Conectate con El Argentino

Opinión

Extra- terrestre

El tema de los extraterrestres, ofrece un amplio margen de análisis en este sentido, intentaremos aquí por lo menos ordenarlo

Publicado hace

#

Por Santiago González Casares (@filosofopueblo)

Por lo general suelo soñar desordenadamente, quiero decir que no necesariamente lo hago de noche, a veces sueño en los momentos más extraños, sin ir más lejos, ayer, entre las 11am y las 11,30 soñé que era joven de nuevo, un adolescente sin cuidado por los asuntos burocráticos del existir, entregado plenamente a la causa de lo justo y a la defensa de lo bello. Soñé que me encontraba con un amigo de otrora, íbamos a ver un concierto de rock al parecer, pero terminábamos en capilla del monte, provincia de Córdoba, combatiendo monstruos alienígenas en la cima del cerro Uritorco. Todos conocemos lo ilustre de dicho cerro para encuentros del tercero, cuarto y quinto tipo, como decía don Fabio Zerpa. Sin duda los sueños tienen la capacidad de exponernos, al menos momentáneamente, a otra realidad, a otro paradero.

Pero volviendo a lo nuestro. La filosofía se dedica a los problemas, problemas que son de naturaleza profundamente específica, aunque universal a la vez. El problema de los extraterrestres ofrece un amplio margen de análisis en este sentido, intentaremos aquí por lo menos ordenarlo. Lo extraterrestre es un problema metafísico por excelencia, ¿qué es lo realmente real? Al mismo tiempo coincide con una crisis de sentido reinante, es entonces también político y, por ende, necesariamente moral. Es metafísico porque pone en jaque la definición misma de la realidad, el extraterrestre es otra realidad, irreparablemente. El ET responde de una realidad distinta, es decir que la totalidad de lo ente se pone en juego, otra realidad, un mundo ulterior. A lo largo de la historia de la metafísica, la filosofía ha dado distintas definiciones de realidad, desde los elementos primigenios: agua (Thales), fuego (Heráclito), tierra (Jenófanes) y aire (Anaxímenes), pasando por Dios (medioevo) y llegando al sujeto cartesiano moderno. Cada una de estas definiciones pretendía dar cuenta de ese elemento, sea Dios o sujeto, implicaba el fundamento de lo real. ¿Qué pasaría si el fundamento estuviera por fuera (extra), no solo del sujeto sino también de la tierra?, ¿qué hay más allá?

“¡Están entre nosotros!”

Esta denuncia podría constituir una buena vía de acceso a la dimensión política del extraterrestre. Es que frente a la presente carencia de sentido y la creciente paranoia que esta orfandad implica, cualquier excusa es buena para vislumbrar la posibilidad de que exista otra realidad. Lo llamativo de la presunta presencia alienígena entre nosotros es que sirve de preludio a una profunda transformación, y la llegada de una Nueva Era, que dará lugar a un Nuevo hombre y nos permitirá liberar a la humanidad de sus cadenas mundanas, entregándose plenamente a la espiritualidad y a la filosofía del Amor (F. Zerpa).

“Son seres superiores”

Esta es la dimensión moral del problema, la posible existencia de otra vida inteligente en el sistema solar conlleva la atribución de todo tipo de características, por lo general son seres evolucionados que han sabido resolver la mayoría de los problemas de la humanidad, son racionales, pacíficos, tolerantes, han logrado la armonía con su entrono y hasta son capaces de telepatía (R. Bradbury). La superioridad de estos seres da lugar a una superación de lo humano, lejos del conflicto y la belicosidad.

Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

Publicado hace

#

Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo