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Salud 🩺

Más de 50 muertes y ningún detenido: el escándalo del fentanilo que sacude al sistema de salud

Convocaron a una movilización silenciosa este jueves 31, tras confirmarse al menos 54 muertes por la distribución irregular de opioides adulterados por los laboratorios HLB Pharma y Ramallo.

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Familiares de pacientes fallecidos tras recibir dosis de fentanilo contaminado convocaron a una marcha frente al Hospital Italiano de La Plata. El acto, previsto para el jueves 31 de julio entre las 14 y las 17 horas, fue anunciado como una “movilización en silencio” y apunta a reclamar avances concretos en la investigación judicial, que hasta ahora no arrojó detenciones ni imputaciones formales, a pesar de las pruebas reunidas.

Luis Ayala, padre de Leonel, una de las víctimas, afirmó: “Esta marcha es por los casos que se conocen y por los que seguramente son víctimas y no saben la verdad de lo que realmente pasó”. El mensaje de la convocatoria resalta la necesidad de “mantener viva la memoria y la justicia” frente a un escándalo sanitario que, según cifras oficiales, dejó al menos 54 muertos en distintos puntos del país.

Fentanilo mortal: la trama detrás de los laboratorios investigados

El caso estalló a principios de este año, cuando la ANMAT ordenó el retiro inmediato de varios lotes de fentanilo inyectable por detectar irregularidades en su fabricación. El fentanilo, un opioide 50 veces más potente que la morfina, se utiliza como analgésico en contextos hospitalarios, especialmente en cirugías y cuidados intensivos.

Los productos contaminados provenían de los laboratorios HLB Pharma y Ramallo, que pertenecen al empresario Ariel García Furfaro, acusado de liderar un grupo empresarial con múltiples vínculos en el sistema sanitario argentino.

Tras inspecciones de la ANMAT y allanamientos ordenados por la Justicia, se incautaron ampollas mal etiquetadas, sustancias vencidas y documentación que sugeriría posibles relaciones con el narcotráfico y operadores de poder en Santa Fe. A pesar de estos indicios, aún no se formalizaron cargos penales ni se produjeron arrestos.

Más de 300 hospitales afectados y un número incierto de muertes

La magnitud de la distribución del fentanilo contaminado fue alarmante. Según fuentes judiciales, los lotes adulterados se entregaron a más de 300 hospitales públicos y privados de todo el país. A partir de ese dato, investigadores y abogados querellantes estiman que podría haber “muertes en negro”, es decir, víctimas fatales que no fueron reportadas como parte del expediente principal.

“El subregistro es evidente. Hay provincias que aún no reportaron oficialmente las muertes porque no hicieron autopsias o ni siquiera sospecharon del origen del deceso”, explicó una fuente cercana a la causa.

A esto se suman los reclamos por la falta de controles del Ministerio de Salud y la pasividad del Poder Judicial, que sólo avanzó con medidas administrativas hasta el momento. Los familiares denuncian impunidad y complicidad política.

Una herida abierta en el sistema de salud

El caso volvió a exponer los vacíos de control en la cadena de producción y distribución de medicamentos en Argentina. Aunque la ANMAT emitió alertas sanitarias y suspendió preventivamente las actividades de los laboratorios implicados, la respuesta judicial y política resultó insuficiente ante la magnitud de la tragedia.

“No podemos entender cómo nadie está preso. Acá hay una cadena de responsabilidades que incluye a empresarios, médicos, distribuidores, organismos de control y funcionarios. Todos sabían y miraron para otro lado”, denunció una de las organizadoras de la marcha de este jueves.

La movilización será el primer acto público masivo desde que se conocieron las muertes. Para los familiares, es también una manera de sostener la presión sobre el sistema judicial y reclamar memoria, verdad y justicia frente a una de las crisis sanitarias más graves de los últimos años.

Salud 🩺

PAMI al límite: el Gobierno niega la crisis pero clínicas suspenden turnos y amenazan con frenar cirugías

El sistema de salud que atiende a casi 7,3 millones de jubilados y pensionados en Argentina está al borde del colapso. Las cámaras de prestadores privados suspendieron la asignación de turnos en consultorios externos de todas las especialidades y amenazan con paralizar cirugías programadas, mientras el Gobierno libertario insiste en que «el cronograma de pagos se viene cumpliendo».

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PAMI suspende turnos en todo el país: prestadores denuncian un atraso arancelario del 102%

La contradicción es flagrante: por un lado, las instituciones privadas denuncian un atraso arancelario del 102% y advierten que no pueden afrontar insumos ni salarios; por el otro, el oficialismo responde con aumentos del 1,9% para junio y 1,9% para julio, por debajo incluso de la última medición de inflación del INDEC. La brecha entre el discurso oficial y la realidad hospitalaria no podría ser más amplia.

El Gobierno dice que todo está bien

Fuentes del Gobierno libertario aseguraron que el PAMI «no tiene deuda acumulada con Clínicas y Sanatorios a nivel nacional» y que «lo que resta pagar durante el mes son gastos corrientes». El mensaje fue reforzado desde Casa Rosada, que confirmó los aumentos del 1,9% para junio y julio, y anticipó que volverán a convocar a los prestadores «para hablar sobre las posibles alternativas que hay sobre la mesa en este contexto de estrés presupuestario».

La frase «estrés presupuestario» dice más de lo que pretende ocultar. Se trata del eufemismo oficial para describir lo que el propio sistema de salud padece como una crisis estructural, directamente vinculada al ajuste fiscal impuesto por las metas del acuerdo con el FMI.

Lo que dicen los prestadores: 102% de atraso y colapso inminente

La Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS) comunicó la suspensión del otorgamiento de nuevos turnos en consultorios externos de todas las especialidades y advirtió que las próximas medidas incluirán la paralización de cirugías y procedimientos programados no urgentes, manteniendo únicamente el seguimiento de pacientes con patologías crónicas críticas.

«Sin una recomposición urgente de los valores y la regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con las obligaciones salariales y honorarios profesionales«, advirtió CAPRESS en un documento público. «Hacemos responsable al Estado nacional por el impacto sanitario que esta situación genera en los afiliados al PAMI», completaron.

Los números que el sector expone son contundentes: desde diciembre de 2023, los aranceles abonados por el PAMI a los prestadores aumentaron apenas un 130%, mientras que en el mismo período la inflación acumulada superó el 300%. Para equiparar ambas variables, los prestadores estiman que haría falta una recomposición de al menos el 75%; el Gobierno ofrece menos de un cuarto de eso.

La crisis lleva meses: desde Patagonia hasta todo el país

La situación no es nueva ni está circunscripta a una región. En febrero de 2026, más de 30 clínicas y sanatorios de Río Negro, Neuquén, Chubut y La Pampa ya habían suspendido prestaciones programadas y ambulatorias, luego de una nota enviada al director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, en la que advertían que sin soluciones concretas la interrupción de servicios sería inevitable. El problema se repite: primero fue una advertencia; ahora es una medida de fuerza generalizada.

«No cubrimos costos y las brechas son insalvables», declaró Andrés Sabalette, administrador del Sanatorio Juan XXIII de Río Negro, según consignó el portal Noti-Río.

Los prestadores privados aportan más de la mitad de las camas de internación en todo el país, lo que convierte esta crisis en una amenaza directa para la capacidad del sistema sanitario argentino de responder a las necesidades de la tercera edad.

Un antecedente que el Gobierno ignoró: el fallo judicial de mayo

Esta crisis no irrumpió en el vacío. En mayo de 2026, este medio ya cubrió cómo un juez federal ordenó al PAMI y a Incluir Salud regularizar pagos a prestadores de discapacidad en 72 horas, calificando al Estado de «en mora» y advirtiendo sobre el «riesgo inminente» para las personas con discapacidad. El Gobierno apeló esa cautelar en lugar de cumplirla. El patrón se repite: la respuesta judicial; la respuesta oficial, una apelación.

Además, el propio Ejecutivo debió emitir Letras del Tesoro (LECAP) por $580.000 millones para asistir al PAMI en el marco de esa misma crisis, una medida que la propia normativa exige reembolsar dentro del mismo ejercicio fiscal.

El ajuste y los jubilados: un costo que siempre pagan los mismos

Para los trabajadores del sector, el reclamo de los prestadores es apenas la superficie de una crisis más profunda. Desde SUTEPA respaldaron las medidas de los prestadores y señalaron que el personal de planta y los profesionales de cabecera fueron los principales damnificados del ajuste económico en el sector de la salud.

El cuadro se enmarca en una política deliberada: el recorte del gasto primario acumulado desde 2023, que en el área de salud y seguridad social implicó reducciones de más del 60% en términos reales, según el diagnóstico del Foro Economía y Trabajo. Los jubilados que dependen del PAMI son, en ese contexto, los eslabones más débiles de una cadena de ajuste que los aprieta desde varios frentes simultáneamente: la erosión del poder adquisitivo de sus haberes, el encarecimiento de los servicios públicos, y ahora la amenaza de perder acceso a los turnos médicos.

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