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¿Cómo impacta en la salud las reinfecciones de Covid-19?

Con cada recontagio «se engendra un riesgo, propio del evento y acumulativo, de enfermar, requerir hospitalización y fallecer por cualquier causa, tanto en la fase aguda como postaguda de la enfermedad».

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Por Natalia Concina

Las nuevas olas de contagios de coronavirus generan en todo el mundo reinfecciones en las que personas que tuvieron Covid vuelven a tenerlo con el mismo o mayor nivel de gravedad que la primera vez, según un reciente estudio que para los especialistas es «una alerta sobre la necesidad de sostener los cuidados más allá de las vacunas».

Durante la semana un estudio de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, que todavía es revisada por pares para su publicación en la revista científica Nature, generó muchas repercusiones entre científicos, científicas y profesionales de salud de todo el mundo.

«Lo que revela este estudio es que padecer reinfecciones por Covid no es inocuo. Sino que con cada evento se engendra un riesgo, propio del evento y acumulativo, de enfermar, requerir hospitalización y fallecer por cualquier causa, tanto en la fase aguda como postaguda de la enfermedad», señaló la infectóloga Leda Guzzi.

Y continuó: «Esto implica que con cada evento aumenta la carga de enfermedad, es decir la probabilidad de requerir hospitalización, fallecer o padecer complicaciones que tienen que ver con daño de órganos a nivel pulmonar y extrapulmonar como desórdenes gastrointestinales, renales, mentales, musculoesqueléticos, diabetes, desórdenes neurológicos y fatiga, entre otros».

La especialista sostuvo que «es importante destacar que este estudio se realizó en personas de 60 años o más en los que por edad ya se aumenta la fragilidad y el riesgo de enfermar». Otra conclusión del trabajo es que «el riesgo es mayor para los no vacunados» que para los vacunados.

«Las reinfecciones de Covid no son benignas: aproximadamente 39 mil personas con reinfecciones frente a unas 5,4 millones de control indican un riesgo extenso y persistente con una ‘dosis-respuesta’ (más riesgo con reinfecciones repetidas)», publicó por su parte en Twitter el cardiólogo, genetista e investigador estadounidense Eric Topol.

En tanto, el físico estadounidense Yaneer Bar-Yam, especialista en pandemias y creador de Endcoronavirus, también destacó la investigación por las redes y publicó: «Paper extremadamente importante: ​​Resultados de reinfección por Covid. En comparación con aquellos con la primera infección, la reinfección condujo a un mayor riesgo a los 6 meses de mortalidad (en un 2,38%), hospitalización (en un 9,5%), y eventos médicos posteriores a la Covid (en un 19,6 %)».

Rodrigo Quiroga, bioinformático de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), investigador del Conicet y quien analiza y estudia desde principio de la pandemia las estadísticas mundiales y las publicaciones científicas, indicó que «tenemos muy poca información sobre las reinfecciones».

«Al principio se pensaba que no ocurrían directamente y esto fue relativamente cierto hasta que comenzaron a surgir nuevas variantes cada vez más transmisibles y capaces de evadir al menos parcialmente la respuesta inmune generada por las vacunas y las variantes anteriores», recordó Quiroga.

El especialista apuntó que «en este momento las reinfecciones son cada vez más comunes; al día de hoy, por ejemplo, en el Reino Unido se estima que alrededor del 30% de los casos son reinfecciones, aunque esto es una subestimación porque es están subregistrando los casos y porque además se clasifican como reinfecciones si pasaron los 90 días; entonces ese porcentaje probablemente esté más cerca del 50%».

Quiroga también refirió a la investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington. «En relación a la gravedad hay poco datos pero hay un pre-print de hace unos días que sugiere que cada reinfección podría ser tan grave o peor que la anterior de hacer enfermedad grave».

«Esto puede tener consecuencias para pensar la pandemia a largo plazo porque si en cada reinfección volvemos a tener una probabilidad similar o aumentada de tener enfermedad grave esto vuelve insostenible el paradigma de no hacer nada para evitar los contagios», sostuvo.

Y añadió que «de confirmarse esto nos tendría que hacer reflexionar y tomar medidas de prevención para evitar los contagios, al menos en épocas de mayor circulación viral». En este sentido, Guzzi coincidió en que «es importante tener claro que la inmunización natural, gracias a la exposición sostenida y repetida al virus, no está exenta de riesgos».

«Por eso seguimos recomendando los cuidados: barbijos en espacios interiores, ventilación cruzada y permanente y, por supuesto, la vacunación», indicó la infectóloga.

En Argentina en el último reporte del 19 de junio se reportaron 28.039 casos correspondientes a esa semana, un 23% menos que los 36.835 que se habían notificado la semana anterior (12 de junio).

Educación

Redes sociales y niños: “Que tengan libre acceso a pantallas es catastrófico”

Mientras el mundo avanza hacia restricciones legales para menores en plataformas digitales, en Argentina cuatro proyectos de ley aguardan tratamiento en el Congreso. La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso sin límites a pantallas tiene consecuencias devastadoras en la salud mental infantil y adolescente, con un incremento alarmante en las tasas de suicidio e intentos autolíticos.

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El Argentino Diario-Adolescentes miran celular.
Redes sociales y menores: qué dicen los especialistas y qué propone la Argentina.

El debate global sobre el impacto de las redes sociales en la infancia y la adolescencia escaló en los últimos años hasta convertirse en una agenda legislativa urgente en varios países. Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya establecieron prohibiciones de acceso para menores, y se espera que otros Estados se sumen en los próximos meses. En Argentina, la situación avanza a un ritmo más lento: cuatro proyectos de ley, dos en la Cámara de Diputados y otros dos en el Senado, esperan tratamiento sin que ninguno haya logrado dictamen.

En ese contexto, la psicoanalista Marina Begonja ofreció una lectura que no deja márgenes para la complacencia: «El daño que producen las redes sociales en la sociedad, especialmente en los más chicos, es enorme. La tecnología avanza más rápido que las reglamentaciones y aún el mundo no sabe cómo responder a esto, que de alguna manera debe ser regulado en lo inmediato, pero que no se debe agotar únicamente en la restricción».

Una crisis silenciosa en las guardias hospitalarias

En diálogo con NA, Begonja no habló en abstracto ni apeló a estadísticas frías. Describió una realidad que, según señaló, se vive a diario en los servicios de urgencias de los hospitales públicos: «La tasa de suicidio e intento autolítico adolescente se ha incrementado tanto que es desesperante, y los números no llegan a reflejar la realidad que se vive a diario en la guardia de los hospitales y en los casos que no llegan a consulta».

La profesional identificó los mecanismos concretos por los cuales las plataformas digitales afectan la construcción subjetiva de niños y adolescentes: «El efecto que tienen los likes sobre sus identidades, las notificaciones permanentes, el no-contacto social porque no hay encuentro real, el impacto en la sexualidad, la adoración de la imagen, la confusión que genera la Inteligencia Artificial que ya no sabemos qué es real o no, y la cultura del exceso y el consumo sin límites dañan el tejido social».

Esa dependencia, subrayó Begonja, no es accidental sino el resultado de un diseño deliberado: «No es sólo la dependencia que genera, que fueron diseñadas para eso, sino lo más grave es todo lo que no habilita. No permite el encuentro con el otro, daña rituales y la narrativa. No hay aburrimiento, es nuestro chupete digital, automáticamente recurrimos ahí donde siempre encontramos algo, una satisfacción inmediata».

El diagnóstico en las aulas: diagnósticos multiplicados, juego simbólico ausente

La psicoanalista fue especialmente contundente al describir lo que ocurre en los espacios educativos: «Que los niños tengan libre acceso a pantallas es catastrófico, el impacto social de eso será tremendo. Ya lo vemos en las aulas llenas de diagnósticos y acompañantes terapéuticos, en niños que no desarrollan juego simbólico, no saben de límites, no crean, consumen pasivamente».

Para los adolescentes, el cuadro no es menos grave: «No encuentran motivación en la vida, sino que buscan satisfacciones inmediatas y excesivas. Ese escenario lo presentan las redes sociales». La referencia al juego simbólico no es menor en términos clínicos: su ausencia en la infancia compromete el desarrollo del lenguaje, la capacidad de simbolización y la construcción de vínculos afectivos reales, pilares de la salud mental adulta.

Regulación necesaria pero no suficiente

Consultada sobre cuál debería ser la respuesta del Estado argentino, Begonja rechazó las soluciones simplistas. Para la profesional, la regulación por edades es una condición necesaria pero insuficiente si no va acompañada de políticas públicas integrales: «La problemática es muy compleja para reducirla en simplemente una restricción de redes a cierta edad. Creo que se deben diseñar políticas públicas para pensar en cómo responde el sistema educativo frente a esto, que el sistema de salud también pueda asistir a la demanda creciente en salud mental y en promover cuidados desde las casas».

La ausencia del Estado en ese diseño no es un dato menor en el contexto argentino. El gobierno de Javier Milei avanzó en 2025 con recortes reales en el presupuesto de salud y educación que, según distintos análisis, comprometieron la capacidad de respuesta de los sistemas públicos precisamente en el momento en que la demanda en salud mental juvenil alcanzaba niveles críticos. En ese escenario, trasladar la responsabilidad a las familias sin recursos institucionales de respaldo no es una política: es el abandono disfrazado de libertad.

El mundo legisla: Argentina, en pausa

La tendencia internacional es clara y se acelera. Australia prohibió el uso de redes sociales para menores de 16 años y exige verificación de edad a las plataformas bajo pena de multas millonarias. Francia aprobó legislación que restringe el acceso a menores de 15 años sin consentimiento parental verificado. En el ámbito europeo, un panel de expertos de la Unión Europea recomendó en julio pasado que los menores de 13 años solo accedan a redes bajo supervisión adulta o en contextos educativos, mientras la Comisión Europea prepara su propia propuesta legislativa.

En Argentina, los cuatro proyectos en danza no lograron aún el consenso necesario para avanzar. La demora tiene consecuencias concretas que se miden en guardias hospitalarias desbordadas, en aulas donde el juego cedió su lugar a la pantalla, y en adolescentes que, como señaló Begonja, buscan en la satisfacción inmediata digital lo que el entorno social ya no les ofrece. El costo de esa inacción lo pagan los chicos.

Puntos clave

  • La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso libre de menores a pantallas y redes sociales tiene consecuencias «catastróficas» para la salud mental y el desarrollo infantil.
  • Las tasas de suicidio e intento autolítico adolescente aumentaron a niveles que, según la profesional, superan lo que reflejan las estadísticas oficiales.
  • Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya legislaron restricciones para menores en plataformas digitales.
  • En Argentina, cuatro proyectos de ley sobre la materia aguardan tratamiento parlamentario sin haber alcanzado dictamen.
  • Begonja reclamó políticas públicas integrales que involucren al sistema educativo y al de salud, en lugar de limitarse a restricciones por edad.
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