Análisis
Socialismo y Libertad
“Pero ustedes se creen que la gente es tan idiota que no va a poder decidir, va a llegar un momento que se van a morir de hambre, con lo cual va a decidir de alguna manera para no morirse, entonces no necesito que alguien intervenga para resolverme la externalidad de consumo, porque a la postre alguien lo va a resolver.” Javier Milei. Presidente del gobierno que conduce al Estado argentino.
Por Mario Mazzitelli
La gente puede no morirse de hambre comiendo pan y bebiendo agua. Pero eso, en la Argentina en este tiempo histórico, no es vida. Es la demostración de la más dramática pérdida de valores morales, sentido de la dignidad y ambición de desarrollo integral para nuestra sociedad. JM parece representar la última etapa decadente de un ciclo histórico.
Esto es el anarco capitalismo. (Oxímoron, dado que en el capitalismo gobiernan los capitalistas, por lo tanto, solo podría existir anarquía en una sociedad de productores – trabajadores – libres). Claro, si el gobierno se desentiende de la suerte de sus habitantes, la anarquía podría ser preferible. Pero, mejor que este pésimo e incompetente gobierno o el anarco capitalismo (que implicaría la disolución nacional y proliferación de las mafias, haciendo una sociedad invivible) es pensar en un buen gobierno.
Milei representa a una oligarquía parasita financiera y sectores saqueadores de bienes naturales. Toto Caputo y el RIGI son la mayor prueba. Estos sectores tienen muy claro sus intereses. Por los que son capaces de cualquier exceso. Sí, incluso negar la vida y la dignidad a las personas, cuando afectan sus ganancias o ponen en riesgo sus privilegios.
Los que expresan “cárcel o balas” a quienes piden por un derecho, un aumento salarial o mejores condiciones laborales; muestran la magnitud de la servidumbre intelectual y política puesta a su servicio.
Si llegan a estos extremos con las personas de carne y hueso; que no harían en el mundo de las ideas, del pensamiento, de la reflexión honesta. La necesidad de fundar una afirmación en pruebas, ha sido relevada. En términos generales lo que van buscando es el monopolio de la palabra para imponer sus consignas. Propaganda basura multiplicada por el sistema mediático que dominan.
De esta manera no solo explican las bondades del régimen que cobija sus privilegios. También dicen “que es el socialismo”, “que ha hecho el socialismo” y “qué posibilidades tiene de mejorar la sociedad actual”. Así su más apañado y promocionado vocero ha definido: «El socialismo es una enfermedad del alma», dice que: «El socialismo va a fallar siempre» y acusa: “El socialismo deriva en totalitarismo y por ello mataron 150 millones de personas”.
Más otro montón de imbecilidades, que de tanto ser repetidas se vuelven realidad en la subjetividad de muchas personas. Avalancha de prejuicios y mentiras que se descargan sobre los socialistas al solo efecto de evitar un debate abierto y sincero.
No es mi pretensión responder a tanta pavada en una pequeña nota de ocasión. Sí decir que deberían tener un mínimo de honestidad intelectual, de la que carecen por completo.
Como nadie puede dar cuenta de lo que ocurrió en el mundo durante siglos, es lógico que al definir “que es el socialismo, su pasado y sus posibilidades futuras” nos restrinjamos al ámbito de nuestro país. Aquí, en Argentina, sí podemos decir que el término, la palabra, el concepto, tuvo dos puntos culminantes. Uno en 1837 con Esteban Echeverría y su “Dogma Socialista” y otro en 1896 con Juan B. Justo y la fundación del Partido Socialista.
Por este camino podemos encontrar buenas referencias para iniciar el debate.
Entonces observemos lo que dijeron algunos socialistas argentinos con autoridad moral, política e intelectual.
Por ejemplo:
Esteban Echeverría dirá en el Dogma Socialista “La Democracia es el régimen de la Libertad, fundado en la Igualdad de clases”.
Alfredo Palacios, “El socialismo es, primordialmente, una aspiración ideal hacia un orden jurídico más justo, que reemplazará al capitalismo, mediante condiciones económicas, pero sobre la base de postulados éticos. Reclama una honda transformación orientada por la idea de libertad y de justicia, valores absolutos superiores a todo valor económico…”
Mario Bunge: “Yo sostengo que hay motivos prácticos y morales para preferir el socialismo auténtico al capitalismo, y que la construcción del socialismo no requiere la restricción de la democracia sino, muy por el contrario, su ampliación, del terreno político a todos los demás. Esto es lo que llamo democracia integral: ambiental, biológica, económica, cultural y política. Semejante sociedad seria inclusiva: no habría exclusiones por sexo ni por raza, ni explotación económica, ni cultura exclusivista, ni opresión política.”
Podríamos seguir. Como vemos el socialismo no es una enfermedad. Nace como un sentimiento de fraternidad y solidaridad con los que sufren y se expresa por la combinación de una mirada crítica sobre el capitalismo al tiempo que creativa; dando por hecho que el ser humano es capaz de cambiar la realidad en pos de un orden superior.
El socialismo tiene la obligación de ser una propuesta superadora del capitalismo, más atractiva y deseable. No existe el socialismo como una fórmula matemática, para todo tiempo y lugar. No es un dogma. Esa es simplemente una tergiversación política, inducida por la oligarquía parásita que se atribuye la facultad de silenciar la palabra de los socialistas, para hacernos decir lo que nosotros nunca sostuvimos. Somos una corriente humanista, filosófica y programática en permanente evolución.
No es cierto que hayamos asesinado a 150 millones de personas. Que yo sepa desde 1837 a la fecha, a los socialistas no se nos atribuye un solo crimen. Nadie escuchó que Juan B. Justo, Alicia Moreau, Alfredo Palacios, José Ingenieros, Mario Bravo, etc. hayan sido acusados de ningún asesinato.
Mentiras escabrosas como decir que somos hijos del totalitarismo. La gran consigna socialista fue: “No hay Pan sin Libertad, ni Libertad sin Pan”.
Lo que causa horror a la oligarquía es que la Libertad no se circunscriba a los dueños del gran capital, a los propietarios de la tierra, de los medios de producción o el dinero. Extender la Libertad a los sectores postergados y explotados, empobrecidos y marginados; a esa Libertad le tenían y le tienen miedo. Por eso se apropian de la palabra. Y la difunden y multiplican por todos los medios que tienen bajo su “propiedad privada”. Una manera de privar de voz a los socialistas.
No hay Libertad, sin Igualdad ni Fraternidad. Ese dilema ya fue resuelto hace más de 200 años. Por eso nuestro himno al grito de Libertad le suma “Ved el trono a la noble Igualdad”. No se trata de una igualdad absoluta, como algunos pretenden para ridiculizar la idea. Se trata de un piso de igualdad desde el cual poder desplegar toda la potencialidad creadora de cada uno. Cuando ese piso de igualdad es perforado por el hundimiento social bajo la línea de pobreza, o peor aún de indigencia, la Libertad desaparece para ese sector de la sociedad. La necesidad extrema mata a la Libertad. Además, como la condición de la Libertad es su universalidad “Todos somos libres o no hay Libertad”. Podemos afirmar que el capitalismo neocolonial de saqueo (implantado en Argentina por la oligarquía parasita) es la causa de la falta de Libertad para las grandes mayorías populares.
Pero la vocinglería oligárquica no ceja en su intento por cerrar los caminos del socialismo. No solo hace cualquier tipo de alianza, interior o exterior, para impedir el desarrollo del socialismo en Argentina, no solo miente a raudales, no solo trata de desalojar el principio de Justicia que anida en todo ser humano; también trata de inducir a pensar que los ideales socialistas, en el mejor de los casos, son “utópicos”. Que allí donde se aplicó una tecnología para realizarlo, el fracaso fue estrepitoso. Se trata de propaganda interesada.
Siendo el movimiento socialista relativamente joven, existieron experiencias fracasadas. Cómo las hubo en todos los intentos tecnológicos por llevar un ideal a la práctica. De hecho todo lo que nos rodea, creado por el ser humano para mejorar las condiciones de existencia, antes fueron utopías. Y ninguna fue exitosa en el primer intento.
