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Consumo

Día de las infancias: el bolsillo manda y los juguetes de $25.000 lideran las ventas

Entrando al fin de semana largo del 17 de agosto, el sector juguetero enfrenta una baja demanda marcada por el ajuste económico. Los productos de menor precio concentran la mayor rotación, mientras que las promociones bancarias y el comercio electrónico sostienen el mercado.

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El Día de las Infancias de este año llegará en un contexto económico que golpea directamente en la canasta de consumo: las ventas de juguetes avanzan a paso lento y los hogares priorizan los productos más accesibles.

Según Julián Benítez, vocero de la Cámara Argentina del Juguete, «las ventas no vienen al ritmo que esperábamos y tampoco los montos son demasiado elevados: los que más salen son los juguetes con precios que oscilan en torno a los $25.000».

El diagnóstico del sector refleja con precisión el estado general del consumo popular en la Argentina del ajuste: las familias eligen, calculan y resignan. La euforia compradora que caracterizó a esta fecha en otros años da paso a una racionalidad forzada por la caída del salario real y el encarecimiento de los servicios básicos.

Las grandes cadenas estiran el ticket, pero son la excepción

El techo del gasto se eleva levemente en los comercios de mayor escala. «En las grandes cadenas, donde existen unidades más sofisticadas y de alta gama, la compra se estira hasta los $50.000 por unidad», precisó Benítez. Sin embargo, ese segmento representa una minoría del mercado: la demanda masiva se concentra en el tramo de menor valor, donde la oferta de juguetes clásicos, didácticos y sensoriales mantiene su vigencia.

Para sostener la venta en ese contexto, los comercios, supermercados y entidades bancarias desplegaron un abanico de promociones que incluyen descuentos de hasta el 40% y financiación en cuotas. La Cámara confirmó que el pago en cuotas se convirtió en la principal herramienta para que los consumidores puedan acceder al regalo sin vaciar el presupuesto familiar.

Importaciones, pantallas y caída de la natalidad: tres tensiones estructurales

El mercado juguetero no solo enfrenta la presión del bolsillo. Benítez señaló que la industria arrastra tensiones de fondo que se combinan con la coyuntura económica: «A la situación económica se suma que en Buenos Aires, en los últimos 10 años, ha caído la tasa de natalidad en un 40%, según el INDEC y el Ministerio de Salud de la Nación. Eso afecta el mercado junto con un mayor uso de las pantallas por parte de los más chicos».

A esto se agrega el impacto de la importación masiva, que el sector denuncia como una competencia desleal que socava a la industria nacional. «La entrega puerta a puerta ayuda a las ventas, pero la importación masiva nos está perjudicando: ya se terminan comercializando en bazares y negocios donde no existe ningún tipo de control sobre una mercadería que es muy sensible», advirtió el vocero de la Cámara. La referencia apunta directamente a la política de desregulación del gobierno de Javier Milei, que facilitó el ingreso de productos importados sin los controles que exige el mercado de artículos destinados a niños y niñas.

Frente al avance de las pantallas y el entretenimiento digital, la Cámara realizó un llamado a recuperar el valor del juego compartido: «Queremos pedirle a las familias que dediquen tiempo al juego con los niños, que no los dejen solos en el entretenimiento. Es algo necesario a pesar de que los mayores tengan poco tiempo para jugar».

Los clásicos resisten; los blind boxes se suman a la tendencia

Entre las categorías más buscadas se destacan los juegos didácticos, bloques magnéticos, rompecabezas, juegos de mesa y peluches sensoriales. También ganan terreno los denominados blind boxes (juguetes sorpresa), aunque desde el sector insisten en el valor pedagógico de los clásicos. «Los juguetes sorpresas están de moda para esta fecha, aunque los más recomendados son los clásicos, que promueven la imaginación», subrayó Benítez.

Qué revela el relevamiento de Focus Market

Un relevamiento de la consultora Focus Market sobre 3.000 casos muestra cómo se distribuyen las intenciones de compra para esta fecha. Los juguetes lideran con el 31% de las preferencias, seguidos por libros didácticos (21%), artículos deportivos (16%), indumentaria (12%) e informática (8%). En cuanto a los puntos de venta elegidos, los centros comerciales a cielo abierto encabezan con el 31%, seguidos por el comercio electrónico (28%), los shoppings (20%), los supermercados (12%) y los outlets (9%).

El canal digital llega a esta fecha fortalecido tras un primer semestre de 2026 con un crecimiento interanual superior al 55%, registrando 645 millones de unidades vendidas con un ticket promedio de $134.519. Sin embargo, el comportamiento del comprador online confirma la tendencia a la contención: el 93% de las transacciones se realizó desde dispositivos móviles en el último Hot Sale, y más de la mitad de las ventas se pagó en 3 o 6 cuotas, según Emmanuel Cristal, de Wego Digital Hub.

May Pereyra, directora de Cuenta de la agencia Somos Chili, describió al consumidor actual como alguien que «compara precios y muchas veces concentra la compra en los últimos días para aprovechar la mejor combinación entre precio, financiación y descuentos»; una conducta que no es improvisación sino estrategia calculada ante la pérdida sostenida del poder adquisitivo.

Consumo

Milei aplaudió a Galperin por decir que el consumo no cae, pero todos los datos dicen lo contrario

El fundador de Mercado Libre cuestionó la medición de la CAME sobre la caída de las ventas minoristas de julio y Milei lo respaldó con entusiasmo. Pero todos los indicadores disponibles, incluyendo los de la propia Cámara Argentina de Comercio Electrónico, muestran que el e-commerce no alcanza para compensar el desplome del consumo presencial.

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El termómetro que más conviene: cómo Milei y Galperin usan el crecimiento de Mercado Libre para negar el deterioro del consumo popular.

Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, volvió a encender la polémica en redes sociales al salir a cuestionar públicamente los informes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sobre el estado del consumo minorista. A través de su cuenta en X (ex Twitter), el empresario cuestionó la representatividad de las mediciones de la entidad empresarial luego de que esta publicara una baja del 3,8% interanual en las ventas de julio.

«Alguien debería comparar el volumen de todo lo que mide la CAME vs el volumen que transacciona Mercado Libre Argentina que crece 38% en moneda constante el último trimestre. Algo me dice que el volumen de Mercado Libre es mayor a todo lo que mide la CAME y nadie parece tenerlo en cuenta al anunciar el estado del consumo», publicó Galperin en su red social. La respuesta no tardó en llegar desde la Casa Rosada: el presidente Javier Milei citó el posteo y lo catalogó de «MASTERCLASS», sumándose sin matices al argumento del empresario.

El episodio no es nuevo. Milei y Galperin llevan meses repitiendo la misma tesis: que el crecimiento del comercio electrónico compensaría la caída del consumo en locales físicos, y que los datos que muestran contracción estarían sesgados por ignorar el canal digital. El problema es que los propios números del sector desmienten esa lectura.

Un sector que crece pero que sigue siendo menor

El e-commerce en Argentina atraviesa un ciclo de fuerte expansión, algo que nadie discute. Según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), durante 2025 la facturación por vía digital totalizó 34 billones de pesos, con un crecimiento interanual del 55% y una venta de 645 millones de unidades, un 28% más que el año anterior. Se trata de números que el propio Galperin podría exhibir con orgullo.

Sin embargo, ese crecimiento no alcanza para torcer la fotografía general del consumo. Un informe de la consultora global PCMI señaló que durante 2024 solo el 18% de las ventas en comercios de Argentina se realizaron por vía digital; con la proyección de crecimiento del sector, ese porcentaje rondaría actualmente un 22%. Dicho de otra manera: el 78% de las compras en el país todavía se realizan de forma presencial.

Los propios datos de la CACE son coherentes con eso: en 2025, solo el 21% de las empresas que ofrecen venta presencial facturó más del 30% por canal online, mientras que para casi la mitad de ellas el e-commerce representó menos del 10% de sus ventas totales. Lejos de reemplazar al comercio físico, el canal digital lo complementa; y una baja en el presencial no se compensa automáticamente con el alza en el digital.

Los datos que Galperin omitió

La consultora Scentia, especializada en consumo masivo, alimentos, limpieza e higiene, revela otra dimensión del problema que el fundador de Mercado Libre prefirió no mencionar. Según esa fuente, el e-commerce en esos rubros acumula un crecimiento interanual del 35% en lo que va del año. Aun así, el consumo total en esos mismos segmentos cayó un 2,9% en igual período. El canal online crece; el consumo agregado baja. Ambas cosas son ciertas al mismo tiempo.

El INDEC aporta otro dato incómodo para la tesis de Galperin. La Encuesta de supermercados del organismo oficial muestra de manera consistente que las ventas online representan entre el 3% y el 4% del total de ese sector, mientras que más del 95% de las transacciones se realizan de forma presencial. Y según estimaciones de la consultora global IMARC, el comercio minorista total en Argentina movilizó unos 168.000 millones de dólares en 2025. Con el e-commerce moviendo unos 34 billones de pesos en el mismo año, el comercio presencial lo supera aproximadamente cinco veces.

En ese contexto, la afirmación de que las métricas de CAME distorsionan la realidad porque ignoran el canal digital pierde sustento. En la práctica, lo que Galperin y Milei proponen es medir el consumo con el termómetro que más les conviene, ignorando que incluso el mejor trimestre de Mercado Libre no mueve la aguja sobre la caída estructural del poder adquisitivo.

Un argumento que no es nuevo, y tampoco es inocente

La alianza ideológica entre Milei y Galperin no es un accidente. El empresario ha sido uno de los pocos referentes del mundo corporativo que apoyó abiertamente al gobierno libertario, y a cambio Mercado Libre ha acumulado beneficios regulatorios y fiscales dentro del esquema de desregulación que impulsa la administración. En ese vínculo, la narrativa de que «el consumo no cae si se mide bien» cumple una función política precisa: desacreditar los indicadores que muestran el impacto del ajuste sobre los sectores medios y populares.

La caída del 3,8% en las ventas minoristas de julio no es un dato aislado. Según relevamientos previos de la CAME, el comercio pyme lleva más de un año de contracciones consecutivas, con doce meses seguidos de variaciones interanuales negativas. Esa realidad no desaparece porque una plataforma de e-commerce registre un buen trimestre; simplemente existe en un carril paralelo, que corresponde a una franja de la economía que todavía no representan la mayoría de las transacciones del país.

Puntos clave

  • Galperin cuestionó en X el informe de la CAME que mostró una caída del 3,8% interanual en las ventas minoristas de julio; Milei lo respaldó con la etiqueta «MASTERCLASS».
  • El e-commerce representó solo el 18-22% de las ventas en comercios de Argentina, según la consultora PCMI; el 78% restante sigue siendo presencial.
  • La consultora Scentia registra un alza del 35% en e-commerce de consumo masivo, pero el consumo total del sector igualmente cayó un 2,9% en el mismo periodo.
  • El INDEC confirma que las ventas online en supermercados no superan el 3-4% del total de las transacciones del sector.
  • El comercio pyme acumula doce meses consecutivos de caída interanual, una tendencia que el crecimiento del canal digital no alcanza a revertir.
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