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Advierten que cerrarán 25 mil PyMEs y se perderán 300 mil empleos
Este año se perdieron 173.531 puestos de trabajo registrados y cerraron 9.799 empresas
Lo que tenés que saber:
- El informe de IPA advierte sobre el cierre de 25 mil pymes y la pérdida de 300 mil empleos si continúan las políticas económicas actuales.
- De julio de 2023 a julio de 2024, 9.799 empresas cerraron, de las cuales el 96% eran pymes manufactureras.
- Las medidas económicas, como la quita de aranceles y el levantamiento del cepo cambiario, afectan principalmente a las pymes y su competitividad.
- La industria textil, calzado y bienes de capital enfrentan dificultades por la competencia desleal, altas cargas impositivas y costos de energía elevados.
Impacto de las políticas del gobierno en las pymes
El informe presentado por Industriales Pymes Argentinos (IPA) el 21 de noviembre señala que si se mantienen las políticas económicas actuales, las pequeñas y medianas empresas podrían enfrentar un panorama crítico en 2025. Según el estudio, las proyecciones indican que hasta 25.000 pymes cerrarían y 300.000 puestos de trabajo registrados se perderían. La principal causa de esta crisis sería el impacto de medidas como la quita de aranceles, el impulso a las importaciones y la posible eliminación del cepo cambiario.
Pérdida de empleos y empresas
Entre julio de 2023 y julio de 2024, el sector pyme sufrió la desaparición de 9.799 empresas, con una afectación significativa en el sector industrial. De ese total, 480 eran manufactureras, un 96% de las cuales corresponden a pequeñas y medianas empresas. Además, se perdieron 173.531 puestos de trabajo registrados, siendo los sectores de construcción e industria manufacturera los más golpeados, con 100.206 y 45.812 puestos de trabajo perdidos, respectivamente.
La situación preocupante para la industria argentina
El presidente de IPA, Daniel Rosato, destacó que las pymes continúan enfrentando grandes desafíos para competir tanto en el mercado interno como en el externo. Según Rosato, las políticas actuales favorecen principalmente a las grandes empresas, lo que complica aún más la situación de las pymes. Entre las medidas que han generado alarma se encuentra la quita de aranceles, que en lugar de favorecer el acceso a materias primas, ha incentivado la llegada de productos terminados, lo que afecta la producción local.
La amenaza de la competencia desleal
Rosato también señaló que uno de los factores que agravan la crisis de las pymes es la competencia desleal, especialmente desde China. «Tenemos una carga impositiva muy alta, costos de energía muy altos y la amenaza permanente de la competencia desleal desde China», comentó el titular de IPA, quien subrayó que las pymes argentinas no son competitivas en estas condiciones. Ante esta realidad, muchas empresas han tenido que recurrir a importar productos terminados, lo que reduce aún más su capacidad de generar valor agregado en el país.
La urgencia de un cambio en las políticas económicas
Ante este panorama, Rosato pidió al Gobierno que abra un canal de diálogo con las pymes para coordinar medidas que permitan proteger la producción nacional y fortalecer el sector. En particular, destacó la necesidad de una regulación sobre las importaciones y un uso más estratégico del comercio exterior para evitar mayores pérdidas en el sector pyme. “El libre comercio hoy no funciona: el mundo es proteccionista y nosotros no podemos dejar de serlo”, concluyó.
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Los “chachos” vuelven a La Rioja: el ajuste de Milei obliga a Quintela a resucitar la cuasimoneda
El gobernador riojano confirmó el regreso de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) para financiar aumentos salariales estatales, luego de que Nación no transfiriera los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación. El anuncio desató un cruce encendido con el ministro Luis Caputo.
El ajuste que no aparece en los discursos: cómo el gobierno Milei estrangula las provincias opositoras
★ El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó este miércoles que la provincia volverá a emitir los denominados «chachos», la cuasimoneda provincial apodada así en honor al caudillo Ángel Vicente Peñaloza, para financiar futuros aumentos salariales de los trabajadores estatales. La medida llega en un contexto de marcada restricción presupuestaria y luego de que la Nación no efectivizara el adelanto de coparticipación de $85.000 millones que el distrito reclamaba desde abril.
El BOCADE regresa: historia y contexto de una herramienta de emergencia
Los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), popularmente conocidos como «chachos», fueron aprobados por la legislatura riojana en enero de 2024, por un monto de $22.500 millones, y comenzaron a circular el 1 de julio de ese año como mecanismo de emergencia ante las tensiones financieras que ya entonces afectaban a la provincia. La primera emisión tuvo como plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024, tras lo cual fue retirada de circulación.
Según explicó el propio Quintela, los bonos podrían comenzar a utilizarse para complementar los haberes de julio, que se percibirán en agosto. «Tenían un plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024. Y ahora van a volver», señaló el mandatario, al tiempo que precisó que el objetivo es que «pierdan lo menos posible el poder adquisitivo». Sobre el aguinaldo, aclaró que no será alcanzado por la cuasimoneda: «Para el aguinaldo no, tal vez se pueda utilizar para un incremento».
La reaparición del instrumento pone de manifiesto las profundas dificultades financieras que enfrenta la provincia, agravadas por lo que el propio gobierno riojano califica como una retención irregular de fondos por parte de la administración Milei. Según el secretario de la Gobernación, Ricardo Herrera, el 98% de las transferencias extracoparticipables dejaron de enviarse desde que asumió el gobierno libertario, lo que representa una deuda histórica que, según estimaciones provinciales, supera los $265.000 millones.
El nudo financiero: fondos retenidos y el adelanto que no llegó
El anuncio se produce luego de semanas de gestiones frustradas. En abril de 2026, el Gobierno nacional formalizó mediante el Decreto 219/2026 el otorgamiento de adelantos de coparticipación por hasta $400.000 millones para doce provincias, entre ellas La Rioja. Sin embargo, mientras que otros distritos como Mendoza ya recibieron desembolsos concretos (un anticipo de $325.000 millones en tres cuotas), la provincia riojana sigue esperando los $85.000 millones que solicitó formalmente al Ministerio del Interior.
El ministro de Hacienda provincial, Fabián Blanco, fue terminante al desestimar cualquier lectura benevolente de la situación: los fondos solicitados no son recursos extraordinarios ni gestos de diálogo, sino plata propia de la provincia que se devuelve con intereses al 15% nominal anual.
El destino concreto, precisó, era garantizar el aguinaldo de julio y «desinflar la deuda flotante» acumulada con proveedores que no cobran en tiempo y forma desde hace meses. La demora en el desembolso, en ese marco, adquiere un cariz político que el propio Herrera no quiso descartar al señalar que confiaba en que «esto no se ha teñido de alguna cuestión política».
La situación riojana no es aislada. Fuentes vinculadas al análisis fiscal provincial advierten que al menos diez provincias atraviesan tensiones similares de liquidez, producto de la combinación entre caída de la recaudación, aumento del gasto en salarios por inflación y la política de ajuste de transferencias del gobierno nacional.
El cruce con Caputo: del RIGI a las amenazas cruzadas
El anuncio de Quintela sobre los «chachos» se produjo en el marco de una entrevista más amplia en la que el gobernador apuntó sin eufemismos contra el ministro de Economía, Luis Caputo. «Lo único que conoce es la política de beneficiar a un grupo selecto de la Argentina y del extranjero», disparó Quintela, al tiempo que cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó como «una entrega total de nuestros recursos».
Sobre un eventual retorno del peronismo al poder, advirtió: «Lo vamos a investigar a él también cuando lleguemos al poder. Vamos a hacer lo que nunca hicimos, que es investigar qué sucedió en esta gestión. Por eso, los inversores tienen que tener cuidado».
La respuesta de Caputo no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, el titular del Palacio de Hacienda respondió con descalificaciones directas, calificó a Quintela de «matón de barrio» y redobló el argumento de siempre: la situación de La Rioja es culpa del propio gobernador por no adherir al RIGI. «Por no adherir al RIGI está privando a los riojanos de más empleo, recursos y mejores salarios», sostuvo Caputo, quien también volvió a traer a colación referencias a su familia en relación con el atentado contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2022.
Quintela respondió a su vez con una nueva publicación en la que rechazó las acusaciones: «Los tipos que hundieron y vendieron al país cada vez que tuvieron oportunidad siguen queriendo mentir y manipular la realidad. Y claro que los vamos a investigar, como corresponde».
El cruce ilustra con precisión el estado de la relación entre el gobierno de Javier Milei y los gobernadores opositores: una guerra de posiciones donde el ajuste fiscal funciona simultáneamente como instrumento económico y como herramienta de presión política sobre los distritos díscolos.
El RIGI como condición política encubierta
La insistencia de Caputo sobre el RIGI como solución para los problemas financieros de La Rioja merece una lectura crítica. La negativa de Quintela a adherir al régimen no responde a un capricho ideológico sino a una evaluación concreta de sus condiciones: el RIGI otorga a los grandes inversores privados ventajas impositivas extraordinarias, estabilidad fiscal por 30 años, libre disponibilidad de divisas y protección frente a cambios regulatorios futuros. En la práctica, como señaló el propio Quintela, implica resignar soberanía sobre los recursos estratégicos del territorio durante décadas, a cambio de inversiones cuyo derrame efectivo sobre la economía local es, cuando menos, incierto.
Encuadrar el regreso de los «chachos» como consecuencia del voluntarismo político del gobernador riojano y no como efecto directo del estrangulamiento fiscal que ejerce el gobierno nacional equivale a invertir la cadena causal. La provincia está incluida en el decreto que habilita los adelantos y aun así no recibió los fondos. La retención tiene nombre y dirección.
Puntos clave
- La Rioja volverá a emitir los BOCADE («chachos») para financiar aumentos salariales de los empleados estatales a partir de agosto.
- El Gobierno provincial aguarda sin respuesta los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación al amparo del Decreto 219/2026.
- La primera emisión de los «chachos» data de enero de 2024; su vencimiento original fue el 31 de diciembre de ese año.
- Quintela anunció que investigará la gestión de Caputo si el peronismo regresa al poder; el ministro respondió calificándolo de «matón de barrio».
- El cruce reactualiza el conflicto estructural entre el ajuste fiscal nacional y las finanzas provinciales, con el RIGI como eje del debate.
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