Lo que no pueden negar es que también hay enormes éxitos. Bastante simple: mientras la ideología neoliberal se sostiene en la exacerbación del egoísmo individualista, defendiendo solo “intereses privados” aunque vayan en detrimento de otras personas y el ambiente; el socialismo plantea el principio de asociación de mutuo y múltiple beneficio. Por eso defendemos la cooperación democrática y participativa en todos los niveles; político, social, económico, cultural y ambiental.
La idea de seres aislados, vinculados entre sí por el mercado, al que concurrirían solo para obtener beneficios individuales y del que emergería una mano invisible para armonizar los intereses de todos; es una construcción fantasiosa. Absurda y ya refutada; que merecería un capítulo aparte.
Los pueblos, que tienen una intuición inteligente, se han desvinculado de esa idea. En todos los países del mundo. Al punto que han respaldado el papel del Estado para que este cumpla tareas de cierta equidad, que no lleven a la sociedad a desequilibrios tan injustos que terminen en una violencia generalizada.
Los neoliberales vernáculos, al servicio de la oligarquía parásita, tienen una doble moral al respecto. Menoscaban el papel del Estado hasta pedir su achicamiento o extinción, por un lado; y por otro piden que sea el garante de los privilegios de la propiedad privada, reprimiendo o llegando al “Terrorismo de Estado” si fuera necesario, para que sus ventajas injustas no sean menoscabadas. Doble moral que queda en evidencia cuando acuerdan políticas con defensores de la dictadura, que fue la mayor detractora de la Libertad en la historia Argentina.
Dicen que los socialistas estamos en contra de la propiedad privada. No es así. La organización de una sociedad moderna es impensable sin la existencia de propiedad privada. Aquella que le es propia a cada individuo o familia para realizar en plenitud su existencia. Pero sí nos hacemos algunas preguntas ¿Cuánta propiedad privada le corresponde a cada miembro de una sociedad? La cantidad es importante. Si es escasa o nula, no alcanza para un buen vivir. Y si es desmedida puede resultar en una concentración de poder, ajeno a todo principio democrático. En particular si hablamos de la tierra, de los monopolios naturales, los oligopolios, etc. Por lo demás, respetamos la propiedad privada existente, al tiempo que querríamos sumar propiedad común o cooperativa, hasta donde la realidad lo permita. Vivimos una etapa compleja, donde una sola forma de propiedad no resuelve la totalidad de los asuntos a encarar. Tenemos la mente abierta.
Nuestra exigencia es abordar la realidad particular y concreta en un tiempo y lugar, desde los mejores valores de la humanidad, desde principios éticos. No somos sabios ni infalibles, por eso confiamos en el pueblo la realización de la tecnología económico-social-institucional con la que mejorar la calidad de vida. Planteamos una Democracia Participativa en la que el Poder se encuentre en manos de las mayorías. Con responsabilidad individual y colectiva. Asignando el deber a cada uno, conforme su capacidad; y otorgándole bienes y servicios, según su necesidad.
El drama nacional pasa por el parasitismo. Empezando por la oligarquía asociada en distintas entidades “empresariales”. Hay que observar que esta clase privilegiada, poco a poco, retomó las riendas del poder, después de haberlo perdido en 1983. Eso les permitió ejecutar su política entreguista, neoliberal: deuda fraudulenta, desguace del Estado, privatizaciones, especulación financiera, etc. con sus consecuencias lógicas: concentración de la riqueza en pocas manos y empobrecimiento de las mayorías. Agreguemos que el pueblo, al confiar en sus representantes, olvidó que en el mismo instante en que se sientan en los confortables sillones de la representación, adquieren parte de los vicios de los sectores del privilegio. Sea en la política, la justicia, las asociaciones gremiales, empresariales, en la burocracia estatal, etc.
El socialismo plantea al trabajo como la fuente fundante de la sociedad. Por eso nuestro corazón está junto al pueblo trabajador. Por eso seguimos sosteniendo que la tierra y el trabajo son el origen de la riqueza. Por eso para volver a poner las cosas en orden hay que combinar dos acciones: terminar con el parasitismo y enaltecer el trabajo.
Desde lo político el socialismo es una construcción democrática, colectiva y participativa.
Los de arriba tienen intereses fundados en que no prospere. Para eso van conformando una plutocracia, con todas las armas disponibles y luchando en todos los frentes: político, ideologico, propagandístico, banalización del consumo, vicios, etc.
Los de abajo, en cambio, deberíamos tener predisposición para su avance. Para eso deben concurrir varios factores. Liberarse de las falsas ideas transmitidas desde el régimen, asumir con claridad la defensa de nuestros intereses y manifestar, con voluntad, la intención de “retomar la senda democrática” en todos los órdenes. Para que la Democracia argentina resulte en un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
El Socialismo es la defensa irrestricta de la Dignidad Humana. Su método es la Democracia y su finalidad la Libertad Creadora fundada en el Trabajo.
Por eso decimos que: mientras el capitalismo es la libertad para pocos, el Socialismo es la Libertad para todos. El Socialismo es Libertad.
Análisis
Guerra, inflación y ajuste sin fin
El ajuste libertario analizado por el Foro de Economía y Trabajo.
Por Foro de Economía y Trabajo
La “guerra económica” abierta cuyas consecuencias sufre toda la humanidad, se agravó al perpetrarse la barbarie bélica de EEUU e Israelcontra Irán, agresión que el presidente Milei respalda y tiene como uno de sus objetivos – como también se verifica desde la intervención del presidente estadounidense en Venezuela – el control de la producción y comercialización de los hidrocarburos.
La repercusión en los precios internacionales del gas y el petróleo fue inmediata. Como la energía atraviesa transversalmente toda la economía, involucra también al precio de los alimentos, golpeando las condiciones de vida de cientos de millones de personas.
Llamativamente el gobierno de Javier Milei y sus economistas vienen afirmando que Argentina en esta situación tendría condiciones «ganadoras» y aumento de las exportaciones.
Al mismo tiempo, asignan el mismo motivo – el salto de los precios mundiales – al actual empuje inflacionario para justificar el empeoramiento inflacionario económico y social, a pesar de que Argentina cuenta con capacidad superlativa para la producción – tanto de energía como de alimentos – para satisfacer la demanda interna con la producción propia y permitir excedentes crecientes de exportación, con costos muy menores a los precios internacionales.
Con esa excusa del «aumento de los precios internacionales » se oculta quién se apropia de la renta diferencial y extraordinaria que, en razón de esas ventajas de nuestro país, y a costa de las condiciones de vida de la población cuando se imponen esos precios en el mercado interno.
Con guerra o sin guerra, con la política de “hagan plata, evadan y fuguen divisas cuanto quieran” de Luis Caputo y Javier Milei, la población paga sin justificación a precio internacional los consumos e insumos que produce y consume en pesos, empeorando las condiciones de trabajo, de pérdida de empleo, de calidad de vida y competitivas para producir con trabajo argentino agregado.
Es la repetida experiencia de planes económicos en favor de pocos muy ricos, que perjudican al conjunto de la sociedad y el país. Como ya ha sucedido, se suma la apertura importadora; y la respuesta que dan un alto número de empresas es profundizar una reconversión de sus estrategias de negocios: desplazan producción local, avanzan en la importación de bienes finales, recortan empleo y sostienen elevados márgenes de rentabilidad en la comercialización.
Así, se agrava el actual desorden macroeconómico con resultados regresivos, reflejados en mayor inflación, el deterioro de los ingresos, una creciente precarización de las condiciones laborales, expansión del pluriempleo, aumento de la marginalidad, endeudamiento para alimentos y servicios básicos con tasas usureras, empeoramiento de la calidad de vida de los hogares. Significa más inflación, recesión y desempleo que no se reflejan en las estadísticas oficiales.
LAS ESTADISTICAS OFICIALES
Una deliberada falta de eficacia estadística – funcional a la estrategia comunicacional del Gobierno- se manifiesta en particular en la medición oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que continúa utilizando ponderadores correspondientes a una estructura de consumo muy anterior (Encuesta Nacional de los Hogares-ENGHo 2004/05), por lo que su nivel general no refleja plenamente la evolución real del costo de vida que enfrentan los hogares.
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 el IPC Nacional, principal indicador para monitorear la inflación, acumuló una variación en torno al 293% y volvió a acelerarse desde mayo de 2025, con aumentos particularmente regresivos en rubros esenciales como Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (540%) y Transporte (347%), que junto con Alimentos y bebidas no alcohólicas (273%) concentran alrededor del 50% del gasto de consumo de los hogares, de acuerdo al patrón de consumo de la última Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo 2017/18) cuya aplicación se suspendió.
La no actualización de la estructura de ponderadores del IPC implica, para el período noviembre de 2023 – febrero de 2026, una brecha acumulada de alrededor de 19 puntos porcentuales, 280% vs. 299%, al comparar el IPC INDEC con el IPC CABA IDECBA (Instituto de Estadística y Censos la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) este último con una estructura de consumo más actualizada.
En este contexto, las subas nominales de los ingresos laborales no logran compensar la inflación, lo que se traduce en pérdidas de poder adquisitivo, más acentuadas aún al considerar mediciones alternativas como el IPC CABA. Se verifica así una caída generalizada de ingresos hogareños en términos reales, con pérdidas de alrededor del 6,7% en los salarios del sector privado registrado, y superiores al 20% en promedio para el sector público (-38,4% en la Administración Pública Nacional; -13,7% en provincias, y -35,4% en Universidades a diciembre de 2025).
A febrero de 2026, la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE) se ubicaba apenas por encima de la línea de pobreza para un hogar tipo de 4 personas: $1.734.357 vs. $1.397.672. Mientras que, a marzo de 2026, el Salario Mínimo, Vital y Móvil – $352.400 – y el Haber mínimo jubilatorio -$369.601- aún permanecen por debajo de la línea de pobreza por adulto equivalente: $464.228, canasta básica total, y cabe preguntarse: ¿quién puede vivir con esta suma?
Es de destacar que, considerando los datos oficiales, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) a marzo de 2026, tiene un poder de compra reducido al 25% de la CBT correspondiente a una familia tipo de cuatro personas: $352.400 vs. $1.434.464.
Este ajuste permanente es la política básica con que el gobierno exhibe con engaño un superávit fiscal artificial, dado que capitaliza intereses de la deuda que no paga, incluso debe tomar la resolución de reducir el gasto público en un 20% con respeto al presupuesto, para poder pagar la deuda. Las consecuencias están a la vista: caída del consumo, de la demanda, la producción, el empleo y la recaudación fiscal.
El deterioro persistente de las condiciones del mercado de trabajo, se evidencia en la caída de la tasa de empleo y de la asalarización, el aumento de la tasa de desocupación —7,5% al 4T25, +1,8 puntos porcentuales respecto de igual período de 2023— y la persistencia de elevados niveles de no registro.
La supuesta reducción de la pobreza por ingresos desde principios de 2024 aparece explicada, también con engaño por el mayor peso de ingresos no laborales (transferencias) y por factores metodológicos asociados tanto a la captación de ingresos laborales y no laborales(cambios en los instrumentos de relevamiento y mejoras en la recordación, que podrían estar vinculadas en parte al uso de billeteras virtuales, entre otros) como a la falta de actualización de la canasta básica total con la que se mide la línea de pobreza, con base en la ENGHo 2017/18. La evolución observada no necesariamente refleja una mejora sostenida de los ingresos laborales.
Lejos de observarse “la clara mejora distributiva” que clama el gobierno, tenemos una tendencia regresiva en la distribución del ingreso, con pérdida de participación de los ingresos laborales tanto en los deciles más bajos como en los sectores medios, y una mayor dependencia de ingresos no laborales en los hogares de menores ingresos.
INFLACION: PROBLEMA CENTRAL
La inflación se agravó desde la mega devaluación del 12 de diciembre de 2023, potenciada por la liberalización de los precios y la injusticia tributaria, el deterioro social y económico.
Los salarios, el gasto público social o el “exceso de demanda interna” popular no son las causas del alza del índice de precios. Tampoco lo es la emisión monetaria, siendo que el gobierno oculta con «contabilidad creativa» el crecimiento gigantesco de endeudamiento público para sostener la ola de especulación financiera y fuga de capitales, que sí es la causa principal de la inflación.
La inflación es un problema central para nuestra economía nacional, con múltiples causas: comenzando por una deliberada desregulación y la internacionalización de los precios. Esta resulta favorable a comportamientos especulativos de posición dominante de grupos monopólicos/ oligopólicos que prevalecen en sectores claves de oferta de productos y servicios. En ella incide la fuga de divisas por diversas vías, las condiciones de los fraudulentos acuerdos con el Fondo Monetario, las altas tasas de interés anti-productivas, la regresividad del sistema tributario donde el 70% de la recaudación se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a los precios de los bienes y servicios.
ACUERDO PARA UNA SALIDA ORDENADA
No hay una salida ordenada del desorden económico generado por este gobierno sin comenzar a construir, desde ahora, un acuerdo sobre un plan común que aborde un cambio de rumbo drástico, que contemple metas, compromisos y estímulos regionales y sectoriales de mediano y largo plazo, con eje en el trabajo y la producción.
En ese sentido, la superación de la actual emergencia económica tiene como requisito un acuerdo sobre conformación y análisis transparente de precios con abastecimiento garantizado. Abordando en primer lugar alimentos y energía asequibles tanto para la emergencia como para el crecimiento económico, siendo que el país cuenta con capacidad superlativa para satisfacer la demanda interna con costos muy menores a los internacionales.
En su definición, ejecución y supervisión son imprescindibles la participación de los trabajadores, los empresarios, y de los consumidores en general. En este sentido es que coincidimos que puede resultar muy positiva la anunciada constitución de un observatorio anunciado por la CGT para la elaboración de indicadores propios.
Esta participación no será posible sin establecer un adecuado sistema de información pública, que a su vez es requisito para la eficacia y eficiencia de una política de orientación de los precios virtuosa:
● con índices de precios creíbles, basado en una encuesta nacional de hogares que se actualice de manera regular para captar los cambios en los gastos y consumos de los mismos;
● con un seguimiento de carácter público y publicitado, transparente, de la estructura de costos de producción y comercialización de los distintos consumos para vivir y los insumos para producir.
Esto es imprescindible para inducir márgenes de ganancia razonablesy transparentar las cadenas de valor haciendo pública su integración a la par que se ponen en evidencia sus carencias o “huecos” que redundan negativamente en costos y precios, a fin de planificar su superación.
MEDIDAS A CONSIDERAR EN LA EMERGENCIA
Argentina, país productivo y exportador, puede:
1. garantizar la afirmación de soberanía – en primer lugar, la seguridad alimentaria y energética – para sostener condiciones dignas de vida, con menores costos tanto industriales como de los servicios. Comenzando por desacoplar los precios locales de los mundiales. Con estos últimos en alza y costos locales relativamente más bajos, el interrogante abierto es quién se queda con la renta diferencial y cómo se reparte;
2. por lo tanto, basar el análisis y negociación de tarifas de servicios públicos únicamente en base a costos reales en el país, no por ajustes automáticos por tipo de cambio o indexación por precios internacionales. Determinar tarifas sociales para la energía eléctrica, el gas, el agua, y los combustibles en función de garantizar los derechos humanos y la vida de todas las familias; la producción industrial y de servicios de las Pymes y los emprendimientos sociales. En particular, la energía debe estar al servicio de un modelo económico que priorice la generación de empleo.
3. Controlar el tipo de cambio y regular los valores de las tasas de interés, decretando la emergencia cambiaria y regulatoria para que el BCRA preserve las reservas internacionales y se transparente su utilización a prioridades sociales, productivas y financieras claramente establecidas. Y a su vez que el crédito a los hogares y la producción sea accesible y razonable.
4. Fijar Cupos de Exportación en los sectores que corresponda, como medida de protección para limitar las exportaciones de mercancías en valor o en cantidad que realiza el país durante el período de crisis energética o alzas inusuales de precios o escasez de determinados productos, como alimentos, combustibles, medicamentos, etc., a fin de abastecer en primer lugar las necesidades internas del país.
5. Aumentar los derechos de exportación, que no sólo significa mayor ingreso para el fisco, sino que abarata en el porcentaje de la retención el precio del producto en el mercado interno al desacoplar los precios locales de los internacionales.
6. Establecer un control más estricto de las importaciones, para favorecer el ingreso de bienes y servicios necesarios para el consumo básico y de insumos para la producción, y eliminar o al menos reducir el ingreso de mercancías superfluas y productos a precios de dumping. Restablecer los valores de referencia y el canal rojo aduanero.
7. Fijar provisoriamente los precios – acordes con los costos reales de producción- por un plazo determinado de los productos de la Canasta Básica Total, y de los insumos centrales en la cadena de valor de los sectores productivos. Para garantizar su vigencia resulta importante la participación de sindicatos, organizaciones sociales, y asociaciones de consumidores.
8. Corregir, con los organismos de defensa de la competencia, las ventajas monopólicas u oligopólicas en relación con productos y servicios claves.
9. Coartar las ventajas de “posición dominante” que ejercen las empresas productoras de las materias primas básicas e insumos difundidos, que imponen subas de precios indiscriminadas en cada cadena de valor;
10. Identificar empresas y sociedades, con el fin de diferenciar su tratamiento y los correspondientes requerimientos informativos públicos para lograr una acción positiva y efectiva de la sociedad y el Estado en relación con los desafíos de la producción, la distribución, la fiscalización de la evasión/elusión tributaria la fuga de capitales, el comercio exterior y la inflación. Un paso imprescindible es avanzar en la regulación de la figura jurídica del “grupo económico” en la Ley de Sociedades.
11. Como decimos la regresividad tributaria tiene indudable incidencia en la formación de precios, habida cuenta de que el 70% de la recaudación fiscal se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a precios; ello sin olvidar que los impuestos “directos” suelen transformarse en “indirectos” cuando son pagados por empresas con posición dominante en los mercados. Urge abordar una reforma progresiva, y en un próximo documento actualizaremos nuestra propuesta para superar las inequidades que hacen que soporten más carga tributaria quienes menos tienen.
Por último, señalamos que, para una adecuada administración de los precios, se necesita aplicar normas existentes como ser las Leyes de Defensa del Consumidor 24240, de Defensa de la Competencia 27742, y poner en vigencia efectiva – con intervención del Congreso de la Nación- las Leyes 20.680 de Abastecimiento, Ley 26.991 Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo.”, 27.545 de Góndolas (con derogación inconstitucional por el DNU 70/23, rechazada por el Senado de la Nación).
Cabe revisarlas estableciendo las condiciones para su aplicación, pero sin resignarlas, habida cuenta la conducta histórica de los formadores de precios y su gravísima responsabilidad en las sucesivas crisis socioeconómicas que todas las familias trabajadoras y nuestro país han sufrido. Este análisis debe comenzarse con urgencia dado el previsible desenlace de la política económica, teniendo presente que esta legislación, necesitamos hacer la salvedad, nunca ha sido estricta ni armoniosamente aplicada en el pasado. Ha faltado estructura y capacidad de acción territorial suficiente para hacerlo, así como un uso eficiente de los avances tecnológicos disponibles, carencia del Estado que necesita superarse.
Por las razones que se exponen, una de las reformas que cabría realizar y creemos relevante es impulsar que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia(CNDC) pasen a jurisdicción del Congreso de la Nación, para tener autonomía en relación al Poder Ejecutivo de turno.
FORO ECONOMIA Y TRABAJO
Ricardo Aronskind, Gabriel Barceló, Noemí Brenta, Eduardo Codianni, Juan Pablo Costa, Norberto Crovetto, Raúl “Rulo” Dellatorre, Marcelo Di Ciano, Marisa Duarte, Eduardo Dvorkin, Roberto Feletti, Néstor Forero, José M.Fumagalli, Américo García, Carlos Gutiérrez, Ricardo Koss, Nicolás Malinovsky, Jorge Marchini, Antonio Mezmezian, Felisa Miceli, Andrés Repar, Alejandro Rofman,Horacio Rovelli, José “Pepe” Sbatella, Nahuel Silva,Juan Carlos Teso, Rodolfo P. Treber, Eduardo Berrozpe (coordinador)
* FORO ECONOMÍA Y TRABAJO. Está integrado por economistas y otros especialistas a propuesta de organizaciones sindicales de nuestro país, abierto a todas las instituciones que integran el Movimiento Sindical Argentino, así como a los aportes de organizaciones que agremian a las Pyme, cooperativas y a la economía popular. Sus documentos y definiciones corresponden a sus autores, que participan en la articulación de un programa económico con eje en el trabajo, la producción, la justicia social, la defensa de los recursos y la soberanía nacionales. foroeyt@gmail.com
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