Economía 💲
Bomba FMI: el Gobierno insiste en que no habrá ajuste ni reformas
Funcionarios y funcionarias señalaron una vez más que no traerá aparejado ningún ajuste laboral ni previsional, y aseguraron además que se aumentará en un 60% este año el gasto en capital que se emplea para mejorar la capacidad productiva del país.
Funcionarios del Gobierno nacional reafirmaron hoy que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no traerá aparejado ningún ajuste laboral ni previsional, y aseguraron además que se aumentará en un 60% este año el gasto en capital que se emplea para mejorar la capacidad productiva del país.
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, señaló que el acuerdo con el Fondo permite transitar el camino del equilibrio fiscal de «manera virtuosa» ya que no incluye ninguna de las «clásicas reformas neoliberales» y, a la vez, ofrece previsibilidad y alivio financiero en los próximos años.
«Hay por lo menos tres elementos que marcan diferencia con el pasado y dan por tierra la idea del ajuste y la inviabilidad. Por empezar este es un acuerdo que no incluye ninguna de las clásicas reformas neoliberales, no hay ninguna reforma laboral, ni reforma previsional, ni pedido de que le bajemos a los jubilados la jubilación», remarcó Kulfas en declaraciones formuladas esta mañana a las radios AM750 y FutuRöck.
En tanto, la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Cecilia Todesca Bocco, sostuvo que el entendimiento con el Fondo era una “condición necesaria para seguir adelante con la agenda de la producción y el empleo”, y aseguró que permitirá “ordenar” el mercado cambiario junto con la inflación.
“El acuerdo era una condición necesaria para seguir adelante con las cuestiones de fondo que tenemos que trabajar y donde tenemos puesta toda la energía: la agenda de la producción, del trabajo, de la exportación; de la ciencia y la tecnología”, dijo la funcionaria a Radio 10.
Por su parte, el presidente del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce, afirmó que el acuerdo permitirá aumentar el gasto en capital durante este año, y aseguró que se aplicará la fórmula jubilatoria de acuerdo a lo establecido por ley.
«El hecho importante (vinculado a la cuestión fiscal) es que el gasto en capital va a aumentar este año en un 60% y se aplicará la fórmula jubilatoria tal cual está establecida en la ley», señaló el funcionario en declaraciones realizadas hoy en diálogo con El Destape Radio.
A esas voces se sumó también la del director por el Cono Sur ante el FMI, Sergio Chodos, quien reafirmó que las metas previstas en el entendimiento son «asequibles» y «cumplibles».
«Es una preocupación absolutamente obvia, legítima, natural y evidente lo de las revisiones por parte del Fondo Monetario, y donde tiene mayor relevancia el trabajo de firmar algo que no sabe qué se va a cumplir y que esté dentro de lo que uno cree filosóficamente que va a ocurrir», manifestó Chodos esta mañana en diálogo con El Destape Radio.
En este punto, indicó que, «cuando hay unas metas que son asequibles y parámetros de objetivos medulares que son cumplibles, el margen posible para que haya un problema en una revisión es menor».
En tanto, en sus declaraciones de esta mañana, el ministro Kulfas también destacó que el entendimiento con el FMI anunciado el viernes último genera «alivio financiero» y da «previsibilidad en los próximos años y la posibilidad de tener un sendero razonable».
Además, subrayó que «no hay ningún ajuste del gasto» sino «un sendero de reducción del déficit fiscal que permite perfectamente crecer».
De hecho, Kulfas remarcó que, a partir de lo pactado con el FMI, se evitó un default que hubiese provocado «la pérdida de financiamiento de otros organismos internacionales, con lo cual se hubiese agravado aún más el problema de escasez de divisas que estamos queriendo revertir».
Asimismo, Pesce se mostró optimista respecto a la posibilidad de sumar este año US$ 5.000 millones a las reservas, de acuerdo a lo pactado con las autoridades del FMI.
«Esperamos un crecimiento de las reservas para este año por US$ 5.000 millones. Creemos que van a aumentar las importaciones y las exportaciones, con un saldo comercial que tendrá un superávit similar al del año pasado», concluyó el funcionario.
Según Todesca Bocco, de no haber mediado un acuerdo con el organismo de crédito multilateral, “la turbulencia del mercado cambiario se hubiese amplificado y afectado a la economía real”.
No obstante, y en línea con declaraciones formuladas por el presidente Alberto Fernández, Todesca Bocco señaló que “nadie puede festejar un acuerdo con el Fondo Monetario”.
En referencia a las voces que criticaron el acuerdo, comentó que “la cuestión es cómo aquí y ahora, en las condiciones que nos toca a nosotros transitar, podemos darle cierta estabilidad y bajar el nivel de incertidumbre para que haya inversión, producción y empleo”.
