DDHH
#24M: el Gobierno de Milei y Villarruel quiere imponer el negacionismo como política de Estado
El jefe de Estado, la vicepresidenta, ministros, funcionarios y legisladores de La Libertad Avanza niegan a los 30.000 desaparecidos y reivindican el accionar de las Fuerzas Armadas durante la dictadura.
El negacionismo, en sus múltiples formatos de expresión, se ubica hoy como la principal amenaza a la democracia y a los derechos humanos de la mano de un Gobierno que busca instalarlo como una política de Estado.
En 41 años de democracia nunca se había registrado que un presidente, en una apertura de sesiones ordinarias del Congreso, y por cadena nacional, minimizara las consecuencias del terrorismo de Estado como hizo Javier Milei a principios de mes.
Refiriéndose al manejo de la pandemia, el presidente constitucional señaló que “si hubiéramos hecho las cosas como un país mediocre hubiéramos tenido 30.000 muertos, de verdad…”, recordó Somos Télam.
En esa ironía, el mandatario incurrió en una de las formas del negacionismo, que es disminuir el número de víctimas de un genocidio como una forma indirecta de cercenar el derecho a la memoria, a la verdad y a la justicia.
Veníamos de una época en la cual pensábamos que había cierto consenso con algunos temas esenciales que hacía a nuestro Estado de Derecho, a un ‘Nunca Más’ y, desde hace unos años, comenzaron a sentirse voces negacionistas”.
La definición de Milei no sorprendió a nadie, aunque impactó a todos, ya que en el debate con Sergio Massa había sostenido que “no fueron 30 mil” los desaparecidos. Dijo que fueron 8.753, sin precisar fuente ni criterio y habló de “excesos” de los militares “en guerra”, uno de los argumentos favoritos de los represores enjuiciados.
El negacionismo del presidente se complementa con el de su vice, Victoria Villarruel, quien saltó a la política conduciendo el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV).
Además de parodiar en su denominación al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que representa a las víctimas del terrorismo de Estado, el CELTYV se dedicó sistemáticamente a victimizar a los genocidas y a equiparar las acciones de grupos civiles con las de las Fuerzas Armadas, en un juego de relativizaciones que busca reducir o moderar el castigo para los crímenes de la Dictadura.
En este contexto, el abogado de Derechos Humanos Rodolfo Yanzón sostiene que “veníamos de una época en la cual pensábamos que había cierto consenso con algunos temas esenciales que hacía a nuestro Estado de Derecho, a un ‘Nunca Más’, a la vigencia de los Derechos Humanos, y a partir de ahí, desde hace unos años, comenzaron a sentirse voces negacionistas”.
Para este penalista, que llevó a juicio a numerosos represores, el problema es que “de ese negacionismo, lamentablemente, estamos pasando ahora a una etapa en la cual vemos la reivindicación de los crímenes”.
“La reivindicación de la tortura, la reivindicación de los campos de exterminio, la reivindicación de la persecución al que piensa distinto, la reivindicación del anticomunismo más feroz, una idea absolutamente perimida, típica de la Guerra Fría”, enumeró.
Más allá de las numerosas veces que Villarruel se refirió a los 70 como un fenómeno vinculado a la Guerra Fría, y caracterizó la violencia política reprimida a sangre y fuego por el Estado y bajo un gobierno ilegítimo como una “guerra sucia”, la estrategia negacionista se está radiando a otros referentes de la gestión Milei.
El principal responsable de las Fuerzas Armadas, el ministro Luis Petri, participó el miércoles pasado de la presentación de un libro que busca canonizar al coronel Argentino del Valle Larrabure, secuestrado y muerto por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en 1975.
Para los sectores que apoyan y reivindican a los militares procesados y condenados por delitos de lesa humanidad, Larrabure es la víctima arquetípica, “torturado” por la guerrilla y que equipararía la ferocidad de las fuerzas regulares con la de los grupos insurgentes civiles.
“Vengo a pedir perdón por el olvido de la democracia con este héroe”, dijo el ministro del Gabinete nacional en la presentación del libro y añadió un elemento nuevo para un funcionario con rango de secretario de Estado: “Algunos dirigentes demonizaron a las Fuerzas Armadas que actuaron en la década del 70″.
Petri practicó así una de las modalidades del negacionismo, el discurso victimizante que trastoca los lugares de las víctimas y los victimarios.
Si bien la memoria siempre fue un campo de batalla política, y lo seguirá siendo, los discursos negacionistas conllevan el peligro de ir generando una corriente de opinión que termine justificando acciones desde el poder contra minorías o disidentes.
Con mucha claridad planteó este riesgo la legisladora de la Ciudad de Buenos y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, además de nieta recuperada, Victoria Montenegro: “Un 24 de marzo totalmente distinto. Por primera vez el peligro inminente de que la historia se repita”, dijo en la última sesión de la Legislatura.
“Hoy parece una moda nueva que acaba de llegar pero es más vieja que la injusticia: el enemigo interno, la otredad, el elemento a desaparecer, que era toda la militancia capaz de generar organización, lucha y transformación, para que nunca más pudiera surgir resistencia”, subrayó.
DDHH
La Perla: identificaron los restos de un joven de 22 años secuestrado en 1976
El Equipo Argentino de Antropología Forense logró determinar la identidad de los restos hallados en la reserva natural militar La Calera. El joven fue secuestrado junto a su esposa, que estaba embarazada de dos meses.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau, quien permanecía desaparecido desde mayo de 1976 y fue encontrado en el área vinculada con el ex centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba.
Alejandro nació el 30 de julio de 1953 en la Ciudad de Buenos Aires. Tenía 22 años, trabajaba en IKA-Renault y esperaba el nacimiento de una niña cuando fue secuestrado.
Según publicó NA, el procedimiento ocurrió el 5 de mayo de 1976, en la pensión donde vivía en el barrio Alberdi de Córdoba. Junto con él también fue secuestrada su esposa, Susana Noemí Huarte Martínez.
El secuestro de Alejandro y su esposa
Al momento del secuestro, Susana tenía dos meses de embarazo. Además, estudiaba Medicina.
Desde aquel operativo continúa sin conocerse su paradero.
La identificación de Alejandro permite establecer qué ocurrió con sus restos a partir del trabajo desarrollado por el EAAF sobre material óseo recuperado en Córdoba.
Cómo fue identificado por el EAAF
El análisis se realizó en el Laboratorio de Genética Forense. Los especialistas compararon los restos óseos encontrados dentro de la reserva natural militar La Calera con muestras de referencia aportadas por familiares.
Para completar el estudio también se utilizaron perfiles genéticos suministrados por el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).
El procedimiento permitió establecer la identidad de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau.
Ya son 30 las personas identificadas
El EAAF comunicó que la identificación de Alejandro eleva a 30 la cantidad de personas desaparecidas encontradas e identificadas en el marco de los trabajos realizados en el lugar.
La organización señaló además que todavía permanecen cinco víctimas por identificar.
El trabajo reúne a distintas instituciones. Participan el Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto, la Universidad Nacional de Córdoba y el Servicio de Antropología Forense del Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba.
El Gobierno de Córdoba y la Municipalidad de Córdoba aportan logística y recursos para los estudios.
Las excavaciones en La Calera
Las tareas de excavación fueron ordenadas por el Juzgado Federal N.º 3, a cargo del juez Hugo Vaca Narvaja.
Los trabajos se desarrollan en la zona conocida como Loma de Torito, ubicada dentro del área de La Calera.
Los restos analizados por los especialistas fueron encontrados en la reserva natural militar La Calera.
La Perla y su historia
La Perla estuvo bajo la conducción del militar Luciano Benjamín Menéndez y fue uno de los centros clandestinos de detención de mayor tamaño durante la última dictadura.
Comenzó a funcionar en 1976, poco después del golpe de Estado contra el gobierno de María Estela Martínez de Perón.
Según la información proporcionada, se estima que unas 2.500 personas permanecieron retenidas allí de manera clandestina, en su mayoría desaparecidas.
El predio está ubicado en el kilómetro 12,5 de la Ruta 20 y actualmente funciona como un espacio dedicado a la memoria y la promoción de los Derechos Humanos.
Un nuevo paso en la identificación de desaparecidos
La identificación de Alejandro Jerez Boderau se suma a los trabajos realizados por el EAAF para establecer la identidad de las víctimas cuyos restos fueron recuperados en el área.
El análisis genético permitió vincular los restos encontrados con las muestras familiares y los perfiles del Banco Nacional de Datos Genéticos.
-
Economía 💲3 díasTarifazo en transporte: más de un millón de personas dejó de usar el colectivo en un mes
-
Espectáculos 🎭6 díasLa familia de Sergio Denis apelará el fallo que culpó al cantante por su propia caída
-
Sociedad7 díasFeriados 2026: cuándo vuelve a haber un fin de semana largo en Argentina
-
Comunidad 👥6 díasLa Catedral de La Plata ganó el “Mundial de Catedrales” con el 93% de los votos, superando a Notre Dame y a Santa María del Fiore
-
Denuncia6 díasEvo Morales acusó a Cerimedo de querer culparlo por el ataque a Nadia Beller
-
Economía 💲4 díasEl ministro de Economía de Uruguay destrozó a Milei y advirtió sobre el riesgo de “terminar como Argentina”
-
Investigación 🔎4 díasLa fiscalía de Bolivia citó a Beller para que declare en la causa por enriquecimiento ilícito de Cerimedo
-
Región5 díasColombia llora a 331 muertos y comienza la reconstrucción, a dos semanas del terremoto
