Conectate con El Argentino

Sociedad

Falleció César Cigliutti, presidente de la CHA

Fue un reconocido activista, querido por toda la comunidad LGTBIQ+ e impulsor de la Ley de Matrimonio Igualitario.

Publicado hace

#

El presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliutti, falleció este lunes a los 63 años en Buenos Aires, informó la entidad.

«Desde la CHA, expresamos nuestro más profundo dolor por el fallecimiento de nuestro gran compañero, presidente y amigo, Cesar Cigliutti», publicó la entidad en su cuenta de la red social Twitter.

«Su vida eran 24 horas de activismo sin límite, no trabajaba de activista, era activista», abundó el dirigente de CHA.

«César supo entregar su vida a la defensa y reconocimiento de los derechos de las personas LGBTTI en Argentina, su incansable lucha lo llevó a convertirse en un referente del movimiento LGBTTI de nuestro país, la región y el mundo», agregó CHA sobre la muerte de su presidente desde marzo de 1996.

«Desde la CHA renovamos nuestro compromiso para dar continuidad al invaluable legado que representa para nuestro movimiento, nuestra comunidad LGBTTI y la democracia en Argentina. Te fuiste en paz y con todo nuestro amor. Hasta siempre amigo y compañero», comentó la entidad desde la red social.

El Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, publicó en su cuenta de Twitter «Lamentamos profundamente el fallecimiento de Cesar Cigliutti, presidente de la @CHAArgentina , miembro de nuestro Consejo Asesor y activista incansable por los derechos LGBTI+. Abrazamos a todxs sus afectos y trabajaremos cada día para honrar su nombre».

Diego Trerotola, a cargo del área de cultura de CHA, dijo que Cigliotti falleció esta tarde de una crisis cardíaca en su casa del barrio porteño de Barracas, a donde acudió su ex pareja Marcelo Suntheim, ya que no respondía a los llamados.

«No hay personas con ese compromiso, asumió ese lugar de seguir luchando por lo que se fueron y están, como Carlos Jáuregui y Nadia Echazú. Todo el activismo gay fue amigo, compañero y cómplice de César», agregó Trerotola.

«César fue una persona que luchó con el cuerpo y la inteligencia, un activista que además fue un maestro de muchos activistas de toda la comunidad LGBTI porque aprendió mucho cuando era muy difícil aprender a luchar con un contexto muy hostil, en épocas donde la represión policial y la violencia contra la comunidad era muy feroz».

«Todo lo que aprendió desde los tempranos 80 con la fundación de CHA lo pudo transmitir a muchas personas del activismo que entramos después, en los 90. Fue un activista de enfrentar a todos los poderes que tratan de reprimir las libertades para ejercer la identidad de género y supo enseñar a las personas a luchar por sus derechos», abundó Trerotola.

«Él siempre pensaba en comunidad, porque creía que el activismo somos todos o ninguno y eso es muy importante; por eso la comunidad se llama CHA; hay un sentido comunitario muy importante, es uno de los valores substanciales».

Cigliutti, nacido en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el 5 de marzo de 1957, fue un defensor de las uniones civiles y matrimonios entre personas del mismo sexo, luchó la derogación de los códigos contravencionales que discriminan a personas gays, lesbianas y travestis y fue un referente del movimiento gay-lésbico argentino.

Cigliutti había logrado unirse civilmente con Suntheim en 2003, luego de una larga batalla legal que culminó con la aprobación de la primera Ley de Unión Civil para parejas de mismo sexo en América Latina.

Años más tarde, apoyó la Ley de Matrimonio Igualitario, tramitada y aprobada por el Congreso de la Nación. Además de presidir CHA, Cigliutti era secretario general de la Asociación de Personal de la Seguridad Social (Aperses) y había sido declarado ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires el 17 de mayo de 2011.

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

Publicado hace

#

Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo