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Seguridad social

Oficializan el programa que busca transformar los planes sociales en trabajo formal

«A partir de este decreto vamos a crear programas que amplían y dan fortaleza a una política que venimos profundizando desde el año pasado para generar puestos de trabajo. Vamos a seguir acompañando las políticas para fortalecer la creación de empleo», señaló Zabaleta.

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El Gobierno oficializó hoy la creación del programa «Puente al empleo», que busca transformar «de forma gradual» los planes sociales en empleo formal y que entrará en vigencia el próximo 1 de octubre como parte de un conjunto de políticas que tiende a «fortalecer» al sector laboral.

«A partir de este decreto vamos a crear programas que amplían y dan fortaleza a una política que venimos profundizando desde el año pasado para generar puestos de trabajo. Vamos a seguir acompañando las políticas para fortalecer la creación de empleo», señaló Zabaleta en declaraciones formuladas esta mañana a Radio 10.

La iniciativa, que consta de 20 artículos, se formalizó por medio del decreto 551/2022, firmado por el presidente Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, Juan Manzur; y los ministros Sergio Massa (Economía), Claudio Moroni (Trabajo) y Juan Zabaleta (Desarrollo Social).

El objetivo del Programa es «transformar de manera gradual y con un criterio federal a los programas sociales, educativos y de empleo en trabajo registrado de calidad», según se informó.

Además, se remarcó que apunta a «mejorar la empleabilidad y la generación de nuevas propuestas productivas y promover la inclusión social plena de aquellas personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad social y económica».

De acuerdo a lo establecido en la creación del Programa «Puente al empleo», los empleadores del sector privado que contraten nuevos trabajadores que participen en los programas sociales, educativos o de empleo lo harán por un plazo de 12 meses.

Mientras se desarrolle la relación laboral, el empleador deberá considerar e imputar la asignación dineraria de los programas sociales, educativos o de empleo a cuenta del pago del salario.

Producida la discontinuidad del contrato, los trabajadores tendrán la posibilidad de continuar percibiendo las asignaciones dinerarias que brindan dichos programas, si el número de cotizaciones al Sistema de Seguridad Social no supera los 12 meses.

El ministro explicó que, desde principio de año, se firman convenios con las cámaras empresariales de diferentes sectores «para crear empleo» en todos los rubros.

Además, Zabaleta indicó que el beneficiario del Plan Potenciar Trabajo accederá a través del nuevo programa «al empleo registrado», y «se le brindará el salario de convenio».

Según el ministro, el Estado subsidiará la mitad del salario y habrá un descuento del 100 por ciento de las cargas sociales por 12 meses para la empresa que contrate a los nuevos empleados.

Por lo tanto, desde el Gobierno se espera que con el crecimiento económico previsto para el año entrante, se haga posible la continuidad de los empleos una vez que finalice el plazo de 12 meses de continuidad del subsidio del Estado nacional.

En caso que el período de cotizaciones al Sistema de Seguridad Social se encuentre entre los ocho y los 12 meses, los trabajadores podrán optar entre la posibilidad de permanecer en el programa de origen o acceder a la prestación por desempleo.

Producida la discontinuidad del contrato de trabajo, los trabajadores tendrán la posibilidad de continuar percibiendo las asignaciones dinerarias que brindan dichos programas, si el número de cotizaciones al Sistema de Seguridad Social no supera los 12 meses, según se establece en el decreto.

«Cada uno de los Estados provinciales capacitan a los beneficiarios y, una vez que ese período de formación se completa, los trabajadores ingresan a las empresas a prestar funciones», dijo el ministro.

Además, sostuvo que «todos los empleadores se pueden sumar al programa Puente de Empleo. Ya sean pymes o grandes empresas».

«De esta forma, el Estado acompaña a cada trabajador de la Argentina, recorriendo cada lugar del país», concluyó el funcionario.

En tanto, el decreto publicado hoy, puntualiza que el objetivo de la medida es lograr la transformación «de manera gradual y con un criterio federal a los programas sociales, educativos y de empleo en trabajo registrado de calidad».

Además, remarca que apunta a «mejorar la empleabilidad y la generación de nuevas propuestas productivas».

También destaca el objetivo de «promover la inclusión social plena de aquellas personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad social y económica».

En tanto, la reducción de las contribuciones patronales vigentes se aplicará a los subsistemas de la seguridad social como el «Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA); el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados; el Fondo Nacional de Empleo; y el Régimen de Asignaciones Familiares», puntualiza la norma.

Asimismo, quedan excluidas de esta reducción «las alícuotas adicionales previstas en regímenes previsionales diferenciales y especiales de la seguridad social».

Por otra parte, «quedan excluidas y excluidos de los beneficios dispuestos en este decreto las empleadoras y los empleadores que figuren en el Registro Público de Empleadores con Sanciones Laborales (Repsal)».

También serán excluidos «quienes incurran en prácticas indebidas y/o abusivas para acceder a los beneficios establecidos por el presente decreto, de conformidad con la normativa complementaria a dictarse», remarcaron las autoridades.

En tanto, el Ministerio de Economía y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social determinarán la o las modalidades de contratación laboral respecto de las cuales serán de aplicación los beneficios del Decreto.

La norma invita además a las provincias, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a los municipios a adherir o a dictar medidas de similar tenor para compatibilizar los programas sociales, educativos y de empleo locales con el trabajo registrado.

Seguridad social

Nueve meses de caída: la jubilación mínima ya perdió el 6% de poder adquisitivo

La mínima acumula una pérdida real del 6% desde junio de 2024 y se ubica un 10,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023. Una pareja de adultos mayores necesitó $1.548.360 en febrero para cubrir sus necesidades básicas, el equivalente a 3,4 haberes mínimos.

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La fórmula que licúa los haberes: por qué los jubilados siempre pierden con Milei

★ El poder adquisitivo de las jubilaciones lleva nueve meses consecutivos en retroceso real. Así lo confirmó un informe de la consultora C-P, que señaló que «las jubilaciones cayeron en términos reales por noveno mes consecutivo, por el aumento de la inflación y la fórmula de indexación mensual».

El mecanismo de ajuste vigente actualiza los haberes en función de la inflación de dos meses atrás, lo que genera un rezago estructural que castiga especialmente a los jubilados cuando los precios se aceleran. En abril, la jubilación mínima subió un 2,9%, en línea con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publicó el INDEC para febrero, pero muy por debajo de la inflación del 3,4% registrada en marzo.

Matías Rajnerman, jefe de macroeconomía del Banco Provincia, lo explicó con claridad: «En tanto y en cuanto la inflación se acelere, la jubilación va a caer en términos reales porque como se actualiza en base a la suba de precios de dos meses atrás, siempre queda rezagada ante una suba de precios.»

Los que cobran la mínima, los más castigados

En marzo, la jubilación mínima perdió un 0,9% real, según el trabajo de C-P. Desde junio de 2024, ese sector acumula una caída del 6%, mientras que las jubilaciones medias y altas retrocedieron un 0,5% en el mismo mes.

La asimetría no es menor: más del 60% de los jubilados cobra el haber mínimo, actualmente fijado en $380.319,31, a lo que se suma un bono de $70.000 para llegar a un total de $450.319,31. Ese valor se encuentra un 10,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023, último mes completo del gobierno de Alberto Fernández. En contraste, las jubilaciones medias y altas se ubican un 7,4% por encima de aquel parámetro.

La consultora Analytica estimó que el bono complementario debería más que duplicar su valor, pasando de los $70.000 actuales a $144.000, para que la jubilación mínima recuperara el poder de compra inicial.

El bono congelado: un parche que se encoge

El bono de $70.000 que perciben los jubilados de la mínima permanece sin actualización, lo que agudiza la licuación del haber total. Lejos de funcionar como un amortiguador de la inflación, el bono se deprecia mes a mes en términos reales. Según C-P, «la licuación del bono explica la dinámica» de la caída acumulada del 6% desde junio.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) aportó otro ángulo de análisis: comparando el primer trimestre de 2026 con los últimos tres meses del gobierno de Fernández (septiembre a noviembre de 2023), los jubilados que cobran la mínima sufrieron una pérdida del 3,8% medida por el IPC del INDEC. Pero si se considera la canasta actualizada del Índice de Precios al Consumidor, la caída en ese período trepa al 13,1%.

Una canasta que triplica y quintuplica el haber

La brecha entre los ingresos jubilatorios y el costo real de vida resulta elocuente. Según los últimos datos de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, la canasta de consumo de una pareja de adultos mayores con vivienda propia llegó en febrero de 2026 a $1.548.360, un 5,5% más que el mes anterior. Eso equivale a 3,4 jubilaciones mínimas con bono del mes de abril.

Si esa misma pareja alquila, el costo de vida escala a $2.268.554 mensual, con un incremento del 4,7% respecto a enero, lo que representa el equivalente a 5 haberes mínimos del nivel actual. En un país donde el 60% de los jubilados percibe el haber más bajo, esos números no son estadísticas abstractas: son la radiografía de una crisis de subsistencia que el Gobierno de Javier Milei prefiere no ver, o que directamente ignora.

El ajuste que no cesa

Como informó este medio en coberturas anteriores sobre el impacto de la inflación de marzo, el primer trimestre de 2026 cerró con una suba acumulada cercana al 9% a nivel nacional, con rubros como alimentos y alquileres empujando por encima del promedio. En ese contexto, la promesa oficial de «desinflación» choca de frente con la realidad cotidiana de quienes viven de un haber fijo que el propio diseño del sistema condena a perder contra los precios.

El Gobierno vetó en 2024 una ley aprobada por el Congreso que establecía una fórmula de ajuste más favorable para los jubilados, optando en cambio por mantener el esquema de indexación rezagada que hoy explica, en gran medida, la caída sistemática del poder adquisitivo previsional.

Puntos clave:

  • Las jubilaciones cayeron en términos reales por noveno mes consecutivo, según la consultora C-P.
  • La jubilación mínima acumula una pérdida real del 6% desde junio de 2024 y se ubica 10,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
  • El bono de $70.000 debería subir a $144.000 para recuperar el poder adquisitivo inicial, según Analytica.
  • Una pareja de jubilados con vivienda propia necesitó $1.548.360 en febrero, equivalente a 3,4 haberes mínimos.
  • El CEPA calculó una caída del 13,1% en el poder adquisitivo de la mínima al comparar el primer trimestre de 2026 con los últimos meses del gobierno de Fernández, usando la canasta del IPC actualizada.

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