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Consumo

¿Cuántos sueldos se precisan para comprar el 0km más barato del país?

Los precios parten de $17,6 millones, según la última lista publicada en abril.

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El sector automotriz en Argentina está experimentando una disminución debido a la recesión económica y los elevados impuestos internos que incrementan el costo de los vehículos. En este escenario, es útil conocer cuáles son los modelos más asequibles disponibles actualmente.

La información presentada se fundamenta en las listas de precios oficiales de las empresas automotrices que operan en Argentina. Como criterio común, se consideró el precio de la versión base, que es la más barata, de cada modelo.

Es importante mencionar que, debido a las bajas ventas y la escasa rotación de unidades, muchas empresas automotrices han congelado los precios de algunos de sus vehículos entre los meses de marzo y abril, e incluso algunas han ofrecido ciertos descuentos.

La misma situación se observa en las concesionarias, que están proponiendo planes de pago con bonificación de tasa cero durante un año y diversas promociones con el objetivo de reactivar sus ventas.

Los 10 autos más baratos de la Argentina son:

  1. Toyota Yaris: $17.698.000
  2. Fiat Strada: $18.282.300
  3. Citroën C3: $19.227.600
  4. Fiat Cronos: $19.864.000
  5. Chevrolet Joy: $20.271.900
  6. Peugeot 208: $20.425.200
  7. Chevrolet Onix: $22.000.000
  8. Volkswagen Polo Track: $22.127.900
  9. Renault Logan: $22.704.283
  10. Toyota Corolla: $23.507.000

Esto significa que: 17,6 millones de pesos cuesta el auto nuevo más barato. El Salario Mínimo Vital y Móvil es de apenas 202.800 pesos. Eso implica casi 87 sueldos mínimos. Sin embargo, tomemos un sueldo promedio -considerado medianamente alto- de 600 mil pesos. Ese asalariado precisará más de 29 sueldos, es decir dos años y medio de trabajo dedicado a solamente pagar el auto, y si destina la mitad para el auto y la mitad para vivir, rondará los 5 años de peripecias económicas para alcanzar un cero kilómetro.

Consumo

Retiran del mercado un juguete viral con cuatro veces más benceno del permitido

La Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial recibió una denuncia de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete por el «Squeezy Dumpling», un muñeco importado que contiene concentraciones de benceno cuatro veces superiores al límite legal. El producto se comercializa tanto en plataformas digitales como en comercios físicos de todo el país, y el organismo trabaja en su retiro del mercado a días del Día del Niño.

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Apertura sin control: cómo un juguete importado con cuatro veces más benceno del permitido llegó a venderse en todo el país.

La Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial recibió una denuncia formal presentada por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete contra el producto conocido como «Squeezy Dumpling», un juguete importado que se detectó en el mercado local con niveles de benceno que cuadruplicaban los límites legalmente permitidos por la normativa argentina. La situación se volvió especialmente sensible dado que la advertencia se conoció en vísperas del Día del Niño, fecha de mayor venta de juguetes en el país.

Un tóxico que no necesita ser ingerido para dañar

Según el informe publicado en el portal oficial argentina.gob.ar, el juguete presentó «la presencia de benceno en concentraciones que superan los límites legales permitidos». La alerta del organismo fue taxativa al precisar que «esta sustancia tóxica puede ingresar al organismo por inhalación o contacto directo con la piel, aun sin ser ingerida», lo que implica que cualquier niño que manipule el producto queda expuesto al riesgo, sin necesidad de llevárselo a la boca. El benceno es una sustancia catalogada como cancerígena por la Organización Mundial de la Salud.

Un producto con múltiples irregularidades

La denuncia de la Cámara no se limitó a la contaminación química. El «Squeezy Dumpling» presentó, según el escrito oficial, una acumulación de irregularidades formales que revelan una cadena de incumplimientos: carece del Marcado de Conformidad obligatorio, no identifica al importador responsable y no incorpora las advertencias de seguridad en castellano, tal como lo exige la legislación nacional para productos destinados al público infantil. La ausencia de estos requisitos dificulta la trazabilidad del producto y la identificación de los responsables de su comercialización.

El producto, además, no circuló por canales marginales: según la denuncia, se comercializó tanto en plataformas digitales como en comercios físicos de todo el país, lo que amplía la exposición potencial a un universo significativo de consumidores.

El Estado actúa, pero la industria local hace la denuncia

Un dato que no pasa inadvertido en este caso es que no fue el Estado quien detectó el problema, sino la propia Cámara Argentina de la Industria del Juguete, gremio empresarial que representa a los fabricantes nacionales. La denuncia ante la Subsecretaría revela que la detección del benceno se originó en el sector privado local, probablemente motivado también por la competencia desleal que implica la importación de productos que no cumplen los estándares sanitarios y de seguridad que sí deben respetar los fabricantes radicados en Argentina.

Desde la Subsecretaría informaron que se trabaja en «el procedimiento para retirar el juguete del mercado» y que se alertó a las autoridades provinciales para que lleven adelante las tareas de fiscalización correspondientes. El objetivo declarado es «resguardar la salud de los consumidores, en particular la de los niños».

Importados sin control, niños en riesgo

El caso del «Squeezy Dumpling» se inscribe en un contexto más amplio de preocupación por el ingreso de productos importados que no superan los controles de calidad y seguridad. En el marco de la política de apertura comercial impulsada por la administración de Javier Milei, múltiples sectores de la industria nacional denunciaron que la desregulación y la reducción de controles aduaneros facilitaron el ingreso de mercadería que no cumple con los estándares legales vigentes, generando tanto un riesgo para los consumidores como una asimetría competitiva que perjudica a la producción local.

En ese sentido, la denuncia de la Cámara del Juguete es también una señal de alerta sobre los límites de un modelo de apertura sin fiscalización que, en este caso, puso en riesgo la salud de los niños y niñas que iban a recibir este producto como regalo en el Día del Niño.

Puntos clave

  • El «Squeezy Dumpling» contiene benceno en concentraciones cuatro veces superiores al límite legal argentino, según la denuncia formal de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete.
  • La sustancia es cancerígena y puede ingresar al organismo por inhalación o contacto con la piel, sin necesidad de ingestión.
  • El producto presenta además múltiples irregularidades formales: ausencia de Marcado de Conformidad, falta de identificación del importador y ausencia de advertencias en castellano.
  • Se comercializó en plataformas digitales y comercios físicos de todo el país.
  • La Subsecretaría de Defensa del Consumidor trabaja en el retiro del mercado y alertó a las autoridades provinciales para la fiscalización.
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