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Análisis

Programa Federal de Industrialización: la propuesta del Foro Economía y Trabajo

Las consecuencias de la convulsión financiera.

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Advertencia previa: el presente documento que propone una agenda para un Programa Federal de Industrialización – como los anteriores elaborados por el Foro Economía y Trabajo -, es de carácter introductorio sin reflejar una propuesta acabada.

La transformación de la organización y estructura de la producción nacional debe partir –con la debida regulación normativa – de una articulación virtuosa de las economías regionales y de las distintas cadenas productivas, integrando el sistema educativo, científico y tecnológico nacional.

Utilizando en el máximo posible tecnologías propias y proveedores locales.

En la medida necesaria, habrá de considerarse la reconversión de sectores de las cadenas productivas con mayor potencial, planificando la utilización de todos los recursos disponibles y la obtención de los que pudieran faltar para consolidar nuestra base industrial.

Nuestro país es uno de los principales productores de alimentos, recursos energéticos y minerales, a la par que existen en su territorio grandes reservorios de agua dulce.

Esas ventajas comparativas, con la recuperación para el Estado de la moneda, la energía y la logística, junto a una mayor integración de la economía real con los sistemas educativo y de ciencia y técnica, deben concurrir a sustentar un modelo propio, autónomo e integrado en Latinoamérica.

Ponemos énfasis en el tema del desarrollo autónomo pues las industrias transnacionales producen con las tecnologías que desarrollan en sus centrales interactuando con su propio sistema científico–tecnológico y fabrican en nuestro país recurriendo a bienes de capital e insumos importados desde sus proveedores o cadenas productivas globales.

Ese esquema tiene un costo oneroso para nuestro país, no sólo por la remisión de regalías y utilidades al exterior, sino también porque facilita la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones, con la consiguiente evasión impositiva y fuga de capitales.

El desarrollo propio en ciencia y tecnología es imprescindible, para poder consolidar encadenamientos productivos locales y desarrollar tecnologías propias. Sin negar posibilidades de complementación productiva y un intercambio equitativo con el mundo, en particular con América Latina, e incluyendo a los países miembros del BRICS ampliado.

Estamos hablando de un cambio del modelo de país – hacia un modelo argentino – y por lo tanto de su sustento tecnológico. Hay que cambiar la forma de “fabricar”, con una distribución inclusiva y positiva del empleo, condiciones de trabajo que superen las consecuencias negativas de la disrupción tecnológica que vivimos, para mejorar la productividad de la economía nacional, su sustentabilidad y capacidad de adaptarse a los cambios por venir.

Hay que cambiar la lógica crematística de producir por la renta, por la de producir en beneficio del país, su población, el trabajo y -en la medida razonable- de las empresas en sus diversas formas de propiedad, ya sea estatal, cooperativa, privada o mixta.


Metas


Una industria manufacturera que tenga como objetivo central alcanzar la satisfacción de necesidades de nuestra población en materia de empleo, ingresos, y consumo de bienes esenciales.

Un proceso de sustitución de importaciones, reconvirtiendo los actuales encadenamientos productivos.

Un aumento de la densidad industrial con trabajo argentino agregado, en territorio nacional, en función de la industrialización de los recursos naturales y la producción agrícola ganadera, priorizando la demanda del mercado interno.

Una articulación virtuosa y complementaria entre las distintas cadenas y regiones productivas del país, y de nuestra economía con las del ámbito latinoamericano.

La integración del trabajo y la producción con los sistemas educativo y de ciencia y tecnología.

Una sola economía nacional social y federal basada en el desarrollo, la formalización e integración de la economía popular y cooperativa y la recuperación y reconversión de la pequeña y mediana empresa.

Cabe destacar que no se trata de consolidar una segunda economía para “pobres” ni de promover sectores que no tengan objetivos y compromisos definidos con el plan común.

Regímenes promocionales que se han demostrado prebendarios o contrarios al interés nacional deberán ser revisados, como la Ley de Promoción de la Economía del Conocimiento, o directamente anulados como el Régimen de Promoción de Grandes Inversiones (RIGI).

Estás metas solo se alcanzarán con una planificación adecuada para la utilización eficaz y eficiente de los recursos y ventajas comparativas; así como para la creación de ventajas competitivas y dinámicas.
Es condición para lo anterior reconstruir, reestructurar y mejorar las capacidades del Estado.

CONTEXTO NACIONAL E INTERNACIONAL

La cruel política de ajuste del gobierno de Javier Milei provoca la caída del poder adquisitivo de la población, la demanda interna y la actividad productiva. El proceso de desindustrialización, que se agrava aún más con una apertura sin restricciones de las importaciones, se traduce en cierre de empresas y pérdida de empleos productivos.
En tanto, se agrava la crisis económica, financiera, social e institucional. El mayor endeudamiento del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional –y otros organismos multilaterales- no apunta a dar repuesta al interés nacional y social, sino al salvataje de un modelo en derrumbe.
Sin un gobierno que defienda el trabajo, la producción y la soberanía nacionales, quedamos inermes ante el recrudecimiento de la guerra comercial global a partir del aumento de aranceles, a sus importaciones, dispuesto por el gobierno de Estados Unidos (EE. UU). La disputa desatada derivó en contramedidas de otros bloques económicos y convulsión en los mercados financieros. Y si bien tiene lugar una “pausa” para negociar acuerdos -que no incluye a China- no altera la estrategia proteccionista adoptada por la administración de Donald Trump.

Las consecuencias alcanzan an Argentina. EE.UU – también a través de sus empresas en el país, agrupadas en Amcham- sostiene que la aplicación de mayores aranceles a las exportaciones argentinas a ese país es «compensatoria» del tratamiento de nuestro país a los productos de origen norteamericano.

Sin embargo, históricamente, el saldo del comercio de bienes es desfavorable para nuestra economía. Y si se suman las transacciones de servicios en el intercambio, el resultado es todavía más ampliamente desventajoso para Argentina.

En el caso del acero y el aluminio que exporta nuestro país, el alza de aranceles del 10% anunciado el 1° de abril se suma al 25% que se nos impuso desde el primer trimestre de este año. El impacto de las medidas dispuestas por Donald Trump provoca caídas en los precios internacionales de “commodities” argentinos –como granos e hidrocarburos- con la consecuente pérdida de ingresos para nuestro país.

Por otra parte, la apertura de importaciones que impuso Javier Milei puede facilitar que las exportaciones de distinto origen que ya no puedan entrar a Estados Unidos por los aranceles excesivos, se desplacen y puedan derivarse a nuestro país a precios de liquidación, desplazando producción industrial local.


Además, la disposición del gobierno nacional a ceder a las exigencias de empresas estadounidenses de mayor liberalización y menos controles aduaneros o cambiarios a sus productos exportados a la Argentina, podría facilitar maniobras de sobrefacturación de importaciones, entre otros abusos.

Las consecuencias que deja la convulsión financiera y la baja de las cotizaciones para los productos exportables argentinos, derivados de este cambio de política comercial estadounidense, agravan la situación de una política local ya previamente insostenible, sumando presión sobre el tipo de cambio y mayor vulnerabilidad a un gobierno débil en sus relaciones con el Fondo Monetario Internacional y los EE.UU .

En el mundo está en juego la re-distribución internacional del trabajo -incluso la localización de las cadenas de valor-y la participación de Argentina en ella. Es en este crítico e incierto contexto, en el que es que debe considerarse la agenda que hoy proponemos para la transformación de nuestra matriz productiva y reconversión de nuestra industria.

Agenda


MEDIDAS DE EMERGENCIA
Es imprescindible proteger las debilitadas capacidades industriales y de empleo nacionales – con medidas inteligentes, no “bobas” que reditúan a ciertos empresarios, pero no al bien común – revirtiendo la apertura irrestricta de importaciones en curso, y definiendo las prioridades de importación en función de las necesidades de los procesos productivos y sus sujetos.
Para ello es urgente adoptar medidas de emergencia que ya hemos señalado en anteriores documentos, como ser:
Desacoplar los precios internos de los internacionales. Redefinir la unidad de medida de los precios y de los salarios. Desdolarizar.

Recomponer en términos reales los ingresos de los trabajadores – con o sin empleo formal- y los jubilados, pues son necesarios para para mejorar las condiciones de vida e incentivar la demanda interna.

Administrar los precios de los bienes y servicios básicos para vivir y de los insumos para producir.

Seguimiento de los costos de producción y comercialización de los mismos que debe ser público, publicitado y auditado por el Congreso de la Nación.

Regulación del precio de los alimentos y de la energía, factores estratégicos determinantes para la producción; los precios deben basarse exclusivamente en comprobados costos reales de producción y distribución.

Regular el comercio exterior, administrando las exportaciones e importaciones, para administrar estrictamente el flujo de divisas. En ese sentido hay teoría y práctica histórica de tipos de cambio múltiples, la utilización de instrumentos como los impuestos directos, los derechos aduaneros a las exportaciones, y los aranceles a las importaciones. Sin esta base no será posible planificar en el corto, mediano y largo plazo.

Regular los movimientos de la cuenta de capital de la balanza de pagos.

CAMBIOS ESTRUCTURALES

Junto al citado control del comercio exterior, es necesario:
Una reforma y simplificación tributaria progresiva, que a) incluya una nueva ley de coparticipación federal adecuada a las transformaciones de la estructura económica argentina; y b) premie la generación de empleo y producción en origen, e imponga una mayor carga tributaria a la especulación. De ninguna manera las exenciones que se estipulen, aun por leyes de promoción, podrán afectar las contribuciones a la seguridad social.

Una ley de servicios financieros que reafirme su carácter de servicio público, y el rol orientador del Estado, en particular en el impulso al ahorro genuino no especulativo, que necesita ser cuidado, y la asignación del crédito para la reestructuración de la matriz productiva, con una adecuada supervisión del Banco Central sobre el destino real de los préstamos otorgados por las entidades privadas, cooperativas y públicas.

La reestructuración planificada, con claras regulaciones del sector servicios – públicos, mixtos o privados- e incorporación de nuevas tecnologías, orientada a favorecer la inversión productiva y el bienestar a precios razonables.

La reconstrucción, modernización, y desarrollo de la infraestructura del sistema logístico multimodal, con el objetivo de alcanzar la soberanía en el transporte en sus distintas variantes – ferroviario, automotor, aéreo, fluvial y marítimo- y terminales – puertos, aeropuertos-.

Redefinir nuestra política exterior.

Avanzar en acuerdos complementarios para el intercambio de productos utilizando las monedas propias de cada país en las transacciones. Así, en cada operación de comercio exterior tanto el exportador como el importador podrán utilizar su moneda y los bancos centrales compensarán las diferencias de valor en dólares. Y se evita la presión constante por la falta de dólares sobre los países importadores y el poder de extorsión de los grupos exportadores sobre sus respectivos gobiernos por la escasez de divisas. Con tal perspectiva, se deben fortalecer mecanismos ya existentes como ser el sistema de pagos en moneda local de ALADI o el swap con China.

AMBIENTE Y TRANSICION PRODUCTIVA

El actual modo de producción del país debe atravesar una transición hacia métodos productivos eficientes, ecológicamente sustentables y reparadores del medio ambiente, respetuosos de la biodiversidad. Esa transición debe ser razonablemente ajustada a las posibilidades de reconversión del país, a diferencia de la Agenda de Desarrollo 2030 que establece metas comunes para todos los países que no son justas.

Nuestro país cuenta con el 53% de la matriz energética asentada en el quemado de gas natural, recurso de transición bajo en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Esta capacidad hace posible contribuir al desarrollo productiva, la integración regional con países vecinos, la seguridad energética y la mitigación del cambio climático en la región.

VIVIR BIEN

Necesitamos un debate sobre esta agenda, que debe ser perfeccionada. No podemos correr el riesgo de quedarnos en la manifestación de buenas intenciones y punteos programáticos ideales, para luego acudir a la política del “parche” sujeta a influencias que no responden al interés común, como sucede con las exigencias del FMI y de los acreedores externos o de las corporaciones que tienen la capacidad de imponer precios en el mercado interno o extorsionar con el ingreso de divisas de exportación.

“Vivir bien y en paz” todas y todos, ese es el objetivo de la economía que proponemos, contrario al objetivo de la guerra que sufrimos en el mundo y en la Argentina para que pocos se enriquezcan a costa de la miseria de la inmensa mayoría.

FORO ECONOMIA Y TRABAJO

Sergio Arelovich, Carlos Baraldini, Gabriel Barceló, Noemí Brenta, Hugo Castro, Juan Pablo Costa, Norberto Crovetto, Raúl Dellatorre, Marcelo Di Ciano, Marisa Duarte, Eduardo Dvorkin, Roberto Feletti, José M. Fumagalli, Américo García, Carlos Gutiérrez, Ricardo Koss, Bernardo Lichinsky, Nicolás Malinowsky, Santiago Mancinelli, Jorge Marchini, Felisa Miceli, Tomás Raffo, Alejandro Rofman, Horacio Rovelli, José “Pepe” Sbatella, Nahuel Silva, Coordinación: Eduardo Berrozpe.

FORO ECONOMÍA Y TRABAJO

Está integrado por economistas y otros especialistas a propuesta de organizaciones sindicales de nuestro país, abierto a todas las instituciones que integran el Movimiento Sindical Argentino, así como a los aportes de organizaciones que agremian a las Pyme, cooperativas y a la economía popular. Sus documentos y definiciones corresponden a sus autores, que tienen nuestro agradecimiento, que se extiende a quienes consideran la propuesta de participar en la articulación de un programa económico con eje en el trabajo, la producción, la justicia social, la defensa de los recursos y la soberanía nacionales. foroeyt@gmail.com

Opinión

Banderazo en el Obelisco por las Malvinas y la Soberanía

La agrupación Peronismo por la Soberanía convoca a un banderazo por la Soberanía. Con Gabriel Berrozpe y otros referentes, piden mantener vivo el espíritu de Malvinas defendiendo la Soberanía nacional.​

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Este 2 de abril, nos convoca una causa que atraviesa generaciones: la memoria, el respeto y la lucha por la soberanía argentina sobre nuestras queridas Islas Malvinas. Estamos construyendo una unidad. Un Encuentro por la Soberanía entre muchas organizaciones y ciudadanos libres y concientes de los duros y desafiantes tiempos que vivimos.

Pero no estaremos en el Obelisco solo para recordar. Nos reuniremos, flameando banderasargentinas, para reafirmar con firmeza y sin ambigüedades, que la causa Malvinas está viva. Más viva que nunca. Y que defenderla hoy implica mucho más que una consigna: implica enfrentar, con claridad, todos los factores que debilitan nuestra soberanía nacional.

Porque Malvinas no es una causa aislada. Es el símbolo más profundo de una disputa que atraviesa toda nuestra historia: la disputa entre liberación o dependencia, entre colonia o nación.

Porque es símbolo, es bandera. Decimos que nadie es libre en una Nación que no se realiza, por loque resaltamos que nuestra querida Nación Argentina se realizará, cuando ondee la bandera celestey blanca en su suelo e imperen el trabajo y la justicia social en todo el territorio. Seremos sujetos libres, cuando nuestra Nación sea definitivamente libre.

También vamos por las empresas que abusan de nuestra riqueza compartiéndola con los usurpadores. Con cada uno calcularemos cuánto nos deben. Es un delito imprescriptible el que cometen.

En ese camino, la doctrina de no alineamiento con los países poderosos, sigue siendo una guía vigente y necesaria. Una Argentina que no se subordine a potencias ni a intereses financierosinternacionales. Una Argentina que planifique su desarrollo y decida su destino con autonomía. Sin embargo, en los últimos años hemos visto avanzar decisiones que van en sentido contrario.

La llamada “Ley Bases” ha significado un retroceso profundo en la capacidad del Estado para administrar la economía y proteger el interés nacional. Bajo el argumento de la modernización, se habilitan privatizaciones, se debilitan controles y se entrega soberanía en áreas estratégicas. La ley Bases derogó el autoabastecimiento de hidrocarburos que establecía la anterior ley, y se retiró la intervención del Estado en los precios del combustible, sujetandolos al precio internacional a pesar de que somos productores y tenemos reservas importantes.

Este gobierno impone, a fuerza de dádivas a las administraciones provinciales y represión a los trabajadores, un modelo de flexibilización laboral que no genera trabajo digno, sino precariedad. Se ataca al sistema previsional, debilitando el derecho de nuestros jubilados. Se desarticulan lasconvenciones colectivas, que son una herramienta histórica de defensa de los trabajadores.

Y así, se debilita el corazón mismo de la soberanía popular: el trabajo. Un Pueblo sin trabajo, mal remunerado, vive la tristeza de no encontrar el rumbo necesario. Porque no hay patria soberana con un pueblo empobrecido. No hay nación libre sin cumplir las premisas levantadas por nuestro Papa Francisco de “paz, pan, tierra, techo y trabajo”.

También vemos con preocupación el avance sobre nuestros bienes comunes. La presión sobre normas de protección ambiental, como la ley de glaciares, abre la puerta a la explotación indiscriminada de recursos estratégicos. La tierra, el agua, el litio, la energía, están siendo subordinados a intereses externos mediante concesiones y beneficios impositivos, para las empresasextranjeras, mientras aquí se burlan de las empresas nacionales que quiebran porque dicen que no tienen “competitividad”. Ayudan a las empresas extranjeras que vienen a saquear los recursos naturales estratégicos y aplastan a las empresas argentinas que producen en la industria y generan trabajo.

En medio de este conflicto de intereses, hubo un récord de participación ciudadana y popular: Más de 100 mil personas se anotaron para la audiencia pública de la reforma de la Ley de Glaciares. Sólo habilitaron al 1% de los inscriptos. La ley favorece a las grandes mineras extranjeras, sin regalías ni beneficios destacables para la ciudadanía, en el marco de una creciente política de primarización de la economía.

La extranjerización de la tierra y la entrega de recursos no son hechos aislados: son parte de un modelo que concibe a la Argentina como proveedor de materias primas, no como una nación industrial y desarrollada. Denunciamos los incendios forestales intencionales de la Patagonia con el fines inmobiliarios, así como la entrega de las naciente de Ríos a Empresas de diversos Paises, de regalar el manejo del agua a la Empresa Mekorot, todas y muchas más acciones avaladas por el gobierno Nacional, gobiernos provinciales, políticos, jueces y medios de Comunicación. Eso es inconstitucional porque viola Los Pactos Internacionales de los Derechos Humanos, Sociales, Culturales y Ambientales.

¿Cómo olvidar, en las canchas de fútbol y las calles del Mundial -que dentro de unos meses se desarrollará en el peligroso país del Norte en guerra-, cuando digamos «Y los pibes de Malvinas que jamás olvidaré», si en Argentina tenemos un Presidente que venera a la matadora de soldados argentinos Margaret Tatcher?; ¿Cómo negar que nuestra cancillería viola sistemáticamente el mandato de la sangre y la historia, omitiendo las declaraciones y acciones que requiere nuestra Patria?

Los usurpadores ingleses de Malvinas hacen ejercicios militares en nuestras aguas u otorgan licencias pesqueras y petroleras, sin hacerse los reclamos correspondientes por parte del gobierno nacional.

Es el mismo gobierno que quiere abrir bases militares norteamericanas en la Patagonia, ocupando militarmente nuestra región pivote hacia la Antártida, a la vez que uno de los mayores reservorios de petróleo y gas del mundo. Recursos por los que actualmente se libra la guerra imperialista en Irán y por los que los mismos norteamericanos secuestraron un Presidente en el principal país petrolero de Sudamérica: Venezuela.

Mientras este gobierno del saqueo, la usura, los dirigentes narcos y la especulación financiera es débil con los poderosos y les entregan en bandeja de plata nuestros recursos, en la Argentina cierran las fábricas, los comercios, crecen los despidos y los aumentos de precios de los consumos de nuestro Pueblo.

A esto se suma el crecimiento acelerado de la deuda externa, que condiciona cada vez más las decisiones soberanas. La dependencia de organismos como el Fondo Monetario Internacional no es solo económica: es política. Limita, condiciona y busca subordinar a las futuras generaciones. Pero todos sabemos que esta deuda externa ilegal, no podrá ser pagada. No tiene avales institucionales, ni pasó por el Congreso, además de utilizarse para especulación y fuga de dinero por las empresas de donde provienen los mismos funcionarios del gobierno, especialmente el banco JP Morgan.

Y mientras tanto, se instala un discurso peligroso: el de destruir el Estado desde adentro. El propio presidente Javier Milei se ha definido como un “topo” que viene a destruir el Estado. Pero el Estado no es un enemigo de la Nación. Van de la mano. No puede haber Nación sin Estado. El Estado es la herramienta que tiene el pueblo para organizarse, para protegerse, para desarrollarse. Destruir elEstado es debilitar la soberanía. Es dejar a la Nación indefensa frente a los intereses más concentrados del mundo.

También asistimos a un alineamiento internacional que nos aleja de una política exterior soberana. El acercamiento automático a potencias como Estados Unidos y el alineamiento en conflictos ajenos, como en Medio Oriente haciendo seguidismo de Israel, nos alejan de una inserción inteligente y autónoma en el mundo. Milei dijo que “vamos a ganar la guerra” y que es el “Presidente más sionista del mundo”, asumiendo la identidad política colonialista que hoy tiene en vilo al mundo con las masacres de Gaza, entre otras.

Argentina no debe ser satélite de nadie. Debe ser protagonista de su propio destino. Y en este contexto, la causa Malvinas adquiere aún mayor profundidad. Porque no se puede reclamar soberanía sobre nuestras islas mientras se resigna soberanía en el continente. No se puede defender el Atlántico Sur mientras se entregan nuestros ríos, nuestros puertos, nuestro comercio exterior. El Canal Magdalena, la soberanía fluvial, el control de nuestras exportaciones, son parte de la misma lucha.

Mientras este 2 de abril recordaremos a nuestros héroes de Malvinas, que lucharon por defender nuestro territorio, se cocina en los despachos del Ministerio de Economía la entrega de nuestros ríos De la Plata y Paraná. Quieren privatizar las vías navegables entregandolas a sus amigos, en una concesión amañada. Quieren hacer de nuestros ríos superautopistas de un comercio exterior por donde se llevan nuestra leche, nuestra carne y nuestros alimentos, horadando su lecho hasta profundidades que generarán una catástrofe ambiental, para los grandes barcos de las multinacionales.

Las empresas extranjeras que patrocina Milei y buena parte de la dirigencia vendepatria, controlan el comercio exterior y favorecen la dolarización que hace que aquí sea más caro comer los alimentos que producimos y que en otras partes del mundo gozan.

El Estado debe ejercer el comercio exterior, siendo parte del mismo y participando de la disputa de la renta, para redistribuirla. La flota mercante fluvial y de ultramar nacionales, son una prioridad.

La ciencia, la tecnología, la energía nacional, son parte de la misma lucha. Defender los trenes, los satélites, la energía nuclear, la industria siderúrgica, por decir algunas otras áreas donde los poderosos decidieron atacar, son parte de esa misma lucha, para lo que pretendemos estar hermanados.

Denunciamos la política de privatizaciones, de entrega del patrimonio público a las corporaciones internacionales y socios internos, que quieren quedarse con AySA, principal empresa del servicio de agua y saneamiento, así como enajenar Núcleo eléctrica argentina, empresa estatal encargada de generar energía eléctrica a través de la operación de las centrales nucleares en el país.

Este año también tienen en carpeta privatizar Transener (Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión S.A.) la empresa líder en Argentina dedicada al servicio público de transmisión de energía eléctrica en extra alta tensión. La empresa Belgrano Cargas, línea ferroviaria estatal argentina de carga, estratégica para el noroeste y noreste del país y SOFSE (Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado), encargada de operar el transporte de pasajeros.

Y por supuesto, la defensa nacional. La desmalvinización luego de la guerra de Malvinas en los años 80 y 90, incluyó el desarme y el achicamiento de nuestras capacidades militares, típico de una dirigencia derrotada y sometida para administrar la dependencia. Las torturas a los conscriptos durante la guerra fueron solo un ejemplo de una cúpula militar preparada para reprimir a su Pueblo.

Los Tratados de Madrid I y II fueron el correlato del Consenso de Washington a nivel mundial y delPacto de Olivos que dejó esta Constitución, antesala de la estrategia actual de fractura del territorio nacional. Sin fuerzas armadas sanmartinianas, no puede haber defensa real de la soberanía nacional.

Malvinas, el Atlántico Sur, la plataforma continental, son territorios estratégicos en disputa, con una parte usurpada, como usurpada están la economía, la administración del Estado, las partidas del presupuesto para la educación, las ciencias, la seguridad y los Estados provinciales.

Este 2 de abril, levantando las banderas argentinas en el obelisco, queremos resaltar que Malvinas es pensamiento estratégico, elaborado por nuestro Pueblo a lo largo de la historia; una suerte de alma de lo “argentino” que nos une por mucho más que sus valorables recursos y proyección geopolítica. Malvinas nos une.

Por eso jamás nuestro Pueblo será derrotado definitivamente, aunque vivamos estos momentos donde gobiernan los vendepatrias. El Pueblo vencerá, porque tiene esa fuerza que da la identidad argentina y malvinera, que nos guía a tiempos de gloria.

Por eso hoy, al recordar a nuestros héroes, no podemos quedarnos sólo en la emoción, que es saludable y necesaria. Tenemos que asumir la responsabilidad histórica que nos toca. Defender la soberanía en todas sus dimensiones. Defender el trabajo, la producción y la industria nacional. Defender el Estado como herramienta del pueblo. Defender nuestros recursos, nuestra tierra y nuestro futuro. Porque la soberanía no se declama: se construye. Y también se defiende. Con memoria. Con conciencia. Y con compromiso.

Porque las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

Este jueves 2 de abril, a las 13 hs, te esperamos con tu bandera argentina y tu camiseta celeste y blanca, a luchar para que Argentina gane.

¡Patria si!, ¡Colonia no!

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