Consumo
La mitad del país es clase baja: los propios aliados del PRO documentan el fracaso social del ajuste de Milei
Un informe de la Fundación Pensar, elaborado con datos de la consultora Moiguer, desnuda la nueva pirámide social del país: el 50% de la población integra la clase baja, el 6% concentra el 34% de la riqueza y la clase media se parte entre quienes aún esperan y quienes ya cayeron. El ajuste libertario no igualó hacia arriba: fragmentó hacia abajo.
Detrás del relato oficial sobre la desaceleración inflacionaria y la estabilización macroeconómica, un informe elaborado por la Fundación Pensar con base en estudios de la consultora Moiguer trazó un mapa social que contradice la narrativa del éxito libertario: la Argentina de 2026 es una sociedad profundamente fracturada, donde la mitad de su población pertenece a la clase baja, la clase media histórica se desintegra en dos franjas con experiencias antagónicas y una elite minoritaria concentra una porción desproporcionada de la riqueza generada.
El documento, publicado a fines de julio de 2026, no proviene de un espacio opositor: la Fundación Pensar es el think tank vinculado al PRO, lo que otorga a sus conclusiones un peso político adicional. Aun desde ese ángulo, el diagnóstico es lapidario.

Una pirámide que se invirtió
La nueva estructura social que describe el informe rompe con décadas de autoidentificación argentina como un país de clase media. Según el relevamiento de Moiguer, el 50% de la población integra hoy la clase baja, el 44% la clase media y apenas el 6% la clase alta. Ese 6%, sin embargo, concentra el 34% de la riqueza que produce el país, una proporción que ilustra con precisión el carácter regresivo del modelo económico en curso.
En ese segmento de mayores ingresos, el proceso de dolarización del ahorro y del consumo avanzó a ritmo acelerado: el informe señala que el 42% de los hogares de altos ingresos compró dólares durante el último mes, y que los depósitos privados en moneda estadounidense ya superan los 40.000 millones de dólares, uno de los niveles más elevados de los últimos años. La economía de ese sector, en síntesis, ya no opera sobre las mismas reglas que el resto.
La clase media ya no es una sola
Uno de los hallazgos más significativos del estudio es la fractura interna de la clase media. Lo que durante décadas fue el rasgo distintivo y el orgullo identitario de la sociedad argentina hoy aparece dividido en dos franjas con realidades radicalmente distintas.
La denominada clase media alta mantiene aspiraciones de consumo similares a las de los sectores más acomodados, aunque sus ingresos retrocedieron 16 puntos respecto de 2023. Apenas el 18% de ese segmento mantiene una visión positiva sobre su situación económica y la del país.
El cuadro de la clase media baja es considerablemente más grave. El aumento del costo de los servicios públicos, el transporte y otros gastos fijos empujó a muchas familias hacia el pluriempleo como estrategia de supervivencia. El endeudamiento crece y comprime aún más la capacidad de consumo, generando un círculo de deterioro que retroalimenta la caída.
La clase baja: el sueldo que no alcanza y el temor que no cede
Para los sectores de menores ingresos, la estabilización macroeconómica que el Gobierno celebra llega vacía de contenido cotidiano. El informe señala que el aumento del precio de los alimentos y la falta de empleo condicionan la vida de millones de hogares. Según datos de la consultora CasaTres citados en el estudio, las familias de clase baja destinan alrededor del 30% de sus gastos a la compra de alimentos, siete puntos porcentuales más que el resto de los sectores.
Las cifras que emergen de la encuesta son contundentes:
- El 73% afirma que el sueldo no alcanza para cubrir los gastos mensuales.
- El 59% asegura que en 2027 votará por un cambio de gobierno.
- El 49% reconoció haber resignado consumos habituales.
- El 47% manifiesta temor a perder el empleo.
- Solo el 17% considera que «lo peor ya pasó».
Cuatro Argentinas que no se tocan
La Fundación Pensar identifica cuatro grandes grupos que atraviesan el proceso económico de maneras inconmensurables entre sí. Los «ganadores tempranos» son quienes poseen patrimonio, dólares, propiedades o actividades vinculadas a los sectores más dinámicos: exportaciones, finanzas, tecnología. Son quienes sostienen los indicadores macroeconómicos positivos que el oficialismo exhibe.
Los «esperadores» son sectores medios formales y jóvenes que aún confían en que la estabilización llegará a sus bolsillos. Los «ajustados» son la clase media baja que perdió calidad de vida pero todavía no cayó en la pobreza, un equilibrio frágil y permanentemente amenazado. Y los «perdedores directos» son jubilados con haberes mínimos, trabajadores informales, empleados públicos, hogares pobres con niños y familias cuya subsistencia depende casi exclusivamente del mercado interno, el sector más golpeado por el modelo.
Esta segmentación no es un efecto colateral del ajuste sino, según el análisis del propio think tank del PRO, una consecuencia estructural del modelo. La desigualdad no es el precio transitorio de una transformación en marcha: es el resultado consolidado de políticas que protegen al capital concentrado y cargan el costo sobre los sectores medios y bajos. Los datos de la Fundación Pensar no dejan margen para otra lectura.
Los números de Pensar
- El 50% de la población argentina integra hoy la clase baja, según el informe de Moiguer para la Fundación Pensar.
- El 6% de la clase alta concentra el 34% de la riqueza generada en el país.
- Los depósitos privados en dólares superan los 40.000 millones, con el 42% de los hogares de altos ingresos comprando divisas el último mes.
- El 73% de los hogares de clase baja afirma que el sueldo no alcanza para cubrir los gastos mensuales.
- El 59% de ese sector asegura que en 2027 votará por un cambio de gobierno.
Consumo
Cinco años de caída: la motosierra impactó en el regalo del Día de la Madre
La CAME informó que las ventas pymes por la fecha retrocedieron 1,4% frente a 2025, cuando ya habían caído 3,5%. Las cuotas y las promociones solo atenuaron el golpe: apenas el 9% de los comercios consideró que el Día de la Madre fue clave para su mes.
Ni las cuotas ni los descuentos alcanzaron para cortar una racha que ya lleva cinco años. Las ventas por el Día de la Madre en comercios pymes cayeron 1,4% frente a la misma fecha de 2025, y el dato se calcula sobre una base que ya venía golpeada.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) publicó hoy su informe de transacciones comerciales por el Día de la Madre, un relevamiento sobre comercios pymes que compara el desempeño de la fecha con el año anterior. El resultado de 2026 se suma al de 2025, cuando la baja había sido de 3,5%.
Cinco años seguidos en retroceso
La serie que reconstruye el informe no deja lugar a lecturas triunfalistas. En 2024 la contracción fue de 0,9%; en 2023, de 3,2% frente a 2022, año que a su vez había registrado un derrumbe de 4,7%. Con el resultado de este año, la fecha acumula al menos cinco años consecutivos de números negativos para el comercio pyme. La baja de 2026 es menor que la de 2025, pero se produce sobre un piso cada vez más bajo, sin ningún rebote que compense lo perdido.
Cuotas y promociones: un respirador, no una recuperación
Para la CAME, la explicación está en un consumo atado a presupuestos familiares estrictos, que configuró un escenario de demanda contenida. La entidad aseguró que el financiamiento en cuotas y las promociones fueron herramientas indispensables para atenuar la retracción, aunque aclaró que sirvieron sobre todo para sostener la actividad operativa y generar liquidez, sin modificar el patrón de compra cauteloso del consumidor.
Los comercios ofrecieron financiación y descuentos para no dejar de facturar, no porque los hogares hayan vuelto a comprar con holgura. El costo promedio de los regalos se ubicó en $63.197, con una marcada heterogeneidad entre rubros.
Qué rubros cayeron y cuáles crecieron
De los seis rubros relevados, cuatro registraron caídas interanuales y dos variaciones positivas. Electrodomésticos, artefactos de hogar y equipos de audio y video retrocedieron 3,6%; Cosméticos y perfumería y Equipos periféricos, accesorios y celulares, 3,2% cada uno; y Calzado y marroquinería, 2,2%. En el extremo opuesto, Librería creció 3,4% e Indumentaria apenas 0,1%.
Los tickets promedio muestran el mismo cuadro de cautela. Por encima del promedio general se ubicaron Cosméticos y perfumería ($88.000), Electrodomésticos y equipos de audio y video ($72.581) y Calzado y marroquinería ($67.332). Por debajo quedaron Equipos periféricos, accesorios y celulares ($60.089), Indumentaria ($55.416) y Librería ($37.638), el menor registro del relevamiento. El rubro que más creció es, justamente, el de menor ticket.
Los comerciantes: expectativas bajas y alivio de corto plazo
El informe también recoge la mirada de los propios comerciantes. El 39,9% consideró que el impacto de la fecha en el mes fue moderado, el 31,7% señaló que suma pero no cambia el panorama, el 19,3% dijo que no generó ningún impacto y apenas el 9% la definió como clave para traccionar las ventas mensuales. Más de nueve de cada diez comercios no vio en el Día de la Madre un motor de su actividad.
Sobre las expectativas, el 51,3% afirmó que las ventas fueron iguales a lo esperado, pero el desbalance fue negativo: el 32,5% reportó resultados por debajo de lo estimado (29,4% peores y 3,1% mucho peores), frente a un 16,2% que superó sus previsiones (15,2% mejores y 1% mucho mejores). La CAME resumió que la fecha operó “como un alivio temporal más que como un impulso sostenido para el sector minorista”.
Un consumo condicionado por el bolsillo
El resultado no es un hecho aislado. Según la propia CAME, las ventas por el Día del Padre cayeron 0,3% este año, por cuarto año consecutivo, y las ventas minoristas pymes de abril retrocedieron 3,2% interanual. En agosto, el Día del Niño también cerró con una baja de 2,5%.
Mientras el discurso oficial pone el foco en la desaceleración del índice mensual de precios, los hogares siguen absorbiendo aumentos de servicios y transporte que, según un informe del IIEP (UBA-CONICET), acumulaban una suba superior al 525% desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Cuando los gastos fijos ocupan una porción mayor del ingreso, el consumo discrecional, el de las fechas especiales, queda subordinado a ellos, y los números de la CAME parecen mostrarlo año tras año.
Lo que tenés que saber:
- Las ventas pymes por el Día de la Madre cayeron 1,4% frente a 2025, según la CAME.
- La fecha acumula al menos cinco años de caídas: 4,7% (2022), 3,2% (2023), 0,9% (2024), 3,5% (2025) y 1,4% (2026).
- Cuatro de los seis rubros relevados cayeron; Librería (3,4% más), el de menor ticket, e Indumentaria (0,1% más) crecieron.
- El costo promedio de los regalos fue de $63.197.
- Solo el 9% de los comercios consideró la fecha clave para sus ventas mensuales y el 32,5% reportó resultados por debajo de lo esperado.
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