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Gremiales

Tierra del Fuego: Melella logró un acuerdo temporal con los gremios, pero el Gobierno mantiene la quita de aranceles

La provincia se paralizó completamente el miércoles en rechazo a la medida nacional. Más de 8 mil empleos directos están en riesgo, según estimaciones oficiales fueguinas.

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El Argentino Diario-UOM-Trabajadores metalúrgicos en huelga en Tierra del Fuego.

El gobernador Gustavo Melella logró un acuerdo temporal con empresas y gremios para preservar empleos tras la paralización provincial, mientras el oficialismo ratifica su decisión de eliminar protecciones al sector electrónico fueguino.

El conflicto entre el Gobierno nacional y Tierra del Fuego por la eliminación de aranceles a productos electrónicos llegó a un punto crítico este miércoles, cuando la provincia se paralizó completamente en rechazo a una medida que amenaza con destruir más de 8 mil puestos de trabajo directos. Sin embargo, el vocero presidencial Manuel Adorni ratificó que «no habrá marcha atrás» con la decisión, argumentando que sostener empleos «a base de impuestos que pagan otros argentinos es injusto».

La tensión se desató el martes cuando el Gobierno oficializó drásticas reducciones arancelarias: los celulares importados pasaron de pagar 16% a 0% de arancel, mientras que las consolas de videojuegos bajaron del 35% al 20%. Además, se redujo el impuesto interno para televisores, aires acondicionados y celulares importados del 19% al 9,5%, y se eliminó completamente este gravamen para productos fabricados en Tierra del Fuego.

Un paro que paralizó la isla

La respuesta fueguina fue contundente. El miércoles, trabajadores metalúrgicos, empleados públicos y el sector privado protagonizaron una paralización total que incluyó el cierre de comercios, la suspensión del transporte público y manifestaciones en las calles de Ushuaia y Río Grande. La medida reflejó el temor de una comunidad que ya vivió el trauma de perder el 55% del empleo industrial durante la gestión de Mauricio Macri.

«Cada puesto de trabajo afecta por dos o incluso por tres: afecta a comerciantes, colectiveros, taxistas», explicó el gobernador Gustavo Melella en diálogo con Radio 10. «Los fueguinos sabemos de eso, por eso ayer se paralizó la provincia», añadió, recordando el empobrecimiento que sufrió la región durante la anterior crisis del sector.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Tierra del Fuego tiene una de las tasas de empleo industrial más altas del país, con el sector electrónico representando aproximadamente el 30% de la actividad económica provincial. El régimen de promoción industrial fueguino, vigente desde 1972 y prorrogado hasta 2023, había logrado que empresas como Samsung, LG, Newsan y BGH establecieran plantas de ensamblaje en la isla.

El acuerdo de emergencia

Ante la magnitud del conflicto, Melella convocó de urgencia a empresarios y dirigentes gremiales para firmar un acuerdo que preserve los empleos en el corto plazo. «Las empresas declararon que se van a conservar los puestos de trabajo y que se comprometerán a reordenar la producción», anunció el mandatario provincial.

El compromiso incluye la búsqueda de alternativas productivas y la exploración de recursos legales para frenar la medida nacional. «Se habló de un recurso de amparo, por lo que estamos con legal y técnica de la provincia», confirmó Melella, aunque aclaró que «lo que lo tiene que presentar es el directamente afectado».

El gobernador también destacó que la nueva normativa nacional «permite que la producción de Tierra del Fuego le venda directamente al país sin pasar por esa cadena de comercialización que ayudaba a distorsionar el costo final». Sin embargo, esta modificación no compensa la pérdida de competitividad que sufrirán los productos fueguinos frente a las importaciones sin aranceles.

La posición inflexible del oficialismo

Desde Casa Rosada, el discurso fue tajante. «La decisión queda tal cual se anunció», declaró Adorni en conferencia de prensa. «Entendemos que la baja de aranceles y de impuestos es simplemente más dinero en el bolsillo de los contribuyentes», justificó el vocero presidencial.

La argumentación oficial se basa en la premisa de que el régimen fueguino constituye un subsidio indirecto financiado por el resto de los argentinos. «Un esquema donde se sostienen determinados puestos laborales o producción a base de impuestos que pagan otros argentinos es, de mínima, injusto», sostuvo Adorni, sugiriendo que la provincia debería explotar «otras fuentes de ingreso como bien puede ser el turismo».

Esta visión contrasta con análisis económicos que señalan el efecto multiplicador de la industria fueguina. Según un estudio de la Fundación FIEL de 2023, cada empleo industrial en Tierra del Fuego genera 2,3 puestos adicionales en servicios y comercio, mientras que el sector aporta aproximadamente 1.200 millones de dólares anuales al PBI nacional.

Un precedente preocupante

El conflicto fueguino se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno de Javier Milei de desmantelar regímenes de promoción económica sectorial y regional. En los últimos meses, se eliminaron incentivos para la industria automotriz, se redujeron subsidios al sector energético y se suspendieron programas de financiamiento para pymes.

La experiencia histórica muestra los riesgos de esta política. Durante el gobierno de Macri, la eliminación parcial de beneficios al sector electrónico fueguino resultó en el cierre de 17 empresas y la pérdida de más de 3.000 empleos directos, según datos de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) local.

Economistas como Claudio Lozano, del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, advirtieron que «la destrucción de capacidad productiva instalada genera costos sociales y económicos superiores a los supuestos beneficios fiscales». Tierra del Fuego, con apenas 160.000 habitantes, carece de alternativas económicas inmediatas para absorber los trabajadores desplazados.

Las voces de los protagonistas

Melella no escatimó críticas al oficialismo. «Lamento la decisión política del Gobierno nacional, y más aún la falta de empatía de entender las consecuencias negativas en el empleo de miles de fueguinos y fueguinas», escribió en su cuenta de X. El gobernador subrayó que «esta decisión sin una visión clara del daño que ocasiona, genera inestabilidad en el sector y atenta nuestra soberanía».

Los dirigentes sindicales fueron aún más duros. «Es un genocidio económico contra Tierra del Fuego», declaró el secretario general de la UOM local, Ricardo Palacios, en declaraciones a Radio Nacional. «No vamos a permitir que destruyan 50 años de desarrollo industrial por una ideología que solo beneficia a los importadores», añadió.

Por su parte, las cámaras empresariales fueguinas expresaron «profunda preocupación» por la medida. La Cámara de Industria, Comercio, Obras y Servicios Públicos de Tierra del Fuego (CICOSP) estimó que el impacto se extenderá a 400 comercios y 50 empresas de servicios vinculadas al sector.

El futuro incierto

La crisis fueguina expone las tensiones entre un modelo económico centrado en la competencia irrestricta y las realidades del desarrollo regional argentino. Mientras el Gobierno celebra la reducción de precios para los consumidores del centro del país, Tierra del Fuego enfrenta la perspectiva de retroceder décadas en su desarrollo industrial.

El acuerdo temporario alcanzado este miércoles apenas posterga las definiciones. Las empresas tendrán pocas semanas para evaluar si pueden mantener la producción sin las protecciones arancelarias, mientras los trabajadores aguardan con incertidumbre el destino de sus empleos.

La situación también plantea interrogantes sobre el futuro de otros regímenes promocionales, como los de San Luis, La Rioja y Catamarca, que podrían enfrentar destinos similares si el Gobierno mantiene su política de desregulación económica.

Puntos clave:

  • El Gobierno eliminó aranceles de importación para celulares (de 16% a 0%) y redujo los de consolas de videojuegos (de 35% a 20%)
  • Más de 8 mil empleos directos están en riesgo en Tierra del Fuego, según estimaciones oficiales provinciales
  • La provincia se paralizó completamente el miércoles en rechazo a la medida nacional
  • El gobernador Melella logró un acuerdo temporal con empresas y gremios para preservar empleos en el corto plazo
  • Casa Rosada ratificó que «no habrá marcha atrás» con la eliminación de protecciones al sector fueguino
  • Se evalúan recursos legales de amparo para frenar la implementación de la medida
  • El conflicto refleja la tensión entre la desregulación económica nacional y el desarrollo industrial regional

Actualidad

CGT, CTA y UTEP marchan al Congreso con los jubilados en el inicio de un nuevo plan de lucha

La central obrera relanzó su ofensiva contra el gobierno de Javier Milei con una movilización convocada para las 15 en Rivadavia y Rodríguez Peña. El cosecretario general Cristian Jerónimo anticipó que no acompañarán «ninguna ley que presente el Gobierno». El acto marca el inicio de un plan de lucha que podría derivar en un quinto paro general.

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El Argentino Diario-Operativo de seguridad-Congreso-Marcha federal.
Sin tregua con Milei: el sindicalismo y los movimientos reflejan a la calles con cuatro paros de historia y un quinto en el horizonte.

La Confederación General del Trabajo (CGT), junto a las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y organizaciones de jubilados, confluirán este miércoles en una nueva jornada nacional de protesta frente al Congreso contra las políticas del gobierno de Javier Milei. La convocatoria, que se extenderá con adhesiones del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) del gobernador Axel Kicillof y del Frente de Izquierda (FIT), marcó el relanzamiento formal de un plan de lucha acordado entre las tres centrales sindicales luego de la pausa que impuso el Mundial de Fútbol 2026.

«No acompañamos ninguna ley que presente el Gobierno»

El cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, fue contundente en declaraciones radiales durante la previa de la movilización: la central obrera no acompañará «ninguna ley que presente el Gobierno», porque «se va todo a contramano de lo que necesita la sociedad». El dirigente también hizo un repaso de la historia de conflictividad entre el sindicalismo y la actual administración: «La CGT, que asumió este gobierno a los 15 días, le hizo el primer paro general, y de ahí hasta acá le hizo cuatro paros generales. Cuando se planteó lo de la reforma laboral, se hicieron tres movilizaciones, un paro general, más de 14 movilizaciones que acompañó la CGT», recordó.

Jerónimo también señaló que el problema estructural que enfrenta la economía argentina no se resuelve con la agenda oficial: «El problema más grande que tiene la mayoría de las actividades es lo que les está sucediendo a las empresas: que no hay trabajo, que hay una recesión profunda y que lo único que se ve todos los días es cómo cierra una empresa». Su par en el triunvirato, Jorge Sola, había anticipado días atrás que la central marcharía «para poner en evidencia lo que sucede con los trabajadores».

Cuatro paros generales y una reforma laboral ya aprobada

La movilización de este miércoles se produce en un contexto de derrota parcial para el sindicalismo. La Sala IV de la Cámara Contencioso Administrativo Federal rechazó la apelación de la CGT y dejó vigentes los artículos más cuestionados de la Ley de Modernización Laboral, aprobada en el Congreso en febrero de 2026 tras el cuarto paro general de la central obrera. Aquella huelga, que el propio Sola cifró con un acatamiento superior al 90%, no alcanzó para frenar la norma que, según la CGT, «retrocede 100 años» en materia de derechos laborales.

Los cuatro paros generales bajo la gestión Milei se realizaron el 24 de enero y el 9 de mayo de 2024, el 10 de abril de 2025 y el 19 de febrero de 2026. A eso se suman más de 14 movilizaciones vinculadas al rechazo de la reforma laboral y marchas en defensa de la universidad pública y el sistema de salud. Pese al historial de conflictividad, el Gobierno resistió cada uno de esos embates y avanzó con su agenda de desregulación y ajuste sin modificar su rumbo central.

Jubilados en el centro de la escena

La jornada de este miércoles se articuló en torno a la protesta que distintas organizaciones de jubilados vienen realizando cada semana frente al Congreso. Los manifestantes se concentrarán desde las 15 en la intersección de las avenidas Rivadavia y Rodríguez Peña para marchar luego hacia la Plaza del Congreso. Las consignas centrales apuntan a la defensa del sistema previsional, el reclamo de una recomposición real de los haberes y el rechazo a las políticas económicas de la administración nacional, que profundizaron la pérdida de poder adquisitivo de los sectores pasivos.

La cuenta verificada de la CGT en la red X convocó a la movilización bajo la consigna: «La seguridad social es un derecho: marchamos junto a las y los jubilados. En defensa de sus derechos, sus ingresos y una vida digna». Además de la concentración central en Buenos Aires, se prevén actos y concentraciones en las regionales de distintas provincias, con actividades confirmadas en Rosario, Córdoba, Mendoza y Tucumán, entre otras ciudades.

Un plan de lucha que se extiende hasta noviembre

La movilización de este miércoles es solo el punto de partida de una serie de protestas que las centrales sindicales acordaron extender hasta noviembre de 2026. La próxima fecha confirmada es el 7 de agosto, Día de San Cayetano, patrono del Trabajo, cuando se prevé una nueva concentración masiva. Los dirigentes sindicales no descartaron convocar un quinto paro general si el Gobierno no da respuestas a los reclamos del movimiento obrero, aunque por el momento la estrategia apuesta a una escalada progresiva de protestas en lugar de medidas de fuerza inmediatas.

El operativo de seguridad desplegado para la jornada implicará cortes de tránsito en los alrededores del Congreso y restricciones en las principales arterias del centro porteño. Los organizadores de algunas concentraciones del interior resolvieron no anunciar previamente los puntos de concentración para evitar interferencias de las fuerzas de seguridad, una práctica que se viene repitiendo en protestas recientes.

El trasfondo: un sindicalismo que no cierra la tregua

Pese a que el Gobierno logró corregir, mediante negociaciones reservadas, algunas de las disposiciones más lesivas para la caja sindical incluidas en la Ley de Modernización Laboral, el gesto no alcanzó para sellar una tregua. La CGT retoma la ofensiva en un contexto político marcado por el inicio del ciclo electoral de 2027 y la necesidad de las centrales sindicales de mostrar capacidad de movilización frente a sus propias bases. El rechazo explícito de Jerónimo a cualquier proyecto legislativo del Ejecutivo, sin distinción, constituye una señal política de que el sindicalismo no está dispuesto a acompañar la segunda etapa del ajuste libertario, que incluye una nueva reforma que el Gobierno planea enviar al Congreso con capítulos que fueron eliminados del texto original de la ley laboral.

Puntos clave

  • CGT, CTA y UTEP marchan este miércoles al Congreso junto a jubilados, con concentración desde las 15 en Rivadavia y Rodríguez Peña.
  • El cosecretario Cristian Jerónimo confirmó que la central no acompañará ninguna ley del Gobierno de Milei.
  • La CGT acumula cuatro paros generales desde diciembre de 2023; el quinto no está descartado.
  • El plan de lucha acordado entre las tres centrales se extenderá hasta noviembre, con la próxima fecha el 7 de agosto en San Cayetano.
  • El Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof y el FIT adhirieron a la convocatoria, sumando volumen político a la protesta.
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