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El desempleo en la Argentina roza el 14%, pero el Indec de Milei oculta los datos

Un informe del Instituto Argentina Grande revela que el desempleo real casi duplica el dato oficial del INDEC. Mientras el Gobierno celebra números que no resisten el análisis, la precarización laboral se profundiza y los jubilados son el sector más golpeado.

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El Argentino Diario-Javier Milei.

★ Javier Milei aseguró durante la apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso que «bajamos el desempleo y creció el empleo». El dato oficial del INDEC lo desmiente: cuando Milei asumió, la tasa de desocupación era del 5,7%; en la actualidad trepa al 6,6%. Pero ese número, señalan desde el Instituto Argentina Grande (IAG), apenas raspa la superficie de una crisis laboral que afecta a casi uno de cada siete argentinos que busca trabajo de forma activa.

El número que el INDEC no muestra

La Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que el INDEC publica de manera trimestral, considera que una persona no está desempleada si trabajó al menos una hora durante la última semana y recibió algún tipo de pago por ello. El criterio, aunque estándar a nivel internacional y útil para comparaciones globales, deja afuera a un universo enorme de trabajadores que están en una situación de alta vulnerabilidad.

«Es necesario ampliar ese estudio. Si bien el criterio de una hora de trabajo es universal y sirve para comparar internacionalmente, se puede mantener el dato e identificar otros factores», señaló Candelaria Rueda, investigadora del mercado laboral en el IAG.

El indicador desarrollado por el IAG a partir de los propios datos del INDEC incorpora a un grupo de personas que reúnen tres características simultáneas: buscan más trabajo; trabajaron ninguna o muy pocas horas en la última semana; y esas pocas horas se desarrollaron en una actividad desprotegida y de alta precariedad (sin registro formal, sin antigüedad reconocida y sin capital propio para trabajar).

Ese universo, que el IAG denomina «desempleo ampliado», alcanza al 7,2% adicional de la población económicamente activa. Sumado al 6,6% oficial, la tasa real de desempleo llega al 13,8%.

La changa como síntoma

La investigadora del IAG aclaró que el concepto de precariedad tiene límites bien definidos: una persona que trabaja con su propio auto o moto en plataformas como Uber o PedidosYa no queda comprendida dentro de este universo. «Con precario estamos hablando de la clásica changa», resumió Rueda.

El quiebre histórico, según el análisis del IAG, se produjo durante la pandemia. Hasta 2021, el desempleo medido por el INDEC era más alto que el que arrojaba la metodología del IAG. Después, las tendencias se invirtieron. «El mercado laboral se reconfiguró de manera más precaria, se fragmentó mucho. La búsqueda de trabajo ya no es solo la fábrica, crecieron mucho las changas», explicó.

290 mil empleos formales menos

El cuadro general es contundente: en los últimos dos años se perdieron 290 mil puestos de trabajo formales, según el informe del IAG. Esa sangría fue amortiguada, en parte, por el avance del empleo no registrado, con más de 120 mil nuevos monotributistas a la cabeza, una figura que en muchos casos encubre relaciones laborales de dependencia sin los derechos correspondientes.

En ese contexto, el dato que el Gobierno eligió para celebrar, el crecimiento del empleo, se sostiene en buena medida sobre la expansión de ese sector informal y precarizado, no sobre la generación de trabajo de calidad con derechos garantizados.

El Gobierno bloqueó la transparencia

Un elemento que profundiza la opacidad de los datos oficiales surgió con la salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC. Según trascendidos periodísticos que circularon en ese momento, uno de los motivos del alejamiento del exdirector fue precisamente su intención de comenzar a diferenciar el empleo registrado del informal en los reportes del organismo; una distinción que el Gobierno no habría permitido instrumentar, ya que blanquearía la magnitud real de la precarización del mercado laboral.

Los jubilados, el sector más devastado

El sector de la población más afectado por el crecimiento del desempleo encubierto es el de mayores de 66 años, con un 34% de incidencia. Los últimos datos disponibles corresponden al tercer trimestre de 2025 y revelan que, comparado con el mismo período de 2023, la cantidad de jubilados en esta situación crítica se multiplicó por 2,5, según el informe del IAG.

Se trata de un dato que refleja el impacto directo del deterioro del poder adquisitivo de las jubilaciones sobre la necesidad de los adultos mayores de salir a buscar ingresos complementarios en condiciones de alta precariedad.

Puntos clave

  • Milei afirmó que bajó el desempleo, pero el dato del INDEC subió del 5,7% al 6,6% desde su asunción.
  • El IAG calcula que el desempleo real alcanza el 13,8% si se incorporan trabajadores precarizados que buscan más empleo.
  • En dos años se perdieron 290 mil puestos formales, compensados parcialmente por empleo informal.
  • El ex director del INDEC Marco Lavagna habría dejado el organismo, en parte, por la negativa del Gobierno a visibilizar el empleo informal.
  • Los jubilados mayores de 66 años son el sector más golpeado: la precariedad entre ellos se multiplicó por 2,5 desde 2023. ★

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Los “chachos” vuelven a La Rioja: el ajuste de Milei obliga a Quintela a resucitar la cuasimoneda

El gobernador riojano confirmó el regreso de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) para financiar aumentos salariales estatales, luego de que Nación no transfiriera los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación. El anuncio desató un cruce encendido con el ministro Luis Caputo.

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El Argentino Diario-Quintela-La Rioja.
La Rioja vuelve a pagar sueldos con cuasimoneda por la falta de fondos de Nación.

El ajuste que no aparece en los discursos: cómo el gobierno Milei estrangula las provincias opositoras

★ El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó este miércoles que la provincia volverá a emitir los denominados «chachos», la cuasimoneda provincial apodada así en honor al caudillo Ángel Vicente Peñaloza, para financiar futuros aumentos salariales de los trabajadores estatales. La medida llega en un contexto de marcada restricción presupuestaria y luego de que la Nación no efectivizara el adelanto de coparticipación de $85.000 millones que el distrito reclamaba desde abril.

El BOCADE regresa: historia y contexto de una herramienta de emergencia

Los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), popularmente conocidos como «chachos», fueron aprobados por la legislatura riojana en enero de 2024, por un monto de $22.500 millones, y comenzaron a circular el 1 de julio de ese año como mecanismo de emergencia ante las tensiones financieras que ya entonces afectaban a la provincia. La primera emisión tuvo como plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024, tras lo cual fue retirada de circulación.

Según explicó el propio Quintela, los bonos podrían comenzar a utilizarse para complementar los haberes de julio, que se percibirán en agosto. «Tenían un plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024. Y ahora van a volver», señaló el mandatario, al tiempo que precisó que el objetivo es que «pierdan lo menos posible el poder adquisitivo». Sobre el aguinaldo, aclaró que no será alcanzado por la cuasimoneda: «Para el aguinaldo no, tal vez se pueda utilizar para un incremento».

La reaparición del instrumento pone de manifiesto las profundas dificultades financieras que enfrenta la provincia, agravadas por lo que el propio gobierno riojano califica como una retención irregular de fondos por parte de la administración Milei. Según el secretario de la Gobernación, Ricardo Herrera, el 98% de las transferencias extracoparticipables dejaron de enviarse desde que asumió el gobierno libertario, lo que representa una deuda histórica que, según estimaciones provinciales, supera los $265.000 millones.

El nudo financiero: fondos retenidos y el adelanto que no llegó

El anuncio se produce luego de semanas de gestiones frustradas. En abril de 2026, el Gobierno nacional formalizó mediante el Decreto 219/2026 el otorgamiento de adelantos de coparticipación por hasta $400.000 millones para doce provincias, entre ellas La Rioja. Sin embargo, mientras que otros distritos como Mendoza ya recibieron desembolsos concretos (un anticipo de $325.000 millones en tres cuotas), la provincia riojana sigue esperando los $85.000 millones que solicitó formalmente al Ministerio del Interior.

El ministro de Hacienda provincial, Fabián Blanco, fue terminante al desestimar cualquier lectura benevolente de la situación: los fondos solicitados no son recursos extraordinarios ni gestos de diálogo, sino plata propia de la provincia que se devuelve con intereses al 15% nominal anual.

El destino concreto, precisó, era garantizar el aguinaldo de julio y «desinflar la deuda flotante» acumulada con proveedores que no cobran en tiempo y forma desde hace meses. La demora en el desembolso, en ese marco, adquiere un cariz político que el propio Herrera no quiso descartar al señalar que confiaba en que «esto no se ha teñido de alguna cuestión política».

La situación riojana no es aislada. Fuentes vinculadas al análisis fiscal provincial advierten que al menos diez provincias atraviesan tensiones similares de liquidez, producto de la combinación entre caída de la recaudación, aumento del gasto en salarios por inflación y la política de ajuste de transferencias del gobierno nacional.

El cruce con Caputo: del RIGI a las amenazas cruzadas

El anuncio de Quintela sobre los «chachos» se produjo en el marco de una entrevista más amplia en la que el gobernador apuntó sin eufemismos contra el ministro de Economía, Luis Caputo. «Lo único que conoce es la política de beneficiar a un grupo selecto de la Argentina y del extranjero», disparó Quintela, al tiempo que cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó como «una entrega total de nuestros recursos».

Sobre un eventual retorno del peronismo al poder, advirtió: «Lo vamos a investigar a él también cuando lleguemos al poder. Vamos a hacer lo que nunca hicimos, que es investigar qué sucedió en esta gestión. Por eso, los inversores tienen que tener cuidado».

La respuesta de Caputo no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, el titular del Palacio de Hacienda respondió con descalificaciones directas, calificó a Quintela de «matón de barrio» y redobló el argumento de siempre: la situación de La Rioja es culpa del propio gobernador por no adherir al RIGI. «Por no adherir al RIGI está privando a los riojanos de más empleo, recursos y mejores salarios», sostuvo Caputo, quien también volvió a traer a colación referencias a su familia en relación con el atentado contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2022.

Quintela respondió a su vez con una nueva publicación en la que rechazó las acusaciones: «Los tipos que hundieron y vendieron al país cada vez que tuvieron oportunidad siguen queriendo mentir y manipular la realidad. Y claro que los vamos a investigar, como corresponde».

El cruce ilustra con precisión el estado de la relación entre el gobierno de Javier Milei y los gobernadores opositores: una guerra de posiciones donde el ajuste fiscal funciona simultáneamente como instrumento económico y como herramienta de presión política sobre los distritos díscolos.

El RIGI como condición política encubierta

La insistencia de Caputo sobre el RIGI como solución para los problemas financieros de La Rioja merece una lectura crítica. La negativa de Quintela a adherir al régimen no responde a un capricho ideológico sino a una evaluación concreta de sus condiciones: el RIGI otorga a los grandes inversores privados ventajas impositivas extraordinarias, estabilidad fiscal por 30 años, libre disponibilidad de divisas y protección frente a cambios regulatorios futuros. En la práctica, como señaló el propio Quintela, implica resignar soberanía sobre los recursos estratégicos del territorio durante décadas, a cambio de inversiones cuyo derrame efectivo sobre la economía local es, cuando menos, incierto.

Encuadrar el regreso de los «chachos» como consecuencia del voluntarismo político del gobernador riojano y no como efecto directo del estrangulamiento fiscal que ejerce el gobierno nacional equivale a invertir la cadena causal. La provincia está incluida en el decreto que habilita los adelantos y aun así no recibió los fondos. La retención tiene nombre y dirección.

Puntos clave

  • La Rioja volverá a emitir los BOCADE («chachos») para financiar aumentos salariales de los empleados estatales a partir de agosto.
  • El Gobierno provincial aguarda sin respuesta los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación al amparo del Decreto 219/2026.
  • La primera emisión de los «chachos» data de enero de 2024; su vencimiento original fue el 31 de diciembre de ese año.
  • Quintela anunció que investigará la gestión de Caputo si el peronismo regresa al poder; el ministro respondió calificándolo de «matón de barrio».
  • El cruce reactualiza el conflicto estructural entre el ajuste fiscal nacional y las finanzas provinciales, con el RIGI como eje del debate.
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