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Consumo

Tenaris anunció que terminó la producción de los tubos para el Gasoducto Néstor Kirchner

La construcción del gasoducto reactivó el funcionamiento de la planta de TenarisSIAT, en la localidad bonaerense de Valentín Alsina, que comenzó a trabajar a tres turnos tras la contratación de 300 operarios, luego de tres años de muy baja actividad con una dotación de 100 personas.

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El-Argentino-Gasoducto-

El presidente de Tenaris Cono Sur, Javier Martínez Álvarez, anunció hoy que la compañía finalizó la producción y el despacho de los tubos con costura destinados a la construcción del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK).

«Fueron algo más de seis meses de trabajo intensivo que implicaron llevar a nuestra planta de Valentín Alsina a récords de producción nunca vistos en su historia, la contratación de más de 450 nuevos colaboradores y la puesta en marcha de un plan de inversión para mejorar la productividad», reseñó Martínez Alvárez en sus redes sociales

El despacho del último camión con tubos permitirá que en los próximos días se puedan concretar las últimas soldaduras que las empresas Techint y BTU llevan adelante en tres frentes de trabajo, de manera de poder contar con el ducto operativo para el 20 de junio próximo.

La construcción de los 573 kilómetros requirió de la fabricación de 56.700 tubos con costura, de 12 metros de largo y unos 5.000 kilos de peso, cuya chapa importada desde la fábrica de Usiminas en Brasil fue curvada y soldada en la planta de Tenaris ubicada en Valentín Alsina, en el conurbano bonarense.

«Además de poner el 100% de la capacidad productiva de tubos con costura en Argentina se puso en funcionamiento un sistema industrial que trasciende fronteras, y que contó con el apoyo estratégico de acerías y plantas productivas de Brasil», destacó el directivo.

Más allá del aporte de la empresa a la obra, Martínez Álvarez afirmó que «con el GPNK en funcionamiento, Argentina está un paso más cerca de aprovechar la oportunidad que ofrece el mundo».

«Con la segunda reserva de shale gas más grande del planeta, tenemos la responsabilidad de seguir trabajando para hacer crecer la infraestructura energética de nuestro país y soñar con proveer de energía segura a la Argentina y al mundo entero», completó el titular de Tenaris Cono Sur.

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La construcción del gasoducto reactivó el funcionamiento de la planta de TenarisSIAT, en la localidad bonaerense de Valentín Alsina, que comenzó a trabajar a tres turnos tras la contratación de 300 operarios, luego de tres años de muy baja actividad con una dotación de 100 personas.

La empresa estatal Energía Argentina y Tenaris firmaron a mediados de junio pasado, el contrato para la provisión de 656 kilómetros de cañerías para la construcción del gasoducto y sus obras complementarias, un paso fundamental para la obra de infraestructura que permitirá incrementar la evacuación de gas natural de la formación neuquina de Vaca Muerta.

Tenaris es el productor líder a nivel mundial de tubos de acero sin y con costura para la industria energética, proyectos de transición energética y otras aplicaciones industriales.

En la planta de Valentín Alsina se fabrican tubos con costura para proyectos que requieren altos niveles de calidad y confiabilidad, según informó la empresa.

A la producción de los tubos con costura para la construcción del gasoducto que unirá la localidad neuquina de Tratayén con la ciudad bonaerense de Salliqueló, se sumó «un plan de inversiones que Tenaris viene implementando para reforzar la capacidad productiva generando impacto, no sólo en la zona, sino también en toda la cadena de valor».

Consumo

El ajuste en la mesa: el consumo de carne volvió a caer al peor nivel en 20 años

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) registró un consumo per cápita de 47,5 kilos anuales entre enero y mayo de 2026, el mínimo desde 2006. La merma del 6,1% interanual expresa el deterioro sostenido del poder adquisitivo de los hogares argentinos bajo el ajuste libertario.

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El-Argentino-Precios de cortés de la carne

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) registró entre enero y mayo de 2026 un consumo per cápita de 47,5 kilos de carne vacuna por habitante al año, el nivel más bajo desde 2006. La caída interanual del 6,1%, equivalente a 3,1 kilos menos por persona, confirma que el deterioro del poder adquisitivo de los hogares argentinos profundizó un proceso de sustitución alimentaria que ya lleva más de dos años.

La Argentina, históricamente uno de los mayores consumidores de carne vacuna del mundo, atraviesa una transformación forzada en la mesa familiar. Los datos de Ciccra correspondientes al período enero-mayo de 2026 revelan que el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 855.750 toneladas res con hueso, una contracción del 11,1% interanual. En términos absolutos, los hogares argentinos absorbieron más de 106.700 toneladas menos que en el mismo período de 2025, una diferencia que se explica no por razones culturales sino por la brutal pérdida de capacidad de compra acumulada desde diciembre de 2023.

Un récord negativo que arranca en 2006

El informe de Ciccra establece que el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses bajó a 47,5 kilos por habitante al año, la marca más baja desde el año 2006. Se trata de un retroceso del 6,1% interanual, equivalente a 3,1 kilos menos por habitante respecto del promedio del período inmediatamente anterior. El dato no es un piso circunstancial: es la continuación de una tendencia que se aceleró con fuerza desde el inicio de la gestión libertaria.

En el primer bimestre de 2026, registros previos de la misma cámara ya habían marcado un consumo per cápita de 47,3 kilos anuales, con una caída interanual del 13,8%. La acumulación de ese deterioro a lo largo de los primeros cinco meses del año perfila un escenario de contracción estructural que supera ampliamente los episodios de caída registrados en crisis anteriores.

Menos hacienda, más exportaciones: la ecuación que vacía la góndola

Detrás de la caída del consumo opera un mecanismo de doble presión. Por un lado, la producción de carne vacuna totalizó entre enero y mayo 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que implicó una reducción interanual del 7,3%, equivalente a unas 91.650 toneladas menos. La causa directa fue una menor actividad de faena: en los primeros cinco meses del año se procesaron aproximadamente 4,94 millones de cabezas de ganado bovino, por debajo de los niveles del mismo período de 2025.

Por el otro lado, las exportaciones no solo no cedieron sino que crecieron. Entre enero y mayo se embarcaron aproximadamente 312.200 toneladas res con hueso, un volumen 5,1% superior al exportado en el mismo lapso del año anterior. Las ventas a China, principal destino histórico, cayeron un 35,8% mensual en abril, pero esa retracción fue más que compensada por el crecimiento de las colocaciones en Estados Unidos, cuyos envíos se triplicaron en la comparación interanual y llegaron a representar el 29,2% del total exportado en ese mes. En el primer cuatrimestre, los ingresos por exportaciones ascendieron a USD 1.334 millones, un incremento del 48,4% frente al mismo período de 2025.

La combinación de menor producción con mayor orientación exportadora agrava la escasez relativa en el mercado interno y presiona los precios al alza, retroalimentando el ciclo de exclusión del consumidor local.

El precio que aleja la carne de la mesa popular

El informe de Ciccra señala que, pese a que en mayo los precios de la carne vacuna aumentaron apenas un 0,1% mensual, muy por debajo de la inflación del período, la comparación interanual exhibe una realidad muy diferente: los cortes vacunos acumularon una suba del 57,9% en el último año, contra una inflación general del 33,2%. La carne vacuna se encareció, entonces, casi el doble que el nivel general de precios. Ese diferencial explica por qué la estabilidad puntual de un mes no alcanzó para revertir la tendencia de fondo.

El documento del Ciccra lo formula sin rodeos: la pérdida de poder de compra de las familias argentinas, combinada con la suba del precio relativo de la carne vacuna frente a otras proteínas, se tradujo en una contracción del 11,1% anual del consumo aparente. Las familias no dejaron de comer proteínas, sino que las sustituyeron. El pollo aumentó un 38,9% interanual y el cerdo un 23%, ambos por debajo de la evolución de la carne vacuna, lo que aceleró el desplazamiento en los hábitos de consumo.

El ajuste en el plato: contexto de un deterioro anunciado

El dato del consumo de carne no es un hecho aislado. Se inscribe en una secuencia de indicadores que, desde diciembre de 2023, dibujan el mismo patrón. El consumo masivo general registró en abril de 2026 una caída del 3,8% interanual, según datos de la consultora Scentia relevados en cobertura previa de este medio. Las ventas de combustibles cayeron por tercer mes consecutivo en el mismo período. Y la Canasta Básica Alimentaria acumuló una variación interanual del 32,8% a marzo de 2026, según el INDEC, sobre una base ya erosionada por las devaluaciones previas y los tarifazos acumulados que, en el caso del transporte, superaron el 900% desde el inicio de la gestión.

La carne vacuna, símbolo histórico de la dieta y la identidad cultural argentina, se convirtió en un termómetro preciso del deterioro social. Que su consumo haya caído a niveles que no se registraban en dos décadas no es un dato técnico: es la radiografía de un modelo que exporta lo que produce y transfiere el costo a los sectores que menos pueden pagarlo.

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