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Carlos Del Frade: «El que se resigna juega para el enemigo»

Entrevista al diputado Provincial del Frente Social y Popular de Santa Fe.

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Por Eugenia Rossi Gallo

En el marco de la celebración de la soberanía nacional, desde Radio Seta (@radiosetaok) ensayaron una serie de apuntes, para pensar desde la compleja coyuntura actual qué entendemos por soberanía hoy. Hicimos una serie de entrevistas con políticos, militantes, historiadores, periodistas y pensadores del campo nacional y popular.

Consultamos a cada uno de los entrevistados sobre distintos aspectos que hacen a la soberanía, con el fin de encontrar varias respuestas que nos ayudaran a armar un mapa, desde el cual vislumbrar una defensa del país que supimos conseguir y una construcción de la patria libre, justa y por supuesto soberana que queremos habitar.

Carlos Del Frade es rosarino, diputado Provincial del Frente Social y Popular de Santa Fe. Es también periodista de investigación, conocido por su trabajo en materia de narcotráfico y mafias en su provincia:

Nos interesa conocer tu mirada con respecto a cómo se puede y se debe pensar la soberanía hoy. 

«A mí me parece que es fundamental volver a enamorar nuestras vidas y a nuestros hijos de nuestra historia, si hay algo que hizo el sistema capitalista fue desvincularnos de lo cercano, cuanto más desprecias lo propio más fácilmente se vende y se entrega, por eso hay que tratar de reconstruir la idea de que nuestra cabeza, tiene que ser de nosotros». 

«Yo estoy recorriendo escuelas secundarias de toda la provincia, noto que el sistema a través de lo que significa el “dataísmo”, estos millones de datos que nos llegan a nosotros a través del celular, nos ha cortado definitivamente las piernas, como diría Diego. Nuestras piernas pisan una realidad, pero nuestra cabeza está en otro lado, entonces es fundamental unir la cabeza a los pies y para eso hay que volver a construir lazos, encuentros y empezar a pensar de acuerdo a la realidad que pisan los pies de los pibes. Es la única manera de recuperar el amor por lo que sentimos, por lo que somos, para que no nos sigan saqueando, esto me parece fundamental». 

Parece difícil en este momento, donde se gobierna mirando a Estados Unidos, poder inculcarle a los pibes que lo nuestro está bueno, ¿cómo se hace? 

«Hay que empezar a hacer ver las mentiras en la historia política argentina.  El Día de la Soberanía (20 de noviembre) es siempre recordar una derrota, por eso lo que hay que empezar a decir en primer lugar, es que el 20 de noviembre de 1845 se inició la Guerra del Paraná que terminamos ganando, pero nunca se enseña que la ganamos y le ganamos a las potencias imperiales más importantes del mundo en aquel momento, que eran Inglaterra y Francia». 

«Destruir la mentira siempre ayuda a llamar la atención de las pibas y los pibes, lo primero que hay que intentar emancipar es la atención de las chicas y de los chicos, que además dura muy poco tiempo por esta planificación que ha hecho el sistema de destruir lo colectivo, a través especialmente del celular. Tenemos que ganar la atención de nuestros pibes de la mejor manera posible. Las formas y los contenidos tienen que ir de la mano, porque si no vamos a perder definitivamente». 

Esto que decís de ganar la atención me parece clave, en un momento donde es efímera. Estamos todos inmersos de alguna manera en una pantalla y lo que nos llega es lo que quiere nuestro algoritmo, que responde a determinadas empresas e intereses. Vos sos un estudioso además de la situación de los puertos, de la zona del Paraná, crucial para la soberanía, ¿cuál es la situación hoy? 

«Entre el primero de enero y el 30 de septiembre de este año salieron por los puertos de Santa Fe 10.400 millones de dólares y no le quedó un peso a la provincia, por lo este falso federalismo, que saca todo desde Buenos Aires para las empresas internacionales y no le queda nada a los pueblos y tenemos 300.000 pobres más en la provincia. Esto significa no manejar nuestras riquezas de acuerdo a nuestras necesidades. Esto que pasa en la provincia de Santa Fe, por donde sale el 80% de las exportaciones, pasa a nivel nacional y por eso estamos cada vez más empobrecidos. Recuperar el comercio exterior de granos es fundamental para que la Argentina pueda tener un proyecto que democratice la felicidad a favor de su pueblo, así que me parece que eso es lo primero que hay que ver. Hoy nuestros puertos están sobre el Paraná, pero responden a multinacionales y responden a los intereses de gobernadores que están todos alineados con el pacto de mayo y ese triste modelo que es el régimen de incentivo para las grandes inversiones».

¿Vos crees que los puertos y los recursos naturales de las provincias debieran ser de las provincias, nacionales o con participación provincial y nacional? 

«Todo es nacional, el tema es cómo la nación le devuelve a las provincias lo que la provincia aporta, porque es profundamente unitario que se concentre y extranjerice riquezas en Buenos Aires. El 93% de la coparticipación que le debió dar el gobierno de Milei al gobierno provincial no se lo dio y todavía hoy se sigue pensando acá, en la provincia de Santa Fe, si está bien o está mal que cobremos los impuestos aduaneros por primera vez en la provincia, cosa que se dejó de hacer en medio de la guerra del Paraguay, allá por 1866. Estas cosas hay que modificarlas, hoy estamos en un falso federalismo y estamos ante un proyecto de desintegración nacional, por eso se manda partes ínfimas de la coparticipación a las provincias». 

¿Y por qué crees entonces que muchos de los gobernadores se muestran tan alineados con el gobierno nacional? Fueron y le firmaron el pacto de mayo por ejemplo, como bien decís.

«Porque ideológicamente comparten esta idea de hacer simplemente una gerencia de las multinacionales, especialmente alineados en este caso con Estados Unidos. Incluso en perjuicio de sus propias provincias. Piensan que hay una especie de tolerancia máxima de parte de nuestro pueblo, lo cual es cierto también y que empiezan a ver que el único privilegio que hay que combatir, es lo que ellos llaman la ausencia de poner límites dentro del estado, por eso el discurso de casi todos los gobernadores es achicar los estados provinciales a costa de los trabajadores y derechos adquiridos. Esto es muy triste porque se entiende que el privilegio lo tiene un trabajador estatal y volvemos a la más perversa herramienta del sistema, que es enfrentar a los trabajadores entre sí».

Carlos, ¿qué sentís que le falta a la oposición para terminar de organizarse? 

«Primero hay que salir a pelear y a buscar diálogos con todos aquellos sectores que no nos ven, no nos escuchan, hay que tener mucha militancia. Al mismo tiempo hay que empezar a construir una herramienta política de lo cercano a lo lejano. Lo bueno no va a venir de Buenos Aires, lo bueno va a ser al revés, va a venir de las provincias hacia Buenos Aires, siempre fue así en la historia argentina. Así que primero salir a pelear, bancarse el desierto, bancarse que nos vean, militar en el desierto y que seamos capaces de producir una esperanza, una esperanza que genere que nuestras pibas, nuestros pibes, nuestra gente grande salga de la lógica de ser un resignado consumidor de lo que ofrece el sistema, para ser protagonista. Ahora para eso hay que ir en busca de la gente, en cualquier lugar».

Con respecto a la situación de los puertos actual, vos decías que no le queda nada de lo exportado a las provincias, y ¿cuánto le queda al estado nacional? 

«Le queda poco, le quedará alrededor de 10.000 a 12.000 millones de dólares sobre un total de casi 70 u 80 mil millones de dólares, que serán las exportaciones totales que vamos a tener este año en la Argentina. Es muy poco lo que le queda, esto tiene que ver con lo firmado en el decreto base del gobierno de Milei, se llevan cada vez con más facilidad las riquezas del pueblo argentino. Es un gobierno fascista, depredador y por supuesto que profundiza la dependencia y cuando profundiza la dependencia termina profundizando y democratizando la pobreza. Hay que ver cómo hacemos propio un proyecto que desarrolle la posibilidad de democratizar la felicidad y en esos términos, en términos existenciales, que haga que la gente se acerque, que no seamos siempre repetidores de consignas vacías».

También se habla mucho de la batalla cultural. Recuerdo lo que pasó el 12 de octubre, que desde Nación sacaron un vídeo proclamando el día de la raza y la reivindicación. 

“Sí, yo creo que estamos ante un gobierno fascista, depredador, por eso el grado de dependencia y al mismo tiempo negador y que se embandera permanentemente en los discursos del odio, que son discursos muy altisonantes, pero absolutamente superficiales. Frente a eso hay que hacer todo lo contrario. Yo soy de la idea de que hoy más que nunca, el concepto que nos debe hermanar, juntar, es el humanismo. Un humanismo protagónico que nos haga pelear en cada lugarcito. Un chico, una chica que nos preste atención y que antes no nos prestaba atención, es el universo entero. La diferencia entre decir y no decir es el 100% y la diferencia entre que nos escuchen y que no nos escuchen también es el 100%.  Es de a uno, a uno, a uno. Nos parece fundamental esta idea de empezar a darnos cuenta que la cuestión de la resignación y la tristeza no son hechos individuales, son hechos políticos que te terminan haciendo cómplice. Por eso digo, tenemos derecho a cualquier cosa menos a la resignación. No cuenten conmigo, está en juego la vida de mis hijas, ni loco me resigno. La tristeza es una herramienta de ellos.”

Es muy esperanzador escucharte Carlos.

“Es como un viejo personaje de una película de Solanas, Juan el Esperanzador, que iba con el bombo por todos lados”.

Lo necesitamos en este momento, a mí al menos ya me cambió un el día escucharte.

“Estamos peleando por lo que amamos, así que no cuenten conmigo para ningún tipo de cultura de la derrota y de resignación y de subordinación. Peleamos por lo que amamos, así que no nos van a ganar, vamos a ganar. Vamos a ganar, a la larga o a la corta vamos a ganar. La única manera de tener soberanía es amar lo que vivimos, amar lo que conocemos. Para eso hay que conocer, conocer para amar, amar para defender. Tenemos de acá hasta el final de la existencia para dar vuelta a la historia y claramente la vamos a dar. El que se resigna juega para el enemigo.”.

Para ver las entrevistas completas del especial sobre soberanía nacional, “La patria no se vende”, que realiza Radio seta junto a Lucas Román y Laura Bitto, visitá nuestro canal de youtube (https://www.youtube.com/watch?v=H0eVfVMLBsI&t=74s&ab_channel=SetaRadio) 

Defensa

Ley de Soberanía trabada: Malvinas de fachada y control social de fondo

El oficialismo no consiguió firmar dictamen en el cuarto plenario de comisiones y dejó el proyecto fuera de la sesión del 21. De 133 artículos, unos 40 se refieren a Malvinas; el resto, a un Consejo de Seguridad y a protocolos de derribo que la oposición rechaza.

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Plenario de comisiones de la Cámara de Diputados que empezó a tratar el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, el 30 de septiembre de 2026.

La bandera de Malvinas no alcanzó para tapar el resto del proyecto. El oficialismo tuvo que frenar la firma del dictamen de la ley de «Defensa de la Soberanía Nacional» porque la mayoría de los bloques rechaza las reformas de seguridad interior que viajan escondidas detrás del reclamo por las islas.

El plenario de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto de la Cámara de Diputados se reunió este miércoles por cuarta vez desde que empezó el debate. El Gobierno había fijado esa fecha para firmar despacho y llevar el proyecto al recinto el 21 de octubre, pero la reunión terminó como una jornada informativa más. El presidente de la comisión de Defensa, el libertario Carlos Zapata, anticipó que habrá una nueva convocatoria. Javier Milei había presentado la iniciativa por cadena nacional hace más de un mes.

Cuarenta artículos de Malvinas, noventa de otra cosa

«Bajo un título paródico que tiene que ver con la soberanía de las Malvinas, nos ponen a debatir 133 artículos de los cuales 40 aluden más o menos a las Malvinas», planteó la diputada de la Coalición Cívica Mónica Frade. Y fue al hueso: «El corazón de este proyecto tiene que ver con el control social y político para el próximo tiempo, donde los conflictos razonablemente se van a profundizar, porque están yendo contra los más desposeídos y los más marginados de esta sociedad y en algún momento la paciencia se va a acabar».

El primer título, con el régimen sancionatorio para las empresas que exploten recursos naturales en Malvinas sin autorización argentina, es el único que reúne un acuerdo parcial. El peronismo propuso tratar solo ese capítulo y separar el resto; el Gobierno se niega a dividir el proyecto.

Las críticas se concentran en las atribuciones del Consejo de Seguridad que crea la ley, que integrarían el jefe de Gabinete, los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Economía, el titular de la SIDE y la Secretaría Legal y Técnica, en los protocolos de derribo de aeronaves y hundimiento de buques y en la falta de precisión para definir qué es una «amenaza externa» o una «actividad terrorista». Para buena parte de la oposición, esas definiciones abiertas pueden convertirse en un pretexto para perseguir la protesta y la disidencia interna.

«No intenten traficar ese Consejo de Seguridad, porque van a crear un estado de sitio no legislado», advirtió el socialista Esteban Paulón, de Provincias Unidas. Myriam Bregman, del Frente de Izquierda, definió la iniciativa como una ley «basada en la dictadura de Onganía».

El artículo 111 y el derribo de aviones

El punto más resistido es el artículo 111, que incorpora al Código Penal la figura de influencia extranjera indebida, con penas de 5 a 12 años de prisión para quienes, con fondos o instrucciones de otros países, financien o coordinen campañas de «desinformación masiva», intenten alterar procesos electorales o colaboren con campañas de «sabotaje» al orden público. Ante las objeciones, el oficialismo se mostró dispuesto a retirarlo o reformularlo, y hasta ahora solo admitió quitar la referencia a la «manipulación de la opinión pública» y crear una Comisión Bicameral de control.

El diputado Eduardo Falcone, del MID, puso el foco en el protocolo militar, que «prevé la posibilidad de derribar un avión hostil o un barco o un buque hostil por parte del presidente», y pidió que cualquier acción bélica requiera aprobación del Congreso.

Sin cambios de fondo

Desde La Libertad Avanza dejaron claro que no habrá cambios sustanciales y que se mantendrá el corazón de la reforma del sistema de seguridad nacional. La diputada Silvana Giudici pidió dejar de lado las diferencias para respaldar las acciones del Gobierno ante el Tribunal del Mar: «Yo les pediría a todos que, con buena voluntad, deponiendo las cuestiones partidarias, podamos aportar a la sanción de esta ley». Su compañera de bancada Patricia Vázquez reclamó que todos estuvieran «firmando con las dos manos» el dictamen para «defender la patria».

Pero el reconocimiento más sincero llegó en reserva. «Vamos a tenerla que cambiar porque sino no llegamos a sacarla», admitieron en el bloque libertario, según trascendió. El proyecto quedó fuera del temario de la sesión que el oficialismo pidió para el 21 de octubre.

La soberanía que se negocia en otro lado

La paradoja es evidente. Mientras en Diputados el Gobierno usa Malvinas para empujar un Consejo de Seguridad con poderes amplios, el Reino Unido avanza sin pausa: como informó este diario, Londres aprobó el desarrollo del yacimiento Sea Lion y anunció medidas para blindar a las petroleras que operan en las islas. Y la misma noche del plenario, en Washington, Milei presentó la ley ante un auditorio de la derecha estadounidense como un aporte «a la seguridad hemisférica» junto a Estados Unidos.

Una ley que dice defender la soberanía y que se vende en Washington como pieza de la seguridad de otro país difícilmente pueda ser la herramienta de un reclamo anticolonial.

Lo que tenés que saber:

  • El oficialismo no logró dictamen del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional en el cuarto plenario de comisiones de Diputados.
  • De 133 artículos, unos 40 se refieren a Malvinas; el resto reforma el sistema de seguridad nacional.
  • La oposición rechaza el Consejo de Seguridad, los protocolos de derribo y el artículo 111 sobre «desinformación masiva».
  • Frade habló de «control social y político», Paulón de «un estado de sitio no legislado» y Bregman lo comparó con la dictadura de Onganía.
  • El proyecto quedó fuera de la sesión del 21 de octubre.
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