Conectate con El Argentino

Opinión

¿Qué ves, cuando me ves? Los bochornosos hechos sucedidos en la HCDN

Por Luis Gerardo Del Giovannino.

Publicado hace

#

Por Luis Gerardo Del Giovannino*

Los controvertidos, tristes y lamentables acontecimientos, registrados en la última sesión frustrada de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación de la República Argentina el pasado primero de diciembre, sesión considerada “preparatoria” según establece el artículo uno del reglamento interno, para la elección de sus autoridades y en momentos en que se intentaban crear nuevas casas de altos estudios, nos llevan a reflexionar sobre el valor de la comunicación audiovisual de los parlamentos, su trascendencia e importancia en el marco del sistema democrático.

¿Qué se muestra?, ¿cómo se muestra? y ¿desde donde se muestran? los hechos que incluyeron escenas de violencia física hacia muebles, útiles y demás elementos propios del recinto de debates plenarios y actos de violencia moral con abucheos y provocaciones verbales y psicológicas entre distintos integrantes del cuerpo deliberativo.

Toda transmisión audiovisual de un evento implica un recorte de la realidad que se sucede en un espacio físico -no se ve lo que sucede sino lo que nos cuentan- a la vez su significación conlleva una narración, a fin de ser comprendido por la audiencia que los observa, que implica la línea editorial de quien lo emite.

Al respecto en los últimos años, los televidentes hemos adquirido algunos conocimientos prácticos sobre la inclusión de imágenes no convenientes, por ser muy violentas, en caso de accidentes o ejecuciones en vivo, personas que interrumpen un partido mostrando consignas o haciendo algún acto de protesta, etc. En tales casos sabemos que el emisor se reserva el derecho de no mostrar lo que no le conviene, ya sea porque puede ser objeto de una sanción por incumplir alguna regla o normativa o simplemente por ir en contra de sus propios intereses empresarios.

Pero ¿qué podemos hacer? cuando esa audiencia es nada más y nada menos que el “soberano” en términos sarmientinos, es allí cuando la responsabilidad del emisor adquiere un valor institucional, que implica el ejercicio de buenas prácticas sobre las imágenes y perspectivas que reflejen de forma veraz y ecuánime los acontecimientos. Incluso mucho más compleja es la práctica cuando en las acciones transmitidas se generan desbordes en las conductas típicas y previsibles de los legisladores como izar la bandera, cantar el himno, recibir juramentos, tomar la palabra, solicitar interrupciones, referenciar el ingreso y/o el egreso del recinto o mostrar de manera global la concurrencia como así también, las pizarras de votación.

Le ley de Servicios de Comunicación audiovisual en la Argentina, aún vigente, pese a las disecciones y amputaciones sufridas por un decreto de necesidad de urgencia dispuesto bajo el gobierno del expresidente Mauricio Macri, sigue prescribiendo que la comunicación es un derecho humano, así lo establece su artículo tercero cuando se refiere al “derecho de toda persona a investigar, buscar, recibir y difundir informaciones, opiniones e ideas, sin censura, en el marco del respeto al Estado de Derecho democrático y los derechos humanos.

Resulta oportuno aclarar que un canal de televisión parlamentario no es un canal de los diputados, sino una señal institucional de uno de los tres poderes del estado. Los legisladores ejercen su función soberana como representantes del pueblo, son huéspedes sujetos a un tiempo y espacio de competencia determinado, que establece la constitución Nacional.

La comunicación audiovisual parlamentaria es sin dudarlo una herramienta muy útil que tiene a su disposición el legislador para promover, producir y difundir acciones legislativas en procura de generar normativas útiles y eficientes que necesita el ciudadano para mejorar su calidad de vida, su inclusión social y su realización en sociedad.

Ahora volvamos a los hechos que motivan estas reflexiones, donde se produce un desborde, por el alboroto por parte de un grupo de diputados que ingresando a la sala impiden el desarrollo de la sesión, mediante gritos, insultos, golpeando los pupitres y los ordenadores destinados a cada legislador y posteriormente gesticulando con posturas compatibles con actos de violencia de género, que pueden constituir en sí mismas un delito.

Estas acciones sobrepasan propiamente la lucha “por el poder de la palabra”, a la que se refiere Timothy Garton Ash y dejan al desnudo la debilidad de las instituciones en la defensa de su propia imagen y la irrupción de prácticas políticas de alto voltaje de violencia, en espacios donde cada legislador forma parte de un único cuerpo, al que pertenece y debe defender por sobre toda diferencia ideológica, que permita sostener el sistema democrático que es el que lo legitima para ocupar ese lugar de privilegio por sobre sus representados.

El poder legislativo, es el poder de la palabra, estamos encerrados en un mundo de palabras que definen acciones y conductas para que luego formen parte de las normas que promuevan y regulen el futuro de una comunidad, de hecho su nombre refiere a “parlar” lo que en la Constitución Nacional Argentina encontramos en el artículo setenta y ocho que se refiere a la “discusión” tal como nos recuerda el Profesor Ricardo Porto, que se debe dar en relación a los proyectos de ley para que tengan la sustancia suficiente y necesaria para llevar a buen puerto su sanción, promulgación y aplicación.

Estos hechos que dan lugar a estas líneas no fueron los primeros ni seguramente serán los últimos, el debate y las efervescencias discursivas son propias de la naturaleza política de los actos. En los últimos tiempos y justamente por la aparición de los medios audiovisuales parlamentarios hemos observado muchos hechos violentos en distintos parlamentos, legislaturas y demás cuerpos deliberativos en diferentes geografías hemisféricas, ya sea en estados casi desconocidos a otros muy poderosos, siendo la Argentina justamente la nación que sufriera en el hemiciclo del Senado Nacional un acontecimiento trágico, como fue el asesinato del Senador electo Enzo Bordabehere en momentos en que otro senador, Lisandro de la Torre denunciaba los negociados de las empresas imperialistas inglesas en la Argentina con la complicidad del gobierno. En épocas donde la actividad parlamentaria se desarrollaba con gran opacidad hacia la ciudadanía.

Claramente los tiempos han cambiado y más allá de los bajos niveles de calidad democrática que sufren nuestros países, estos actos tan repudiables como vergonzosos atentan contra el propio sistema, ya dijo un gran cantante y showman, incluso despedido en el mismo ámbito de esta Cámara de Diputados de la Argentina, el inolvidable Roberto Sánchez, Sandro, se puede volver de muchos lugares, pero resulta imposible volver del ridículo, lo mismo sucede con los pactos democráticos de convivencia que deben ser respetados a rajatabla bajo la consecuencia de lesionar gravemente esta democracia que tantos sacrificios costó conseguir.

*Secretario de ALCAP (Asociación Latinoamericana de comunicación audiovisual Parlamentaria)

Opinión

Banderazo en el Obelisco por las Malvinas y la Soberanía

La agrupación Peronismo por la Soberanía convoca a un banderazo por la Soberanía. Con Gabriel Berrozpe y otros referentes, piden mantener vivo el espíritu de Malvinas defendiendo la Soberanía nacional.​

Publicado hace

#

Este 2 de abril, nos convoca una causa que atraviesa generaciones: la memoria, el respeto y la lucha por la soberanía argentina sobre nuestras queridas Islas Malvinas. Estamos construyendo una unidad. Un Encuentro por la Soberanía entre muchas organizaciones y ciudadanos libres y concientes de los duros y desafiantes tiempos que vivimos.

Pero no estaremos en el Obelisco solo para recordar. Nos reuniremos, flameando banderasargentinas, para reafirmar con firmeza y sin ambigüedades, que la causa Malvinas está viva. Más viva que nunca. Y que defenderla hoy implica mucho más que una consigna: implica enfrentar, con claridad, todos los factores que debilitan nuestra soberanía nacional.

Porque Malvinas no es una causa aislada. Es el símbolo más profundo de una disputa que atraviesa toda nuestra historia: la disputa entre liberación o dependencia, entre colonia o nación.

Porque es símbolo, es bandera. Decimos que nadie es libre en una Nación que no se realiza, por loque resaltamos que nuestra querida Nación Argentina se realizará, cuando ondee la bandera celestey blanca en su suelo e imperen el trabajo y la justicia social en todo el territorio. Seremos sujetos libres, cuando nuestra Nación sea definitivamente libre.

También vamos por las empresas que abusan de nuestra riqueza compartiéndola con los usurpadores. Con cada uno calcularemos cuánto nos deben. Es un delito imprescriptible el que cometen.

En ese camino, la doctrina de no alineamiento con los países poderosos, sigue siendo una guía vigente y necesaria. Una Argentina que no se subordine a potencias ni a intereses financierosinternacionales. Una Argentina que planifique su desarrollo y decida su destino con autonomía. Sin embargo, en los últimos años hemos visto avanzar decisiones que van en sentido contrario.

La llamada “Ley Bases” ha significado un retroceso profundo en la capacidad del Estado para administrar la economía y proteger el interés nacional. Bajo el argumento de la modernización, se habilitan privatizaciones, se debilitan controles y se entrega soberanía en áreas estratégicas. La ley Bases derogó el autoabastecimiento de hidrocarburos que establecía la anterior ley, y se retiró la intervención del Estado en los precios del combustible, sujetandolos al precio internacional a pesar de que somos productores y tenemos reservas importantes.

Este gobierno impone, a fuerza de dádivas a las administraciones provinciales y represión a los trabajadores, un modelo de flexibilización laboral que no genera trabajo digno, sino precariedad. Se ataca al sistema previsional, debilitando el derecho de nuestros jubilados. Se desarticulan lasconvenciones colectivas, que son una herramienta histórica de defensa de los trabajadores.

Y así, se debilita el corazón mismo de la soberanía popular: el trabajo. Un Pueblo sin trabajo, mal remunerado, vive la tristeza de no encontrar el rumbo necesario. Porque no hay patria soberana con un pueblo empobrecido. No hay nación libre sin cumplir las premisas levantadas por nuestro Papa Francisco de “paz, pan, tierra, techo y trabajo”.

También vemos con preocupación el avance sobre nuestros bienes comunes. La presión sobre normas de protección ambiental, como la ley de glaciares, abre la puerta a la explotación indiscriminada de recursos estratégicos. La tierra, el agua, el litio, la energía, están siendo subordinados a intereses externos mediante concesiones y beneficios impositivos, para las empresasextranjeras, mientras aquí se burlan de las empresas nacionales que quiebran porque dicen que no tienen “competitividad”. Ayudan a las empresas extranjeras que vienen a saquear los recursos naturales estratégicos y aplastan a las empresas argentinas que producen en la industria y generan trabajo.

En medio de este conflicto de intereses, hubo un récord de participación ciudadana y popular: Más de 100 mil personas se anotaron para la audiencia pública de la reforma de la Ley de Glaciares. Sólo habilitaron al 1% de los inscriptos. La ley favorece a las grandes mineras extranjeras, sin regalías ni beneficios destacables para la ciudadanía, en el marco de una creciente política de primarización de la economía.

La extranjerización de la tierra y la entrega de recursos no son hechos aislados: son parte de un modelo que concibe a la Argentina como proveedor de materias primas, no como una nación industrial y desarrollada. Denunciamos los incendios forestales intencionales de la Patagonia con el fines inmobiliarios, así como la entrega de las naciente de Ríos a Empresas de diversos Paises, de regalar el manejo del agua a la Empresa Mekorot, todas y muchas más acciones avaladas por el gobierno Nacional, gobiernos provinciales, políticos, jueces y medios de Comunicación. Eso es inconstitucional porque viola Los Pactos Internacionales de los Derechos Humanos, Sociales, Culturales y Ambientales.

¿Cómo olvidar, en las canchas de fútbol y las calles del Mundial -que dentro de unos meses se desarrollará en el peligroso país del Norte en guerra-, cuando digamos «Y los pibes de Malvinas que jamás olvidaré», si en Argentina tenemos un Presidente que venera a la matadora de soldados argentinos Margaret Tatcher?; ¿Cómo negar que nuestra cancillería viola sistemáticamente el mandato de la sangre y la historia, omitiendo las declaraciones y acciones que requiere nuestra Patria?

Los usurpadores ingleses de Malvinas hacen ejercicios militares en nuestras aguas u otorgan licencias pesqueras y petroleras, sin hacerse los reclamos correspondientes por parte del gobierno nacional.

Es el mismo gobierno que quiere abrir bases militares norteamericanas en la Patagonia, ocupando militarmente nuestra región pivote hacia la Antártida, a la vez que uno de los mayores reservorios de petróleo y gas del mundo. Recursos por los que actualmente se libra la guerra imperialista en Irán y por los que los mismos norteamericanos secuestraron un Presidente en el principal país petrolero de Sudamérica: Venezuela.

Mientras este gobierno del saqueo, la usura, los dirigentes narcos y la especulación financiera es débil con los poderosos y les entregan en bandeja de plata nuestros recursos, en la Argentina cierran las fábricas, los comercios, crecen los despidos y los aumentos de precios de los consumos de nuestro Pueblo.

A esto se suma el crecimiento acelerado de la deuda externa, que condiciona cada vez más las decisiones soberanas. La dependencia de organismos como el Fondo Monetario Internacional no es solo económica: es política. Limita, condiciona y busca subordinar a las futuras generaciones. Pero todos sabemos que esta deuda externa ilegal, no podrá ser pagada. No tiene avales institucionales, ni pasó por el Congreso, además de utilizarse para especulación y fuga de dinero por las empresas de donde provienen los mismos funcionarios del gobierno, especialmente el banco JP Morgan.

Y mientras tanto, se instala un discurso peligroso: el de destruir el Estado desde adentro. El propio presidente Javier Milei se ha definido como un “topo” que viene a destruir el Estado. Pero el Estado no es un enemigo de la Nación. Van de la mano. No puede haber Nación sin Estado. El Estado es la herramienta que tiene el pueblo para organizarse, para protegerse, para desarrollarse. Destruir elEstado es debilitar la soberanía. Es dejar a la Nación indefensa frente a los intereses más concentrados del mundo.

También asistimos a un alineamiento internacional que nos aleja de una política exterior soberana. El acercamiento automático a potencias como Estados Unidos y el alineamiento en conflictos ajenos, como en Medio Oriente haciendo seguidismo de Israel, nos alejan de una inserción inteligente y autónoma en el mundo. Milei dijo que “vamos a ganar la guerra” y que es el “Presidente más sionista del mundo”, asumiendo la identidad política colonialista que hoy tiene en vilo al mundo con las masacres de Gaza, entre otras.

Argentina no debe ser satélite de nadie. Debe ser protagonista de su propio destino. Y en este contexto, la causa Malvinas adquiere aún mayor profundidad. Porque no se puede reclamar soberanía sobre nuestras islas mientras se resigna soberanía en el continente. No se puede defender el Atlántico Sur mientras se entregan nuestros ríos, nuestros puertos, nuestro comercio exterior. El Canal Magdalena, la soberanía fluvial, el control de nuestras exportaciones, son parte de la misma lucha.

Mientras este 2 de abril recordaremos a nuestros héroes de Malvinas, que lucharon por defender nuestro territorio, se cocina en los despachos del Ministerio de Economía la entrega de nuestros ríos De la Plata y Paraná. Quieren privatizar las vías navegables entregandolas a sus amigos, en una concesión amañada. Quieren hacer de nuestros ríos superautopistas de un comercio exterior por donde se llevan nuestra leche, nuestra carne y nuestros alimentos, horadando su lecho hasta profundidades que generarán una catástrofe ambiental, para los grandes barcos de las multinacionales.

Las empresas extranjeras que patrocina Milei y buena parte de la dirigencia vendepatria, controlan el comercio exterior y favorecen la dolarización que hace que aquí sea más caro comer los alimentos que producimos y que en otras partes del mundo gozan.

El Estado debe ejercer el comercio exterior, siendo parte del mismo y participando de la disputa de la renta, para redistribuirla. La flota mercante fluvial y de ultramar nacionales, son una prioridad.

La ciencia, la tecnología, la energía nacional, son parte de la misma lucha. Defender los trenes, los satélites, la energía nuclear, la industria siderúrgica, por decir algunas otras áreas donde los poderosos decidieron atacar, son parte de esa misma lucha, para lo que pretendemos estar hermanados.

Denunciamos la política de privatizaciones, de entrega del patrimonio público a las corporaciones internacionales y socios internos, que quieren quedarse con AySA, principal empresa del servicio de agua y saneamiento, así como enajenar Núcleo eléctrica argentina, empresa estatal encargada de generar energía eléctrica a través de la operación de las centrales nucleares en el país.

Este año también tienen en carpeta privatizar Transener (Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión S.A.) la empresa líder en Argentina dedicada al servicio público de transmisión de energía eléctrica en extra alta tensión. La empresa Belgrano Cargas, línea ferroviaria estatal argentina de carga, estratégica para el noroeste y noreste del país y SOFSE (Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado), encargada de operar el transporte de pasajeros.

Y por supuesto, la defensa nacional. La desmalvinización luego de la guerra de Malvinas en los años 80 y 90, incluyó el desarme y el achicamiento de nuestras capacidades militares, típico de una dirigencia derrotada y sometida para administrar la dependencia. Las torturas a los conscriptos durante la guerra fueron solo un ejemplo de una cúpula militar preparada para reprimir a su Pueblo.

Los Tratados de Madrid I y II fueron el correlato del Consenso de Washington a nivel mundial y delPacto de Olivos que dejó esta Constitución, antesala de la estrategia actual de fractura del territorio nacional. Sin fuerzas armadas sanmartinianas, no puede haber defensa real de la soberanía nacional.

Malvinas, el Atlántico Sur, la plataforma continental, son territorios estratégicos en disputa, con una parte usurpada, como usurpada están la economía, la administración del Estado, las partidas del presupuesto para la educación, las ciencias, la seguridad y los Estados provinciales.

Este 2 de abril, levantando las banderas argentinas en el obelisco, queremos resaltar que Malvinas es pensamiento estratégico, elaborado por nuestro Pueblo a lo largo de la historia; una suerte de alma de lo “argentino” que nos une por mucho más que sus valorables recursos y proyección geopolítica. Malvinas nos une.

Por eso jamás nuestro Pueblo será derrotado definitivamente, aunque vivamos estos momentos donde gobiernan los vendepatrias. El Pueblo vencerá, porque tiene esa fuerza que da la identidad argentina y malvinera, que nos guía a tiempos de gloria.

Por eso hoy, al recordar a nuestros héroes, no podemos quedarnos sólo en la emoción, que es saludable y necesaria. Tenemos que asumir la responsabilidad histórica que nos toca. Defender la soberanía en todas sus dimensiones. Defender el trabajo, la producción y la industria nacional. Defender el Estado como herramienta del pueblo. Defender nuestros recursos, nuestra tierra y nuestro futuro. Porque la soberanía no se declama: se construye. Y también se defiende. Con memoria. Con conciencia. Y con compromiso.

Porque las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

Este jueves 2 de abril, a las 13 hs, te esperamos con tu bandera argentina y tu camiseta celeste y blanca, a luchar para que Argentina gane.

¡Patria si!, ¡Colonia no!

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo