CABA
Marcha a la Anses en reclamo de bono de 45 mil pesos «para todos»
La movilización de Unidad Piquetera (UP) protestó en el Obelisco y luego en Anses donde pidieron dinero para paliar el hambre y la galopante inflación.
Las organizaciones sociales de izquierda, integrantes de la Unidad Piquetera (UP), realizaron hoy una nueva protesta con una concentración en el Obelisco y posterior marcha hacia la sede central de la Anses, donde reclamaron un «bono para todes sin exclusiones», informaron voceros del sector.
«Nos hemos concentramos en el Obelisco, luego marchamos a la Anses central de Capital Federal (avenida Córdoba al 700), una manifestación que se repitió también en el interior del país», informó a Télam Eduardo Belliboni, referente bonaerense del Polo Obrero (PO), integrante de la UP.
Los manifestantes -que se concentraban después de las 10 en dos puntos en la Ciudad: la esquina de Belgrano y 9 de Julio y en las inmediaciones del Obelisco porteño- reclamaron de esta forma que se les otorgue un bono de 45.000 pesos «sin exclusión para nadie».
«Estamos reclamando un bono sin restricciones, porque con el nuevo bono del Gobierno, la Anses estableció restricciones para poder acceder y, por ejemplo, una persona jefa y jefe de familia con una tarjeta alimentaria o con la Asignación por Hijo no puede hacerlo», explicó el dirigente trotskista.
Los manifestantes arribaron a la sede central de la Anses, en el centro porteño, minutos antes de las 14, entregaron un petitorio con los reclamos a las autoridades, realizaron un acto partidario y finalmente se desconcentraron.
La Unidad Piquetera está integrada, además de por el PO, por MTR-Votamos Luchar, CUBA-MTR, Movimiento Barrios de Pie, el Bloque Piquetero Nacional, la Agrupación Armando Conciencia y la Organización 17 de Noviembre, el MTR Teresa Rodríguez, una fracción del FOL y el Movimiento Territorial Liberación (MTL-Rebelde).
Forman parte también por la UP, la Coordinadora por el Cambio Social, el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), la Federación de Organizaciones de Base (FOB) y el Movimiento Barrial de los Trabajadores (MBT).
Más de 800.000 personas ya tienen aprobado el refuerzo alimentario para adultos sin ingresos, en el tercer día de inscripción presencial, de acuerdo con información de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
Con atención en las más de 400 oficinas de todo el país y operativos móviles, continuaba hoy abierta la inscripción presencial al Refuerzo Alimentario para personas que se encuentran en condiciones de extrema vulnerabilidad, no cuentan con ningún tipo de ingreso y no perciben ninguna asistencia del Estado.
De esta manera, 800.407 personas ya lograron acceder al Refuerzo Alimentario y cobrarán el primer pago a partir del 14 de noviembre, según la terminación del DNI.
La inscripción continuará en forma presencial en oficinas y en la web de Anses durante las próximas semanas.
En tanto, agrupaciones de izquierda realizaron esta mañana una protesta frente a una de las unidades de la Anses en Bahía Blanca, en el marco de un reclamo por un bono de 45 mil pesos para que lo cobren todas las personas que no tengan ingresos mayores a la canasta básica.
La protesta de la que participaron integrantes del Polo Obrero junto a un centenar de personas se hizo frente a la oficina que la Anses tiene en el centro de la ciudad y Néstor Conte, referente de ese espacio, dijo que «el gobierno no puede mirar para otro lado, nosotros reclamamos que esta ayuda social tiene que ser para toda personas que perciba un ingreso inferior a esa canasta de emergencia».
CABA
Ciudades inteligentes sin política laboral: el vacío que dejó el congreso de intendentes en CABA
Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes de distintas provincias se reunieron en la Usina del Arte para debatir inteligencia artificial, transformación digital y su impacto en el trabajo. Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores y reclamó que los gobiernos garanticen que la mayoría de la sociedad quede del lado de los beneficiados.
La primera edición de URBAN CITIES Buenos Aires 2026, el Congreso Federal de Ciudades Inteligentes, reunió este miércoles en la Usina del Arte, en el barrio de La Boca, a representantes de casi 300 municipios y a 82 intendentes de todo el país para discutir uno de los desafíos más urgentes de la gestión pública contemporánea: cómo incorporar la inteligencia artificial a los servicios del Estado sin que esa transformación profundice las desigualdades existentes en el mercado laboral y en el acceso a la educación.
El evento fue organizado por la Unidad de Relaciones Federales y Vinculación Interjurisdiccional del Gobierno de la Ciudad, encabezada por César Torres. La apertura estuvo a cargo del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien planteó el eje político del encuentro con una frase que sintetiza la tensión de fondo: «Estamos frente a una revolución tecnológica y nuestro desafío es que la mayoría de la sociedad esté del lado de los ganadores».
