Conectate con El Argentino

Análisis

Una por una las falacias de Milei para justificar la crueldad del ajuste

El jefe de Estado anunció en cadena nacional la judicialización de la política económica tras sufrir reveses parlamentarios. El discurso oficial además tergiversa todo, dice que las leyes vetadas no tenían fuentes de financiamiento detalladas, pero si, y no dice que el superávit se destina a pagar deuda, no a inversión social. ¡Más chanta imposible!

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Javier Milei.

Tras una semana en la que el Gobierno sufrió un duro revés en el Congreso, el presidente Javier Milei utilizó una cadena nacional para anunciar una nueva fase de su gestión: la judicialización de la política económica. En un mensaje de 23 minutos, adelantó que enviará al Congreso un proyecto de ley para penalizar «la aprobación de presupuestos nacionales con déficit fiscal» con sanciones para legisladores y funcionarios que no cumplan la norma.

El mandatario acusó al Congreso de querer «quebrar la economía y arrastrarnos de nuevo al abismo» y dijo que el poder legislativo impulsa «gastos sin explicar su fuente de financiamiento» que causará un «genocidio sobre las generaciones futuras». También informó que prohibirá que el Tesoro Nacional financie el gasto primario mediante emisión monetaria.

El discurso, plagado de conceptos ya repetidos, buscó enviar señales de tranquilidad a los mercados y se inscribe en una campaña de extrema polarización. «Tenemos que elegir entre la responsabilidad o el realismo mágico», advirtió en clave electoral.

Un Congreso que se escapa de control

La Casa Rosada asumió por primera vez esta semana que ya no podrá controlar el Congreso, al menos hasta que cambie la composición de ambas cámaras en diciembre. El día después del «miércoles negro» en Diputados, el temor a la reacción del sector financiero se instaló en los despachos oficiales.

Milei eligió la noche del viernes para transmitir un mensaje dirigido a los mercados, en el que le trasladó a la sociedad la responsabilidad de optar de cara a octubre entre «la fuerza imparable que busca cambiar el rumbo económico» o «el objeto inamovible que es la adicción de la política al gasto público sin respaldo».

El Presidente cargó a fondo contra diputados y senadores a quienes acusó de haber «redoblado sus esfuerzos de sabotaje y obstrucción». «Usando causas nobles como excusas promulgan leyes que irremediablemente llevan a la quiebra nacional», dijo en otro tramo de su discurso grabado.

La primera gran falacia: «No dicen de dónde sacan la plata»

La primera falacia libertaria es que las leyes aprobadas no tienen fuentes de financiamiento. Milei miente cuando asegura que los legisladores de la oposición «no dicen de dónde se saca la plata». El argumento choca de frente con la realidad: el propio proyecto de aumento a los jubilados fue trabajado en las comisiones de la Cámara de Diputados y detalla seis mecanismos concretos para cubrir el gasto.

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), el costo fiscal anualizado del aumento del 7,2 por ciento a jubilaciones y pensiones, junto con el bono de 110.000 pesos y las mejoras a pensiones no contributivas, equivalía al 0,78 por ciento del PBI. Para cubrirlo, el proyecto incorpora seis fuentes de financiamiento específicas:

Reducción del presupuesto de la SIDE: reasignación de 32.616 millones de pesos del Programa 16 de la Secretaría de Inteligencia del Estado.

Eliminación de la exención del IVA para directores de sociedades anónimas: derogación del inciso f) del artículo 2° de la Ley 25.239 para gravar a este segmento de altos ingresos.

Eliminación de la exención del Impuesto a las Ganancias para las Sociedades de Garantía Recíproca: derogación del artículo 29 de la Ley 25.300.

Nacionalización de fondos de entes cooperadores: obligación de transferir al Tesoro todos los ingresos recaudados por registros automotor, de la propiedad y otros entes, hoy fuera del presupuesto, lo que aportaría más de 130.000 millones de pesos anuales.

Fondo anticíclico: uso del excedente de esta reserva presupuestada en 6 billones de pesos para mejoras jubilatorias, disponiendo de unos 2,5 billones adicionales, equivalentes a 0,4 por ciento del PBI.

Reducción de recargos sobre la deuda con el FMI: destino directo de los 500 millones de dólares ahorrados a la mejora jubilatoria.

En conjunto, estas fuentes sumaban el 0,72 por ciento del PBI, casi la totalidad del costo anual de las medidas vetadas.

Superávit, pero ¿a qué costo?

Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el costo de financiar el aumento a jubilaciones, el bono y las pensiones no contributivas en los últimos cinco meses de 2025 representaría una fracción menor de otras erogaciones recientes del Estado. Equivaldría, por ejemplo, a apenas el 22,77 por ciento del giro de utilidades que el Banco Central transfirió al Tesoro en abril por 11,98 billones de pesos, o al 39,51 por ciento del superávit fiscal acumulado entre enero y mayo, que sumó 6,9 billones de pesos.

En junio, el Sector Público Nacional registró un resultado primario positivo de 790.533 millones de pesos y un superávit financiero de 551.234 millones de pesos. En el acumulado del primer semestre, el indicador mostró un superávit primario equivalente al 0,9 por ciento del PBI y un resultado financiero positivo del 0,4 por ciento del PBI, según cifras difundidas por el ministro de Economía, Luis Caputo.

Sin embargo, ese superávit no se traduce en más inversión social, sino que en su mayor parte se usa para pagar intereses de la deuda. En mayo y junio, lo que el Estado destinó a intereses capitalizables fue incluso más que el presupuesto para jubilaciones. Este mecanismo de capitalización permite mostrar cifras positivas, aunque la deuda siga creciendo.

El costo real de los vetos

En el caso de la moratoria previsional vetada, si bien no cuenta con fuentes específicas de financiamiento, la oposición en la Cámara baja la puso en perspectiva frente al superávit fiscal. Para la Oficina de Presupuesto del Congreso, el costo de la moratoria —que permitiría que 220.000 personas accedan a la jubilación— representa apenas el 0,08 por ciento del PBI.

«Solo el superávit financiero del primer trimestre, equivalente al 0,16 por ciento del PBI, iguala lo que la Oficina de Presupuesto del Congreso calculó como el costo de dos años de moratoria», explicó una diputada que trabajó en la iniciativa.

En el caso de la Ley de Emergencia en Discapacidad, tiene solo un 0,3 por ciento del PBI de costo fiscal según la OPC. En el Senado la ley fue aprobada con dos tercios de los votos, lo que deja mejores chances para insistir en el Congreso a pesar del veto presidencial. Daniel Arroyo, autor del proyecto, sostuvo: «No tiene impacto fiscal pero no se trata de impacto sino de deuda. El Estado no actualizó el nomenclador en todo el año, aumentó solo un 0,5 por ciento, por eso es el Estado el que le debe a las personas con discapacidad y sus familias».

Fuerte con los débiles, débil con los fuertes

«Milei dice que no hay plata para los jubilados, que no hay plata para los discapacitados, que no hay plata para el Garrahan, que no hay plata para las universidades, sin embargo en la Rural no le importa el superávit fiscal y le regala plata a uno de los sectores que más plata tiene en este país». Las palabras de Cristina Fernández de Kirchner, pronunciadas el mismo día que Milei anunció la baja de retenciones al campo, exponen el problema de fondo: el Gobierno transfiere recursos a los sectores más concentrados de la economía mientras aplica un ajuste inédito sobre los sectores más vulnerables.

La lista de beneficios para los más ricos es extensa. La eliminación del impuesto a los Bienes Personales —que representaba alrededor del 0,4 por ciento del PBI— alivió la carga impositiva de los patrimonios más altos. La reducción de la alícuota del impuesto PAIS —que el año pasado aportó el 5 por ciento de toda la recaudación tributaria— recortó una de las principales fuentes de ingresos fiscales.

La baja de retenciones al agro implica una pérdida de entre 0,1 y 0,2 por ciento del PBI, mientras que la rebaja de retenciones a la minería significó resignar 9 millones de dólares de recaudación. Medidas que, sumadas, revelan que el «no hay plata» se convierte en un argumento selectivo: hay recursos cuando se trata de beneficiar a los sectores de mayor poder económico, pero no cuando se trata de sostener derechos básicos para la mayoría.

Puntos clave:

  • El proyecto de aumento jubilatorio vetado tenía seis fuentes concretas de financiamiento equivalentes al 0,72% del PBI
  • El superávit fiscal se destina principalmente a pagar intereses de deuda, no a inversión social
  • La moratoria previsional costaría apenas 0,08% del PBI, menos que el superávit del primer trimestre
  • El Gobierno eliminó impuestos a los sectores más ricos por más del 0,6% del PBI
  • La Ley de Emergencia en Discapacidad representa solo 0,3% del PBI de costo fiscal

Elecciones

¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia

A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.

Publicado hace

#

El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.

No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.

Una lealtad que se conjuga en presente

Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.

El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.

Un Gobierno que no respeta la democracia

Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.

Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.

Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.

No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.

El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición

El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.

Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.

Las mujeres y disidencias van al centro del poder

Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.

La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.

Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.

Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.

2027: la lealtad es organizarse

Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.

Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo