Diversidad
Día Internacional del Orgullo: diversidad e igualdad, los enemigos de Milei
Cada 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT+, una jornada que reivindica la diversidad, la igualdad de derechos y la lucha contra la discriminación. La fecha recuerda los disturbios de Stonewall, considerados el punto de partida del movimiento moderno por los derechos del colectivo.
Cada 28 de junio, millones de personas en todo el mundo conmemoran el Día Internacional del Orgullo LGBT+, una fecha que combina celebración, memoria y reivindicación. Más que un festejo, se trata de una jornada para visibilizar la diversidad de género, reclamar igualdad de derechos y denunciar las distintas formas de discriminación y violencia que aún afectan a lesbianas, gays, bisexuales, personas trans, intersexuales y otras identidades de la diversidad.
Las marchas, festivales y actividades que se realizan en decenas de ciudades del mundo tienen un mismo objetivo: promover sociedades más inclusivas, donde todas las personas puedan vivir con libertad, sin miedo y con pleno acceso a sus derechos.
¿Por qué el Día del Orgullo se celebra el 28 de junio?
La fecha recuerda los disturbios de Stonewall, ocurridos el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall Inn, ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village.
Aquella madrugada, una redada policial contra un espacio frecuentado por personas LGBT+ derivó en una respuesta inédita. Por primera vez, quienes sufrían persecución, detenciones arbitrarias y violencia institucional resistieron colectivamente los abusos policiales.
Las protestas se extendieron durante varios días y marcaron el nacimiento del movimiento moderno por los derechos LGBT+, impulsando la creación de organizaciones que comenzaron a reclamar igualdad legal y reconocimiento social en distintos países.
Una fecha para celebrar y también para reclamar
Con el paso de las décadas, el Día del Orgullo se transformó en un símbolo mundial de la lucha por los derechos humanos.
Si bien numerosos países avanzaron en el reconocimiento de derechos, como el matrimonio igualitario, las leyes de identidad de género y las normas contra la discriminación, organizaciones internacionales advierten que millones de personas LGBT+ continúan enfrentando violencia, discursos de odio, persecución y exclusión.
Por ese motivo, las movilizaciones del Orgullo mantienen un fuerte carácter reivindicativo y buscan visibilizar los desafíos pendientes en materia de igualdad.
Argentina, pionera en derechos
Argentina ocupa un lugar destacado en la región por los avances legislativos alcanzados en las últimas décadas.
En 2010 se convirtió en el primer país de América Latina en aprobar el Matrimonio Igualitario, garantizando a las parejas del mismo sexo los mismos derechos que a las parejas heterosexuales.
Dos años más tarde, en 2012, sancionó la Ley de Identidad de Género, considerada una de las más avanzadas del mundo por reconocer el derecho de toda persona a ser identificada de acuerdo con su identidad de género autopercibida, sin necesidad de intervenciones médicas ni autorizaciones judiciales.
A estos avances se sumaron políticas de inclusión, como el cupo laboral travesti-trans en el ámbito del Estado nacional y distintas normas destinadas a ampliar el acceso a derechos para el colectivo.
El significado de la bandera del orgullo
Uno de los símbolos más reconocidos de la jornada es la bandera arcoíris, creada en 1978 por el artista y activista Gilbert Baker.
Sus colores representan la diversidad y la convivencia de las distintas identidades y orientaciones sexuales, convirtiéndose con el tiempo en un emblema internacional de inclusión, respeto e igualdad.
Actualmente existen otras banderas que representan identidades específicas dentro del colectivo LGBT+, reflejando la pluralidad y la evolución del movimiento.
A más de medio siglo de Stonewall, el Día Internacional del Orgullo mantiene vigente su mensaje central: defender el derecho de todas las personas a vivir con dignidad, libertad e igualdad.
El rechazo a las políticas de género durante el gobierno de Milei
La conmemoración de este año encuentra a nuestro país en medio de un fuerte debate sobre las políticas públicas destinadas a garantizar los derechos de las personas LGBT+. Desde la asunción del presidente Javier Milei, organizaciones de derechos humanos, colectivos de la diversidad y organismos internacionales expresaron preocupación por decisiones oficiales que, según sostienen, implican un retroceso en materia de protección e inclusión.
Entre los principales cuestionamientos se encuentran el cierre y devastación de áreas estatales dedicadas a las políticas de género y diversidad, la eliminación de programas específicos, la eliminación de politicas del Ministerio de Mujeres Géneros y Diversidad (disuelto al inicio de la gestión) y el cuestionamiento de distintas políticas de acción afirmativa implementadas en años anteriores.
Además, distintas organizaciones denunciaron un incremento de los discursos estigmatizantes contra el colectivo LGBT+ por parte de funcionarios y referentes oficialistas.
En ese contexto, advirtieron que ese clima puede favorecer situaciones de discriminación y violencia, y reclamaron el cumplimiento efectivo de leyes como la de Matrimonio Igualitario, la Ley de Identidad de Género y el cupo laboral travesti-trans, entre otras normas vigentes.
Desde el Gobierno nacional, en tanto, sostienen que los derechos consagrados por esas leyes continúan plenamente vigentes y que las modificaciones impulsadas responden a una política de reducción del Estado y de eliminación de estructuras que consideran innecesarias, sin que ello implique desconocer las garantías reconocidas por la legislación.
En ese escenario, la Marcha del Orgullo y las actividades del 28 de junio volvieron a convertirse en un espacio de reivindicación no solo de los derechos conquistados, sino también de los reclamos para que las leyes aprobadas por el Congreso se implementen de manera efectiva y se sostengan las políticas públicas destinadas a prevenir la discriminación y garantizar la igualdad de oportunidades para todas las personas.
CABA
Triple lesbicidio Barracas: el acusado no recuerda nada, pero niega todo
Justo Fernando Barrientos declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 porteño, negó haber iniciado el incendio que mató a Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante, y aseguró no poder recordar qué ocurrió. Para la querella de la FALGBT, sus dichos confirmaron el conflicto previo con las víctimas.
«Nunca discriminé a nadie». Con esa frase, el único acusado por el crimen que se cobró la vida de tres mujeres lesbianas en un hotel familiar de Barracas intentó despegarse del odio que le atribuyen las querellas. En la misma declaración en la que negó haber prendido fuego a las víctimas, admitió que no puede recordar lo que pasó aquella noche.
Justo Fernando Barrientos, de casi 70 años, habló este jueves ante el Tribunal en lo Criminal N°5 de la Ciudad de Buenos Aires, presidido por el juez Adrián Pérez Lance, en la última audiencia previa a los alegatos. Está imputado por el lesbicidio de Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea Amarante, quienes sufrieron heridas mortales en el incendio ocurrido en mayo de 2024. Sofía Castro Riglos, que compartía la habitación con ellas, es la única sobreviviente del ataque.
«Me adjudican algo de lo que no tengo idea»
«Nunca trabajé con nafta ni pintura, no inicié el fuego, me adjudican algo de lo que no tengo idea», sostuvo Barrientos. Antes de que comenzara, Pérez Lance le aclaró que su declaración «no es bajo juramento de decir verdad», como corresponde a un imputado.
El acusado ensayó una reconstrucción fragmentaria: «Una noche que ellas estaban discutiendo fui a pedirles que pararan porque era muy duro, muy difícil estar en esas circunstancias, y de pronto pasó lo que pasó. Yo sentí un roce en el cuello y traté de agarrar un balde, creo que había ahí un balde, y ayudar». Luego agregó: «Cuando desperté fue en la comisaría y me dijeron que me autoagredí, creo haber perdido la conciencia o los sentidos al haber vivido esa situación».
«Trato de acordarme de todo lo que ha pasado y no puedo volver a recordar, traté de escribir y no me da la memoria», insistió. También descargó su enojo contra los vecinos del hotel que declararon en el juicio: «Nunca los he tratado mal, sí tuve alguna diferencia, pero no como para que ellos me traten de la manera que me tratan, fueron muy crueles conmigo». Ninguna de las partes pudo repreguntarle, porque su defensa ya había anticipado que no respondería consultas.
La querella: «Fue más una confirmación de los hechos»
Para Samanta Pedrozo, abogada querellante por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), el relato fue «muy contradictorio y ambiguo», pero dejó al descubierto que Barrientos «admitió que tenía un conflicto previo con las víctimas, que en el momento del incendio forcejeó con ellas».
«Fueron cuatro vecinos los que lo vieron atacándolas, lo que dijo hoy fue más una confirmación de los hechos», señaló. Y advirtió sobre la estrategia del acusado: «Trata de justificarse cuando dice ‘perdí la cabeza, no sé lo que pasó, no me acuerdo’; lo que está haciendo es buscar una atenuación».
La amnesia que alega Barrientos choca con la prueba incorporada al expediente. «Es un relato vacío porque no tiene respaldo profesional ni pericial, todas las evaluaciones psicológicas y psiquiátricas que se le hicieron a Barrientos arrojaron que es un hombre sano», recordó Pedrozo, quien precisó que no tiene antecedentes de enfermedades de salud mental ni de consumos y que fue «totalmente consciente». El olvido selectivo aparece así como la última trinchera de una defensa que no logra discutir la prueba.
Odio, alevosía y ensañamiento: lo que está en juego
Barrientos está imputado por homicidio triplemente agravado por haber sido cometido con un medio idóneo para generar peligro común, con alevosía y ensañamiento, y con odio. Permanece con prisión preventiva en el Complejo Penitenciario de Ezeiza. La pena prevista por el artículo 80 del Código Penal para esas figuras es la prisión perpetua.
La FALGBT irá más lejos en su acusación. Según adelantó Pedrozo, acusarán a Barrientos de «los tres homicidios doblemente agravados por odio y por ser femicidios y la tentativa de lesbicidio y femicidio de Sofía Castro Riglos». El reconocimiento judicial del odio lesbofóbico es, para las organizaciones de la diversidad, el núcleo político de este juicio. «Es momento de que se reconozcan las identidades lésbicas y se cuiden nuestros proyectos de vida, que se castigue a quienes vayan en contra de ellos con violencia y con asesinato como lo hizo Barrientos», remarcó la abogada.
El calendario hacia la sentencia
Los alegatos comenzarán el lunes 26 y continuarán el miércoles 28 de este mes. La primera en exponer será la querella de las familias de Pamela y Roxana, seguida por Luciana Sánchez, abogada de Sofía Castro Riglos. En la jornada siguiente alegarán la FALGBT y el fiscal Juan Manuel Fernández Buzzi. Se prevé sumar una fecha en noviembre para el alegato del defensor Ricardo Antonio Richiello, antes de que el tribunal pase a la sentencia.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
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