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CAME cuestiona la Reforma Laboral de Milei por desfinanciar cámaras empresarias

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa evidenció una “paradoja libertaria” y advirtió que cinco artículos del proyecto podrían generar «desigualdad absoluta» frente al sector sindical y dejar sin recursos a organizaciones que capacitan PyMEs en todo el país.

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★ La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) expresó su rechazo a cinco artículos clave del proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei, al advertir que los cambios propuestos apuntan al «desfinanciamiento» de las cámaras empresariales y podrían generar «más caos que soluciones» en el sector productivo.

Si bien la entidad manifestó un respaldo general al proyecto de 180 artículos, su presidente Ricardo Diab señaló en diálogo con Radio Rivadavia que los artículos 126, 128, 130, 131 y 132 presentan problemas estructurales que afectarían la estabilidad del entramado productivo argentino.

Ultraactividad: la amenaza de desmantelar convenios sin transición

Uno de los principales cuestionamientos de CAME apunta a la limitación de la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo. Diab advirtió que «estos convenios, si bien hay que retocarlo o mejorarlo o actualizarlo, no pueden caer de un día para otro porque generarían una incertidumbre muy compleja».

La ultraactividad es el mecanismo que permite que un convenio colectivo mantenga su vigencia mientras se negocia uno nuevo, garantizando estabilidad en las condiciones laborales durante períodos de transición. El proyecto de Milei busca restringir drásticamente este principio, lo que según la entidad empresaria generaría un vacío normativo peligroso para el sector productivo.

Artículo 128: el golpe directo a las cámaras empresarias

El punto más conflictivo para CAME es el artículo 128, que elimina la obligatoriedad de los aportes patronales destinados a las organizaciones empresariales. Diab fue contundente al afirmar que esta medida dejaría a las cámaras en una «desigualdad absoluta» frente al sector sindical, que mantendría sus fuentes de financiamiento.

El dirigente consideró que el proyecto «tiene como objetivo final la inexistencia de las organizaciones empresariales tal como están constituidas», un cuestionamiento que pone en evidencia la contradicción del gobierno libertario: mientras dice defender al empresariado, busca desmantelar las instituciones que lo representan y organizan.

Programas de capacitación en riesgo

La pérdida de recursos afectaría directamente los programas de formación profesional que CAME desarrolla en todo el país. «Gracias a las capacitaciones que nosotros hacemos, hay muchas empresas o pequeños comercios, unidades productivas que se han sostenido con nuevas habilidades», explicó Diab.

Esta advertencia cobra especial relevancia en un contexto donde la recesión económica golpea duramente a las pequeñas y medianas empresas, que según datos del mismo sector han sufrido caídas significativas en su actividad durante el primer año de gestión de Milei.

Conflictos legales en el horizonte

Los asesores jurídicos de CAME advirtieron que la aplicación de los artículos 130, 131 y 132 «puede traer conflictos legales futuros», aunque la entidad no especificó públicamente el contenido exacto de estas objeciones técnicas.

Gestiones legislativas contra reloj

Ante este escenario, representantes de la confederación mantuvieron reuniones con «la mayoría de los legisladores, senadores que tienen de la comisión y otros también», además de diversos gobernadores, según confirmó Diab.

El objetivo de estas gestiones es lograr que el Poder Legislativo modifique o elimine los artículos cuestionados antes de la votación definitiva de la norma, en lo que constituye un intento de frenar una reforma que, paradójicamente, cuenta con el respaldo general de la misma entidad empresaria que ahora la cuestiona.

La posición de CAME evidencia las contradicciones internas de un proyecto que, bajo el discurso de «modernización laboral», apunta a debilitar tanto a organizaciones sindicales como empresariales, concentrando poder en manos del Estado y dejando al sector productivo sin las herramientas de representación colectiva que históricamente lo organizaron.

Puntos clave

• CAME cuestiona cinco artículos del proyecto de reforma laboral por generar «desfinanciamiento» de cámaras empresarias
• El artículo 128 elimina la obligatoriedad de aportes patronales a organizaciones empresariales
• La limitación de ultraactividad de convenios podría generar «incertidumbre compleja» en el sector productivo
• Los programas de capacitación de CAME para PyMEs quedarían sin recursos
• La entidad realizó gestiones con legisladores y gobernadores para modificar los artículos cuestionados

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La inflación mayorista se aceleró en agosto y ya acumula casi 30% en doce meses

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) subió 2,1% en agosto, 1,3 puntos por encima de julio, y superó a la inflación minorista. El petróleo crudo, los productos agropecuarios y los alimentos traccionaron la suba, que interrumpe cuatro meses de desaceleración.

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El IPIM subió 2,1% en agosto, el nivel más alto desde mayo de 2026, con un salto de 1,3 puntos porcentuales respecto de julio.

Los precios mayoristas volvieron a acelerarse en agosto: el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una suba de 2,1%, la más alta desde mayo de este año cuando había marcado 2,5%. La cifra representa un salto de 1,3 puntos porcentuales respecto de julio, cuando el indicador había anotado apenas 0,8%, un dato que el Gobierno había celebrado como un piso histórico. En el acumulado de los últimos doce meses, el IPIM lleva un incremento del 29,8%.

El dato fue difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y corresponde al período de agosto de 2026. La aceleración se explica principalmente por la suba del 2,1% en los productos nacionales y del 2,9% en los productos importados.

El petróleo y los alimentos, en el centro de la tormenta

Dentro de los productos nacionales, los rubros con mayor incidencia en el IPIM fueron el petróleo crudo y el gas, con 0,71 puntos porcentuales de aporte a la suba general; los productos agropecuarios, con 0,25 p.p.; alimentos y bebidas, con 0,17 p.p.; productos refinados del petróleo, con 0,14 p.p.; y vehículos automotores, carrocerías y repuestos, con 0,10 p.p. El encadenamiento entre energía, transporte y alimentos reproduce una dinámica que golpea primero en la cadena de costos y llega después al consumidor final en la góndola.

En el acumulado del año, entre enero y agosto de 2026, el IPIM registró un alza de 19,1% respecto del mismo período de 2025, lo que refleja una presión estructural sobre los costos de producción que difícilmente se absorba sin trasladarse a precios minoristas.

Cuatro meses de baja y un rebote que no sorprende

La inflación mayorista venía en un sendero bajista desde abril, cuando había registrado un alza de 5,2%. En los meses siguientes cedió progresivamente: 2,5% en mayo, 1,1% en junio y 0,8% en julio. Esa desaceleración fue presentada por el Gobierno como evidencia del éxito del programa económico. Sin embargo, el rebote de agosto pone en cuestión la solidez de ese proceso y sugiere que los factores de presión, en particular la energía y los combustibles, siguen latentes.

El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIBM) registró en agosto un aumento de 2,3%, explicado por la suba de 2,2% en productos nacionales y de 3% en importados. El Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también subió 2,3%, impulsado por un alza de 4,6% en los productos primarios y de 1,3% en los productos manufacturados y la energía eléctrica.

Mayoristas por encima de minoristas: la brecha que no cierra

Uno de los datos más significativos del informe del INDEC es que el IPIM de agosto (2,1%) quedó 0,4 puntos porcentuales por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mismo mes, que marcó 1,7%. Cuando los precios mayoristas superan a los minoristas, la cadena de producción absorbe costos que inevitablemente buscarán trasladarse hacia adelante, anticipando presión inflacionaria futura sobre los precios al consumidor.

En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, publicó en sus redes sociales una explicación de los factores que, según su lectura, potenciaron la aceleración mayorista en agosto. La intervención del funcionario en redes para gestionar la comunicación de un dato adverso es ya una práctica recurrente en la administración Milei, que alterna entre la celebración de los indicadores favorables y la justificación de los que no lo son.

Lo que tenés que saber

  • El IPIM subió 2,1% en agosto, el nivel más alto desde mayo de 2026, con un salto de 1,3 puntos porcentuales respecto de julio.
  • La variación interanual del índice de precios mayoristas acumula 29,8% en doce meses.
  • El petróleo crudo y el gas fueron los rubros de mayor incidencia, con 0,71 p.p. de aporte a la suba general.
  • El IPIM superó al IPC de agosto por 0,4 puntos porcentuales, lo que anticipa presión sobre los precios al consumidor.
  • En el acumulado enero-agosto de 2026, el IPIM registró un alza de 19,1% respecto del mismo período de 2025.
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