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Consumo

Mesa de las carnes: la facturación alcanza US$ 24.000 millones

Se exporta el 17% de la producción y se generan 717.000 empleos a nivel nacional.

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Especialistas del sector ganadero indicaron este sábado que el consumo de las carnes alcanzó este año los 118 kilos por persona en el país, y que en total las cinco principales carnes facturan US$ 24.000 millones anuales.

De acuerdo con un trabajo de la Mesa de las Carnes, integrada por diferentes asociaciones, cámaras y entidades ganaderas, si se toma en cuenta las carne bovina, porcina, aviar, ovina y de pescado, el argentino consume 118 kilos por habitante al año

año.

A pesar de que en los últimos años el consumo de carne vacuna descendió en volumen, su merma fue compensada por el crecimiento en el consumo de carne aviar.

El consultor ganadero y miembro de la Mesa de las Carnes, Victor Tonelli, indicó anoche durante una jornada sobre la temática en el marco de la Exposición Rural de Palermo, que el argentino come 48 kilos de carne vacuna, 46 kilos de pollo, 16 kilos porcina, 7

kilos de pescado y 2 kilos de ovina.

Para Tonelli, «el conjunto del sector pecuario va a potenciar a cada una de las carnes, y lejos de competir entre ellas son socios que se benefician mutuamente».

«Hoy el pollo ha equiparado el consumo de carne vacuna, lo cual no es una noticia, pero sí marca el extraordinario crecimiento de lo que en un momento llamamos carnes alternativas y hoy simplemente llamamos carnes», sostuvo Tonelli.

Según cálculos de la Mesa de las Carnes, hoy la producción de proteína animal supera las seis millones de toneladas, lo que supone un incremento en el volumen del 20% respecto de mediados de la década pasada, señaló el especialista.

En la actualidad, las exportaciones de carnes equivalen al 17% de la producción total y permite el ingreso de US$ 3.500 millones, aproximadamente.

Por otro lado, la facturación de todas las cadenas cárnicas alcanzan las US$ 24.000 millones, y genera 717.000 empleos a nivel nacional.

Tras las estimaciones, diferentes actores de la cadena disertaron en el panel llamado «el negocio de la carnes. La visión empresarial», en el cual expusieron sobre la actualidad del sector y la potencialidad del mismo.

En primer término, el presidente de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (Camya), Leonardo Rafael, puso de relieve la importancia del intermediador en la cadena de la carne bovina.

Según Rafael, hay 3.000 matarifes operando, que son los responsables del abastecimiento del 80% de la carne que se consume en el mercado interno, y negó que sean los responsables del alza de los precios en el producto.

En este sentido, explicó que «los techos en precios que se han tocado fue por un estancamiento en la actividad primaria. Hace muchos años que no se han elevado las cabezas que se perdieron. También hay una atomización en la parte minorista y del matarife, donde el comercio de barrio y de cercanía se sustenta con la evasión, y hay un 80% de marginalidad».

Por su parte, el gerente general del Grupo Juramento hizo hincapié en la necesidad de la tipificación de la carne para su despegue comercial e internacional.

«Sin tipificación en la Argentina vamos a seguir vendiendo commodities, mientras que el productor protesta por el precio. Tenemos que hacer que el bueno gane más, por lo que hoy hay que salir de la media res y de la tipificación de Sudamérica. No tengamos miedo a la clasificación», enfatizó.

Representando al sector aviar, el vicepresidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Joaquín de Grazia, consideró que el fuerte aumento en el consumo se debió a las aptitudes propias de la genética de los animales.

«Hoy estamos en 48 kilos de consumo y las virtudes están en el producto, empezando por el precio que en nuestro país es fundamental, pero también en lo que hemos hecho como actividad. Tenemos mucho para hacer todavía y la presentación del producto es fundamental», culminó de Grazia.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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