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Análisis

Socialismo y Libertad

“Pero ustedes se creen que la gente es tan idiota que no va a poder decidir, va a llegar un momento que se van a morir de hambre, con lo cual va a decidir de alguna manera para no morirse, entonces no necesito que alguien intervenga para resolverme la externalidad de consumo, porque a la postre alguien lo va a resolver.” Javier Milei. Presidente del gobierno que conduce al Estado argentino.

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Por Mario Mazzitelli

La gente puede no morirse de hambre comiendo pan y bebiendo agua. Pero eso, en la Argentina en este tiempo histórico, no es vida. Es la demostración de la más dramática pérdida de valores morales, sentido de la dignidad y ambición de desarrollo integral para nuestra sociedad. JM parece representar la última etapa decadente de un ciclo histórico.

Esto es el anarco capitalismo. (Oxímoron, dado que en el capitalismo gobiernan los capitalistas, por lo tanto, solo podría existir anarquía en una sociedad de productores – trabajadores – libres). Claro, si el gobierno se desentiende de la suerte de sus habitantes, la anarquía podría ser preferible. Pero, mejor que este pésimo e incompetente gobierno o el anarco capitalismo (que implicaría la disolución nacional y proliferación de las mafias, haciendo una sociedad invivible) es pensar en un buen gobierno.

Milei representa a una oligarquía parasita financiera y sectores saqueadores de bienes naturales. Toto Caputo y el RIGI son la mayor prueba. Estos sectores tienen muy claro sus intereses. Por los que son capaces de cualquier exceso. Sí, incluso negar la vida y la dignidad a las personas, cuando afectan sus ganancias o ponen en riesgo sus privilegios.

Los que expresan “cárcel o balas” a quienes piden por un derecho, un aumento salarial o mejores condiciones laborales; muestran la magnitud de la servidumbre intelectual y política puesta a su servicio.

Si llegan a estos extremos con las personas de carne y hueso; que no harían en el mundo de las ideas, del pensamiento, de la reflexión honesta. La necesidad de fundar una afirmación en pruebas, ha sido relevada. En términos generales lo que van buscando es el monopolio de la palabra para imponer sus consignas. Propaganda basura multiplicada por el sistema mediático que dominan.

De esta manera no solo explican las bondades del régimen que cobija sus privilegios. También dicen “que es el socialismo”, “que ha hecho el socialismo” y “qué posibilidades tiene de mejorar la sociedad actual”. Así su más apañado y promocionado vocero ha definido: «El socialismo es una enfermedad del alma», dice que: «El socialismo va a fallar siempre» y acusa: “El socialismo deriva en totalitarismo y por ello mataron 150 millones de personas”.

Más otro montón de imbecilidades, que de tanto ser repetidas se vuelven realidad en la subjetividad de muchas personas. Avalancha de prejuicios y mentiras que se descargan sobre los socialistas al solo efecto de evitar un debate abierto y sincero.

No es mi pretensión responder a tanta pavada en una pequeña nota de ocasión. Sí decir que deberían tener un mínimo de honestidad intelectual, de la que carecen por completo.

Como nadie puede dar cuenta de lo que ocurrió en el mundo durante siglos, es lógico que al definir “que es el socialismo, su pasado y sus posibilidades futuras” nos restrinjamos al ámbito de nuestro país. Aquí, en Argentina, sí podemos decir que el término, la palabra, el concepto, tuvo dos puntos culminantes. Uno en 1837 con Esteban Echeverría y su “Dogma Socialista” y otro en 1896 con Juan B. Justo y la fundación del Partido Socialista.

Por este camino podemos encontrar buenas referencias para iniciar el debate.

Entonces observemos lo que dijeron algunos socialistas argentinos con autoridad moral, política e intelectual.

Por ejemplo:

Esteban Echeverría dirá en el Dogma Socialista “La Democracia es el régimen de la Libertad, fundado en la Igualdad de clases”.

Alfredo Palacios, “El socialismo es, primordialmente, una aspiración ideal hacia un orden jurídico más justo, que reemplazará al capitalismo, mediante condiciones económicas, pero sobre la base de postulados éticos. Reclama una honda transformación orientada por la idea de libertad y de justicia, valores absolutos superiores a todo valor económico…”

Mario Bunge: “Yo sostengo que hay motivos prácticos y morales para preferir el socialismo auténtico al capitalismo, y que la construcción del socialismo no requiere la restricción de la democracia sino, muy por el contrario, su ampliación, del terreno político a todos los demás. Esto es lo que llamo democracia integral: ambiental, biológica, económica, cultural y política. Semejante sociedad seria inclusiva: no habría exclusiones por sexo ni por raza, ni explotación económica, ni cultura exclusivista, ni opresión política.”

Podríamos seguir. Como vemos el socialismo no es una enfermedad. Nace como un sentimiento de fraternidad y solidaridad con los que sufren y se expresa por la combinación de una mirada crítica sobre el capitalismo al tiempo que creativa; dando por hecho que el ser humano es capaz de cambiar la realidad en pos de un orden superior.

El socialismo tiene la obligación de ser una propuesta superadora del capitalismo, más atractiva y deseable. No existe el socialismo como una fórmula matemática, para todo tiempo y lugar. No es un dogma. Esa es simplemente una tergiversación política, inducida por la oligarquía parásita que se atribuye la facultad de silenciar la palabra de los socialistas, para hacernos decir lo que nosotros nunca sostuvimos. Somos una corriente humanista, filosófica y programática en permanente evolución.

No es cierto que hayamos asesinado a 150 millones de personas. Que yo sepa desde 1837 a la fecha, a los socialistas no se nos atribuye un solo crimen. Nadie escuchó que Juan B. Justo, Alicia Moreau, Alfredo Palacios, José Ingenieros, Mario Bravo, etc. hayan sido acusados de ningún asesinato.

Mentiras escabrosas como decir que somos hijos del totalitarismo. La gran consigna socialista fue: “No hay Pan sin Libertad, ni Libertad sin Pan”.

Lo que causa horror a la oligarquía es que la Libertad no se circunscriba a los dueños del gran capital, a los propietarios de la tierra, de los medios de producción o el dinero. Extender la Libertad a los sectores postergados y explotados, empobrecidos y marginados; a esa Libertad le tenían y le tienen miedo. Por eso se apropian de la palabra. Y la difunden y multiplican por todos los medios que tienen bajo su “propiedad privada”. Una manera de privar de voz a los socialistas.

No hay Libertad, sin Igualdad ni Fraternidad. Ese dilema ya fue resuelto hace más de 200 años. Por eso nuestro himno al grito de Libertad le suma “Ved el trono a la noble Igualdad”. No se trata de una igualdad absoluta, como algunos pretenden para ridiculizar la idea. Se trata de un piso de igualdad desde el cual poder desplegar toda la potencialidad creadora de cada uno. Cuando ese piso de igualdad es perforado por el hundimiento social bajo la línea de pobreza, o peor aún de indigencia, la Libertad desaparece para ese sector de la sociedad. La necesidad extrema mata a la Libertad. Además, como la condición de la Libertad es su universalidad “Todos somos libres o no hay Libertad”. Podemos afirmar que el capitalismo neocolonial de saqueo (implantado en Argentina por la oligarquía parasita) es la causa de la falta de Libertad para las grandes mayorías populares.

Pero la vocinglería oligárquica no ceja en su intento por cerrar los caminos del socialismo. No solo hace cualquier tipo de alianza, interior o exterior, para impedir el desarrollo del socialismo en Argentina, no solo miente a raudales, no solo trata de desalojar el principio de Justicia que anida en todo ser humano; también trata de inducir a pensar que los ideales socialistas, en el mejor de los casos, son “utópicos”. Que allí donde se aplicó una tecnología para realizarlo, el fracaso fue estrepitoso. Se trata de propaganda interesada.

Siendo el movimiento socialista relativamente joven, existieron experiencias fracasadas. Cómo las hubo en todos los intentos tecnológicos por llevar un ideal a la práctica. De hecho todo lo que nos rodea, creado por el ser humano para mejorar las condiciones de existencia, antes fueron utopías. Y ninguna fue exitosa en el primer intento.

Lo que no pueden negar es que también hay enormes éxitos. Bastante simple: mientras la ideología neoliberal se sostiene en la exacerbación del egoísmo individualista, defendiendo solo “intereses privados” aunque vayan en detrimento de otras personas y el ambiente; el socialismo plantea el principio de asociación de mutuo y múltiple beneficio. Por eso defendemos la cooperación democrática y participativa en todos los niveles; político, social, económico, cultural y ambiental.

