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Más de 12 millones de personas menstrúan en medio de profundas desigualdades

Por el Día Internacional de la Higiene Menstrual, que se celebra este domingo, AFH remarcó la importancia de «incrementar la conciencia y promover políticas públicas para que cada persona que menstrúe tenga acceso a los implementos para un periodo digno y libre de estigma».

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Más de 12 millones de niñas, adolescentes, mujeres, varones trans y no binaries menstrúan en la Argentina pero existe «una profunda desigualdad» en el acceso a productos de gestión menstrual, aseguró hoy Natalia Haag, directora de Testeo y Prevención de VIH de la organización Aids Healthcare Foundation (AHF).

Por el Día Internacional de la Higiene Menstrual, que se celebra este domingo, AFH remarcó la importancia de «incrementar la conciencia y promover políticas públicas para que cada persona que menstrúe tenga acceso a los implementos para un periodo digno y libre de estigma».

Si bien más de 800 millones de personas menstrúan en el mundo, a 500 millones se les niega el acceso a instalaciones seguras y a los productos sanitarios que ayudan a manejar sus períodos saludablemente.

En la Argentina, la situación de las más de 12 millones de personas menstruantes «es de una profunda desigualdad, ya que no existen políticas públicas nacionales que garanticen el acceso de estos productos para todas las personas», advirtió Haag en diálogo con Télam.

Los obstáculos económicos en el acceso a productos de gestión menstrual, como toallitas, tampones, copas u otros, y los tabúes sociales sobre el tema tienen consecuencias en la salud, educación y bienestar.

«No todas las personas tienen el acceso a baños y agua limpia para lavar y reutilizar productos como la copa menstrual, por lo cual es otra barrera más que profundiza la desigualdad de las personas menstruantes», puntualizó Haag.

Y añadió que «si bien los productos de higiene menstruales son necesarios, no siempre terminan siendo prioritarios».

«Según la campaña realizada por #MenstruAcción y EcoFeminita en marzo del 2023, el gasto anual de menstruar utilizando toallitas es $10.915, y en el caso de los tampones de $12.146», remarcó la organización.

Datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec indicaron que las mujeres enfrentan condiciones de desigualdad estructurales en su inserción económica ya que ganan un 28% menos en promedio que los varones, tienen trabajos más precarios y presentan mayores tasas de desempleo.

Esto lleva a situaciones donde muchas mujeres y niñas tienen que improvisar con materiales inadecuados, como trapos o papel, lo que vulnera su dignidad, aumenta el riesgo de infecciones y de problemas de salud.

El estigma social que sigue rodeando a la menstruación también impide que tengan un adecuado desarrollo escolar, profesional, emocional y social.

«Sigue siendo tabú o da vergüenza mancharnos cuando estamos menstruando, cuando en realidad es un hecho biológico, nadie elige menstruar o no menstruar», dijo Haag.

Y remarcó que «lo que profundiza este tabú es no hablarlo, porque no podemos visibilizar todos los problemas estructurales que enfrentamos las personas que menstruamos».

La falta de acceso a productos menstruales también es un problema frecuente en la región, ya que según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), el 12% de las mujeres en América Latina no pueden permitirse adquirir productos de higiene menstrual.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

CABA

Alcohol y apuestas online: los jóvenes diagnostican sus propias adicciones

Estudiantes secundarios de la Ciudad de Buenos Aires llevaron a la Legislatura porteña un diagnóstico propio sobre consumos problemáticos: 586 encuestas, denuncias sobre una ley sin reglamentar desde 2007 y 14 propuestas concretas que el Estado todavía no escucha.

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La ley que cumple 20 años sin reglamentarse: el mapa de adicciones que los secundarios construyeron solos.

El 29% de los jóvenes encuestados advierte que el consumo de alcohol no está siendo discutido con la seriedad que merece porque se naturalizó socialmente. Y mientras las familias siguen mirando lo que ocurre en las fiestas, en el celular de sus hijos crece silenciosamente otro problema: las apuestas online, con acceso permanente, sin control y sin que los adultos terminen de dimensionar el riesgo. Ese fue el diagnóstico que un grupo de estudiantes secundarios de la Ciudad de Buenos Aires presentó ante la Legislatura porteña, construido desde adentro, con datos propios y propuestas concretas.

El trabajo fue realizado en el marco de la 18ª edición de Escuela de Vecinos, el programa de participación cívica de la Fundación Éforo. Los estudiantes, pertenecientes a escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, realizaron 586 encuestas a pares, entrevistaron a funcionarios, legisladores y referentes especializados, y elaboraron 14 propuestas agrupadas en tres ejes: presupuesto y control, educación y prevención, y regulación de publicidad. La jornada contó con la presencia de legisladores porteños y funcionarios del gobierno de la Ciudad.

Una ley sin reglamentar y centros que no alcanzan

El cuadro institucional que describe el trabajo estudiantil no es alentador. La Ley 2.318 de prevención y asistencia de adicciones, sancionada en 2007, todavía no está integralmente reglamentada. A ese incumplimiento histórico se suma una advertencia reiterada: la Auditoría General de la Ciudad señaló tanto en 2012 como en 2025 que los centros de atención para jóvenes son insuficientes y que ninguno está destinado exclusivamente a mujeres. Son casi dos décadas de diagnósticos sin respuesta efectiva.

El dato más elocuente sobre la dimensión real del problema surge de la línea 108, el servicio de asistencia gratuita del Gobierno de la Ciudad: más del 90% de las llamadas que recibe provienen de madres que piden ayuda por consumos problemáticos de sus hijos. Una cifra que habla tanto de la magnitud del fenómeno como de la ausencia de redes de contención previas que puedan interceptarlo antes de que la situación se vuelva una crisis familiar.

El celular como nueva plaza de apuestas

Uno de los hallazgos más significativos del relevamiento fue la centralidad que adquirieron las apuestas online y la ludopatía entre los jóvenes. El problema no es nuevo, pero los dispositivos digitales lo redimensionaron de manera radical: apostar ya no requiere ir a ningún lugar, superar ningún control de edad en persona ni esperar a tener mayoría de edad. Una plataforma, un celular y un bono de entrada son suficientes. Los influencers y streamers con millones de seguidores adolescentes promueven esas plataformas sin restricciones claras.

El 35% de los encuestados identificó a la escuela como el espacio preventivo más relevante, aunque reclamó más talleres interactivos y mayor capacitación docente. Un 13% señaló que las adicciones funcionan muchas veces como una vía de escape frente a problemas de salud mental no abordados, y propuso la creación de espacios de escucha segura y apoyo psicológico gratuito dentro de las instituciones educativas.

14 propuestas que el Estado debería escuchar

Las propuestas estudiantiles cubren desde lo presupuestario hasta lo regulatorio. Entre las más destacadas: aumentar el presupuesto de la Dirección de Adicciones y garantizar su auditoría periódica; realizar un pedido de informes al Poder Ejecutivo sobre el grado de implementación de las leyes vigentes; mejorar la difusión y los recursos de las líneas gratuitas de atención; incorporar capacitaciones sobre consumos problemáticos desde el primer año del secundario en escuelas públicas y privadas; expandir los espacios de atención en los Centros de Salud y Acción Comunitaria (CESAC).

En el eje de regulación, los estudiantes propusieron regular la publicidad de apuestas online realizada por influencers y streamers con llegada a adolescentes; prohibir los bonos de entrada de plataformas de apuestas; agregar advertencias en envases de alcohol y vaporizadores; y sumar educación financiera como herramienta de prevención de la ludopatía. Ninguna de esas propuestas requiere innovación legislativa de fondo: en su mayoría implican hacer cumplir o reglamentar lo que ya existe.

Durante la jornada estuvieron presentes los legisladores porteños Alejandro Grillo y Claudia Negri; Hernán Reyes, director del Consejo de Planeamiento Estratégico (CoPE) de la Ciudad; Matías Kornetz, director de Políticas Sociales en Adicciones de la Ciudad; y Gonzalo Condis, director de Relaciones Institucionales y Federales del Parque de la Innovación porteño.

Lo que tenés que saber:

  • Estudiantes secundarios presentaron ante la Legislatura porteña 586 encuestas y 14 propuestas sobre consumos problemáticos entre jóvenes.
  • El alcohol naturalizado y las apuestas online emergen como las dos adicciones menos visibilizadas y menos abordadas institucionalmente.
  • La Ley 2.318 de prevención de adicciones, sancionada en 2007, sigue sin reglamentarse integralmente casi 20 años después.
  • Más del 90% de las llamadas a la línea 108 del Gobierno de la Ciudad provienen de madres que piden ayuda por consumos de sus hijos.
  • Los estudiantes proponen regular la publicidad de apuestas en redes sociales y prohibir los bonos de entrada en plataformas digitales de apuestas.
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