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Consumo

Carne: siguen hasta fin de año los descuentos en supermercados

Los cortes incluidos son: asado, que se ofrece a un precio de $ 4.900; matambre a $ 5.900; vacío a $ 5.900; tapa de asado a $ 4.900; y falda a $ 2.900.

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El acuerdo entre el Gobierno y la industria frigorífica para la promoción en cadenas de supermercados de distintos cortes de carne -asado, matambre, vacío, tapa de asado y falda- a precios promocionales por las Fiestas de Navidad y Año Nuevo, continuará esta semana, hasta fin de año.

Se trata del acuerdo sellado el pasado 15 de diciembre: «Ante la grave situación económica que vive la Argentina, desde la Secretaría de Bioeconomía hemos acordado con la industria valores de oferta para cinco cortes parrilleros», se había indicado en un comunicado.

Asimismo, explicaron que los precios en los cortes alcanzados por el acuerdo tendrían vigencia hasta el próximo fin de semana, último del año.

El convenio entre las grandes cadenas de supermercados alcanzó también al Consorcio de Frigoríficos Exportadores nucleados en ABC, que puso a disposición los cortes de carnes de mayor consumo y más populares.

Los cortes incluidos son: asado, que se ofrece a un precio de $ 4.900; matambre a $ 5.900; vacío a $ 5.900; tapa de asado a $ 4.900; y falda a $ 2.900.

Las ofertas de carnes pueden encontrase hasta el sábado próximo en las cadenas de los supermercados Chango Más, Carrefour, La Anónima, Cencosud (Disco, Vea y Jumbo) y carnicerías Friar del norte del país.

Consumo

La mitad del país es clase baja: los propios aliados del PRO documentan el fracaso social del ajuste de Milei

Un informe de la Fundación Pensar, elaborado con datos de la consultora Moiguer, desnuda la nueva pirámide social del país: el 50% de la población integra la clase baja, el 6% concentra el 34% de la riqueza y la clase media se parte entre quienes aún esperan y quienes ya cayeron. El ajuste libertario no igualó hacia arriba: fragmentó hacia abajo.

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Detrás del relato oficial sobre la desaceleración inflacionaria y la estabilización macroeconómica, un informe elaborado por la Fundación Pensar con base en estudios de la consultora Moiguer trazó un mapa social que contradice la narrativa del éxito libertario: la Argentina de 2026 es una sociedad profundamente fracturada, donde la mitad de su población pertenece a la clase baja, la clase media histórica se desintegra en dos franjas con experiencias antagónicas y una elite minoritaria concentra una porción desproporcionada de la riqueza generada.

El documento, publicado a fines de julio de 2026, no proviene de un espacio opositor: la Fundación Pensar es el think tank vinculado al PRO, lo que otorga a sus conclusiones un peso político adicional. Aun desde ese ángulo, el diagnóstico es lapidario.

Fundación Pensar.

Una pirámide que se invirtió

La nueva estructura social que describe el informe rompe con décadas de autoidentificación argentina como un país de clase media. Según el relevamiento de Moiguer, el 50% de la población integra hoy la clase baja, el 44% la clase media y apenas el 6% la clase alta. Ese 6%, sin embargo, concentra el 34% de la riqueza que produce el país, una proporción que ilustra con precisión el carácter regresivo del modelo económico en curso.

En ese segmento de mayores ingresos, el proceso de dolarización del ahorro y del consumo avanzó a ritmo acelerado: el informe señala que el 42% de los hogares de altos ingresos compró dólares durante el último mes, y que los depósitos privados en moneda estadounidense ya superan los 40.000 millones de dólares, uno de los niveles más elevados de los últimos años. La economía de ese sector, en síntesis, ya no opera sobre las mismas reglas que el resto.

La clase media ya no es una sola

Uno de los hallazgos más significativos del estudio es la fractura interna de la clase media. Lo que durante décadas fue el rasgo distintivo y el orgullo identitario de la sociedad argentina hoy aparece dividido en dos franjas con realidades radicalmente distintas.

La denominada clase media alta mantiene aspiraciones de consumo similares a las de los sectores más acomodados, aunque sus ingresos retrocedieron 16 puntos respecto de 2023. Apenas el 18% de ese segmento mantiene una visión positiva sobre su situación económica y la del país.

El cuadro de la clase media baja es considerablemente más grave. El aumento del costo de los servicios públicos, el transporte y otros gastos fijos empujó a muchas familias hacia el pluriempleo como estrategia de supervivencia. El endeudamiento crece y comprime aún más la capacidad de consumo, generando un círculo de deterioro que retroalimenta la caída.

La clase baja: el sueldo que no alcanza y el temor que no cede

Para los sectores de menores ingresos, la estabilización macroeconómica que el Gobierno celebra llega vacía de contenido cotidiano. El informe señala que el aumento del precio de los alimentos y la falta de empleo condicionan la vida de millones de hogares. Según datos de la consultora CasaTres citados en el estudio, las familias de clase baja destinan alrededor del 30% de sus gastos a la compra de alimentos, siete puntos porcentuales más que el resto de los sectores.

Las cifras que emergen de la encuesta son contundentes:

  • El 73% afirma que el sueldo no alcanza para cubrir los gastos mensuales.
  • El 59% asegura que en 2027 votará por un cambio de gobierno.
  • El 49% reconoció haber resignado consumos habituales.
  • El 47% manifiesta temor a perder el empleo.
  • Solo el 17% considera que «lo peor ya pasó».

Cuatro Argentinas que no se tocan

La Fundación Pensar identifica cuatro grandes grupos que atraviesan el proceso económico de maneras inconmensurables entre sí. Los «ganadores tempranos» son quienes poseen patrimonio, dólares, propiedades o actividades vinculadas a los sectores más dinámicos: exportaciones, finanzas, tecnología. Son quienes sostienen los indicadores macroeconómicos positivos que el oficialismo exhibe.

Los «esperadores» son sectores medios formales y jóvenes que aún confían en que la estabilización llegará a sus bolsillos. Los «ajustados» son la clase media baja que perdió calidad de vida pero todavía no cayó en la pobreza, un equilibrio frágil y permanentemente amenazado. Y los «perdedores directos» son jubilados con haberes mínimos, trabajadores informales, empleados públicos, hogares pobres con niños y familias cuya subsistencia depende casi exclusivamente del mercado interno, el sector más golpeado por el modelo.

Esta segmentación no es un efecto colateral del ajuste sino, según el análisis del propio think tank del PRO, una consecuencia estructural del modelo. La desigualdad no es el precio transitorio de una transformación en marcha: es el resultado consolidado de políticas que protegen al capital concentrado y cargan el costo sobre los sectores medios y bajos. Los datos de la Fundación Pensar no dejan margen para otra lectura.

Los números de Pensar

  • El 50% de la población argentina integra hoy la clase baja, según el informe de Moiguer para la Fundación Pensar.
  • El 6% de la clase alta concentra el 34% de la riqueza generada en el país.
  • Los depósitos privados en dólares superan los 40.000 millones, con el 42% de los hogares de altos ingresos comprando divisas el último mes.
  • El 73% de los hogares de clase baja afirma que el sueldo no alcanza para cubrir los gastos mensuales.
  • El 59% de ese sector asegura que en 2027 votará por un cambio de gobierno.

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