Conectate con El Argentino

Economía 💲

Dolarización

Fuerte «extrajerización»: según la ENGE (Encuesta nacional de Grandes Empresas) de  las primeras 500 empresas industriales del país, 335 son extranjeras.

Publicado hace

#

El-Argentino-Dólares

Por Horacio Rovelli

Nuestro país viene sufriendo desde el golpe militar de 1976 (con un intento fallido que fue el llamado “Rodrigazo”) oleadas de destrucción de nuestras cadenas de valor, donde se han perdido eslabones que ahora se importan y además, una fuerte extranjerización de las empresas, eso hace que, según la ENGE (Encuesta Nacional de Grandes Empresas) de  las primeras 500 empresas industriales del país, 335 son extranjeras.

Obviamente esa extranjerización explica el giro de utilidades  a sus casa matrices, pero no sólo el capital extranjero contribuye a la salida de divisas, sino que también los grupos económicos locales agravaron los problemas en el sector externo vía la fuga de capitales, que lo hacen básicamente en la moneda norteamericana y que explica su persistente demanda, corroborado porque según el Balance Cambiaro del BCRA desde el 1 de enero de 2016 hasta el 30 de diciembre de 2019, se fugaron del país (lo llaman FAE –Formación de Activos Externos de residentes argentinos en el exterior) 86.200 millones de dólares, proceso que continua con el gobierno de Alberto Fernández pero que no informa el BCRA

Con el “kirchneismo” se había logrado frenar ese proceso desindustrializador y extranjerizante, en el año 2015 había en el país alrededor de 509 mil empresas registradas en sectores industriales, de comercio y de servicios. La mayor parte de estas firmas correspondían al segmento de microempresas (70% del total) y Pymes, con 141 mil empresas (28%), y el de grandes empresas, con más de 9 mil compañías registradas (2%). Hoy no se sabe a ciencia cierta la cantidad de micro y PyMes que han cerrado y cuantas están agonizando ante la mirada desatenta del gobierno de los CEOs del capital financiero internacional.

La situación actual es terminal para el conjunto del entramado industrial -en particular para las Micro y Pymes- y del comercio y los servicios, que sufren en simultáneo el impacto financiero de las elevadas tasas de interés y la contracción del mercado interno, el incremento de tarifas y de costos de producción 

A eso debemos sumarle la dependencia de aquellas empresas que requieren insumos básicos como acero, aluminio, productos químicos y petroquímicos, etc., por incrementos desmedidos de precios que fogonean los grandes grupos económicos y se difunden por toda la cadena de valor.

La devaluación que propician los grupos económicos favorece la  extranjerización, de su compra por mucho menos de lo que valen y ante la situación la venta de las mismas, es una posibilidad real que se agiganta a medida que la situación se deteriora cada vez más.

Si ese es el objetivo, porque le va a interesar a los EEUU que nosotros remplacemos nuestra moneda por la de ellos, es cierto que de esa forma profundizarían la persistente demanda de dólares y que el comercio internacional en su traspatio se siga haciendo en su moneda (recordar que en el acuerdo del Brasil y Argentina en la época floreciente del Mercosur, una pequeña parte, aproximadamente el 8% del comercio entre los dos países se hacía en nuestras monedas),  pero también  implicaría una responsabilidad indirecta sobre nuestra economía y sin otro beneficio que el que logran por el camino de la dependencia, fuga y extranjerización

Lo que quieren los financistas de  los EEUU, que sn a su vez fuertes tenedores de títulos de deuda externa argentina (Blackrock, Franklin Templeton, Pimco, Grammercy, etc) es que grupos locales como Techint, los Pescarmona, los Bulgheroni, los Madanes, etc. etc., se  le subordinen,  de otro modo, les compran sus empresas por la mitad de lo que vale en dólares.

Lo que quieren es que dejemos de producir bienes industriales y le vendamos alimentos y materias primas (incluido energéticas que al no producir no se emplean en la Argentina) para que ellos generen valor y los ricos de este  y otros países se lo compren.

Avanzan a paso decidido, cada tanto asustan con dolarización u otra estigma por el estilo, pero no la necesitan, no le hace falta, saben que tienen gobiernos que se le subordinan.

El riesgo de «dolarizar»

El riesgo principal de dolarizar es que se pierde el prestamista de última instancia (desaparece el BCRA). La principal función de un Banco Central es preservar el valor del dinero  y garantizar la liquidez necesaria al sistema bancario.

En consecuencia,  dado que este último se caracteriza por ser de encaje fraccionario (los depósitos están prestados y así sucesivamente, reservándose los bancos sólo una fracción para contingencias), el BCRA se posiciona como la única entidad que saldría a proveer liquidez a los bancos ante un pánico financiero que lleve al retiro masivo de depósitos. Sin un Banco Central que provea liquidez en estos escenarios, se generaría una falta de liquidez global en el sistema que podría llevar a una severa recesión.

Con la cantidad de dinero circulante y de pasivos del BCRA, dolarizar la economía con el nivel actual de reservas netas implicaría un tipo de cambio en torno  a los  $4.000 por dólar. Es obvio que todo el tema dolarización es propaganda para denostar al gobierno, y presionarlos para que siga depreciando nuestra moneda.

Seguir leyendo
El Argentino
1 Comentario

1 Comentario

  1. Franco f.

    23.07.2022 at 17:38

    es mentira que con el kirchnerismo se industrializo, el pbi industrial del 2003 al 2019 se mantuvo en el 19% , el kirchnerismo se baso en el auge del precio de la soja , un commoditie, el que industrializo fue peron con sus planes quinquenales, para 1974 el pbi industrial del pais era del 28% a parti de alli fue en caida.

Deja un comentario

Deuda externa

Caputo se reunió con Georgieva en el G20 y busca un encuentro con Bessent para un nuevo rescate electoral

El ministro de Economía se vio con la titular del FMI en el marco de las reuniones del G20 para exponer los resultados del programa económico. Lo acompañaron el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza. También prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.

Publicado hace

#

Caputo viaja a mostrar el ajuste como éxito: la otra cara son 57.000 millones de deuda y pobreza que no cede.

Luis Caputo se reunió este lunes con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, en el marco de la cumbre de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del Grupo de los 20 (G20). El propio ministro lo confirmó en su cuenta de X: «Gran encuentro con Kristalina Georgieva en el marco de las reuniones del G20. Aprovechamos para conversar sobre la agenda económica de la Argentina y los avances que estamos logrando para consolidar la estabilidad y fortalecer el crecimiento.»

Caputo estuvo acompañado por el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y por el secretario de Política Económica, José Luis Daza. La comitiva viajó a Estados Unidos con el objetivo de exponer ante representantes de las principales economías del mundo los lineamientos del programa económico del Gobierno de Javier Milei, en una presentación que el oficialismo construye como una puesta en escena del relato de la «estabilización» macroeconómica.

El G20 como vidriera

La participación del ministro en el G20 no es un hecho menor en términos de política exterior económica. Caputo tiene previsto exponer los avances del programa de ajuste en materia de equilibrio fiscal y estabilidad monetaria, en un foro donde participan las principales potencias del planeta. El Gobierno apuesta a que ese escenario le otorgue legitimidad internacional a una política económica que, de puertas adentro, mantiene a millones de argentinos bajo la línea de la pobreza, con tarifas acumulando aumentos superiores al 500% desde diciembre de 2023 y una Canasta Básica Alimentaria que, según datos del INDEC a marzo de 2026, registró una variación interanual del 32,8%.

En ese contexto, los temas que el G20 pondrá sobre la mesa, además del progreso macroeconómico global, incluyen deuda soberana, desequilibrios globales, educación financiera y prevención del fraude. Ejes que, paradójicamente, describen con precisión los principales flancos de vulnerabilidad del propio programa económico argentino: una deuda con el FMI que supera los 57.100 millones de dólares, desequilibrios distributivos que el propio organismo reconoció en su última revisión, y una arquitectura financiera que el Foro Economía y Trabajo calificó en mayo de 2026 como «regresiva por diseño».

La cita con Bessent y el respaldo de Washington

En paralelo a la agenda oficial del G20, Caputo también intentará concretar un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent. La relación entre Buenos Aires y Washington se consolidó como uno de los pilares del programa económico de Milei: el respaldo financiero y político del gobierno de Donald Trump resultó decisivo para que Argentina defendiera su posición cambiaria en momentos de tensión en los mercados durante 2025. Sin ese sostén externo, la fragilidad del esquema de bandas cambiarias hubiera sido mucho más difícil de sostener.

La búsqueda del encuentro con Bessent no es un detalle protocolar. Milei construyó buena parte de su credibilidad internacional sobre la base del alineamiento con Trump, una apuesta ideológica que, en términos financieros, se tradujo en respaldo concreto en momentos críticos. Que Caputo viaje a reforzar ese vínculo mientras el acuerdo con el FMI avanza hacia sus próximas revisiones revela cuál es la verdadera arquitectura de sustento del programa: más que en la economía argentina, el modelo descansa sobre garantías externas.

El vínculo con el FMI: entre el aval y la dependencia

La reunión con Georgieva se produce en el marco del Servicio Ampliado que el Gobierno suscribió en abril de 2025 por 20.000 millones de dólares, con un desembolso inicial inédito de 12.000 millones. En abril de 2026, una segunda revisión habilitó un desembolso adicional de 1.000 millones, a pesar de que Argentina registró incumplimientos previos en la meta de reservas netas. El FMI exigió, a cambio, acumular al menos 8.000 millones de dólares en reservas durante el año.

La cita de hoy no es la primera entre Caputo y Georgieva en lo que va del año. En julio de 2026, la directora gerente del FMI visitó Buenos Aires, se reunió con Milei y participó de una reunión de gabinete, en un gesto que analistas y economistas críticos describieron como una supervisión in situ del principal deudor del organismo. Lo que en julio fue una visita de Georgieva a territorio argentino, hoy se invierte: es Caputo quien viaja a rendir cuentas ante el foro que nuclea a las potencias que financian y condicionan el programa.

Puntos clave

  • Caputo se reunió con Georgieva en el marco del G20 y confirmó el encuentro en su cuenta de X.
  • Lo acompañaron el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza.
  • El ministro también prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, para reforzar el respaldo político y financiero de Washington.
  • El acuerdo vigente con el FMI asciende a 20.000 millones de dólares; la deuda total argentina con el organismo superaba los 57.100 millones al cierre de 2025.
  • El viaje se enmarca en la estrategia oficial de presentar el ajuste como éxito macroeconómico ante las principales potencias, mientras la pobreza y el costo de vida siguen golpeando a los sectores populares.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo