia de un neofascismo, entre otros tantos fenómenos. En efecto, soy un convencido de que: “Este mundo es imposible”.
En ese contexto, de haber vivido, al Che Guevara me lo imagino en tres o cuatro escenarios. Primero, invirtiendo toda su inteligencia en buscar soluciones a los problemas de la Revolución cubana y denunciando al imperialismo yanqui; segundo, reflexionando con profundidad y despojado de cualquier prejuicio, de manera transparente, acerca de las causas de la caída de la URSS y el campo socialista, así como del reflujo de las izquierdas del continente; tercero, fomentando instancias de convergencia de las izquierdas, sin renunciar al proyecto emancipador comunista; cuarto, alentado todas las formas de acceso al poder por parte de los humildes, y nada condescendiente con los errores cometidos por dirigentes y desvíos de otro tipo.
Los detractores del marxismo sostienen desde hace más de medio siglo que Marx caducó porque la lucha de clases está perimida. Sin embargo, ya los estructuralistas de la Escuela de Frankfurt, con Fromm, Adorno, o Franz Neumann, entre otros, nos advierten que, en tanto las condiciones objetivas que analizó Marx no cambien, el marxismo seguirá vigente. Mi pregunta es… ¿Hoy existen condiciones objetivas para algún tipo confrontación popular organizada como acto militar? ¿Hoy el Che elegiría armas convencionales o sería un hacker organizado, un ecologista radical o un líder de masas antisistema?
Es difícil prever las formas de protesta popular que habrá de aquí en adelante. Por lo pronto, hace pocos años vimos estallidos sociales en Colombia, Chile, entre otros. Y algunos movimientos de tipo armado clásico en el África, por ejemplo. Respecto al Che, lo imagino justamente denunciando la crisis medioambiental y civilizatoria –como lo hizo con insistencia en sus últimos años Fidel Castro–. Y no dudo que agitaría banderas ya no antineoliberales, sino anticapitalista, por el socialismo.
¿A quiénes estará orientado este curso internacional?
Para todos los que se interesen por la figura de Che, por la Revolución cubana y por la historia e ideas socialistas en el continente. Para todos los que están inconformes con el sistema de dominación imperante y deben acudir al estudio de experiencias pasadas como fuente de la cual abrevar para sus acciones futuras.
En efecto, lo mismo puede resultar útil para un/a militante de izquierdas, un/a activista social, un/a joven estudiante, un/a académico/a.
Desde su perspectiva personal… ¿Hoy el Che sigue vivo, languidece, o creció de talla, considerando los derrumbes éticos y sociales que el criptofascismo vigente propone como forma de articular las relaciones sociales e internacionales?
En el Estado y la revolución Lenin escribió: “en vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para ‘consolar’ y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola.”
Con el Che, durante décadas han tratado de hacer eso -infructuosamente-, comercializándolo en todo tipo de productos, banalizándolo, o muchas veces difamándolo. Sin embargo, pienso que su trayectoria de vida fue tan rebelde y revoltosa que resulta inasible para las manipulaciones de la burguesía y su industria.
Y ante un mundo sumamente injusto como el actual, por supuesto que la propuesta anticapitalista suya cobra vitalidad en tanto brinda esperanzas a las mayorías sociales para apirar a un mundo más justo.

Para informarse e incribirse:
WhatsApp: +591 72556982
https://siga.cidcomp.com/oferta/site/4SU8DZ
Programación
Lunes 5/10: De Ernesto al Che: formación inicial.
Jueves 8/10: Revolución cubana: del Granma a la sierra y el llano.
Lunes 12/10: Teórico de la Revolución: el tránsito socialista.
Jueves 15/10: Pensamiento económico y hombre nuevo.
Lunes 19/10: Internacionalismo: Congo y Bolivia.
Jueves 22/10: Che para el siglo XXI.
Inicio: 05 de octubre
Inversión: BS 150 (bolivianos)
USD 20 (extranjeros/as)
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