Economía 💲
El FAL bajo la lupa: cómo el Gobierno convierte el derecho a la indemnización en un negocio para el mercado de capitales
La Comisión Nacional de Valores formalizó la apertura de una consulta pública sobre la reglamentación de los Productos de Inversión Colectiva destinados a los Fondos de Asistencia Laboral, el polémico mecanismo de la reforma laboral de Milei que traslada los recursos de las indemnizaciones al mercado financiero privado y que entrará en vigencia en noviembre.
La Comisión Nacional de Valores (CNV) lanzó una consulta pública sobre la reglamentación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL) a través de la Resolución General 1161/2026, publicada este jueves en el Boletín Oficial. El organismo puso en debate la normativa que regirá los Productos de Inversión Colectiva destinados a financiar las indemnizaciones por despido bajo el nuevo esquema de la Ley de Modernización Laboral 27.802, con un plazo de 15 días hábiles para que los actores del mercado presenten observaciones y propuestas.
El movimiento culmina un proceso que arrancó en junio con el Decreto 408/2026, que reglamentó el Título II de la ley y postergó la entrada en vigencia del FAL hasta el 1 de noviembre de 2026. Desde entonces, la CNV y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) debían completar las normas operativas para que el sistema pudiera funcionar. La resolución publicada este jueves es, en ese esquema, la pieza que faltaba del lado de la CNV. La de ARCA continúa pendiente.
El esquema: aportes patronales al mercado financiero
El FAL fue diseñado para que los empleadores acumulen recursos destinados a costear las futuras indemnizaciones de sus trabajadores, canalizándolos a través de vehículos de inversión colectiva supervisados por la CNV. La norma habilita dos estructuras: Fondos Comunes de Inversión (FCI) abiertos o Fideicomisos Financieros (FF). Las entidades que quieran administrar estos fondos deberán acreditar al menos diez emisiones de antecedentes y administrar un patrimonio mínimo de 50 millones de UVA. El costo máximo de administración fue fijado en el 1% anual sobre el patrimonio administrado.
Cada empleador tendrá una «Cuenta Individual del Empleador», un patrimonio separado, de afectación específica, inajenable e inembargable dentro del fondo seleccionado. Para asegurar la trazabilidad de los aportes, las administradoras deberán asignar a cada cuenta un identificador único, denominado ID FAL, que asociará el CUIT del empleador con la Clave Bancaria Uniforme del fondo y su número de registro. ARCA será la encargada de derivar las contribuciones mensuales a cada cuenta, integrándolas al sistema de la seguridad social.
Si un empleador no registra un ID FAL válido dentro del plazo establecido, la CNV procederá a asignarle de oficio un vehículo de inversión entre los que hayan manifestado previamente su voluntad de recibir a esos empleadores. La aceptación será obligatoria para la entidad designada, salvo causas muy específicas de conflicto.
La CGT: «Le sacan recursos a los jubilados para subsidiar el despido»
La reglamentación profundizó la tensión con el movimiento obrero organizado. El abogado laboralista y representante de la CGT, Gustavo Ciampa, señaló que el FAL utiliza parte de las contribuciones patronales que hoy financian jubilaciones y pensiones, redireciéndolas hacia el pago de indemnizaciones. «Le sacan parte de los recursos que van destinados al pago de jubilaciones y pensiones para subsidiar a las empresas que despidan sin causa personal», afirmó.
La crítica de fondo apunta a un cambio en la lógica del despido: cuando la indemnización ya no la paga directamente el empleador sino que proviene de un fondo financiero acumulado con recursos que antes iban a la seguridad social, se diluye el efecto disuasorio contra el despido arbitrario que garantiza la Constitución Nacional. «Cuando la indemnización ya no la paga el empleador, sino que la pagan los jubilados y jubiladas, deja de haber disuasión contra el despido arbitrario», completó Ciampa. La central obrera advirtió además sobre posibles conflictos judiciales a medida que el sistema entre en operación.
