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Diversidad

Nuevas identidades y deconstrucción: tensiones en la cultura futbolera

En una época signada por la visibilización de las minorías a través de la ampliación de derechos, el fútbol abandona paulatinamente su potencia estigmatizante y las prácticas violentas que lo caracterizaron hasta la actualidad.

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Tras más de un siglo de historia en el país, el fútbol como fenómeno social transita uno de los momentos de mayor tensión en el reconocimiento y la disputa de nuevas identidades, lo que supone el curso hacia un cambio de su cultura tradicional, signada por la violencia machista.

Esa y otras conclusiones fueron desmenuzadas en el stand de Télam en la Feria del Libro durante la charla debate «La cultura futbolera en la antesala del mundial», de la que participaron los periodistas Alejandro Wall y Ayelén Pujol en compañía de sus colegas y representantes de la agencia, Marina Butrón y Julio Boccalatte.

En sintonía con una nueva época, signada por la visibilización de las minorías a través de la ampliación de derechos, el fútbol abandona paulatinamente su potencia estigmatizante y las prácticas violentas que lo caracterizaron hasta la actualidad.

«Hay un montón de transformaciones y en el fútbol también se reflejan. Hoy existen sanciones a determinadas formas de ser hinchas», celebró Pujol con el ejemplo de dos casos recientes en la Copa Libertadores.

River y Boca, a propósito, inhabilitaron con cuatro y dos años a hinchas responsables de conductas racistas para bularse de sus rivales brasileños.

El castigo de esas prácticas, años atrás, resultaba improbable a su juicio: «Porque aprendimos que en una cancha había determinadas formas de ser que nos permitía ser violentos o desplegar un tipo de violencia por más que no lo hiciéramos en otro ámbito. Ahora, evidentemente, no todo está tan permitido».

A modo de refuerzo, puntualizó que la FIFA sancionó a México por los cánticos homofóbicos hacia los arqueros rivales, una actitud que obligó a su seleccionado a jugar partidos de Eliminatorias a puertas cerradas.

«Hay una deconstrucción de la cultura futbolera, ¿hasta cuándo vamos a ser violetos u homofóbicos en una cancha? Quizás este sea el momento de mayor tensión y disputa en nuestra cultura futbolera», reflexionó la periodista.

Pujol, comentarista de fútbol en radio y TV, futbolista aficionada, escribió «¡Qué jugadora! Un siglo de fútbol femenino en la Argentina» y «Barriletas Cósmicas. Historia del fútbol femenino» y formó parte de los libros «Rey de Fiorito» y «Fenomenología de Maradona».

Los alcances del cambio de época también interpelan a las instituciones, tales los casos de los clubes en la aplicación del derecho de admisión, como también de la AFA en el impulso del fútbol femenino y la autorización de deportistas trans para que puedan competir.

De todos modos, advirtió Pujol, queda mucho camino por recorrer a riesgo de flagrantes contradicciones: «¿Cómo puede ser que el Mundial se haga en un país que viola los derechos humanos y que no reconoce a la comunidad LGBTQ+?».

Wall adhirió a la idea de que el fútbol se presenta actualmente como «un espacio de permanente disputa» entre los diferentes actores que configuran cosmovisión.

«¿De quién es: de los hinchas, de los jugadores, de los empresarios que hacen negocios, de los dirigentes, de los barras?«, invitó a reflexionar con la idea de alcanzar una definitiva apropiación de ese «territorio de lucha por parte de los sectores populares».

Wall publica -hace 20 años- crónicas, perfiles y artículos sobre los vínculos del deporte con la política, la economía, la sociedad y los derechos humanos en diarios y revistas del país y el exterior. Cubrió mundiales y la Copa América. Es autor de los libros ¡Academia, carajo! Racing campeón en el país del que se vayan todos (2011); El último Maradona (2014); Corbatta, el wing (2016) y Ahora que somos felices (2019).

En su rol de observador, el periodista afirmó que «las nuevas generaciones vienen mucho mejores» en términos del respeto expresado hacia las minorías. «Voy con mis hijos a la cancha y en general veo que los pibes tienen otra mirada sobre los cantitos y otras cuestiones», consideró.

«Pero además -agregó-, la irrupción de la lucha feminista en el fútbol, conjugada con el aborto legal, también entrega otros costados. Los cantitos en los partidos femeninos son distintos, tienen un contenido más político».

Wall también citó como ejemplo del tiempo de transformación cultural un episodio ocurrido recientemente en el estadio de Racing, donde un miembro de la barra golpeó a una hincha durante un partido.

«Esa socia lo denunció al club y forzó una respuesta por parte del Departamento de Género. Es cierto que el caso no se resolvió de una forma justa porque hoy esa persona sigue entrando al estadio, pero simbólicamente, el hecho de la denuncia, habla de poner en discusión un poder antes sagrado«, concluyó.

Diversidad

Día Internacional del Orgullo: diversidad e igualdad, los enemigos de Milei

Cada 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT+, una jornada que reivindica la diversidad, la igualdad de derechos y la lucha contra la discriminación. La fecha recuerda los disturbios de Stonewall, considerados el punto de partida del movimiento moderno por los derechos del colectivo.

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Cada 28 de junio, millones de personas en todo el mundo conmemoran el Día Internacional del Orgullo LGBT+, una fecha que combina celebración, memoria y reivindicación. Más que un festejo, se trata de una jornada para visibilizar la diversidad de género, reclamar igualdad de derechos y denunciar las distintas formas de discriminación y violencia que aún afectan a lesbianas, gays, bisexuales, personas trans, intersexuales y otras identidades de la diversidad.

Las marchas, festivales y actividades que se realizan en decenas de ciudades del mundo tienen un mismo objetivo: promover sociedades más inclusivas, donde todas las personas puedan vivir con libertad, sin miedo y con pleno acceso a sus derechos.

¿Por qué el Día del Orgullo se celebra el 28 de junio?

La fecha recuerda los disturbios de Stonewall, ocurridos el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall Inn, ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village.

Aquella madrugada, una redada policial contra un espacio frecuentado por personas LGBT+ derivó en una respuesta inédita. Por primera vez, quienes sufrían persecución, detenciones arbitrarias y violencia institucional resistieron colectivamente los abusos policiales.

Las protestas se extendieron durante varios días y marcaron el nacimiento del movimiento moderno por los derechos LGBT+, impulsando la creación de organizaciones que comenzaron a reclamar igualdad legal y reconocimiento social en distintos países.

Una fecha para celebrar y también para reclamar

Con el paso de las décadas, el Día del Orgullo se transformó en un símbolo mundial de la lucha por los derechos humanos.

Si bien numerosos países avanzaron en el reconocimiento de derechos, como el matrimonio igualitario, las leyes de identidad de género y las normas contra la discriminación, organizaciones internacionales advierten que millones de personas LGBT+ continúan enfrentando violencia, discursos de odio, persecución y exclusión.

Por ese motivo, las movilizaciones del Orgullo mantienen un fuerte carácter reivindicativo y buscan visibilizar los desafíos pendientes en materia de igualdad.

Argentina, pionera en derechos

Argentina ocupa un lugar destacado en la región por los avances legislativos alcanzados en las últimas décadas.

En 2010 se convirtió en el primer país de América Latina en aprobar el Matrimonio Igualitario, garantizando a las parejas del mismo sexo los mismos derechos que a las parejas heterosexuales.

Dos años más tarde, en 2012, sancionó la Ley de Identidad de Género, considerada una de las más avanzadas del mundo por reconocer el derecho de toda persona a ser identificada de acuerdo con su identidad de género autopercibida, sin necesidad de intervenciones médicas ni autorizaciones judiciales.

A estos avances se sumaron políticas de inclusión, como el cupo laboral travesti-trans en el ámbito del Estado nacional y distintas normas destinadas a ampliar el acceso a derechos para el colectivo.

El significado de la bandera del orgullo

Uno de los símbolos más reconocidos de la jornada es la bandera arcoíris, creada en 1978 por el artista y activista Gilbert Baker.

Sus colores representan la diversidad y la convivencia de las distintas identidades y orientaciones sexuales, convirtiéndose con el tiempo en un emblema internacional de inclusión, respeto e igualdad.

Actualmente existen otras banderas que representan identidades específicas dentro del colectivo LGBT+, reflejando la pluralidad y la evolución del movimiento.

A más de medio siglo de Stonewall, el Día Internacional del Orgullo mantiene vigente su mensaje central: defender el derecho de todas las personas a vivir con dignidad, libertad e igualdad.

El rechazo a las políticas de género durante el gobierno de Milei

La conmemoración de este año encuentra a nuestro país en medio de un fuerte debate sobre las políticas públicas destinadas a garantizar los derechos de las personas LGBT+. Desde la asunción del presidente Javier Milei, organizaciones de derechos humanos, colectivos de la diversidad y organismos internacionales expresaron preocupación por decisiones oficiales que, según sostienen, implican un retroceso en materia de protección e inclusión.

Entre los principales cuestionamientos se encuentran el cierre y devastación de áreas estatales dedicadas a las políticas de género y diversidad, la eliminación de programas específicos, la eliminación de politicas del Ministerio de Mujeres Géneros y Diversidad (disuelto al inicio de la gestión) y el cuestionamiento de distintas políticas de acción afirmativa implementadas en años anteriores.

Además, distintas organizaciones denunciaron un incremento de los discursos estigmatizantes contra el colectivo LGBT+ por parte de funcionarios y referentes oficialistas.

En ese contexto, advirtieron que ese clima puede favorecer situaciones de discriminación y violencia, y reclamaron el cumplimiento efectivo de leyes como la de Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género y el cupo laboral travesti-trans, entre otras normas vigentes.

Desde el Gobierno nacional, en tanto, sostienen que los derechos consagrados por esas leyes continúan plenamente vigentes y que las modificaciones impulsadas responden a una política de reducción del Estado y de eliminación de estructuras que consideran innecesarias, sin que ello implique desconocer las garantías reconocidas por la legislación.

En ese escenario, la Marcha del Orgullo y las actividades del 28 de junio volvieron a convertirse en un espacio de reivindicación no solo de los derechos conquistados, sino también de los reclamos para que las leyes aprobadas por el Congreso se implementen de manera efectiva y se sostengan las políticas públicas destinadas a prevenir la discriminación y garantizar la igualdad de oportunidades para todas las personas.

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