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Consumo

Consumo golpeado: las ventas mayoristas cayeron 6,8% en 2025 y en supermercados apenas crecieron 2%

Los datos del INDEC exponen la recesión del año pasado. Solo diciembre mostró leve rebote en supermercados mientras los mayoristas registraron caída anual. Las carnes lideraron los aumentos de precios con 47,6% interanual en minoristas y 60,4% en mayoristas.

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★ Los datos de consumo en supermercados, mayoristas y shoppings al cierre de 2025 exponen la profundidad de la recesión que atravesó el país durante el primer año completo de la gestión de Javier Milei, según reveló el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en base a las encuestas realizadas a supermercados, autoservicios mayoristas y centros de compras.

El índice de ventas totales a precios constantes en supermercados mostró un magro crecimiento del 2% anual, mientras que los autoservicios mayoristas retrocedieron un 6,8%, evidenciando el impacto del ajuste sobre el poder adquisitivo de los sectores populares y el comercio mayorista que abastece a pequeños negocios y almacenes de barrio.

Supermercados: 2% anual tras un año de caídas intercaladas

El cierre de 2025 mostró una variación del 2% en el índice de ventas totales a precios constantes en supermercados. Tras venir de un 2024 marcado por varios retrocesos, el 2025 mostró una señal de recuperación débil, aunque septiembre (menos 0,8%) y noviembre (menos 2,8%) registraron caídas significativas.

En la medición interanual de diciembre, el aumento fue de apenas 0,5% respecto a igual mes del 2024. Respecto a la serie desestacionalizada (que mide mes contra mes), mostró un incremento del 2,7%.

En números, las ventas totales a precios corrientes sumaron más de $2.796 millones y un aumento del 25,5% interanual, muy por debajo de la inflación acumulada que rondó el 32,4% según datos oficiales.

El ticket promedio fue de $37.244 y aumentó 29,2% interanual, evidenciando que los consumidores pagaron más pero compraron menos volumen de productos.

Carnes con escalada del 47,6% en supermercados

Las carnes (47,6%) fueron el grupo de artículos con el aumento más significativo en la medición interanual, golpeando directamente a los hogares de menores ingresos que destinan buena parte de su presupuesto a la alimentación básica.

Le siguieron Alimentos preparados y rotisería (34,5%), Verdulería y frutería (33,4%) e Indumentaria, calzado y textiles para el hogar (31,4%).

Para los medios de pago, la gente optó por las tarjetas de crédito, representando el 43,6% de las ventas totales ($1.220 millones), un indicador de que los consumidores recurrieron al financiamiento para sostener sus compras básicas.

Tarjeta de débito representó el 26,1% de las ventas totales ($730 millones), efectivo el 16,3% ($454 millones) y otros medios de pago el 14% ($391 millones).

Mayoristas en caída libre: menos 6,8% anual

Los autoservicios mayoristas finalizaron el año con un golpe devastador en el consumo: cayeron 6,8% y, a contramano, diciembre fue el único mes que registró una variación positiva en 2025.

En efecto, diciembre mostró un aumento del 2,1% en la medición interanual, siendo el único mes que culminó en alza en todo el año.

El índice de la serie desestacionalizada muestra una disminución de 0,5% respecto al mes anterior y el índice serie tendencia-ciclo registró una variación positiva de 0,9% respecto al mes anterior.

La caída de los mayoristas expone el impacto sobre pequeños comerciantes y almacenes de barrio que se abastecen en estos canales, evidenciando la profundidad de la recesión en los sectores populares que compran en comercios de proximidad.

Carnes con escalada del 60,4% en mayoristas

Las ventas totales en mayoristas sumaron $424 millones, 26,2% mayor que las del 2024, muy por debajo de la inflación acumulada. El ticket promedio fue de $43.734, 34,6% mayor que en diciembre del año anterior.

Al igual que en los supermercados, las carnes registraron el mayor aumento, pero con una escalada aún más pronunciada: 60,4% interanual.

Le siguieron Electrónicos y artículos para el hogar (44,5%), Almacén (33%) y Bebidas (25,4%).

En cuanto a los medios de pago, la opción de utilizar otros medios encabezó el ranking y significó el 35,1% del total ($149 millones), mientras que tarjeta de crédito representó el 25,1% ($106 millones), efectivo el 24,7% ($104 millones) y tarjeta de débito el 15,1% ($63 millones).

Shoppings: caída del 2,4% a precios constantes

Las ventas totales en centros de compras alcanzaron un total de $875 millones, un incremento del 16,1% interanual en términos nominales. Sin embargo, a precios constantes cayeron 2,4% y alcanzaron los $10.009 millones, evidenciando la recesión del consumo en este sector.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), las ventas totales sumaron más de $266 millones, marcando un incremento del 18,9% interanual en términos nominales.

Gran Buenos Aires (GBA): en los 24 partidos, las ventas alcanzaron los $287 millones, 12,8% mayor que en diciembre del 2024.

Región Pampeana: alcanzaron los $191 millones, un aumento del 17,9% interanual.

Región Cuyo: alcanzaron los $51 millones, un aumento del 21,2% interanual.

Región Norte y Patagónica: alcanzaron $39 millones y $38 millones, con un aumento de 10,2% y 12,8%, respectivamente.

Patio de comidas y amoblamientos lideraron los aumentos

Los rubros con mayor incremento en shoppings fueron Patio de comidas, alimentos y kioscos (34,9%), Amoblamientos, decoración y textiles para el hogar (34,8%), Diversión y esparcimiento (33,4%) y Librería y papelería (23,5%).

Indumentaria y calzado lideró el rubro de las ventas en los centros de compras, representando el 43,6% del total. Le siguió Patio de comidas, alimentos y kioscos (13,7%), Ropa y accesorios deportivos (12,5%) y Electrónicos, electrodomésticos y computación (8,1%).

El consumo golpeado expone el fracaso del modelo de ajuste

Los datos del INDEC evidencian que el ajuste brutal aplicado por el gobierno de Milei sobre salarios, jubilaciones y subsidios durante 2025 generó una profunda recesión del consumo interno, especialmente en los sectores mayoristas que abastecen a pequeños comercios y almacenes de barrio.

El magro crecimiento del 2% en supermercatos y la caída del 6,8% en mayoristas, sumados a la retracción del 2,4% a precios constantes en shoppings, configuran un panorama de deterioro sostenido del poder adquisitivo de los argentinos.

La escalada de precios en carnes, que subieron 47,6% en supermercados y 60,4% en mayoristas, muy por encima de la inflación promedio, golpeó directamente a los hogares de menores ingresos que destinan la mayor parte de su presupuesto a la alimentación básica.

El uso masivo de tarjetas de crédito (43,6% de las ventas en supermercados) evidencia que los consumidores recurrieron al financiamiento para sostener sus compras esenciales, endeudándose para mantener un nivel mínimo de consumo frente a la caída de los ingresos reales.

Puntos clave:

• Los supermercados crecieron apenas 2% en 2025 a precios constantes, mientras los mayoristas cayeron 6,8%, evidenciando la profundidad de la recesión

• Las carnes lideraron los aumentos con 47,6% interanual en supermercados y 60,4% en mayoristas, muy por encima de la inflación promedio

• El ticket promedio en supermercados aumentó 29,2% interanual, por debajo de la inflación del 32,4%, lo que evidencia menor volumen de compras

• Los shoppings registraron una caída del 2,4% a precios constantes pese al aumento nominal del 16,1%

• El 43,6% de las ventas en supermercados se realizó con tarjetas de crédito, evidenciando que los consumidores se financian para comprar productos básicos ★

Consumo

El ajuste en la mesa: el consumo de carne volvió a caer al peor nivel en 20 años

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) registró un consumo per cápita de 47,5 kilos anuales entre enero y mayo de 2026, el mínimo desde 2006. La merma del 6,1% interanual expresa el deterioro sostenido del poder adquisitivo de los hogares argentinos bajo el ajuste libertario.

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El-Argentino-Precios de cortés de la carne

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) registró entre enero y mayo de 2026 un consumo per cápita de 47,5 kilos de carne vacuna por habitante al año, el nivel más bajo desde 2006. La caída interanual del 6,1%, equivalente a 3,1 kilos menos por persona, confirma que el deterioro del poder adquisitivo de los hogares argentinos profundizó un proceso de sustitución alimentaria que ya lleva más de dos años.

La Argentina, históricamente uno de los mayores consumidores de carne vacuna del mundo, atraviesa una transformación forzada en la mesa familiar. Los datos de Ciccra correspondientes al período enero-mayo de 2026 revelan que el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 855.750 toneladas res con hueso, una contracción del 11,1% interanual. En términos absolutos, los hogares argentinos absorbieron más de 106.700 toneladas menos que en el mismo período de 2025, una diferencia que se explica no por razones culturales sino por la brutal pérdida de capacidad de compra acumulada desde diciembre de 2023.

Un récord negativo que arranca en 2006

El informe de Ciccra establece que el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses bajó a 47,5 kilos por habitante al año, la marca más baja desde el año 2006. Se trata de un retroceso del 6,1% interanual, equivalente a 3,1 kilos menos por habitante respecto del promedio del período inmediatamente anterior. El dato no es un piso circunstancial: es la continuación de una tendencia que se aceleró con fuerza desde el inicio de la gestión libertaria.

En el primer bimestre de 2026, registros previos de la misma cámara ya habían marcado un consumo per cápita de 47,3 kilos anuales, con una caída interanual del 13,8%. La acumulación de ese deterioro a lo largo de los primeros cinco meses del año perfila un escenario de contracción estructural que supera ampliamente los episodios de caída registrados en crisis anteriores.

Menos hacienda, más exportaciones: la ecuación que vacía la góndola

Detrás de la caída del consumo opera un mecanismo de doble presión. Por un lado, la producción de carne vacuna totalizó entre enero y mayo 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que implicó una reducción interanual del 7,3%, equivalente a unas 91.650 toneladas menos. La causa directa fue una menor actividad de faena: en los primeros cinco meses del año se procesaron aproximadamente 4,94 millones de cabezas de ganado bovino, por debajo de los niveles del mismo período de 2025.

Por el otro lado, las exportaciones no solo no cedieron sino que crecieron. Entre enero y mayo se embarcaron aproximadamente 312.200 toneladas res con hueso, un volumen 5,1% superior al exportado en el mismo lapso del año anterior. Las ventas a China, principal destino histórico, cayeron un 35,8% mensual en abril, pero esa retracción fue más que compensada por el crecimiento de las colocaciones en Estados Unidos, cuyos envíos se triplicaron en la comparación interanual y llegaron a representar el 29,2% del total exportado en ese mes. En el primer cuatrimestre, los ingresos por exportaciones ascendieron a USD 1.334 millones, un incremento del 48,4% frente al mismo período de 2025.

La combinación de menor producción con mayor orientación exportadora agrava la escasez relativa en el mercado interno y presiona los precios al alza, retroalimentando el ciclo de exclusión del consumidor local.

El precio que aleja la carne de la mesa popular

El informe de Ciccra señala que, pese a que en mayo los precios de la carne vacuna aumentaron apenas un 0,1% mensual, muy por debajo de la inflación del período, la comparación interanual exhibe una realidad muy diferente: los cortes vacunos acumularon una suba del 57,9% en el último año, contra una inflación general del 33,2%. La carne vacuna se encareció, entonces, casi el doble que el nivel general de precios. Ese diferencial explica por qué la estabilidad puntual de un mes no alcanzó para revertir la tendencia de fondo.

El documento del Ciccra lo formula sin rodeos: la pérdida de poder de compra de las familias argentinas, combinada con la suba del precio relativo de la carne vacuna frente a otras proteínas, se tradujo en una contracción del 11,1% anual del consumo aparente. Las familias no dejaron de comer proteínas, sino que las sustituyeron. El pollo aumentó un 38,9% interanual y el cerdo un 23%, ambos por debajo de la evolución de la carne vacuna, lo que aceleró el desplazamiento en los hábitos de consumo.

El ajuste en el plato: contexto de un deterioro anunciado

El dato del consumo de carne no es un hecho aislado. Se inscribe en una secuencia de indicadores que, desde diciembre de 2023, dibujan el mismo patrón. El consumo masivo general registró en abril de 2026 una caída del 3,8% interanual, según datos de la consultora Scentia relevados en cobertura previa de este medio. Las ventas de combustibles cayeron por tercer mes consecutivo en el mismo período. Y la Canasta Básica Alimentaria acumuló una variación interanual del 32,8% a marzo de 2026, según el INDEC, sobre una base ya erosionada por las devaluaciones previas y los tarifazos acumulados que, en el caso del transporte, superaron el 900% desde el inicio de la gestión.

La carne vacuna, símbolo histórico de la dieta y la identidad cultural argentina, se convirtió en un termómetro preciso del deterioro social. Que su consumo haya caído a niveles que no se registraban en dos décadas no es un dato técnico: es la radiografía de un modelo que exporta lo que produce y transfiere el costo a los sectores que menos pueden pagarlo.

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