“Me parece que las críticas de algunos compañeros o compañeras son atendibles en el sentido de recordar qué ha sido el Fondo y qué significa”, añadió la funcionaria, quien indicó que “el Presidente en 2019 escribió que Argentina desde hace tiempo que vive en un default encubierto”.
El programa de financiamiento que encaran la Argentina y el FMI de Facilidades Extendidas establece para cada desembolso un período de repago de 10 años, con cuatro años y medio de gracia.
Los compromisos asumidos tendrán revisiones técnicas cada tres meses, durante dos años y medio; y cada una de ellas -que finalizarán en el segundo semestre de 2024- estará acompañada por un desembolso, que estará condicionada a la aprobación de la revisión.
Con cada uno de dichos desembolsos, se pagará la deuda original del préstamo asumido por el gobierno de Mauricio Macri en 2018, por 44.000 millones de dólares.
Finalizado el período de gracia y hasta cumplirse los 10 años, comenzará un esquema de «doce cuotas semestrales iguales y consecutivas», según indicó Chodos en las declaraciones que formuló esta mañana.
Tecnología & Ciencia 📡
Argentina aprende con IA, pero el 59% tuvo problemas para aplicar lo aprendido
El 93% de los profesionales argentinos ya usa inteligencia artificial para aprender, lo que ubica al país en el primer puesto junto a Polonia entre nueve mercados. Sin embargo, solo el 33% recibe financiamiento de su empleador y la brecha entre aprender y aplicar es la más ancha del relevamiento, según el Informe del Progreso de Preply.
Argentina es el país con más profesionales que tropiezan al aplicar lo que aprenden (59%, frente al 49% global) y, a la vez, uno de los que declara mayor satisfacción con su propio progreso: 8,3 sobre 10. La contradicción atraviesa un estudio que muestra cuánto se usa la inteligencia artificial para formarse y cuán poco alcanza eso para transformar el conocimiento en habilidades concretas.
El dato surge del Informe del Progreso de Preply, la plataforma de clases particulares online, un relevamiento sobre más de 5.000 profesionales en actividad de nueve países que analizó cómo la tecnología cambia la experiencia de aprendizaje. Su principal conclusión es una desconexión entre la actividad de aprendizaje y la capacidad de aplicar esos conocimientos en situaciones reales.
Un récord de adopción que no garantiza progreso
El 93% de los profesionales argentinos encuestados ya utiliza herramientas de IA como parte de su aprendizaje: el 29% recurre a ellas semanalmente y el 22% de manera ocasional. Con esos niveles, Argentina comparte con Polonia el primer lugar en adopción de IA para aprender, mientras que Estados Unidos y Japón registran los niveles más bajos, con un 85%.
Las áreas donde los argentinos buscan desarrollar nuevas habilidades reflejan esa lógica: Data Science e IA (29%), idiomas extranjeros para el trabajo (24%), marketing y marketing digital (22%), finanzas y contabilidad (19%) y economía (15%). Las motivaciones están ligadas al empleo: el 36% aprende para mejorar su desempeño en su rol actual y el 33% para mantenerse competitivo en el mercado laboral. Otros objetivos incluyen acceder a posiciones de mayor jerarquía, iniciar un emprendimiento o desarrollar un proyecto paralelo.
A nivel global, el uso de IA para aprender también cambia según el escalafón: el 47% de los líderes senior la usa a diario, frente al 35% de los managers junior y middle managers y el 31% de los empleados sin roles de gestión. Los líderes senior, además, tienen casi el doble de probabilidades de querer que la IA conduzca su proceso de aprendizaje: 16%, contra entre 8% y 10% en los otros grupos.
La “brecha de progreso”: se estudia más, se aplica menos
La investigación bautizó esa tensión como “The Progress Gap” (la brecha de progreso): la distancia entre el avance que las personas sienten que logran mientras aprenden y la confianza que tienen para aplicar esas habilidades en la vida real. Contar con más recursos para aprender no significa necesariamente aprender mejor.
El fenómeno no es solo argentino. A nivel global, el 76% afirma dedicar hoy más tiempo a aprender que hace dos años, pero el 52% reconoce que ese mayor esfuerzo no siempre se traduce en mejores resultados. La Generación Z ilustra el problema: tiene un 92% de adopción de IA, pero el 71% siente que dedica mucho tiempo a aprender sin mejorar (contra el 56% de la Generación X) y el 57% tuvo dificultades para aplicar lo aprendido en la vida real (contra el 40% de la Generación X).
Pese a todo, el 75% de los profesionales encuestados afirma preferir una experiencia de aprendizaje que combine IA y experiencia humana para progresar a largo plazo.
Argentina se forma con IA, pero sus empresas son las que menos invierten en aprendizaje
Solo el 33% de los profesionales argentinos afirma que su aprendizaje es financiado total o parcialmente por su empleador, frente al 51% a nivel global. El 30% financia su formación por cuenta propia y el 36% recurre exclusivamente a recursos gratuitos. Argentina combina así una de las mayores adopciones de IA para aprender con el nivel más bajo de inversión empresarial en aprendizaje entre los mercados relevados.
La lectura que habilitan los números es que el esfuerzo de actualización recae en buena medida sobre el propio trabajador, que se capacita con herramientas gratuitas o con su bolsillo, mientras las empresas aportan menos que en el resto de los países analizados.
Capítulo especial: de la IA que responde a los agentes que ejecutan
La conversación sobre inteligencia artificial ya no se agota en chatbots para aprender o redactar. La llamada IA agéntica propone sistemas capaces de coordinar acciones, razonar sobre la información disponible y tomar decisiones dentro de reglas definidas, a diferencia de la automatización tradicional, que resuelve una tarea aislada como copiar datos entre sistemas o validar campos.
Fernanda Velázquez, socia líder de Operate de Deloitte Cono Sur, explicó la diferencia con el caso de la incorporación de personal. Un bot tradicional puede leer un contrato y extraer el nombre, la fecha de ingreso o el área de destino; un esquema con agentes puede registrar al nuevo empleado en recursos humanos, coordinar con tecnología la entrega de equipos y preparar la información para la liquidación de haberes. Para la ejecutiva, el salto consiste en dejar de automatizar tareas sueltas para rediseñar procesos completos.
El entusiasmo ya llegó al discurso comercial local. Gabriela Renaudo, CEO de Visa Argentina, sostuvo en julio que “la IA agéntica va a cambiar radicalmente cómo consumimos”.
Mucho pilotaje, pocos resultados
Los datos disponibles enfrían la promesa. El “Observatorio Agentic AI 2026” de NTT Data, elaborado a partir de entrevistas con 130 directivos de grandes compañías de España y América Latina (no es un recorte exclusivo de Argentina), reveló que el 59% de las organizaciones iberoamericanas opera con pilotos dispersos y sin conexión con los procesos centrales del negocio, y que solo el 3,8% logró un despliegue industrial. El 58% de las empresas considera que el impacto global de la IA agéntica en su organización es bajo, y apenas el 4% reporta un retorno financiero real.
- El 79% de los agentes desarrollados no está conectado al núcleo del negocio.
- Solo el 10% de las iniciativas cuenta con patrocinio directo de los CEO.
- El 40% de los directivos reconoce que no logra construir un caso económico sólido para justificar la implementación.
- El 66% de las empresas destina menos del 5% de su presupuesto de TI a IA agéntica.
El informe concluye que el problema no es tecnológico ni presupuestario, sino organizacional. Pablo Saez, Head de Data y Analytics de NTT Data para Iberoamérica, planteó que la IA agéntica necesita su propio presupuesto, un responsable definido dentro de la compañía y un lugar en la mesa del CEO.
En la misma línea, un informe de Harvard Business Review Analytic Services, impulsado por Deloitte, advierte que hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, por la distancia entre la ambición de las empresas y su preparación real para cambiar procesos, datos, sistemas y formas de gestión. Velázquez alertó que las compañías que solo buscan reducir costos tratan esta tecnología como una tercerización tradicional, sin resolver la “deuda” de procesos, datos, sistemas heredados y resistencia cultural, y que sin gobernanza sólida la ventaja competitiva es efímera.
El cruce de ambos estudios deja una tensión que el discurso de la innovación suele esquivar: los trabajadores argentinos adoptan la IA a un ritmo récord y financian en buena medida su propia capacitación, mientras que en las empresas de la región los proyectos de agentes y automatizaciones avanzan con baja conexión al negocio, escaso patrocinio ejecutivo y retornos que todavía no aparecen. En los resultados conocidos de los estudios sobre IA agéntica no figura una medición del efecto de estas automatizaciones sobre el empleo ni sobre las condiciones de trabajo, un debate que sigue abierto.
Lo que tenés que saber:
- El 93% de los profesionales argentinos usa IA para aprender, igual que Polonia y por encima del 85% de Estados Unidos y Japón (Informe del Progreso de Preply, más de 5.000 profesionales de nueve países).
- El 59% tuvo dificultades para aplicar una habilidad aprendida en la vida real, frente al 49% global, el porcentaje más alto del relevamiento.
- Solo el 33% tiene su formación financiada total o parcialmente por el empleador, contra el 51% global.
- El 58% de las empresas iberoamericanas relevadas por NTT Data considera bajo el impacto de la IA agéntica y solo el 4% reporta retorno financiero real.
- Hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, según un informe de Harvard Business Review Analytic Services impulsado por Deloitte.
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