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El FMI Bajó levemente la previsión de crecimiento a nivel mundial

Señaló que la economía global crecerá un 5,9% en 2021, cuando en julio último preveía un alza de 6%. Además, para 2022 pronosticó un crecimiento de solo 4,9%.

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo levemente sus proyecciones de crecimiento para la economía mundial, al señalar que crecerá un 5,9% en 2021, cuando en julio último esperaba un alza de 6% de las economías, que siguen condicionadas por la prolongación de la pandemia de coronavirus. Además, pronostican un 4,9% para 2022.

Asimismo, mantuvo las estimaciones para el 2022, a considerar que la economía global ascenderá en 4,9% el próximo período. «La recuperación mundial continúa, pero el impulso se ha debilitado, obstaculizado por la pandemia», expresó la economista jefe del FMI, Gita Gopinath.

«Impulsado por la variante Delta altamente transmisible, la muerte global registrada de Covid-19 ha aumentado a cerca de cinco millones y abundan los riesgos para la salud, lo que frena un retorno total a la normalidad», dijo Ginopitah en el Blog del FMI al explicar los resultados del informe.

«Esta situación de alta incertidumbre mientras persiste la pandemia, presiona sobre los precios», explicó Gopinath. Además agregó que «los brotes pandémicos en los eslabones críticos de las cadenas de suministro mundiales han provocado interrupciones del suministro más prolongadas de lo esperado, lo que alimenta la inflación en muchos países».

En este sentido, el FMI proyectó que, «en medio de una alta incertidumbre, que la inflación general probablemente volverá a los niveles anteriores a la pandemia a mediados de 2022 para el grupo de economías avanzadas y economías emergentes y en desarrollo», consideró la economista.

A nivel global, «en comparación con nuestro pronóstico de julio, la proyección de crecimiento global para 2021 ha sido revisada, y se redujo marginalmente a 5,9 %, mientras que se mantiene sin cambios para 2022 en 4,9%», se indica en el WEO. Sin embargo, el informe alertó que «la modesta revisión de los titulares enmascara grandes degradaciones en algunos países».

De esta forma, alertaron de que las perspectivas para el grupo de países en desarrollo de bajos ingresos «se ha oscurecido considerablemente debido al empeoramiento dinámica pandémica».

El FMI agregó, asimismo, que la rebaja también refleja perspectivas más difíciles a corto plazo para el grupo de economías avanzadas, en parte debido a interrupciones del suministro.

«La peligrosa divergencia en las perspectivas económicas entre países sigue siendo una importante preocupación», consideró el equipo de técnicos del Fondo.

En este sentido, se espera que la producción agregada del grupo de economías avanzadas recupere su trayectoria de tendencia prepandémica en 2022 y la supere en un 0,9 por ciento en 2024.

Por el contrario, la producción agregada para el grupo de economías de mercados emergentes y en desarrollo (excluyendo China) se mantendrá un 5,5 por ciento por debajo del pronóstico prepandémico en 2024, resultando en un retroceso mayor para las mejoras en sus niveles de vida.

Estas divergencias, agregaron, son una consecuencia de la «gran brecha de vacunas» y las grandes disparidades en apoyo a las políticas. Así, «si bien más del 60 % de la población de las economías avanzadas está vacunados y algunos ahora están recibiendo inyecciones de refuerzo, alrededor del 96% de la población de los países de bajos ingresos sigue sin vacunarse».

Por otro lado, esta escasez de oferta por el corte de suministros en el corto plazo, junto con la liberación de la demanda reprimida y el repunte de los precios de las materias primas, causó que la inflación de los precios al consumidor aumentara rápidamente en, por ejemplo, los Estados Unidos (EEUU), Alemania y muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo, lo cual es tema de preocupación entre los economistas del Fondo.

CABA

Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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