Análisis
Milei en defensa del capitalismo y la propiedad privada
Comentarios al libro de Javier Milei “Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica. De la teoría económica a la acción política”, de Editorial Planeta.
Por Julio C. Gambina
Nunca había leído un libro ni artículos de Milei y eso que el señala que publicó muchos, varios de ellos denunciados por plagio. Incluso, ahora, la editorial Planeta retiró de circulación uno de esos libros en España porque incluía una biografía falsa, en donde se enunciaba que se había doctorado en la UBA. Ninguna editorial publica sin verificación del propio autor los datos incluidos en la edición, por lo que suponemos que no se trata de un “error de imprenta”. En rigor, Milei no se doctoró en ninguna Universidad, ni pública ni privada, solo obtuvo el “honoris causa” del Instituto Universitario ESEADE, ámbito de culto liberal en donde no existe pluralidad ideológica o teórica, solo liberalismo.
En fin, comentaremos un libro de un personaje muy cuestionado por sus prácticas literarias y más allá. Solo presté atención a discursos y escritos de Javier Milei desde que irrumpió en la política como legislador nacional en 2021 y mucho más desde el acceso a la presidencia en diciembre del 2023.
De hecho, el libro que se presentará públicamente el próximo 22 de mayo, reúne los principales discursos realizados en el país y en el exterior durante su breve mandato, precedidos por su alocución al recibir el honoris causa de la casa universitaria liberal en diciembre del 2022. Las palabras preliminares están datadas en Olivos, sede de la residencia presidencial, en abril del 2024. Nada más nuevo, por lo pronto, en el pensamiento del autor que comentamos.
Se trata de un panfleto de 375 páginas con muchísimas reiteraciones, algunas prácticamente calcadas y otras apenas matizadas de un artículo a otro de los que integran y abultan innecesariamente el volumen. Los artículos son discursos oportunamente leídos o escritos preparados al efecto, en donde se reitera no solo la línea argumental esencial, de sustento y promoción del capitalismo y una despiadada crítica al socialismo, sino la reiteración de ejemplos que circulan de un discurso a un escrito en reiterada vocación repetitiva.
Influencia libertaria
El libro permite identificar el trayecto de la formación profesional de Milei y su descubrimiento en torno de 2014 de la obra de Murray Rothbard, especialmente “Monopolio y competencia”, dice él mismo, de donde obtendrá sus convicciones para una prédica sin objeciones a la defensa del accionar monopólico, asumiendo el carácter heroico de los empresarios que acceden producto de la competencia a la dominación del mercado.
En general, muy pocos conocen al maestro inspirador de Milei, personaje de la ultraderecha estadounidense, con vínculos antisemitas, un negacionista del holocausto y vinculado a grupos promotores del racismo y la discriminación, caso del Ku Klux Klan. Rothbard, fallecido en 1995, fue fundador del partido libertario en EEUU y el padre de una de las ideas en campaña electoral relativa al derecho de los padres a desentenderse de los hijos, incluso incluirlos en la esfera mercantil, por solo mencionar uno de los grotescos de las propuestas del teórico liberatorio que inspira al presidente de la Argentina.
La realidad es que Rothbard es parte de un camino intelectual asociado a las reaccionarias concepciones de la tradición de la Escuela Austríaca de Economía, la EAE, especialmente sus referentes, entre los que Milei destacará a Ludwig von Mises (1881-1973) y a Friedrich von Hayek (1899-1992). Ambos protagonistas activos del conservadurismo al final del imperio austro-húngaro al final de la primera guerra mundial. La Viena socialista de 1920 tendrá a esos referentes de la EAE como acérrimos enemigos, defensores del conservadurismo del imperio fenecido. Vale mencionar que ese será el antecedente intelectual para que Hayek sea convocado a comienzo de los treinta del Siglo XX a Cambridge para confrontar con la novedad que suponía el incipiente desarrollo de la influencia de John Maynard Keynes (1883-1946) en Gran Bretaña.
Recordemos que Hayek, Nobel en 1974, escribe en 1944 “Camino de la servidumbre”, en que la tesis principal es que el rumbo de la política económica hegemónica en el sistema mundial desemboca en el socialismo, adjudicado al destino de las políticas de bienestar en boga a fines de la segunda guerra mundial. Mises y Hayek son los abanderados de la prédica en contra del socialismo, no tanto en consideración a Marx y su tradición posterior en la era de las revoluciones desde octubre del 1917, sino y muy especialmente en contra de Keynes y el keynesianismo reinante desde mediados de los 40 del siglo XX, que perdurará hasta la emergencia del neoliberalismo instalado a la salida de la crisis capitalista de los 60/70. Un neoliberalismo esbozado como proyecto en Mont Pelerin, Suiza, en 1947.
Milei en la tradición “cuantitativa”
En su discurso de diciembre del 2022 en ESEADE, Milei describe su lectura de un “árbol genealógico” del pensamiento económico, tomado de un texto de Axel Leijonhufvub, que curiosamente no se cita como correspondería a un texto académico, siempre y cuando imaginemos al autor comno un académico, cuando en rigor, apenas si es un divulgador libertario de la ultraderecha. Es importante el “árbol genealógico” porque le permite escindir a la EAE de la tradición neoclásica, y desde allí esbozar la crítica que incluye en el subtítulo del libro como “la trampa neoclásica”.
Leijonhufvub deriva de la teoría cuantitativa una rama que desemboca en Irving Fischer (1867-1947), quien sistematiza la teoría cuantitativa formulada en el siglo XVI, y finalmente en Milton Friedman (1912-2006), Nobel por el Banco de Suecia en 1976; y otra rama que inicia en Knut Wicksell (1851-1926), con interpretaciones diferentes a las de Fischer. De Wicksell despliega tres derivaciones, la escuela sueca, la de Cambridge (incluye a Keynes y dos derivaciones, una de las cuales identifica a los keynesianos “neoclásicos”), y la tercera son Mises y Hayek, tercera generación de los austríacos.
Esa descripción de las ideas de la “macroeconomía” dejan afuera de la evolución del pensamiento a la crítica de la Economía Política, o sea a Carlos Marx (1818-1883) y su tradición hasta el presente. Una lectura diferenciada a la de Milei sobre la historia del pensamiento económico, encuentra el parte aguas, precisamente en Marx, ya que la escuela clásica, sistematizada desde Adam Smith desde 1776, tendrá desarrollo hasta la crítica de Marx, que habilita el parte aguas de la evolución de la crítica en la diversa tradición de Marx hasta el presente, por un lado, y por el otro, la deriva neoclásica, incluido Keynes y su ruptura epistemológica y debate con los monetaristas y austriacos propiamente dichos. Esta descripción es asumida, incluso, por manuales tradicionales de enseñanza como los de Paul Samuelson (1915-2009).
Milei pretende en sus discursos y escritos desvincular a la EAE de la corriente neoclásica y por ello, la esencia de su crítica a la corriente principal en el capitalismo contemporánea se denomina “la trampa neoclásica”, subtítulo de su libro y de algunos escritos en este volumen. En su práctica política cotidiana discute cada vez más con los principales referentes “profesionales” que adscriben a la corriente principal y ya no queda nadie sin que confronte, quedando cada vez más aislado de socios ideológicos, pero él, se asume como un cruzado de la liberalización a ultranza.
Defensa del capitalismo
Los escritos o discursos apuntan a una estrategia ideológica de defensa del orden capitalista y, por ende, de la propiedad privada de los medios de producción, la libertad de mercado y la concentración monopólica. La hipótesis es que la corriente principal de teoría y política económica, la “neoclásica”, influye en las decisiones asumidas por los decisores en los principales estados del capitalismo actual y lo hacen sobre la base de los “fallos del mercado”, induciendo así a la intervención estatal, rémora derivada de la influencia keynesiana en la lógica normativa de la economía mundial contemporánea.