Un negocio para el mercado, una reforma para los trabajadores
Lo que el Gobierno presenta como un mecanismo de previsibilidad para las empresas tiene una contracara que el discurso oficial sistemáticamente omite: los FAL transfieren la administración de recursos laborales a entidades privadas del mercado de capitales, con la lógica de la rentabilidad financiera como criterio rector. La estimación oficial del flujo anual que recibirá el sistema oscila entre 3.000 y 5.000 millones de dólares, según datos de la propia CNV, una masa de recursos de enorme relevancia para el mercado local.
No es un detalle menor que el Ministerio de Economía, a través de la Resolución 1276/2026, haya habilitado a los fondos laborales a invertir en títulos de deuda del Estado nacional y de las provincias, lo que convierte al FAL en un canal indirecto de financiamiento del Tesoro con los recursos destinados a costear despidos. Esta decisión generó cuestionamientos incluso dentro del propio mercado financiero.
La reforma también redujo la base de cálculo de las indemnizaciones, excluyendo el aguinaldo, las vacaciones, los premios y los bonos variables del cómputo final, lo que achica el monto que cobrarán los trabajadores despedidos. Junto con la posibilidad de pagar sentencias laborales en hasta 12 cuotas para pymes y 6 para grandes empresas, el FAL completa un esquema que beneficia estructuralmente al empleador y deteriora las condiciones de protección del empleo.
La consulta pública: 15 días hábiles para «la mejor norma posible»
El presidente de la CNV, Roberto Silva, presentó la apertura de la consulta pública como una instancia de diálogo y perfeccionamiento normativo. «Ponemos la propuesta de reglamentación de los FAL en consulta pública porque se trata de un producto nuevo, con características innovadoras y múltiples aspectos operativos», sostuvo. Agregó que la medida busca «seguir recibiendo aportes que nos permitan tener la mejor norma posible para estos instrumentos», que el funcionario calificó como un «claro ejemplo del tipo de inversor de largo plazo que el mercado de capitales argentino necesita».
El lenguaje del regulador es revelador: el horizonte declarado del sistema no es la protección del trabajador despedido sino el desarrollo del mercado de capitales local. El FAL es, ante todo, una herramienta de ingeniería financiera que convierte la contingencia del despido en un producto de inversión colectiva. Los interesados podrán presentar observaciones a través del portal institucional de la CNV dentro del plazo de 15 días hábiles a partir de la publicación en el Boletín Oficial.
Puntos clave
- La CNV publicó la Resolución General 1161/2026 que pone en consulta pública la reglamentación de los vehículos financieros del FAL, con 15 días hábiles para recibir observaciones.
- Los recursos del FAL se canalizarán a través de Fondos Comunes de Inversión o Fideicomisos Financieros, con un costo máximo de administración del 1% anual y un patrimonio mínimo de 50 millones de UVA para las entidades habilitadas.
- La CGT advirtió que el sistema redirige contribuciones patronales que hoy financian jubilaciones hacia el pago de indemnizaciones, debilitando la disuasión contra el despido arbitrario.
- El Ministerio de Economía habilitó a los fondos laborales a invertir en deuda del Estado nacional y las provincias, convirtiendo al FAL en un canal indirecto de financiamiento del Tesoro.
- El FAL, que entrará en vigencia el 1 de noviembre de 2026, se suma a una reforma laboral que redujo la base de cálculo de las indemnizaciones y habilitó su pago en cuotas.
Tecnología & Ciencia 📡
Argentina aprende con IA, pero el 59% tuvo problemas para aplicar lo aprendido
El 93% de los profesionales argentinos ya usa inteligencia artificial para aprender, lo que ubica al país en el primer puesto junto a Polonia entre nueve mercados. Sin embargo, solo el 33% recibe financiamiento de su empleador y la brecha entre aprender y aplicar es la más ancha del relevamiento, según el Informe del Progreso de Preply.
Argentina es el país con más profesionales que tropiezan al aplicar lo que aprenden (59%, frente al 49% global) y, a la vez, uno de los que declara mayor satisfacción con su propio progreso: 8,3 sobre 10. La contradicción atraviesa un estudio que muestra cuánto se usa la inteligencia artificial para formarse y cuán poco alcanza eso para transformar el conocimiento en habilidades concretas.
El dato surge del Informe del Progreso de Preply, la plataforma de clases particulares online, un relevamiento sobre más de 5.000 profesionales en actividad de nueve países que analizó cómo la tecnología cambia la experiencia de aprendizaje. Su principal conclusión es una desconexión entre la actividad de aprendizaje y la capacidad de aplicar esos conocimientos en situaciones reales.
Un récord de adopción que no garantiza progreso
El 93% de los profesionales argentinos encuestados ya utiliza herramientas de IA como parte de su aprendizaje: el 29% recurre a ellas semanalmente y el 22% de manera ocasional. Con esos niveles, Argentina comparte con Polonia el primer lugar en adopción de IA para aprender, mientras que Estados Unidos y Japón registran los niveles más bajos, con un 85%.
Las áreas donde los argentinos buscan desarrollar nuevas habilidades reflejan esa lógica: Data Science e IA (29%), idiomas extranjeros para el trabajo (24%), marketing y marketing digital (22%), finanzas y contabilidad (19%) y economía (15%). Las motivaciones están ligadas al empleo: el 36% aprende para mejorar su desempeño en su rol actual y el 33% para mantenerse competitivo en el mercado laboral. Otros objetivos incluyen acceder a posiciones de mayor jerarquía, iniciar un emprendimiento o desarrollar un proyecto paralelo.
A nivel global, el uso de IA para aprender también cambia según el escalafón: el 47% de los líderes senior la usa a diario, frente al 35% de los managers junior y middle managers y el 31% de los empleados sin roles de gestión. Los líderes senior, además, tienen casi el doble de probabilidades de querer que la IA conduzca su proceso de aprendizaje: 16%, contra entre 8% y 10% en los otros grupos.
La “brecha de progreso”: se estudia más, se aplica menos
La investigación bautizó esa tensión como “The Progress Gap” (la brecha de progreso): la distancia entre el avance que las personas sienten que logran mientras aprenden y la confianza que tienen para aplicar esas habilidades en la vida real. Contar con más recursos para aprender no significa necesariamente aprender mejor.
El fenómeno no es solo argentino. A nivel global, el 76% afirma dedicar hoy más tiempo a aprender que hace dos años, pero el 52% reconoce que ese mayor esfuerzo no siempre se traduce en mejores resultados. La Generación Z ilustra el problema: tiene un 92% de adopción de IA, pero el 71% siente que dedica mucho tiempo a aprender sin mejorar (contra el 56% de la Generación X) y el 57% tuvo dificultades para aplicar lo aprendido en la vida real (contra el 40% de la Generación X).
Pese a todo, el 75% de los profesionales encuestados afirma preferir una experiencia de aprendizaje que combine IA y experiencia humana para progresar a largo plazo.
Argentina se forma con IA, pero sus empresas son las que menos invierten en aprendizaje
Solo el 33% de los profesionales argentinos afirma que su aprendizaje es financiado total o parcialmente por su empleador, frente al 51% a nivel global. El 30% financia su formación por cuenta propia y el 36% recurre exclusivamente a recursos gratuitos. Argentina combina así una de las mayores adopciones de IA para aprender con el nivel más bajo de inversión empresarial en aprendizaje entre los mercados relevados.
La lectura que habilitan los números es que el esfuerzo de actualización recae en buena medida sobre el propio trabajador, que se capacita con herramientas gratuitas o con su bolsillo, mientras las empresas aportan menos que en el resto de los países analizados.
Capítulo especial: de la IA que responde a los agentes que ejecutan
La conversación sobre inteligencia artificial ya no se agota en chatbots para aprender o redactar. La llamada IA agéntica propone sistemas capaces de coordinar acciones, razonar sobre la información disponible y tomar decisiones dentro de reglas definidas, a diferencia de la automatización tradicional, que resuelve una tarea aislada como copiar datos entre sistemas o validar campos.
Fernanda Velázquez, socia líder de Operate de Deloitte Cono Sur, explicó la diferencia con el caso de la incorporación de personal. Un bot tradicional puede leer un contrato y extraer el nombre, la fecha de ingreso o el área de destino; un esquema con agentes puede registrar al nuevo empleado en recursos humanos, coordinar con tecnología la entrega de equipos y preparar la información para la liquidación de haberes. Para la ejecutiva, el salto consiste en dejar de automatizar tareas sueltas para rediseñar procesos completos.
El entusiasmo ya llegó al discurso comercial local. Gabriela Renaudo, CEO de Visa Argentina, sostuvo en julio que “la IA agéntica va a cambiar radicalmente cómo consumimos”.
Mucho pilotaje, pocos resultados
Los datos disponibles enfrían la promesa. El “Observatorio Agentic AI 2026” de NTT Data, elaborado a partir de entrevistas con 130 directivos de grandes compañías de España y América Latina (no es un recorte exclusivo de Argentina), reveló que el 59% de las organizaciones iberoamericanas opera con pilotos dispersos y sin conexión con los procesos centrales del negocio, y que solo el 3,8% logró un despliegue industrial. El 58% de las empresas considera que el impacto global de la IA agéntica en su organización es bajo, y apenas el 4% reporta un retorno financiero real.
- El 79% de los agentes desarrollados no está conectado al núcleo del negocio.
- Solo el 10% de las iniciativas cuenta con patrocinio directo de los CEO.
- El 40% de los directivos reconoce que no logra construir un caso económico sólido para justificar la implementación.
- El 66% de las empresas destina menos del 5% de su presupuesto de TI a IA agéntica.
El informe concluye que el problema no es tecnológico ni presupuestario, sino organizacional. Pablo Saez, Head de Data y Analytics de NTT Data para Iberoamérica, planteó que la IA agéntica necesita su propio presupuesto, un responsable definido dentro de la compañía y un lugar en la mesa del CEO.
En la misma línea, un informe de Harvard Business Review Analytic Services, impulsado por Deloitte, advierte que hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, por la distancia entre la ambición de las empresas y su preparación real para cambiar procesos, datos, sistemas y formas de gestión. Velázquez alertó que las compañías que solo buscan reducir costos tratan esta tecnología como una tercerización tradicional, sin resolver la “deuda” de procesos, datos, sistemas heredados y resistencia cultural, y que sin gobernanza sólida la ventaja competitiva es efímera.
El cruce de ambos estudios deja una tensión que el discurso de la innovación suele esquivar: los trabajadores argentinos adoptan la IA a un ritmo récord y financian en buena medida su propia capacitación, mientras que en las empresas de la región los proyectos de agentes y automatizaciones avanzan con baja conexión al negocio, escaso patrocinio ejecutivo y retornos que todavía no aparecen. En los resultados conocidos de los estudios sobre IA agéntica no figura una medición del efecto de estas automatizaciones sobre el empleo ni sobre las condiciones de trabajo, un debate que sigue abierto.
Lo que tenés que saber:
- El 93% de los profesionales argentinos usa IA para aprender, igual que Polonia y por encima del 85% de Estados Unidos y Japón (Informe del Progreso de Preply, más de 5.000 profesionales de nueve países).
- El 59% tuvo dificultades para aplicar una habilidad aprendida en la vida real, frente al 49% global, el porcentaje más alto del relevamiento.
- Solo el 33% tiene su formación financiada total o parcialmente por el empleador, contra el 51% global.
- El 58% de las empresas iberoamericanas relevadas por NTT Data considera bajo el impacto de la IA agéntica y solo el 4% reporta retorno financiero real.
- Hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, según un informe de Harvard Business Review Analytic Services impulsado por Deloitte.
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