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Buenos Aires

Crimen del gendarme: lo mataron de siete balazos

Guillermo Alfredo López, de 55 años, sufrió dos impactos de entrada y salida, uno en el brazo izquierdo, otro en el antebrazo del mismo lado y otros dos en la extensión de ese miembro.

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Lo que tenés que saber

  • Un gendarme fue asesinado en El Palomar, Buenos Aires, tras un tiroteo con delincuentes.
  • La autopsia revela que recibió siete impactos de bala.
  • El crimen ocurrió mientras el oficial no pudo utilizar su arma.
  • El Toyota Etios usado por los atacantes fue robado y luego incendiado.
  • El compañero del gendarme asesinado salió ileso del intercambio de disparos.

Un gendarme muerto y el misterio detrás del ataque

Guillermo Alfredo López, un gendarme de 55 años, fue asesinado el martes en un violento tiroteo en el barrio de El Palomar, en el partido bonaerense de Morón. Según los primeros informes de la autopsia, el oficial recibió siete impactos de bala, lo que terminó con su vida a pocos minutos de ser alcanzado por los proyectiles.

El informe preliminar de la necropsia revela que López sufrió varias heridas: dos balas entraron y salieron de su brazo izquierdo, otros dos impactos más afectaron la extensión del mismo miembro, mientras que un proyectil se alojó en su glúteo derecho. El resto de los disparos impactaron en su axila izquierda, con salida por el dorsal, y uno más alcanzó el hueco externo del cuerpo. Los disparos fueron efectuados a corta distancia, lo que indica la ferocidad del ataque.

La escena del crimen: el ataque en medio de la rutina

El tiroteo se desató cerca de las 19 horas, cuando López y su compañero, Leonardo Lopardo, se encontraban en su vehículo estacionado en Villegas y Atahualpa, una zona residencial de El Palomar. Según testigos y las imágenes de las cámaras de seguridad, un grupo de delincuentes bajó rápidamente de un Toyota Etios robado y comenzó a disparar. Uno de los atacantes gritó: “¡Levantá las manos!” mientras abrían fuego contra los gendarmes.

El compañero de López, Lopardo, logró salir ileso del tiroteo, pero el gendarme falleció casi de inmediato debido a las graves heridas sufridas. La Policía Científica encontró en el lugar del crimen 13 vainas servidas, lo que indica que los delincuentes dispararon repetidamente contra los oficiales.

Los delincuentes y el vehículo robado

Las investigaciones iniciales confirmaron que el Toyota Etios utilizado en el ataque fue robado el día anterior en el partido de La Matanza. Tras cometer el crimen, los delincuentes se deshicieron del vehículo incendiándolo en Fuerte Apache, un barrio de Ciudadela, en Tres de Febrero. En los días previos al asesinato, el mismo automóvil fue usado por los atacantes para perpetrar otro asalto en la localidad de Caseros, donde le robaron el celular a un vecino bajo la modalidad «piraña».

La conmoción y la búsqueda de justicia

El crimen ha generado una profunda conmoción en la sociedad, especialmente en el ámbito de las fuerzas de seguridad, que han expresado su dolor y repudio ante este nuevo ataque a un miembro de la Gendarmería Nacional. La policía y las fuerzas federales están llevando a cabo una serie de operativos en busca de los responsables, mientras la familia de López llora su trágica pérdida.

Buenos Aires

El video se hizo viral y agresor está identificado pero la Justicia no actúa, mientras una mujer espera protección

Un video que muestra una paliza brutal a una mujer se viralizó en las últimas horas, el agresor ya fue identificado y la asociación civil Madres que rompen el silencio exigió medidas urgentes al Departamento Judicial de Azul, denunciando una peligrosa demora institucional ante pruebas audiovisuales contundentes.

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La golpearon en video, al agresor lo identificaron, y la Justicia todavía no actuó.

Las imágenes son inequívocas: un hombre revisa el teléfono de su pareja, la confronta y le propina una brutal paliza mientras ella ruega que se detenga. El video, filmado en la localidad bonaerense de Tapalqué, se viralizó en las últimas horas y permitió identificar al agresor, presuntamente Rodrigo Carrica. Pese a la existencia de pruebas audiovisuales contundentes, la respuesta judicial tardó en llegar; una demora que organizaciones de mujeres calificaron como violencia institucional.

La asociación civil Madres que rompen el silencio, con sede en Río Negro, tomó conocimiento directo del caso y se constituyó en interlocutora ante las autoridades del Departamento Judicial de Azul, el fuero con competencia sobre Tapalqué. La organización presentó el material probatorio disponible, que incluye los registros fílmicos y fotográficos de la agresión, y exigió una respuesta estatal inmediata.

El reclamo: medidas urgentes ante la demora judicial

La entidad formalizó un reclamo ante el Departamento Judicial de Azul con tres exigencias centrales: la intervención urgente para revisar y agilizar el accionar de las dependencias judiciales y policiales locales; el dictado inmediato de medidas de protección y restricción perimetral eficaces para resguardar la integridad psicofísica de la víctima; y el cese absoluto de las dilaciones burocráticas frente a la existencia de pruebas audiovisuales explícitas.

«No se puede seguir tolerando que la burocracia judicial desampare a quienes denuncian», advirtió la organización, que también alertó sobre el riesgo concreto que implica cada hora de demora en casos donde la víctima convive o tiene contacto con su agresor. Madres que rompen el silencio comunicó que se mantendrá en estado de alerta comunitaria hasta que las garantías constitucionales y de seguridad sean cumplidas de manera efectiva.

Violencia institucional por omisión

La denuncia pone sobre la mesa un problema estructural del sistema judicial argentino frente a la violencia de género: la brecha entre la disponibilidad de prueba y la velocidad de la respuesta institucional. La organización usó una categoría precisa para nombrarlo: «la violencia institucional por omisión o demora también es una forma de violencia que perpetúa el peligro». En ese encuadre, la inacción no es un vacío neutral sino un acto que habilita la continuidad de la agresión.

El caso de Tapalqué no es un hecho aislado. La Ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres establece con claridad el deber del Estado de actuar con la debida diligencia frente a situaciones de riesgo. El incumplimiento de ese mandato en contextos donde existe material probatorio disponible no solo representa una falla procesal, sino una responsabilidad estatal en los términos de los estándares internacionales de derechos humanos.

Lo que tenés que saber:

  • Un video viral muestra a un hombre, presuntamente Rodrigo Carrica, golpear brutalmente a su pareja en Tapalqué, provincia de Buenos Aires.
  • La asociación civil Madres que rompen el silencio denunció una alarmante demora de la Justicia local a pesar de contar con pruebas audiovisuales contundentes.
  • La organización exigió al Departamento Judicial de Azul medidas urgentes de protección, restricción perimetral y cese de dilaciones burocráticas.
  • La entidad advirtió que la omisión y la demora judicial son en sí mismas una forma de violencia institucional que prolonga el peligro para la víctima.
  • La organización anunció que se mantendrá en estado de alerta hasta que se garantice efectivamente la seguridad de la mujer agredida.
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