La IA ya modificó el mercado laboral; la pregunta es quién paga el costo
Macri puso sobre la mesa una preocupación que los datos ya respaldan con crudeza. Un relevamiento publicado meses atrás por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA), con asesoría de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estableció que el 67% del empleo porteño tiene algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa, con un índice de 0,353 que supera al de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. Las ocupaciones más afectadas son precisamente las más numerosas del distrito: empleados administrativos, contables, de atención al público y profesionales de TIC.
En ese contexto, el jefe de Gobierno reconoció que una parte importante de quienes integran hoy el mercado laboral se formó en un mundo analógico y debe adaptarse a herramientas que cambian a una velocidad que los sistemas educativos no pueden seguir. «La IA va a plantear ganadores y perdedores», admitió, y llamó a que los gobiernos asuman ese desafío sin naturalizarlo. El planteo, sin embargo, no vino acompañado de ninguna medida concreta de protección para los sectores laborales más vulnerables a la automatización.
La tensión entre el discurso de la oportunidad tecnológica y la ausencia de políticas activas de reconversión laboral fue la que atravesó, de manera implícita, toda la jornada. Hablar de ciudades inteligentes sin debatir quién financia la transición y quién carga con sus costos es, en el mejor de los casos, una omisión; en el peor, una decisión política.
La educación, entre el discurso y la contradicción
Macri también colocó el problema educativo en el centro del debate. «En las escuelas hay chicos estudiando para trabajos que hoy no existen», afirmó, y señaló que la formación no puede concebirse como una etapa que cierra con el egreso escolar o universitario: «Necesitamos que los ciudadanos sigamos aprendiendo a lo largo de la vida».
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, también expuso en el congreso. Su presencia tiene una lectura política específica: el gobierno de Macri incorporó el uso de inteligencia artificial como contenido obligatorio en la escuela primaria porteña, con un anexo curricular elaborado, según trascendió, con herramientas de IA generativa. La apuesta plantea preguntas abiertas sobre cómo se garantiza la equidad en el acceso a esas herramientas en un sistema educativo con brechas tecnológicas notorias entre escuelas.
Un mapa federal con lecturas cruzadas
La convocatoria tuvo un componente político que no pasó desapercibido: reunió a intendentes de distintos partidos y provincias bajo la conducción del gobierno porteño. Entre los presentes se contaron Julio Alak, intendente de La Plata; Daniel Passerini, de Córdoba; Soledad Martínez, de Vicente López; Rodrigo Aybar, de Tres de Febrero; Santiago Passaglia, de San Nicolás; Leonel Chiarella, de Venado Tuerto; y varios jefes comunales de la Patagonia y Cuyo, como Carlos Koopmann (Zapala), Bruno Pogliano (El Bolsón), Lino Yonar (Campo Quijano) y Susana Laciar (San Juan).
La presencia de Alak, intendente del principal municipio bonaerense y figura del kirchnerismo, en un evento organizado por la administración macrista no es un dato menor. Sugiere que la agenda de las ciudades inteligentes, con todo lo que implica en términos de infraestructura digital, datos ciudadanos y relación con el sector privado tecnológico, empieza a configurar un espacio de disputa política que cruza las fronteras partidarias tradicionales.
Entre los expositores también estuvieron el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; el presidente de la Fundación País Abierto y Digital, Andrés Ibarra, ex funcionario macrista con vínculos en el ecosistema tecnológico, y el emprendedor Mateo Salvatto. La participación de empresas tecnológicas y startups completó un cuadro en el que el sector privado tuvo un lugar central en la definición de la agenda pública.
Qué significa ciudad inteligente y para quién
Durante el encuentro también se discutió qué significa en la práctica aplicar tecnología a la gestión municipal. Macri planteó que «una ciudad inteligente no es algo que se compra» y señaló que requiere también una ciudadanía y equipos preparados. La frase es razonable, pero evade la pregunta más incómoda: qué pasa con los municipios que no tienen los recursos, la conectividad ni el capital humano técnico para implementar esas transformaciones sin asistencia del Estado nacional o provincial.
La jornada había comenzado el martes 1 de septiembre con una sesión técnica destinada a los equipos de gobiernos locales y provinciales, donde se trabajó sobre herramientas concretas de gestión de datos, seguridad, salud y movilidad. La intención declarada es que las experiencias exitosas puedan replicarse en otros distritos. El desafío real es que esa replicación no reproduzca también las asimetrías de partida.
Puntos clave
- Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes participaron del primer Congreso Federal de Ciudades Inteligentes en la Usina del Arte.
- Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores, sin anunciar medidas concretas de protección laboral.
- El CESBA y la OIT establecieron que el 67% del empleo porteño tiene exposición a la IA generativa, con un índice superior al de EE.UU. y Europa.
- El intendente kirchnerista de La Plata, Julio Alak, participó del evento organizado por la administración macrista.
- El congreso no incluyó propuestas concretas de reconversión laboral para los sectores más vulnerables a la automatización.
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