La idea de seres aislados, vinculados entre sí por el mercado, al que concurrirían solo para obtener beneficios individuales y del que emergería una mano invisible para armonizar los intereses de todos; es una construcción fantasiosa. Absurda y ya refutada; que merecería un capítulo aparte.

Los pueblos, que tienen una intuición inteligente, se han desvinculado de esa idea. En todos los países del mundo. Al punto que han respaldado el papel del Estado para que este cumpla tareas de cierta equidad, que no lleven a la sociedad a desequilibrios tan injustos que terminen en una violencia generalizada.

Los neoliberales vernáculos, al servicio de la oligarquía parásita, tienen una doble moral al respecto. Menoscaban el papel del Estado hasta pedir su achicamiento o extinción, por un lado; y por otro piden que sea el garante de los privilegios de la propiedad privada, reprimiendo o llegando al “Terrorismo de Estado” si fuera necesario, para que sus ventajas injustas no sean menoscabadas. Doble moral que queda en evidencia cuando acuerdan políticas con defensores de la dictadura, que fue la mayor detractora de la Libertad en la historia Argentina.

Dicen que los socialistas estamos en contra de la propiedad privada. No es así. La organización de una sociedad moderna es impensable sin la existencia de propiedad privada. Aquella que le es propia a cada individuo o familia para realizar en plenitud su existencia. Pero sí nos hacemos algunas preguntas ¿Cuánta propiedad privada le corresponde a cada miembro de una sociedad? La cantidad es importante. Si es escasa o nula, no alcanza para un buen vivir. Y si es desmedida puede resultar en una concentración de poder, ajeno a todo principio democrático. En particular si hablamos de la tierra, de los monopolios naturales, los oligopolios, etc. Por lo demás, respetamos la propiedad privada existente, al tiempo que querríamos sumar propiedad común o cooperativa, hasta donde la realidad lo permita. Vivimos una etapa compleja, donde una sola forma de propiedad no resuelve la totalidad de los asuntos a encarar. Tenemos la mente abierta.

Nuestra exigencia es abordar la realidad particular y concreta en un tiempo y lugar, desde los mejores valores de la humanidad, desde principios éticos. No somos sabios ni infalibles, por eso confiamos en el pueblo la realización de la tecnología económico-social-institucional con la que mejorar la calidad de vida. Planteamos una Democracia Participativa en la que el Poder se encuentre en manos de las mayorías. Con responsabilidad individual y colectiva.  Asignando el deber a cada uno, conforme su capacidad; y otorgándole bienes y servicios, según su necesidad.

El drama nacional pasa por el parasitismo. Empezando por la oligarquía asociada en distintas entidades “empresariales”. Hay que observar que esta clase privilegiada, poco a poco, retomó las riendas del poder, después de haberlo perdido en 1983. Eso les permitió ejecutar su política entreguista, neoliberal: deuda fraudulenta, desguace del Estado, privatizaciones, especulación  financiera, etc. con sus consecuencias lógicas: concentración de la riqueza en pocas manos y empobrecimiento de las mayorías. Agreguemos que el pueblo, al confiar en sus representantes, olvidó que en el mismo instante en que se sientan en los confortables sillones de la representación, adquieren parte de los vicios de los sectores del privilegio. Sea en la política, la justicia, las asociaciones gremiales, empresariales, en la burocracia estatal, etc.

El socialismo plantea al trabajo como la fuente fundante de la sociedad. Por eso nuestro corazón está junto al pueblo trabajador. Por eso seguimos sosteniendo que la tierra y el trabajo son el origen de la riqueza. Por eso para volver a poner las cosas en orden hay que combinar dos acciones: terminar con el parasitismo y enaltecer el trabajo.

Desde lo político el socialismo es una construcción democrática, colectiva y participativa.

Los de arriba tienen intereses fundados en que no prospere. Para eso van conformando una plutocracia, con todas las armas disponibles y luchando en todos los frentes: político, ideologico, propagandístico, banalización del consumo, vicios, etc.

Los de abajo, en cambio, deberíamos tener predisposición para su avance. Para eso deben concurrir varios factores. Liberarse de las falsas ideas transmitidas desde el régimen, asumir con claridad la defensa de nuestros  intereses y manifestar, con voluntad, la intención de “retomar la senda democrática” en todos los órdenes. Para que la Democracia argentina resulte en un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

El Socialismo es la defensa irrestricta de la Dignidad Humana. Su método es la Democracia y su finalidad la Libertad Creadora fundada en el Trabajo.

Por eso decimos que: mientras el capitalismo es la libertad para pocos, el Socialismo es la Libertad para todos. El Socialismo es Libertad.

América Latina

Nulo desde el inicio. No es un acuerdo, es un robo

Por Elías Jaua Milano. El llamado acuerdo petrolero con Estados Unidos, anunciado por Donald Trump, se firmó bajo amenaza y sin aprobación de la Asamblea Nacional: para el autor, es nulo de toda nulidad.

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Que el banal espectáculo político de todos los días no nos distraiga de lo sustantivo de la gravosa situación de tutelaje a la que estamos sometidos por la administración Trump. El llamado “acuerdo petrolero” es uno de esos temas sobre el cual debemos insistir en denunciar como nulo de toda nulidad, cuantas veces sea necesario, si queremos recuperar nuestra independencia y con esto la posibilidad de un desarrollo propio que genere bienestar a toda la familia venezolana.

El 3 de enero de 2026 en horas de la madrugada, Caracas, La Guaira y otras poblaciones de la costa central de Venezuela fueron atacadas con misiles, por fuerzas militares estadounidenses, sin previa declaración de guerra, de manera injustificada y desproporcionada. Tras secuestrar al Jefe de Estado en funciones, amenazaron al resto de las autoridades con un segundo ataque más destructivo y el aniquilamiento de estos si no aceptaban el plan del atacante. De acuerdo a las declaraciones de Donald Trump en horas de la mañana: “Las autoridades venezolanas están colaborando, en verdad no tenían otra opción”. Más adelante afirmó: “Vamos a dirigir al país hasta el momento en que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa”. Acto seguido amenazó: “Estamos preparados para realizar un segundo ataque mucho más grande si es necesario, así que estábamos preparados para una segunda incursión si era necesario. De hecho, suponíamos que sería necesaria una segunda incursión, pero ahora probablemente ya no lo sea”. 

El Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, compareció el 28 de enero de 2026 ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos y en una respuesta sintetizó lo que se estaba haciendo en Venezuela: “Básicamente estamos administrando a Venezuela”. Posteriormente anunció desde la Casa Blanca el plan de las tres fases para administrar a Venezuela.

En este contexto de amenaza, coacción y administración colonial, en los meses que han transcurrido se han llevado a cabo nuevas incursiones militares, se han desplegado tropas y agencias de seguridad, se han forzado reformas de leyes al margen de la Constitución, como es el caso de la ley de Hidrocarburos y la ley de Minas, entre otras; los ingresos de la nación venezolana son depositados y administrados en una cuenta del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y se ha impuesto un plan político de transición, entre otras graves violaciones a la soberanía de Venezuela y al derecho internacional.

Bajo esta situación de amenaza, coacción y administración colonial, el pasado 26 de agosto nos enteramos, por un posteo de Donald Trump en su red social, de un acuerdo donde el gobierno de Venezuela cedía el control sobre la explotación de 17 campos petroleros, propiedad de la nación venezolana,  estimados en 65 mil millones de barriles, por 100 años, según su versión. Al momento, el pueblo venezolano no conoce, y creo que tampoco el pueblo estadounidense (dado el reciente cuestionario enviado por senadores a la Casa Blanca sobre este tema), el texto de ese acuerdo, que debió ser conocido, estudiado, discutido y ratificado por el Poder Legislativo de Venezuela, como lo manda la Constitución nacional:

Artículo 150: La celebración de los contratos de interés público nacional requerirá la aprobación de la Asamblea Nacional en los casos que determine la ley. No podrá celebrarse contrato alguno de interés público municipal, estadal o nacional con Estados o entidades oficiales extranjeras o con sociedades no domiciliadas en Venezuela, ni traspasarse a ellos sin la aprobación de la Asamblea Nacional. La ley podrá exigir en los contratos de interés público determinadas condiciones de nacionalidad, domicilio o de otro orden, o requerir especiales garantías.

Comentarios: Cabe la duda si en verdad hay un acuerdo firmado o es un despojo arbitrario por parte de la potencia ocupante. NABEP es una empresa privada domiciliada en Barbados y el Departamento de Guerra es una entidad oficial extranjera, por tanto el acuerdo, de existir, debió ser aprobado por la Asamblea Nacional. No se hizo así.

Es casi imposible analizar el alcance operacional y financiero del pretendido acuerdo al no haber documentos oficiales publicados por Venezuela. Solo hay una nebulosa de datos contradictorios declarados por funcionarios de ambos gobiernos. Por lo tanto solo nos referiremos en este artículo a algunos elementos jurídicos y administrativos señalados en el único documento oficial publicado: la nota informativa de la Casa Blanca de fecha 30 de agosto de 2026, donde se informa de los puntos más relevantes del írrito acuerdo. Veamos: 

Este acuerdo asegura nuestro dominio energético para el próximo siglo, sin costo alguno para Estados Unidos. El acuerdo, firmado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth, otorga al gobierno de Estados Unidos poderosos derechos de gobernanza, propiedad económica y un convenio de compra garantizada a bajo costo a un nuevo actor petrolero privado de Venezuela, que será la segunda compañía petrolera privada más grande del mundo en términos de reservas

Sin costo alguno para el contribuyente estadounidense, NABEP ha otorgado a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos una participación accionaria del 35 % en su sociedad matriz, lo que representa un valor y dividendos de hasta cientos de miles de millones para Estados Unidos.

NABEP también otorgó al Departamento de Estado de Estados Unidos el derecho de adquisición preferente del 80 % restante de su producción, lo que proporciona una fuente garantizada de energía en nuestro hemisferio en situaciones de emergencia.

¿Qué dice nuestra Constitución? 

Artículo 302. El Estado se reserva, mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico.

Comentarios: No puede haber una privatización de la actividad petrolera en Venezuela, mucho menos ejecutada por un gobierno extranjero que ejerce el papel de ocupante. Una empresa privada no puede otorgar derechos de la nación a otro Estado. La ley no puede ser contraria a la Constitución.

Más adelante expresa la información oficial de la Casa Blanca:

El Gobierno de Estados Unidos tiene poder de veto sobre el nombramiento de cualquier miembro de la junta directiva, y la mayoría de quienes integren la junta de NABEP deben ser ciudadanos estadounidenses. NABEP contará con auditores, abogados y asesores estadounidenses de renombre y el acuerdo del Gobierno de Estados Unidos con NABEP se rige por el derecho estadounidense y está sujeto a la jurisdicción de los tribunales de Estados Unidos.

¿Qué dice nuestra Constitución? 

Artículo 151. En los contratos de interés público, si no fuere improcedente de acuerdo con la naturaleza de los mismos, se considerará incorporada, aun cuando no estuviere expresa, una cláusula según la cual las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre dichos contratos y que no llegaren a ser resueltas amigablemente por las partes contratantes, serán decididas por los tribunales competentes de la República, de conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan dar origen a reclamaciones extranjeras”.

Sin comentarios.

Sigamos las afirmaciones escritas por la Casa Blanca:

Las concesiones de NABEP se rigen por la nueva ley de hidrocarburos de Venezuela, adoptada con el apoyo de Estados Unidos, que prevé la modernización, la privatización y el desarrollo histórico del sector petrolero en declive de Venezuela.

¿Qué dice nuestra Constitución?

Artículo 303. Por razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional, el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela, S.A., o del ente creado para el manejo de la industria petrolera, exceptuando las de las filiales, asociaciones estratégicas, empresas y cualquier otra que se haya constituido o se constituya como consecuencia del desarrollo de negocios de Petróleos de Venezuela, S.A.

Comentario: Constitucionalmente PDVSA es la que desarrolla cualquier negocio o asociación petroleras. NABEP no es parte de una iniciativa empresarial de PDVSA,  la empresa estatal no tiene ni uno por ciento de participación accionaria, ni es parte de la directiva de la misma. Ninguna ley ni acuerdo está por encima de la Constitución.

Afirma la Casa Blanca en su hoja informativa:

Las disposiciones sólidas sobre gobernanza y auditoría del Gobierno de Estados Unidos, junto con la reforma bancaria, la fiscalización de pagos y la supervisión financiera de la Administración Trump, asegurarán que los pagos de impuestos y regalías se usen en beneficio del pueblo venezolano.

¿Qué dice la Constitución? 

Artículo 156. Es de la competencia del Poder Público Nacional: Numeral 12: La creación, organización, recaudación, administración y control de los impuestos sobre la renta, sobre sucesiones, donaciones y demás ramos conexos, el capital, la producción, el valor agregado, los hidrocarburos y minas; de los gravámenes a la importación y exportación de bienes y servicios; de los impuestos (…) 

Comentario: ¿El supuesto acuerdo es en beneficio del pueblo venezolano o de la administración Trump? Ya que según el Decreto Ejecutivo presidencial (Orden Ejecutiva) emitido el 9 de enero de 2026: “Los recursos —provenientes de transacciones del Estado venezolano, el Banco Central de Venezuela y Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA)— deben depositarse en cuentas específicas denominadas Fondos de Depósito de Gobiernos Extranjeros (Foreign Government Deposit Funds) dentro del Departamento del Tesoro de EE. UU.”.

Preguntas: ¿Quién realiza el control o auditorías de las cantidades de petróleo extraídas en los bloques entregados, para determinar las regalías e impuestos? ¿El Ministerio de Petróleo de Venezuela? ¿Con cuál plataforma tecnológica? ¿Pueden inspectores de dicho ministerio supervisar la actividad de extracción y exportación? ¿Lo permitirá el Departamento de Guerra de los Estados Unidos, socio de la empresa privada NABEP?

Compatriotas, bajo amenaza, coacción e intervención política y administrativa de una potencia extranjera se están extrayendo de manera inconstitucional los recursos petroleros de la nación, garantía futura del desarrollo y el bienestar para el pueblo venezolano. No hay texto del acuerdo, por lo tanto, no pudo ser aprobado por la Asamblea Nacional. Hay una asignación arbitraria para la explotación de bloques petroleros. La nación no conoce cómo y quién contabiliza la extracción que hace NABEP. Los ingresos supuestos que generará este acuerdo por regalías e impuestos serán administrados por la potencia ocupante, que a su vez es accionaria de esta empresa a través de su Departamento de Guerra. No es un acuerdo, es un robo a misil en mano.

Compatriotas, este supuesto acuerdo es nulo desde el inicio, de acuerdo a nuestra Constitución y a los principios universales y del derecho consuetudinario establecidos en diversos instrumentos del derecho internacional acerca de la invalidez de todo acuerdo, convenio o contrato realizado en condiciones de amenaza o uso de la fuerza.  

El pueblo venezolano debe informarse, debe tomar conciencia del daño patrimonial que supone un acuerdo nulo, y en consecuencia luchar de manera política, cívica, jurídica y democrática para recuperar la independencia del Estado nacional y la restitución de la vigencia de la Constitución con el fin de preservar su patrimonio económico, y recuperar el derecho inalienable a la autodeterminación política y a la soberanía y dignidad nacional.

PD 1.  A la falaz afirmación de que “no podemos tener una riqueza que está en el subsuelo mientras vivimos en la miseria y por eso necesitamos entregar estos campos petroleros a Donald Trump”, responde la realidad histórica: En Venezuela, hasta el año 2012, se producían cerca de 3 millones de barriles de petróleo diarios, extraídos y desarrollados por PDVSA y sus empresas mixtas con socios internacionales (incluyendo empresas estadounidenses) con apego a la Constitución y respetando nuestra soberanía y dignidad nacional, que generaron ingresos que se tradujeron en los más altos indicadores de bienestar para el pueblo venezolano en general. Tras la muerte del Presidente Chávez, el incremento de las sanciones y la instauración del bloqueo a la libre comercialización del petróleo  por sucesivos gobiernos estadounidenses, e internamente una serie de malas decisiones y  desfalcos cometidos contra la industria petrolera, postraron la actividad y disminuyeron a mínimos históricos los ingresos nacionales petroleros, generando la actual situación de precarización de las condiciones de vida del pueblo venezolano. 

PD 2. Llega tarde el arrebato de soberanismo sobre esta cuestión por parte de los sectores políticos que durante 25 años solicitaron, propiciaron, facilitaron y finalmente celebraron la intervención militar del 3 de enero de 2026, con las graves consecuencias para la autodeterminación política y el patrimonio nacional.

Leé también: Delcy Rodríguez prometió elecciones en Venezuela, pero sin fecha

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