Por eso el título que remite a la confrontación entre capitalismo y socialismo y a la trampa neoclásica.
El título se arrastra como argumento en su discurso en ESEADE 2022 y en varias conferencias o artículos incluidos en el volumen que comentamos. Es un argumento constituyente de sus mensajes en el país y en el mundo, ahora más activo desde su posición institucional en la Argentina, por lo que insisto no debe subestimarse al Milei propagandista de la versión ultraderechista de una imaginaria estrategia de defensa y relanzamiento del capitalismo ante la crisis contemporánea.
Su visión del capitalismo remite a la imagen de la “pipa”, explicando la expansión de la producción y la disminución de la pobreza en sentido histórico gracias al orden capitalista. Claro que omite el proceso violento y expropiatorio de la acumulación originaria del capital, sujeto dominante en el capitalismo. El descubrimiento, conquista y colonización de lo que hoy llamamos América, genocidio mediante, es parte de ese mecanismo de constitución de relaciones monetarias mercantiles que organiza la sociedad contemporánea, en la región y en el mundo. Sin genocidio y saqueo no hay proceso de revolución industrial en territorio europeo. La revolución en el transporte y las comunicaciones favoreció el proceso de explotación y saqueo, esclavización mediante para la emergencia de la idílica sociedad capitalista.
Milei explica la gran expansión productiva de los últimos 250 años sustentados en gráficas de estimaciones extrapoladas de evolución económica y productiva que explicitan una gigantesca evolución de bienes de consumo, de producción y de la riqueza. En rigor, la tesis que motivó la sistematización del nuevo tiempo histórico fueron los estudios económicos de Adam Smith quien escribió acerca de la causa de la riqueza de las naciones. La pregunta para la investigación de Smith fue a propósito de la riqueza, en tanto novedad civilizatoria. Su aproximación lo llevó a la teoría del valor, que para Milei, constituyó el “error” de Smith. Milei destaca de los clásicos solo a Smith, negando su aportación sustancial y ordenadora de los debates posteriores con base a la teoría del valor trabajo, potenciada por David Ricardo (1772-1823).
Es Marx quien llevará a fondo el estudio de la ley del valor, especialmente con la especificidad de la “fuerza de trabajo” como mercancía que genera mayor valor en el proceso de producción, formulando el origen del excedente económico con su teoría de la plusvalía. Con Marx se inicia la crítica a la Economía Política y esta potenciará su carácter apologético del capitalismo, e incluso reniega del apellido para constituirse en “Economía” a secas, entre 1871 y 1890, para así desentenderse de lo social y correr sus objetivos y motivaciones a la mejora de las ganancias empresarias y a la reproducción de una lógica naturalizada de explotación de la fuerza de trabajo y saqueo de los bienes comunes.
Por eso, en el texto de Milei siempre se enaltece al “empresario” y toda la lógica de la escritura apunta a exaltar al sujeto “empresario”, nunca al trabajador.
Crítica a la crítica
La confrontación a la crítica de Marx da inicio la corriente neoclásica con todos los matices hasta nuestros días. Serán los austríacos, quienes en 1871 comienzan esa deriva, con Carl Menger (1840-1921) en 1871, a pocos años de publicado el Tomo I de El Capital (1867) y hasta 1890 con Alfred Marshall (1842-1924) y su identificación de la disciplina bajo la denominación extendida hoy como “Economía”.
Cuando Federico Engels publica los Tomos II y III de El capital, sobre borradores de Marx, un austríaco, Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914) lleva a fondo una crítica referida a las contradicciones de estos volúmenes con el Tomo I, incluso, aduciendo que Marx no los publicó en vida por las contradicciones que se conocen como los “problemas de la transformación de los valores en precios”, una polémica que involucró a marxistas desde entonces hasta el presente.
Desde allí es que Milei descalificará a Marx en pocas líneas, repitiendo que los aportes de Marx corresponden a Johann Rodbertus (1805-1875) y sus obras de los 30 y 40 del siglo XVIII. Engels responde a Rodbertus, quien acusaba de plagio a Marx. Es una amplia respuesta en el prólogo a la edición del Tomo II en 1885, en donde Engels señala que los antecedentes del plusvalor ya están en Smith y en Ricardo, que Rodbertus no va más allá que ellos, pero que la importancia de los estudios de Marx permitieron avanzar en la construcción de la teoría del valor (marxista), y más precisamente en precisar la mercancía “fuerza de trabajo” y la relación mercancía – dinero y la transformación del dinero en capital, en un recorrido conceptual de categorías que se despliegan en el Tomo I. En ese prologo anticipa se completará la elaboración compleja de Marx con la publicación del Tomo III publicado en 1894, dando por completo el proceso de producción y circulación del capital con la esencia de la tasa media de ganancia.
Claro que pedirle a Milei el estudio de Marx es mucho y apenas repite una vieja y desechada polémica entre Engels y Rodbertus.
Milei es parte de la crítica a la crítica y por eso argumenta desde la Economía y apenas reivindica a Smith y su “mano invisible”, no la teoría del valor trabajo, una de las bases esenciales del debate teórico, aun con la crítica neoclásica de mutar del valor objetivo al subjetivo, a las preferencias del consumidor, a los empresarios y nunca a las trabajadoras y los trabajadores.
Había que leer el nuevo libro de Milei
Algunos colegas y amigos me decían que perdía el tiempo leyendo el panfleto que desde la tapa contrapone, sin mencionar a que ciudades pertenecen, pero que imaginamos. Por un lado, la urbanidad artificial de las modernas ciudades del capitalismo ostentoso, con la urbanización deteriorada producto de sanciones unilaterales y el boicot genocida por la vanguardia del imperialismo.
La foto del retiro de tapa es la pose de un pensador, que hasta ahora destaca como comentarista de la televisión, animador de las redes sociales que generó una gran ilusión social para acceder a la primera magistratura en la Argentina y desde allí irradiar “ideas fuerza” del libertarismo, muy alejado de las concepciones de la libertad como aspiración social para la disputa por la igualdad y la emancipación social.
No es un tema menor, porque en el presente sigue en campaña, local y global, que lo diferencia de otros derechistas, que junto a conservadores y cultores de la restauración conservadora se presentan como “nacionalistas”, caso de Trump, Bolsonaro o Meloni, Le Pen y otros.
En ningún lugar del libro, ni en su práctica política emerge un mínimo s de nacionalismo. Su prédica es universal en defensa del régimen del capital y de la dominación monopólica sobre el mercado y el Estado. Por eso pregona junto a la liberalización en interés del capital, la necesidad de un fuerte estado para asegurar la represión contra las demandas asentadas en el conflicto social por mejorar la vida de las clases subalternas.
No es necesario leer el libro para conocer la avanzada de ultraderecha que difunde Milei y su equipo para reestructurar regresivamente el capitalismo local. Lo sustenta como una muestra de lo que imagina para superar la crisis mundial contemporánea, que desde 2007/09 se expresa con un crecimiento débil. Según relata y escribe, su especialidad en promover el “crecimiento”, algo que brilla por su ausencia en una cruda recesión llegando al primer semestre de gobierno, apunta a resolver el crecimiento de la economía capitalista mundial, aunque en el camino, millones queden afuera, ya no solo de la reflexión de un escriba o hablador, sino ahora, de un personaje que decide los destinos de un país con pretensión de ser “influencer” en la política mundial.
Cada vez más aislado, el resultado es profundamente regresivo y empobrecedor, habilitando un vacío político que requiere de alternativas en sentido contrario a la apología capitalista y sobre la propiedad privada que pregona en su nuevo libro Javier Milei.
Análisis
Guerra, inflación y ajuste sin fin
El ajuste libertario analizado por el Foro de Economía y Trabajo.
Por Foro de Economía y Trabajo
La “guerra económica” abierta cuyas consecuencias sufre toda la humanidad, se agravó al perpetrarse la barbarie bélica de EEUU e Israelcontra Irán, agresión que el presidente Milei respalda y tiene como uno de sus objetivos – como también se verifica desde la intervención del presidente estadounidense en Venezuela – el control de la producción y comercialización de los hidrocarburos.
La repercusión en los precios internacionales del gas y el petróleo fue inmediata. Como la energía atraviesa transversalmente toda la economía, involucra también al precio de los alimentos, golpeando las condiciones de vida de cientos de millones de personas.
Llamativamente el gobierno de Javier Milei y sus economistas vienen afirmando que Argentina en esta situación tendría condiciones «ganadoras» y aumento de las exportaciones.
Al mismo tiempo, asignan el mismo motivo – el salto de los precios mundiales – al actual empuje inflacionario para justificar el empeoramiento inflacionario económico y social, a pesar de que Argentina cuenta con capacidad superlativa para la producción – tanto de energía como de alimentos – para satisfacer la demanda interna con la producción propia y permitir excedentes crecientes de exportación, con costos muy menores a los precios internacionales.
Con esa excusa del «aumento de los precios internacionales » se oculta quién se apropia de la renta diferencial y extraordinaria que, en razón de esas ventajas de nuestro país, y a costa de las condiciones de vida de la población cuando se imponen esos precios en el mercado interno.
Con guerra o sin guerra, con la política de “hagan plata, evadan y fuguen divisas cuanto quieran” de Luis Caputo y Javier Milei, la población paga sin justificación a precio internacional los consumos e insumos que produce y consume en pesos, empeorando las condiciones de trabajo, de pérdida de empleo, de calidad de vida y competitivas para producir con trabajo argentino agregado.
Es la repetida experiencia de planes económicos en favor de pocos muy ricos, que perjudican al conjunto de la sociedad y el país. Como ya ha sucedido, se suma la apertura importadora; y la respuesta que dan un alto número de empresas es profundizar una reconversión de sus estrategias de negocios: desplazan producción local, avanzan en la importación de bienes finales, recortan empleo y sostienen elevados márgenes de rentabilidad en la comercialización.
Así, se agrava el actual desorden macroeconómico con resultados regresivos, reflejados en mayor inflación, el deterioro de los ingresos, una creciente precarización de las condiciones laborales, expansión del pluriempleo, aumento de la marginalidad, endeudamiento para alimentos y servicios básicos con tasas usureras, empeoramiento de la calidad de vida de los hogares. Significa más inflación, recesión y desempleo que no se reflejan en las estadísticas oficiales.
LAS ESTADISTICAS OFICIALES
Una deliberada falta de eficacia estadística – funcional a la estrategia comunicacional del Gobierno- se manifiesta en particular en la medición oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que continúa utilizando ponderadores correspondientes a una estructura de consumo muy anterior (Encuesta Nacional de los Hogares-ENGHo 2004/05), por lo que su nivel general no refleja plenamente la evolución real del costo de vida que enfrentan los hogares.
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 el IPC Nacional, principal indicador para monitorear la inflación, acumuló una variación en torno al 293% y volvió a acelerarse desde mayo de 2025, con aumentos particularmente regresivos en rubros esenciales como Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (540%) y Transporte (347%), que junto con Alimentos y bebidas no alcohólicas (273%) concentran alrededor del 50% del gasto de consumo de los hogares, de acuerdo al patrón de consumo de la última Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo 2017/18) cuya aplicación se suspendió.
La no actualización de la estructura de ponderadores del IPC implica, para el período noviembre de 2023 – febrero de 2026, una brecha acumulada de alrededor de 19 puntos porcentuales, 280% vs. 299%, al comparar el IPC INDEC con el IPC CABA IDECBA (Instituto de Estadística y Censos la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) este último con una estructura de consumo más actualizada.
En este contexto, las subas nominales de los ingresos laborales no logran compensar la inflación, lo que se traduce en pérdidas de poder adquisitivo, más acentuadas aún al considerar mediciones alternativas como el IPC CABA. Se verifica así una caída generalizada de ingresos hogareños en términos reales, con pérdidas de alrededor del 6,7% en los salarios del sector privado registrado, y superiores al 20% en promedio para el sector público (-38,4% en la Administración Pública Nacional; -13,7% en provincias, y -35,4% en Universidades a diciembre de 2025).
A febrero de 2026, la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE) se ubicaba apenas por encima de la línea de pobreza para un hogar tipo de 4 personas: $1.734.357 vs. $1.397.672. Mientras que, a marzo de 2026, el Salario Mínimo, Vital y Móvil – $352.400 – y el Haber mínimo jubilatorio -$369.601- aún permanecen por debajo de la línea de pobreza por adulto equivalente: $464.228, canasta básica total, y cabe preguntarse: ¿quién puede vivir con esta suma?
Es de destacar que, considerando los datos oficiales, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) a marzo de 2026, tiene un poder de compra reducido al 25% de la CBT correspondiente a una familia tipo de cuatro personas: $352.400 vs. $1.434.464.
Este ajuste permanente es la política básica con que el gobierno exhibe con engaño un superávit fiscal artificial, dado que capitaliza intereses de la deuda que no paga, incluso debe tomar la resolución de reducir el gasto público en un 20% con respeto al presupuesto, para poder pagar la deuda. Las consecuencias están a la vista: caída del consumo, de la demanda, la producción, el empleo y la recaudación fiscal.
El deterioro persistente de las condiciones del mercado de trabajo, se evidencia en la caída de la tasa de empleo y de la asalarización, el aumento de la tasa de desocupación —7,5% al 4T25, +1,8 puntos porcentuales respecto de igual período de 2023— y la persistencia de elevados niveles de no registro.
La supuesta reducción de la pobreza por ingresos desde principios de 2024 aparece explicada, también con engaño por el mayor peso de ingresos no laborales (transferencias) y por factores metodológicos asociados tanto a la captación de ingresos laborales y no laborales(cambios en los instrumentos de relevamiento y mejoras en la recordación, que podrían estar vinculadas en parte al uso de billeteras virtuales, entre otros) como a la falta de actualización de la canasta básica total con la que se mide la línea de pobreza, con base en la ENGHo 2017/18. La evolución observada no necesariamente refleja una mejora sostenida de los ingresos laborales.
Lejos de observarse “la clara mejora distributiva” que clama el gobierno, tenemos una tendencia regresiva en la distribución del ingreso, con pérdida de participación de los ingresos laborales tanto en los deciles más bajos como en los sectores medios, y una mayor dependencia de ingresos no laborales en los hogares de menores ingresos.
INFLACION: PROBLEMA CENTRAL
La inflación se agravó desde la mega devaluación del 12 de diciembre de 2023, potenciada por la liberalización de los precios y la injusticia tributaria, el deterioro social y económico.
Los salarios, el gasto público social o el “exceso de demanda interna” popular no son las causas del alza del índice de precios. Tampoco lo es la emisión monetaria, siendo que el gobierno oculta con «contabilidad creativa» el crecimiento gigantesco de endeudamiento público para sostener la ola de especulación financiera y fuga de capitales, que sí es la causa principal de la inflación.
La inflación es un problema central para nuestra economía nacional, con múltiples causas: comenzando por una deliberada desregulación y la internacionalización de los precios. Esta resulta favorable a comportamientos especulativos de posición dominante de grupos monopólicos/ oligopólicos que prevalecen en sectores claves de oferta de productos y servicios. En ella incide la fuga de divisas por diversas vías, las condiciones de los fraudulentos acuerdos con el Fondo Monetario, las altas tasas de interés anti-productivas, la regresividad del sistema tributario donde el 70% de la recaudación se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a los precios de los bienes y servicios.
ACUERDO PARA UNA SALIDA ORDENADA
No hay una salida ordenada del desorden económico generado por este gobierno sin comenzar a construir, desde ahora, un acuerdo sobre un plan común que aborde un cambio de rumbo drástico, que contemple metas, compromisos y estímulos regionales y sectoriales de mediano y largo plazo, con eje en el trabajo y la producción.
En ese sentido, la superación de la actual emergencia económica tiene como requisito un acuerdo sobre conformación y análisis transparente de precios con abastecimiento garantizado. Abordando en primer lugar alimentos y energía asequibles tanto para la emergencia como para el crecimiento económico, siendo que el país cuenta con capacidad superlativa para satisfacer la demanda interna con costos muy menores a los internacionales.
En su definición, ejecución y supervisión son imprescindibles la participación de los trabajadores, los empresarios, y de los consumidores en general. En este sentido es que coincidimos que puede resultar muy positiva la anunciada constitución de un observatorio anunciado por la CGT para la elaboración de indicadores propios.
Esta participación no será posible sin establecer un adecuado sistema de información pública, que a su vez es requisito para la eficacia y eficiencia de una política de orientación de los precios virtuosa:
● con índices de precios creíbles, basado en una encuesta nacional de hogares que se actualice de manera regular para captar los cambios en los gastos y consumos de los mismos;
● con un seguimiento de carácter público y publicitado, transparente, de la estructura de costos de producción y comercialización de los distintos consumos para vivir y los insumos para producir.
Esto es imprescindible para inducir márgenes de ganancia razonablesy transparentar las cadenas de valor haciendo pública su integración a la par que se ponen en evidencia sus carencias o “huecos” que redundan negativamente en costos y precios, a fin de planificar su superación.
MEDIDAS A CONSIDERAR EN LA EMERGENCIA
Argentina, país productivo y exportador, puede:
1. garantizar la afirmación de soberanía – en primer lugar, la seguridad alimentaria y energética – para sostener condiciones dignas de vida, con menores costos tanto industriales como de los servicios. Comenzando por desacoplar los precios locales de los mundiales. Con estos últimos en alza y costos locales relativamente más bajos, el interrogante abierto es quién se queda con la renta diferencial y cómo se reparte;
2. por lo tanto, basar el análisis y negociación de tarifas de servicios públicos únicamente en base a costos reales en el país, no por ajustes automáticos por tipo de cambio o indexación por precios internacionales. Determinar tarifas sociales para la energía eléctrica, el gas, el agua, y los combustibles en función de garantizar los derechos humanos y la vida de todas las familias; la producción industrial y de servicios de las Pymes y los emprendimientos sociales. En particular, la energía debe estar al servicio de un modelo económico que priorice la generación de empleo.
3. Controlar el tipo de cambio y regular los valores de las tasas de interés, decretando la emergencia cambiaria y regulatoria para que el BCRA preserve las reservas internacionales y se transparente su utilización a prioridades sociales, productivas y financieras claramente establecidas. Y a su vez que el crédito a los hogares y la producción sea accesible y razonable.
4. Fijar Cupos de Exportación en los sectores que corresponda, como medida de protección para limitar las exportaciones de mercancías en valor o en cantidad que realiza el país durante el período de crisis energética o alzas inusuales de precios o escasez de determinados productos, como alimentos, combustibles, medicamentos, etc., a fin de abastecer en primer lugar las necesidades internas del país.
5. Aumentar los derechos de exportación, que no sólo significa mayor ingreso para el fisco, sino que abarata en el porcentaje de la retención el precio del producto en el mercado interno al desacoplar los precios locales de los internacionales.
6. Establecer un control más estricto de las importaciones, para favorecer el ingreso de bienes y servicios necesarios para el consumo básico y de insumos para la producción, y eliminar o al menos reducir el ingreso de mercancías superfluas y productos a precios de dumping. Restablecer los valores de referencia y el canal rojo aduanero.
7. Fijar provisoriamente los precios – acordes con los costos reales de producción- por un plazo determinado de los productos de la Canasta Básica Total, y de los insumos centrales en la cadena de valor de los sectores productivos. Para garantizar su vigencia resulta importante la participación de sindicatos, organizaciones sociales, y asociaciones de consumidores.
8. Corregir, con los organismos de defensa de la competencia, las ventajas monopólicas u oligopólicas en relación con productos y servicios claves.
9. Coartar las ventajas de “posición dominante” que ejercen las empresas productoras de las materias primas básicas e insumos difundidos, que imponen subas de precios indiscriminadas en cada cadena de valor;
10. Identificar empresas y sociedades, con el fin de diferenciar su tratamiento y los correspondientes requerimientos informativos públicos para lograr una acción positiva y efectiva de la sociedad y el Estado en relación con los desafíos de la producción, la distribución, la fiscalización de la evasión/elusión tributaria la fuga de capitales, el comercio exterior y la inflación. Un paso imprescindible es avanzar en la regulación de la figura jurídica del “grupo económico” en la Ley de Sociedades.
11. Como decimos la regresividad tributaria tiene indudable incidencia en la formación de precios, habida cuenta de que el 70% de la recaudación fiscal se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a precios; ello sin olvidar que los impuestos “directos” suelen transformarse en “indirectos” cuando son pagados por empresas con posición dominante en los mercados. Urge abordar una reforma progresiva, y en un próximo documento actualizaremos nuestra propuesta para superar las inequidades que hacen que soporten más carga tributaria quienes menos tienen.
Por último, señalamos que, para una adecuada administración de los precios, se necesita aplicar normas existentes como ser las Leyes de Defensa del Consumidor 24240, de Defensa de la Competencia 27742, y poner en vigencia efectiva – con intervención del Congreso de la Nación- las Leyes 20.680 de Abastecimiento, Ley 26.991 Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo.”, 27.545 de Góndolas (con derogación inconstitucional por el DNU 70/23, rechazada por el Senado de la Nación).
Cabe revisarlas estableciendo las condiciones para su aplicación, pero sin resignarlas, habida cuenta la conducta histórica de los formadores de precios y su gravísima responsabilidad en las sucesivas crisis socioeconómicas que todas las familias trabajadoras y nuestro país han sufrido. Este análisis debe comenzarse con urgencia dado el previsible desenlace de la política económica, teniendo presente que esta legislación, necesitamos hacer la salvedad, nunca ha sido estricta ni armoniosamente aplicada en el pasado. Ha faltado estructura y capacidad de acción territorial suficiente para hacerlo, así como un uso eficiente de los avances tecnológicos disponibles, carencia del Estado que necesita superarse.
Por las razones que se exponen, una de las reformas que cabría realizar y creemos relevante es impulsar que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia(CNDC) pasen a jurisdicción del Congreso de la Nación, para tener autonomía en relación al Poder Ejecutivo de turno.
FORO ECONOMIA Y TRABAJO
Ricardo Aronskind, Gabriel Barceló, Noemí Brenta, Eduardo Codianni, Juan Pablo Costa, Norberto Crovetto, Raúl “Rulo” Dellatorre, Marcelo Di Ciano, Marisa Duarte, Eduardo Dvorkin, Roberto Feletti, Néstor Forero, José M.Fumagalli, Américo García, Carlos Gutiérrez, Ricardo Koss, Nicolás Malinovsky, Jorge Marchini, Antonio Mezmezian, Felisa Miceli, Andrés Repar, Alejandro Rofman,Horacio Rovelli, José “Pepe” Sbatella, Nahuel Silva,Juan Carlos Teso, Rodolfo P. Treber, Eduardo Berrozpe (coordinador)
* FORO ECONOMÍA Y TRABAJO. Está integrado por economistas y otros especialistas a propuesta de organizaciones sindicales de nuestro país, abierto a todas las instituciones que integran el Movimiento Sindical Argentino, así como a los aportes de organizaciones que agremian a las Pyme, cooperativas y a la economía popular. Sus documentos y definiciones corresponden a sus autores, que participan en la articulación de un programa económico con eje en el trabajo, la producción, la justicia social, la defensa de los recursos y la soberanía nacionales. foroeyt@gmail.com
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