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Análisis

Despidos, maltrato y violencia en Clarín

El domingo los trabajadores y las trabajadoras de Clarín amanecieron desesperados. Con mensajes, llamadas e ingresos frenéticos a las casillas de mail para saber quién estaba adentro y quién afuera.

Publicado hace

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Por Comisión Interna de SiPreBA AGEA Clarin

El domingo los trabajadores y las trabajadoras de Clarín amanecieron desesperados. Con mensajes, llamadas e ingresos frenéticos a las casillas de mail para saber quién estaba adentro y quién afuera. Abarrotados de miedo e incertidumbre, como hace cuatro años, igual que en el 2000, fuimos testigos y víctimas de la violencia y el maltrato de una empresa que en 2022 declaró ventas por 73.589 millones de pesos.

Fueron 48 los que se encontraron con un mail en el que se les anunciaba que habían sido despedidos, algunos después de más de tres décadas en la empresa. Suertudos aquellos que pudieron leer las palabras cínicas con las que les informaban que ya no había lugar adonde ir a trabajar el lunes. Con otros ni siquiera tuvieron esa deferencia: sus claves estaban bloqueadas y tuvieron que asumir con desconsuelo que eso los significaba afuera.

El resto fue testigo de una nueva y siniestra reestructuración anunciada de la misma manera que en 2019 y que no significó otra cosa que más precarización, más maltrato y salarios más depreciados.

Una reestructuración sin cambio de estructura y que se excusa en la innovación pero que termina desguazando el área de redes y la Mesa Visual, claves para la adaptación a las nuevas tecnologías.

La empresa habla de cambios para “crecer” en medio de una situación económica que reconoce crítica pero en la que arrastra a 48 personas al desempleo y al resto de sus empleados a salarios miserables por debajo de la canasta básica porque se niega a discutir salarios con el SIPREBA. Refiere a 130 nuevos puestos de trabajo, en dos años, sin contar la cantidad de personas que abandonaron la empresa hartos de los sueldos magros e imposibilitados de todo crecimiento por favoritismos caprichosos.

Clarín no respetó la conciliación obligatoria y no dejó entrar a sus trabajadores a la empresa este lunes. El martes, tras una reunión en el Ministerio de Trabajo, en el marco de la negociación obligatoria, se abrió un canal de diálogo con los legítimos representantes de los trabajadores nucleados en el SIPREBA.

Clarín dice que los despidos son para acelerar “la reconversión y adecuarse a las exigencias del periodismo digital”, pero para eso no era necesario echar a algunos de los mejores profesionales de la empresa y menos con la violencia y el desprecio que los caracterizan.

La decisión es un mensaje interno que atenta contra la organización gremial dentro de la empresa pero también contra todo el gremio de prensa. Pretenden continuar negociando salarios a la baja y cambiar el foco de la discusión.

 Los salarios de esas 48 personas que arrastraron al desempleo equivalen al 0,19% de las ventas declaradas en 2022. Sus salarios apenas representan el 5,3% de las remuneraciones del Directorio y Alta Gerencia del Grupo durante 2022, equivale apenas al 4,29% de la pauta recibida el año pasado.

La situación de los trabajadores de prensa es alarmante. No llegamos a la canasta básica. Pero no van a lograr corrernos del eje con despidos disciplinarios. Vamos a dar pelea, por la reincorporación de los 48 compañeros despedidos y por salarios dignos.

Análisis

Transmisión y política 

Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

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El-Argentino-Por Jesús Rivero

Por Jesús Rivero*

Deseo comenzar por la etimología de transmisión, porque como planteaba Jacques Marie Emile Lacan, el origen me colma.

Transmisión etimológicamente significa acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

¿Qué se transmite?

El objeto petit “a» que agujerea al sujeto-sujetado y lo sostiene desde su pérdida. 

¿Es pedagógico?

Se puede decir que no. Aunque las palabras no pueden decir todo.

Éste petit “a» de Jacques Lacan es su invento privilegiado, ya que a la nada le cedió un lugar topológico, lo nombró y dio (donó) existencia.

Falta irreductible que opera más allá del sujeto supuesto saber. Es la hiancia que motoriza el deseo. Lacan en su última enseñanza transmite esto, la cosa, el ruido. No un supuesto saber platónico y universal, esto obtura.

Hagan la prueba, pongan sobre un escritorio una piedra y un libro frente a una audiencia y observen las miradas de dicha audiencia, que se transmite. El ruido, la enunciación del enunciado. El dicho del decir del disertante, cuyo rasgo unario, no tiene que ver con la pedagogía. Lo que se transmite es otra cosa, el objeto petit “a».

Lo que todos buscan en este movimiento, que es el peronismo, cuyo significante vacío busca negociar con un significado. Es el punto de capitón que anuda la significación. Esta lucha casi interminable que auguran para siempre los opositores, pero nadie mejor que ellos saben, que dicha disputa de poder (lucha de clases) siempre llega a su anudamiento.

El significante vacío sin negociación, no es nada. La problemática es intentar identificar un líder, sin transmisión. Sin hacer circular una cosa, más allá. Esto no puede ser forzado, no es pedagógico, responde a la lógica de la falta, de lo que se perdió. El mismo Sigmund Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” planteó que “las masas no se identifican al ideal del yo, sino que se identifican entre sus yoes, al objeto ideal que es el líder». Es decir, no hay identificación al significante, sino entre las masas a un rasgo, que es el objeto ideal.

Este objeto (poder) no es pedagógico. No se aprende, se comprende. La conducción no es para cualquiera, se tiene o no se tiene. Todos tienen el bastón de mariscal en la mochila, pero no todos saben transmitirlo. De aquí, vemos a grandes teóricos no entender la fórmula de dicha conducción, nunca la van a entender, porque no se entiende se comprende. 

El mismo Juan Domingo Perón, que en lo singular creo es el mejor en conducción, no decía: “la política no se aprende, se comprende, y solamente comprendiendo es posible realizarla racionalmente. Decía el Mariscal de Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas, pero decía que la mula no sabía nada de estrategia. Lo peor es que él pensaba que muchos de los generales que también lo habían acompañado, sabían lo mismo; hay hombres que toda su vida han hecho política, pero nunca la han comprendido. El éxito será siempre para quien la haya comprendido, no para el que pretenda aprenderla”.

Hoy en día hay muchos que pretenden aprenderla, y hay pocos que desde el exilio, cárcel o proscripción, la comprenden. Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

*escritor y activista político.

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