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Consumo

Banco Nación lanza créditos UVA a 10 años para deudores en mora, en pleno récord histórico de irregularidad crediticia

La entidad pública pone en marcha desde el lunes 29 de junio una línea de refinanciación para clientes clasificados en categorías 3, 4 y 5 del BCRA, con tasas desde el 12% TNA y cuotas en UVA. La medida llega cuando la mora de las familias argentinas ya supera el 12%, el nivel más alto en más de dos décadas.

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El Argentino Diario-Banco Nación.

El Banco de la Nación Argentina (BNA) anunció el lanzamiento de una nueva línea de créditos en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) destinada a personas con deudas de consumo en situación irregular, con plazos de hasta 120 meses y tasas fijas diferenciadas según el perfil del solicitante. La iniciativa estará disponible desde el lunes 29 de junio en todas las sucursales y se enmarca en el Programa de Regularización de Clientes en Situación de Morosidad, según informó la entidad a través de documentación procesada por la Agencia NA. El anuncio llega en un contexto de mora récord: según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad crediticia en los hogares llegó al 12,1% en abril de 2026, el nivel más alto en más de veinte años.

Quiénes pueden acceder y bajo qué condiciones

La nueva línea apunta a clientes clasificados en las categorías 3, 4 o 5 de la Central de Deudores del BCRA, es decir, personas que acumulan atrasos de entre tres meses y más de un año en sus obligaciones de consumo y que, hasta ahora, quedaban excluidas de los programas de refinanciación ya vigentes en la entidad. Pueden solicitarla trabajadores en relación de dependencia, jubilados y pensionados que cobren sus haberes en el banco, así como autónomos y monotributistas que no perciban sus ingresos allí. También están incluidos los denominados deudores «monoproducto» asistidos bajo reglamentaciones para microempresas o emprendedores, siempre que la deuda corresponda a la cartera de consumo.

El préstamo permite refinanciar obligaciones originadas tanto en pesos como en UVA, bajo la modalidad UVA con actualización por CER. El plazo máximo de devolución es de 120 meses, con un sistema de amortización francés y cuotas mensuales. La tasa de interés es fija y diferencial: 12% TNA para quienes acrediten sus haberes en la entidad durante toda la vigencia del préstamo, y 14% TNA para el resto de los usuarios. La entidad aclaró que perder la domiciliación de haberes implica perder también la tasa preferencial.

Un elemento adicional diferencia esta línea: los clientes que acrediten ingresos en el banco podrán contratar una cobertura mediante el Coeficiente de Variación Salarial (CVS), que funciona como tope de cuota. Si la actualización por UVA supera la evolución salarial, se aplica el índice salarial como límite, ofreciendo una protección relativa frente a escenarios de inflación sostenida.

Una mora que cuadruplicó su nivel en doce meses

El lanzamiento no puede leerse en el vacío. La mora de las familias argentinas se cuadruplicó en el transcurso de un año: del 3,7% en abril de 2025 al 12,1% en abril de 2026, según el Informe sobre Bancos del BCRA. Los préstamos personales registran un índice de irregularidad del 14,9% y las tarjetas de crédito treparon al 12,5%, ambos en máximos históricos. En términos de personas, el deterioro es todavía más elocuente: según estimaciones privadas, más de 5,3 millones de argentinos tienen al menos un crédito en situación irregular. La consultora 1816 advirtió que el dato de abril resultó más preocupante de lo esperado, porque la aceleración del aumento contradijo señales de estabilización observadas en meses previos.

Este escenario no es casual ni sorpresivo para quien siguió la trayectoria de los ingresos desde diciembre de 2023. Datos del Ministerio de Capital Humano confirman que los salarios privados registrados acumulan una caída real del 4,8% frente a noviembre de 2023, los salarios registrados totales retroceden un 9,2% y los del sector público registran un desplome del 17% en el mismo período. Cuando la carga financiera supera la capacidad de pago del salario real, el resultado es la mora masiva: eso es lo que los números del BCRA certifican mes a mes.

Una herramienta útil que no resuelve el problema de fondo

La línea UVA a 10 años puede reducir sensiblemente el valor nominal de la cuota mensual, lo que para muchas familias representa la diferencia entre mantenerse dentro del sistema financiero o caer en situación irrecuperable. No se trata de una condonación de deuda, sino de una reestructuración de plazos. Sin embargo, el mecanismo de ajuste por UVA traslada el riesgo inflacionario íntegramente al deudor: quien refinancie hoy podría afrontar cuotas sustancialmente más elevadas en términos reales si la inflación no se desacelera de manera consistente en los próximos años. En un país con el historial inflacionario de Argentina, ese no es un escenario menor.

Analistas del sector financiero señalaron, además, que este tipo de herramientas ayudan a contener el riesgo sistémico y evitan que una porción significativa de la cartera del banco pase a situación de irrecuperabilidad, pero no resuelven el problema estructural: la sostenibilidad de las deudas depende de que los ingresos reales de los hogares se recuperen. Mientras el ajuste salarial continúe erosionando el poder de compra, las refinanciaciones corren el riesgo de postergar el problema antes que resolverlo.

Esta nueva línea se suma a otras herramientas que el Banco Nación ya tiene en marcha: la unificación de deudas para personas en situación crediticia 1 o 2, la refinanciación de saldos de tarjeta de crédito y la consolidación de obligaciones con otras entidades. El perfil de cada una apunta a un segmento distinto del espectro de morosidad, configurando un menú más amplio de opciones para distintos niveles de irregularidad.

Lo que tenés que saber de los créditos

  • El Banco Nación lanza desde el 29 de junio una línea de créditos UVA a 10 años para deudores en mora avanzada (categorías 3, 4 y 5 del BCRA).
  • La tasa es fija: 12% TNA para quienes cobran haberes en el banco y 14% TNA para el resto, con sistema de amortización francés.
  • Los clientes que acrediten ingresos en el banco pueden contratar un tope de cuota atado al Coeficiente de Variación Salarial (CVS).
  • La mora de las familias argentinas llegó al 12,1% en abril de 2026, el nivel más alto en más de dos décadas, según el BCRA.
  • La iniciativa no implica quita de deuda: reestructura plazos y traslada el riesgo inflacionario al deudor a través del ajuste por UVA.

Consumo

El ajuste en la mesa: el consumo de carne volvió a caer al peor nivel en 20 años

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) registró un consumo per cápita de 47,5 kilos anuales entre enero y mayo de 2026, el mínimo desde 2006. La merma del 6,1% interanual expresa el deterioro sostenido del poder adquisitivo de los hogares argentinos bajo el ajuste libertario.

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El-Argentino-Precios de cortés de la carne

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) registró entre enero y mayo de 2026 un consumo per cápita de 47,5 kilos de carne vacuna por habitante al año, el nivel más bajo desde 2006. La caída interanual del 6,1%, equivalente a 3,1 kilos menos por persona, confirma que el deterioro del poder adquisitivo de los hogares argentinos profundizó un proceso de sustitución alimentaria que ya lleva más de dos años.

La Argentina, históricamente uno de los mayores consumidores de carne vacuna del mundo, atraviesa una transformación forzada en la mesa familiar. Los datos de Ciccra correspondientes al período enero-mayo de 2026 revelan que el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 855.750 toneladas res con hueso, una contracción del 11,1% interanual. En términos absolutos, los hogares argentinos absorbieron más de 106.700 toneladas menos que en el mismo período de 2025, una diferencia que se explica no por razones culturales sino por la brutal pérdida de capacidad de compra acumulada desde diciembre de 2023.

Un récord negativo que arranca en 2006

El informe de Ciccra establece que el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses bajó a 47,5 kilos por habitante al año, la marca más baja desde el año 2006. Se trata de un retroceso del 6,1% interanual, equivalente a 3,1 kilos menos por habitante respecto del promedio del período inmediatamente anterior. El dato no es un piso circunstancial: es la continuación de una tendencia que se aceleró con fuerza desde el inicio de la gestión libertaria.

En el primer bimestre de 2026, registros previos de la misma cámara ya habían marcado un consumo per cápita de 47,3 kilos anuales, con una caída interanual del 13,8%. La acumulación de ese deterioro a lo largo de los primeros cinco meses del año perfila un escenario de contracción estructural que supera ampliamente los episodios de caída registrados en crisis anteriores.

Menos hacienda, más exportaciones: la ecuación que vacía la góndola

Detrás de la caída del consumo opera un mecanismo de doble presión. Por un lado, la producción de carne vacuna totalizó entre enero y mayo 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que implicó una reducción interanual del 7,3%, equivalente a unas 91.650 toneladas menos. La causa directa fue una menor actividad de faena: en los primeros cinco meses del año se procesaron aproximadamente 4,94 millones de cabezas de ganado bovino, por debajo de los niveles del mismo período de 2025.

Por el otro lado, las exportaciones no solo no cedieron sino que crecieron. Entre enero y mayo se embarcaron aproximadamente 312.200 toneladas res con hueso, un volumen 5,1% superior al exportado en el mismo lapso del año anterior. Las ventas a China, principal destino histórico, cayeron un 35,8% mensual en abril, pero esa retracción fue más que compensada por el crecimiento de las colocaciones en Estados Unidos, cuyos envíos se triplicaron en la comparación interanual y llegaron a representar el 29,2% del total exportado en ese mes. En el primer cuatrimestre, los ingresos por exportaciones ascendieron a USD 1.334 millones, un incremento del 48,4% frente al mismo período de 2025.

La combinación de menor producción con mayor orientación exportadora agrava la escasez relativa en el mercado interno y presiona los precios al alza, retroalimentando el ciclo de exclusión del consumidor local.

El precio que aleja la carne de la mesa popular

El informe de Ciccra señala que, pese a que en mayo los precios de la carne vacuna aumentaron apenas un 0,1% mensual, muy por debajo de la inflación del período, la comparación interanual exhibe una realidad muy diferente: los cortes vacunos acumularon una suba del 57,9% en el último año, contra una inflación general del 33,2%. La carne vacuna se encareció, entonces, casi el doble que el nivel general de precios. Ese diferencial explica por qué la estabilidad puntual de un mes no alcanzó para revertir la tendencia de fondo.

El documento del Ciccra lo formula sin rodeos: la pérdida de poder de compra de las familias argentinas, combinada con la suba del precio relativo de la carne vacuna frente a otras proteínas, se tradujo en una contracción del 11,1% anual del consumo aparente. Las familias no dejaron de comer proteínas, sino que las sustituyeron. El pollo aumentó un 38,9% interanual y el cerdo un 23%, ambos por debajo de la evolución de la carne vacuna, lo que aceleró el desplazamiento en los hábitos de consumo.

El ajuste en el plato: contexto de un deterioro anunciado

El dato del consumo de carne no es un hecho aislado. Se inscribe en una secuencia de indicadores que, desde diciembre de 2023, dibujan el mismo patrón. El consumo masivo general registró en abril de 2026 una caída del 3,8% interanual, según datos de la consultora Scentia relevados en cobertura previa de este medio. Las ventas de combustibles cayeron por tercer mes consecutivo en el mismo período. Y la Canasta Básica Alimentaria acumuló una variación interanual del 32,8% a marzo de 2026, según el INDEC, sobre una base ya erosionada por las devaluaciones previas y los tarifazos acumulados que, en el caso del transporte, superaron el 900% desde el inicio de la gestión.

La carne vacuna, símbolo histórico de la dieta y la identidad cultural argentina, se convirtió en un termómetro preciso del deterioro social. Que su consumo haya caído a niveles que no se registraban en dos décadas no es un dato técnico: es la radiografía de un modelo que exporta lo que produce y transfiere el costo a los sectores que menos pueden pagarlo.

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