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Falleció en Miami el empresario Constancio C. Vigil

Tenía previsto ver un partido de Lionel Messi con el Inter Miami y tenía pactado un encuentro con Jorge Messi, padre del jugador.

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El empresario Constancio Vigil falleció hoy tras haber viajado en un vuelo de American Airlines a la ciudad de Miami, donde tenía previsto ver un partido de Lionel Messi con el Inter Miami y tenía pactado un encuentro con Jorge Messi, padre del jugador, informaron fuentes vinculadas con la actividad aeroportuaria.

Vigil, de 86 años, había abordado el vuelo AA900 de American Airlines que despegó desde el aeropuerto internacional de Ezeiza a las 20:50 de ayer con destino a Miami y de acuerdo a las fuentes, después del desayuno, un par de horas antes de arribar a destino, Vigil se volvió a dormir y cuando fueron a despertarlo en el momento de aterrizar, a las 5:07, no respondió a los estímulos.

De inmediato se dio intervención al cuerpo médico del aeropuerto y Vigil fue trasladado al hospital Jackson Memorial de Miami, donde se constató su fallecimiento.

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Vigil era nieto del fundador de Editorial Atlántida, e formó parte de esa empresa familiar dedicada a la publicación de libros y revistas, siendo director ejecutivo publicaciones como El Gráfico, y era dueño de Telefé y Radio Continental

Junto a Vigil viajaba su chofer Vladimir y en las próximas horas viajaran a Miami su esposa, Liliana Pata, y Víctor González, colaborador y socio de Vigil en diferentes negocios, para organizar la repatriación de sus restos.

Vigil era un hombre muy activo todavía a sus 86 años. Semanas antes de este viaje había jugado un torneo de golf, contó su hijo Constancio a distintos medios locales.

Hace 20 años fue intervenido quirúrgicamente con un bypass y en 2022 tuvo un problema de arritmia, no obstante, se mantenía en forma entrenando y realizando diferentes actividades, entre ellas, era un entusiasta jugador de golf.

Además de haber integrado la Comisión Directiva del Buenos Aires Golf Club, fue presidente del Buenos Aires Country Club A.C. desde el año 2011 hasta julio 2020 fecha en que se radicó en la República Oriental del Uruguay.

También, durante el año 2019 fue miembro del Membership Committee de La Gorce Country Club de Miami.

Constancio Carlos Vigil nació el 22 de diciembre de 1936 y desde 1954 fue parte de Editorial Atlántida. Llevaba el mismo nombre que su abuelo, el fundador de la empresa y autor de libros infantiles. La diferencia entre él y su abuelo estaba en la C del segundo nombre, Cecilio era el de su abuelo y Carlos el suyo.

En 1963, asumió la dirección ejecutiva de varias publicaciones. Entre las más destacadas, la del semanario deportivo El Gráfico. A partir de entonces también integró al Directorio de la compañía.

En el año 1971, fue nombrado Director Ejecutivo Canal 13 de Televisión; en junio de 1994 fue nombrado por su amigo Joao Havelange «Miembro del Media Committee de la F.I.F.A.» – Fédération Internationale de Football Association. Dos años más tarde, en 1996, luego de que Editorial Atlántida incrementara sustancialmente su participación en el Grupo Federal de Comunicaciones, fue designado C.E.O. de la compañía.

A fines de 1998 una sociedad integrada por los mismos accionistas de Atlántida Comunicaciones adquirió el 50% de Prime Argentina S.A., y luego de varios meses de intensas tratativas, en mayo del año 2000, el C.E.I. y Constancio C. Vigil vendieron a Telefónica Media de España todas las operaciones de ATCO vinculadas a televisión y radio: el 100% de Telefé y sus ocho estaciones del interior del país, el 50% de Azul TV y sus tres estaciones en el interior del país, y el 100% de Radio Continental.

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

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Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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