Elecciones
Grabois y Manes debatieron con eje en la democracia y los “mensajes violentos”
Frente al auditorio de la Sala Argentina colmada, que aplaudió cada una de sus intervenciones, los postulantes esbozaron una revisión histórica de las cuatro décadas de democracia y marcaron sus diferencias y similitudes con respecto a la coyuntura política actual rumbo a las elecciones de este año.
Los precandidatos presidenciales Juan Grabois, por el Frente Patria Grande en el Frente de Todos (FdT), y Facundo Manes, del radicalismo en Juntos por Cambio (JxC), intercambiaron ideas y posiciones políticas sobre los 40 años ininterrumpidos de democracia y coincidieron señalar la «preocupación» que generan los mensajes «violentos» de sectores denominados «libertarios», durante un encuentro desarrollado esta noche en el Centro Cultural Néstor Kirchner (CCK).
Frente al auditorio de la Sala Argentina colmada, que aplaudió cada una de sus intervenciones, los postulantes esbozaron una revisión histórica de las cuatro décadas de democracia y marcaron sus diferencias y similitudes con respecto a la coyuntura política actual rumbo a las elecciones de este año.
Para Grabois, «hubo distintos momentos» en este período iniciado en 1983, y consideró que se deben «reconocer los méritos» de cada Gobierno con «objetividad científica». Además, subrayó que las administraciones de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) «dejaron un país mejor» del que había cuando asumieron.
«Los momentos más felices durante los años de democracia fueron durante los gobiernos de Néstor y Cristina», destacó, y recordó que, durante el ciclo kirchnerista, Argentina tuvo la menor tasa de «endeudamiento» y el «mejor salario» de Latinoamérica.
En cuanto a los desafíos actuales, el dirigente social (40 años) apuntó que «uno de los problemas de la democracia» son las «burbujas» que crean las «redes sociales», las cuales promueven una «máscara» que imposibilita el debate político.
«Hay que tener mucho cuidado con eso. No podés intercambiar ideas con nadie», subrayó.
Por su lado, Manes criticó el concepto de «justicia social» que presentaron en estas cuatro décadas las distintas coaliciones peronistas.
El diputado nacional recordó que en la actualidad «más de la mitad de los chicos son pobres», pero también consideró que no se cumplió con esa máxima que guió la campaña electoral que le permitió a Raúl Alfonsín obtener el triunfo en los comicios presidenciales de 1983.
«‘Con la democracia se come, se cura y se educa’ fue algo que no pasó. Fuimos exitosos en un sistema democrático, pero no en darle a la sociedad prosperidad, desarrollo e igualdad», subrayó.
En ese sentido, el neurocientífico (54 años) sugirió que «debe existir un «paradigma del desarrollo» que debe unir tanto a los movimientos sociales y a las expresiones políticas como el radicalismo, el peronismo y el liberalismo».
Sin embargo, aportó que todos los países «tienen planes estratégicos», pero que «nadie sabe» cuál es el de Argentina
«Lo que necesitamos es un proyecto de país», recalcó.
Si bien hubo «chicanas» entre ambos precandidatos, también hubo elogios compartidos durante las dos horas que duró el encuentro denominado «Democracia e Imaginación Política».
Ambos coincidieron en la «preocupación» por los mensajes «violentos» que llevan adelante los sectores autodenominados «libertarios» y que son representados por el diputado de La Libertad Avanza (LLA) Javier Milei.
«Nuestro principal adversario hoy es ese discurso de extrema violencia, que no habla de libertad. La libertad no se hace construyendo muros, se hace derribando muros», sostuvo Manes.
Por su parte, Grabois calificó al diputado ulraderechista como «un falso profeta mesiánico».
Al inicio del debate, el precandidato presidencial por el FdT se refirió a la coyuntura electoral de la coalición oficialista y propuso una autocrítica.
«Como coalición electoral fue un éxito, pero como gobierno fue un fracaso. Hay que construir una nueva perspectiva para el corto y mediano plazo», remarcó, y señaló que el programa de su partido Frente Patria Grande debe estar representado en la fórmula electoral.
El dirigente social reiteró -como lo anunció en el lanzamiento de su precandidatura en el microestadio de Ferro Carril Oeste- que si el ministro de Economía, Sergio Massa, es el candidato de la coalición, su partido se irá del FdT.
«Es una figura que tiene vocación colonial. Tampoco tiene apego por la justicia social. No tenemos demasiado que ver salvo que como aliado táctico», añadió.
Sin embargo, resaltó que el ministro del Interior, Eduardo «Wado» De Pedro, es «un compañero» con el que se siente «representado» y podría ponerse «de acuerdo», en caso de que también sea precandidato presidencial.
«Si él mide más va a ser candidato, y si yo mido más voy a ser el candidato. Pero eso todavía no sucedió. Soy el único precandidato de la coalición», remarcó.
En cuanto al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, sostuvo: «Tiene que garantizar el triunfo en la provincia de Buenos Aires. Además no es lo que él considera correcto hacer. Yo banco esa posición».
El encuentro tuvo la moderación de los periodistas Mario Santucho y Natalia Gelós y se dio en el marco del Festival Democracia e Imaginación Política en América Latina, que forma parte del Proyecto Ballena y que se desarrolla entre el 13 y el 28 de mayo.
Elecciones
El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos
El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.
El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.
Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.
Un reconocimiento con letra chica
El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».
Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.
El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.
El libreto de la ultraderecha brasileña
La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.
Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.
El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.
Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.
Trump y la sombra de Washington
El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.
Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».
En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.
Lo que tenés que saber:
- El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
- Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
- Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
- Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
- Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.
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